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Los cruceros Covid

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de octubre de 2021 a las 9:50

La pandemia de la cual parece que ya estamos saliendo, ha significado para la industria crucerística internacional el mayor golpe que este sector ha sufrido en su ya muy dilatada historia. Paralizada toda la flota y con muchas incertidumbres, el Covid-19 abrió una muy significativa brecha que ha llevado a muchos buques al desguace; una primera circunstancia que, en una segunda fase, ha propiciado la venta de algunos barcos que, bautizados coloquialmente como los cruceros Covid o los supervivientes de la pandemia podrán tener una segunda oportunidad.

Particularizando sobre este tema en el puerto de Málaga, tras el regreso del tráfico crucerísico en junio de este año, a fecha de hoy, un total de 57 barcos han pasado por aguas malacitanas; un número al que oficialmente habría que reducir tres barcos, ya que para el puerto malagueño las escalas técnicas sin pasaje o las estancias en la bahía no contabilizan como visitas de buques de crucero.

Pero con independencia de esta circunstancia, formando parte de la avalancha de barcos que en plena actividad ya han pasado por Málaga, hay tres que destacan; un terceto que, salvados del desguace o de un incierto futuro, siguen navegando mostrando, rebautizados, los colores de unos nuevos propietarios.

Atendiendo a sus respectivas fechas de llegada, el primer de ellos, el Borealis, atracaba en el muelle de levante el pasado 15 de septiembre luciendo la contraseña de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, su nuevo armador. También adscrito a esta naviera, 25 días después, el Bolette se estrenaba en aguas malagueñas amarrado en el muelle sur de la estación marítima de levante. Menos de una semana después, en concreto el viernes 15 de octubre, el Vasco da Gama llegaba por primera vez al puerto de Málaga. Luciendo bandera portuguesa y atracado en el muelle sur, este buque, gestionado por la compañía Nicko Cruises cerraba este terceto de barcos al que les une la muy significativa circunstancia de haber pertenecido, antes de ser vendidos a causa de la pandemia a la afamada naviera Holland America Line con los nombres: Rotterdam, Amsterdam y Statendam. Unos barcos que, con estas denominaciones años atrás ya visitaron las aguas malagueñas.

Borealis 1º VEZ 15-IX-21 (61)BOREALIS.

Bolette 10-X-21 PRIMERA VEZ (6)BOLETTE.

P1010782VASCO DA GAMA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de octubre de 2021.

 

 

El gran EUROPA

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de octubre de 2021 a las 17:32

Hoy les relataré algunos detalles de un barco muy especial; un buque de turistas que durante muchos años ha estado calificado como el mejor crucero del mundo. Propiedad de la compañía Hapag-Lloyd Cruises, el Europa, luciendo un nombre tradicional en esta naviera alemana, se estrenaba en aguas malacitanas el octubre de 1999, 21 días después de haber iniciado su vida de mar. Procedente de Tánger y con destino a Mahón, este buque, que en su primera escala malacitana hizo noche atracado en el muelle número dos, como bienvenida, fue agasajado con fuegos artificiales, un detalle que por aquellos años era muy poco frecuente de ver en las aguas del puerto de Málaga.

Construido el Finlandia entre los años 1989 y 1999, el Europa, sustituyendo a otro buque con igual nombre, pronto comenzó a destacar en el panorama crucerístico internacional. Con 28.890 toneladas de registro bruto y 198 metros, su mediano porte y sus calidades pronto le propiciaron la calificación de cinco estrellas plus; un galardón al que habría que añadirle el de Luxury Cruise Ship, lo más de lo más en los barcos de turistas.  Respaldados estos méritos por una de las más importantes publicaciones dedicada al mercado crucerístico que, durante 12 años lo mantuvo en el primer puesto de los buques de crucero, el Europa, dejando a un lado lo que de subjetivo tienen estos halagos, participa de una serie de características muy especiales.  Con un total de 11 cubiertas de las cuales 8 son para el pasaje, nuestro protagonista de hoy puede albergar a 408 pasajeros repartidos en 204 camarotes; una habilitación dividida en nueve categorías con alojamientos de 27, 45 y 85 metros cuadrados. Manteniendo los habituales estándares de estos barcos, el Europa, que dispone en su cubierta superior de un espacio para nudistas, compite en la actualidad con buques similares; unos barcos más modernos que lo están alejado de su pasado de gloria.

Y aunque estas clasificaciones de buques de crucero pasan por muchos y por muy diferentes intereses, el Europa, que hace unos días realizaba su escala malagueña número 26, a pesar de todo, mantiene un especial sello de identidad que durante muchos años lo convirtió en el más grande.

P1010518EUROPA atracado en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de octubre de 2021.

A toda velocidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de octubre de 2021 a las 11:39

Al ver al barco que hoy les reseñaré, me acordé al instante de la escala malacitana que en mayo de 2001 realizó la balsa Mata Rangi III. Aquella embarcación de 21 metros de eslora y tres mástiles fabricada toda ella con fibras de totora, llegaba en un viaje que, con salida en Barcelona la llevó al archipiélago de Cabo Verde tras ocho meses de travesía.

Aquella aventura que, tras dos intentos fallidos, demostró que estas frágiles balsas pudieron ejecutar largas navegaciones en el pasado, me sirve para narrarles la estancia en Málaga de un barco radicalmente diferente; un velero construido especialmente para batir récords de velocidad en la mar. Procedente de Cádiz, el pasado jueves atracaba en el muelle cuatro el maxi trimarán Idec Sport, un revolucionario barco que al día siguiente se pudo ver junto al Palmeral de las Sorpresas.

Construido en los astilleros Multiplast en la localidad francesa de Vannes, este trimarán botado en 2006 como Groupama 3, tras cambiar dos veces de nombre, en 2015 era rebautizado como Idec Sport, un cambio que le llegaba cuando ya era propietario de diferentes récords marítimos de velocidad.

Construido en fibra de carbono, este multicasco de 31,5 metros de eslora, 22,5 de manga y una superficie vélica de 828 metros cuadrados, en la actualidad es el poseedor de los trofeos Julio Verne y Ruta del Ron, las dos carreras de velocidad transoceánicas más significativas del panorama internacional.

Circunnavegando el mundo con salida en Francia y llegada en el Reino Unido tras pasar por los cabos de Buena Esperanza, Leeuwin y Hornos, nuestro protagonista de hoy cumplimentaba esta ruta en 2017, la correspondiente al trofeo Julio Verne en: 40 días, 23 horas, 30 minutos y 30 segundos. Añadido a este galardón el de la Ruta del Ron 2018 que, entre Francia y la isla caribeña de Guadalupe le llevó: 7 días, 14 horas, 21 minutos y 4 segundos, el Idec Sport, que llegó a Málaga patrocinando el Puerto Seco de Antequera, se prepara en la actualidad para batir un nuevo récord; una navegación, la de la Ruta de Descubrimiento que, para ser exitosa deberá cubrir en no más de siete jornadas las 4.481 millas que separan Cádiz y la isla bahameña de San Salvador.

IDEC trimarán 1-X-21 (4)IDEC SPORT atracado junto al Palmeral de las Sorpresas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de octubre de 2021.

Escalas submarinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de septiembre de 2021 a las 10:13

Este pasado fin de semana, el puerto de Málaga ha albergado a dos unidades navales de los Países Bajos. Posicionado en el muelle de levante tras haber realizado horas antes una navegación previa por la dársena exterior, el buque auxiliar Mercuur A-900 quedaba amarrado a la espera de la llegada del submarino Dolfjin S-808 que arrimaba su costado de babor al barco que lo había precedido.

Cumplimentando una denominada escala técnica, ambos barcos, que ya habían visitado las aguas malacitanas, descansaron amarrados en un muelle con un acceso limitado; una circunstancia que imposibilitó que muchos paseantes portuarios de fin de semana pudieran ver de cerca a un submarino.

Y así, mencionada la estancia de este sumergible y, con el añadido de que el puerto de Málaga siempre ha sido un lugar de elección para recaladas de unidades similares, hoy les contaré la historia de un submarino español; una unidad que congregó a varios miles de malagueños que fueron a verlo y que además, pudieron visitarlo.

En la mañana del 31 de octubre de 2018, procedente de Cartagena y con destino a Cádiz, el submarino de la Armada española Mistral S-73 quedaba atracado en el muelle número dos. Cumplimentando una escala de descanso, esta unidad integrada en un grupo de cuatro gemelos, llegaba a Málaga por primera vez; una magnífica oportunidad para que todo el que lo deseara pudiera vez cómo es por dentro un submarino.

Con el reclamo de dos jornadas de puertas abiertas, horas después de su llegada, el Mistral comenzó a recibir visitantes. Y aunque aquella tarde de octubre se cerró en lluvia, una larga cola de personas paraguas en mano, esperó pacientemente a que la tripulación del submarino les facilitara el acceso. Ya con un sol muy malagueño, al día siguiente, una ordenada fila aguardó pacientemente en el muelle número dos; una cola que con creces superó los 67,6 metros de eslora de este submarino.

Sorprendida la tripulación del Mistral por el interés de los malagueños, aquella escala ya ha quedado fijada en la historia reciente del puerto malacitano; una estancia nada parecida a la que hace unos días ha realizado en el muelle de levante el submarino de los Países Bajos Dolfjin S-808.

Mercuur A 900 y Dolfjin S 808 26-IX-21 (4)Submarino DOLFJIN S-808 en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de septiembre de 2021.

Lavadores de gases

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de septiembre de 2021 a las 12:28

La protección del medio ambiente es, desde hace algunos años, uno de los principales objetivos de las Organización Marítima Internacional (OMI); un organismo especializado de las Naciones Unidas que, en busca de un buen entendimiento entre países y la industria de transporte, pretende mejorar la seguridad marítima y evitar la contaminación de los mares.

Estructurado un convenio internacional para minimizar la contaminación producida por los buques, este acuerdo que entró en funcionamiento en 1973, en años sucesivos ha pormenorizado su reglamentación hasta cubrir los principales campos susceptibles de modificaciones medioambientales negativas. Y así, en 2005, la OMI sacaba a la luz el anexo número seis de este convenio; una reglamentación que pone límites a las emisiones de óxidos de azufre y nitrógeno que pueden producir los escapes de los buques y que, tras una serie de adaptaciones en 2011, fijaba el 1 de enero de 2020 como fecha para la entrada en vigor esta compleja reglamentación.

Con la opción de consumir carburantes que contaminen menos, y con el añadido de adaptar sistemas que eliminen partículas y componentes nocivos, la flota internacional ha tenido que adaptarse en busca de métodos que depuren sus emisiones atmosféricas. Ante esta circunstancia, la aparición de los denominados lavadores de gases o scrubbers parece que ha sido la solución; una posibilidad que ha permitido que muchos barcos puedan seguir navegando cumpliendo esta normativa medioambiental.

Con la necesidad de instalar estos filtros, muchos barcos se han visto obligados a realizar modificaciones estructurales; unos cambios que en determinados grandes buques pueden ser visibles junto a sus chimeneas. En febrero de este año, el bulk carrier griego Faneromeni, atracado en el muelle número siete realizó una descarga de harina de soja. Mientras cumplimentaba su operativa, este buque 189 metros construido en Japón en 2004 mostró su muy extraña chimenea poligonal; una estructura en el que se aunaban los escapes propios de una chimenea con los lavadores de gases. Una curiosa imagen que desde entonces algunos otros barcos han enseñado en sus respectivos atraques en las aguas del puerto malagueño.

ARTISTICA Faneromeni chimenea 23-II-21 (1)Extrana chimenea del FANEROMENI.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de septiembre de 2021.

Nombres y alfabetos

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de septiembre de 2021 a las 11:56

Hoy les contaré dos curiosidades que se han podido ver en las aguas del puerto de Málaga en las últimas semanas; un par de hechos relacionados con la circunstancia de cómo deben mostrarse los nombres de los barcos.

Y aunque existen unas normas internacionales que regulan la rotulación de estos nombres, las legislaciones internas de cada país, en algunos casos, echan por tierra la estandarización de cómo debe ir escrito en el casco de un buque su denominación. Y si bien hay países, uno de ellos sería China, que apuestan por mostrar los nombres de sus barcos en dos alfabetos: el latino y el suyo propio, otros, prefieren otras modalidades; unas opciones que tienen como resultado curiosidades como las que ahora les contaré.

Llegado de aguas turcas y con destino al puerto heleno de Volos, el pasado 28 de agosto atracaba en el muelle número seis el buque Seaven Glory. Luciendo la bandera de Grecia, este cementero de 123 metros de eslora a proa mostraba su nombre en alfabeto latino, mientras que, a popa, el alfabeto griego reseñaba su nombre y su puerto de registro.

Visto este ejemplo, ahora les reseñaré otro, el referido al buque de bandera rusa Pola Varvara que, también amarrado en el muelle número seis, visitó las aguas malacitanas hace tan solo unos días. Procedente de Cádiz y con destino a Gante, este buque estrenado en enero de 2020 mostró en sus 141 metros su muy peculiar forma de estar rotulado. Luciendo en sus costados la dirección web de la compañía propietaria, este barco que forma parte de una serie de once gemelos, a proa enseñaba su nombre escrito en cirílico. A popa, en su banda de estribor, el Pola Varvara seguía mostrando su nombre y puerto de registro en alfabeto ruso, mientras que, a babor, estos mismos datos aparecían en alfabeto latino.

Completando a este galimatías de letras, bajo la denominación latina de su matrícula San Petersburgo que aparece escrita en inglés, este barco llevaba pintada las siglas RUS; una abreviatura que supongo que pretende dejar claro que el Pola Varvara está registrado en esta centenaria e histórica ciudad rusa, y no en la moderna localidad de igual nombre situada en la norteamericana costa del Golfo de Florida.

Pola varvara 6-IX-21 (5)Popa del buque POLA VARVARA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de septiembre de 2021.

Emilio Neira

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de septiembre de 2021 a las 12:07

En octubre de 2020, la compañía Hapag-Lloyd regresaba al puerto malagueño. Tras haber incluido Málaga en una línea regular de contenedores entre septiembre de 2018 y abril de 2019, un año más tarde, esta naviera volvía en una ruta denominada Mediterranean Gulf Express; un largo trayecto con inicio y final en Livorno con escalas en: Génova, Barcelona, Valencia, Cartagena de Indias, Kingston, Veracruz, Altamira, Houston, Nueva Orleans, Caucedo, y Valencia donde también se incluía el puerto malacitano.  Mantenida esta ruta, en el momento de su presentación se dijo que esta línea podría traer productos subtropicales y carne industrial; unas mercancías que desde Málaga saldrían a diferentes puntos de Andalucía superando incluso los límites de esta comunidad autónoma.

Al hilo de lo que les acabo de contar, hoy quiero contarles la historia de Emilio Neira, lo que hoy denominaríamos un emprendedor. Nacido en 1901 Málaga de padre gallego y madre malagueña, nuestro protagonista, tras cursar estudios de comercio comenzó su vida laboral trabajando en diversas casas consignatarias. Teniendo una muy especial visión de los negocios, con apenas 23 años decidió convertirse en un agente libre; un buscador de mercancías que ofertaba cargas al mejor postor.

A finales de 1926, tras conversaciones con diversos consignatarios malagueños, Emilio preparó un viaje trasatlántico para abrir mercado. Embarcado el 18 de abril de 1927 en el buque de la Compañía Trasatlántica Infanta Isabel de Borbón, nuestro protagonista partió para Buenos Aires para regresar diez meses después con una importante cartera de contactos.

Con la posibilidad de cerrar exportaciones y abrir importaciones, entre estas había una línea de carne transportada en barcos con refrigeración, los consignatarios malacitanos siguieron apoyando a este representante que el 18 de abril de 1927 salía otra vez para Buenos Aires a bordo del mismo buque con el que había realizado su primer salto trasatlántico.

Posicionado en la capital argentina, Emilio Neira nunca más volvió a España, aunque sus gestiones relacionadas con diferentes tránsitos con el puerto malagueño se mantuvieron activas hasta el inicio de la Guerra Civil.

Infanta Isabel de BorbónINFANTA ISABEL DE BORBÓN, el trasatlántico en el que viajó dos veces a Argentina Emilio Neira.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de septiembre de 2021.

El quinto BRENS

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de agosto de 2021 a las 12:35

Hace unos días, el muelle número seis recibía al buque de bandera portuguesa Brens que,  procedente de Tánger y con destino a Avilés, llegaba para cargar dolomita. Pero con independencia de esta operativa, otra más de las que el puerto malacitano realiza, la llegada de este buque venía cargada de una cierta significación; un destacado hecho que paso a contarles.

Convertida en una tradición, la opción de que diferentes barcos hereden un mismo nombre es algo muy habitual en muchas flotas. Con ejemplos tanto en barcos mercantes como de guerra, la apuesta de armadores o países por mantener durante años un buque con un mismo nombre constituye una de las muchas peculiaridades que rodea al mundo marítimo.

Atendiendo a esta circunstancia, hoy les reseñaré los diferentes buques que han navegado, pasando por aguas malacitanas, luciendo el nombre Brens; la denominación de una parroquia situada en la localidad coruñesa de Cee.

Muy vinculada esta zona geográfica a la familia que en 1949 fundó la naviera Sicar, el primer Brens realizo rutas de cabotaje entre puertos de Galicia y el Cantábrico. Sin referencias malagueñas de él, y sin haber encontrado datos de atraques del segundo que muy probablemente sí visitaría Málaga, la primera anotación de un Brens en aguas malacitanas corresponde a julio de 2000. En aquella fecha, el tercer buque que lucía este nombre amarraba en el muelle siete procedente de Pasajes y con destino a Torrevieja. Completadas once escalas, y sin olvidar aquella que en el verano de 2005 lo trajo convertido en una discoteca flotante alquilado por una marca de whisky, la última visita de este carguero se producía en diciembre de ese mismo año en un atraque que lo llevó al muelle número uno.

Tras aquella estancia, el cuarto Brens aparecía en el puerto malagueño en agosto de 2011 realizando un viaje entre Valencia y Santa Cruz de Tenerife. Cumplimentado aquel amarre que fue el único, ahora, un quinto barco bautizado con este nombre ha visitado las aguas malacitanas. Una tradición a la que sólo habría que ponerle una pega; un detalle, el de su bandera portuguesa que lo diferencia de sus anteriores hermanos que siempre navegaron luciendo el pabellón español.

Brens 18-VIII-21 MH

El quinto BRENS en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de agosto de 2021.

Enrique Bianchi

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de agosto de 2021 a las 8:24

Hace unos días fallecía Enrique Bianchi, y todos los que lo conocimos sufrimos el duro revés de ver cómo nos dejaba un buen amigo, un gran profesional y una mejor persona. Vinculado desde su infancia al mundo de la mar y los barcos, ya con 17 años era oficial en prácticas tras haber estudiado en la Escuela Naval de Cádiz; una vocación que como él mismo decía le permitió salir de su casa para ver mundo. Implicado durante tres décadas en su carrera de marino, una labor que simultaneó con diferentes trabajos tanto en mar como en tierra, en 1990, el capitán Bianchi conseguía la plaza de práctico del puerto de Málaga; iniciando en ese momento una trayectoria que lo mantendría en este puesto hasta los 67 años de edad.

Con infinidad de historias en su biografía, él siempre refería que no pudo asistir al funeral de su padre ni a la boda de su hermano, don Enrique, narraba sin darle demasiada importancia algunos graves sucesos vividos en la mar; unos hechos que en más de una ocasión pusieron en riesgo su vida.

Superada su larga etapa de navegaciones y ya convertido en práctico, durante 20 años jugó al complicado juego de atracar barcos en el puerto de Málaga; una labor que le permitió ser el protagonista, entre otras, de las primeras llegadas de buques tales como el Queen Mary 2 o el super portacontenedores Edith Maersk. Con su muy especial personalidad y un mal genio que afloraba en los momentos en los que había que sacarlo, Enrique Bianchi se convirtió en todo un personaje; un gran profesional al que toda la comunidad portuaria malacitana calificó, en el momento de su jubilación tras sufrir un ictus mientras subía por la escala de un barco para atracarlo, como el alma del puerto.

Manteniendo la curiosa costumbre de regalar una botella de vino de Málaga a todos los capitanes de los barcos con los que maniobraba, y sin dejar de tomarse puntualmente un vaso de leche cada vez que embarcaba para dirigir el atraque mañanero del Melillero, el capitán Enrique Bianchi Ruiz del Portal se nos ha ido. Una gran pérdida; la de un buen amigo con el cual tuve la suerte de compartir muchos y muy buenos momentos. Un inolvidable marino que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEnrique Bianchi.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de agosto de 2021.

Fiesta en la mar

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de agosto de 2021 a las 9:40

Corría el año 2005 cuando el martes 7 de junio llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Aquamarine. Procedente de Almería y con destino a Tánger, este buque que ya había visitado las aguas malacitanas como Carousel, atracaba en el muelle número dos estrenando nombre; una denominación a la que había que añadir el logotipo de la compañía Louis Cruise Lines que lo había alquilado.

Programada una temporada entre junio y octubre, el Aquamarine realizaba un itinerario de siete días por el Mediterráneo con inicio y final en Génova, un crucero que cumplimentaba todos los martes una larga escala malagueña que se prolongaba entre las cuatro de la tarde y las doce de la noche. Y aunque durante estas horas existía la posibilidad de hacer alguna excursión, la mayor parte de los 1.231 pasajeros que como máximo podían embarcar en este buque, ampliando su escala almeriense para ir a la playa, regresaba por carretera al barco que les esperaba atracado en el puerto malacitano.

Ante esta exitosa opción que en años posteriores siguieron usando los buques de Louis Cruise Lines que realizaron campañas veraniegas en Málaga, las escalas del Aquamarine posibilitaban una cierta relación para su tripulación. Teniendo en cuenta que el barco entraba casi vacío y que los autobuses de los turistas playeros procedentes de Almería llegaban a la escala del buque un par de horas antes de su salida, la gran mayoría de los 400 tripulantes de este barco disponían de un considerable periodo de descanso en Málaga.

Frente a esta circunstancia, el martes 6 de septiembre (en aquella fecha este barco ya había cumplimentado 14 escalas en Málaga), una treintena de tripulantes disfrutaron de una fiesta muy especial. Organizada por la directora de crucero: camareros, azafatas, bailarines y algún que otro oficial se embarcaron en el catamarán Andalucía Cat. A bordo de la golondrina que por entonces operaba en el puerto, estos tripulantes, durante un par de horas dieron un paseo por la bahía. Y aunque la intención inicial era la de repetir estas fiestas en las siguientes escalas, finalmente no se realizaron, y el Aquamarine, el 18 de octubre realizó su último atraque malagueño para no volver más.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAQUAMARINE atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de agosto de 2021.

Letra pequeña

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de agosto de 2021 a las 11:24

Desde siempre, los grandes yates han estado rodeados de un cierto halo de misterio. Ya sea por quienes son sus propietarios o por cómo son sus interiores, los denominados desde hace algunos años super, mega o giga yates, constituyen un grupo de buques verdaderamente especiales; unos barcos de recreo privados que se pasean por el mundo luciendo cifras, excentricidades e historias.

Con particularidades que, en cada caso pretenden ser únicas, hoy les reseñaré una muy curiosa circunstancia que hace único a un yate que ya ha visitado las aguas malacitanas en algunas ocasiones.

Sin estar incluido en los primeros puestos de las listas de los más grandes y lujosos super yates del panorama internacional, el Mayan Queen IV fue construido en los astilleros alemanes Blohm & Voss. Entregado en 2008 a su propietario, el empresario mexicano Alberto Bailleres, este buque de 93 metros,  tripulado por 24 personas y que puede albergar a 16 pasajeros, costó en su momento 140 millones de dólares; una cifra que ya lo significa.

Atendiendo a otra singularidad que pretende hacerlo destacar de otros mega yates, nuestro protagonista de hoy dispone de un balcón invisible; una plataforma deslizable que está situada junto a uno de sus grandes camarotes.

Disponiendo ya, como hemos visto, de un significativo precio de construcción y una excentricidad estructural, al Mayan Queen IV siempre le acompañará la luctuosa historia de Sinead McNamara, una modelo australiana de 20 años que trabajaba como tripulante y que fue encontrada muerta en la popa del yate en la isla griega de Kefalonia en septiembre de 2018.

Y aunque su coste de construcción, su balcón invisible y la historia de su tripulante fallecida ya lo significan, quizás, lo más peculiar de este barco de recreo privado es algo que está a la vista de todos. Mostrando su nombre tanto a popa como a ambos lados de su superestructura, los números romanos que completa su denominación casi no se aprecian. En un tamaño de letra mucho más pequeña y, situados a final una línea que subraya el nombre, la numeración IV es casi imperceptible. Un curioso detalle; una rareza que lo hace destacar del resto de los grandes yates que navegan por el mundo.

P1000422Nombre en la popa del MAYAN QUEEN IV.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de agosto de 2021.

Lo nunca visto

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de agosto de 2021 a las 10:04

Después de 25 años pateándome los muelles malagueños, hace unos días vi algo que nunca había visto. Cumplimentando su segunda visita, la pasada semana llegó el buque de transporte de ganado Ghena. Tras permanecer varios días fondeado en la bahía, este barco que procedía de la localidad egipcia de Damietta, atracaba en el muelle número siete para cargar 3.300 toneladas de pienso en diversas presentaciones; una comida que alimentará al ganado que le espera en el puerto brasileño de Vila do Conde.

Compartiendo lo que de común tienen la gran mayoría de barcos de ganado (casi todos son buques transformados), el Ghena iniciaba su vida de mar como un car carrier; un cochero que con el nombre Aurora Ace fue construido en 1984 los astilleros japoneses Shin Kurushima Ujina. Reconvertido en Singapur en 2010 y tras navegar con diferentes nombres, en 2019, este buque adscrito a una compañía con sede en Jordania era rebautizado con su actual denominación. Con 190 metros de eslora y capacidad para 38.000 cabezas de ganado, este establo flotante comenzaba su carga malagueña; una operativa que dejó ver algo verdaderamente inusual.

Apoyada su escala de estribor sobre el muelle, además de la obligatoria red que se coloca para impedir caídas amén del aro salvavidas, la tripulación del Ghena colocó una lona en la cara exterior de la escala; un largo lienzo de color anaranjado en el en grandes letras blancas se podía leer: “Welcome to Ghena”.

Y si bien este elemento suele ser muy habitual en otro tipo de buques: los de guerra, los de turistas o determinados barcos especiales suelen vestir sus escalas con este tipo de adorno, resulta verdaderamente raro ver a un carguero mostrando este elemento; un detalle que es incompatible con la practicidad con la que trabajan estos barcos y en las que los aspectos estéticos quedan siempre en un segundo plano.

Y aunque en estos muchos años a pie de muelle seguramente otros mercantes habrán vestido sus escalas en algún muelle malacitano, el inusual detalle de este buque de ganado ya está registrado. Un engalanado que curiosamente no colocó en su primera escala en noviembre de 2020 y que veremos si el Ghena pone en su próxima escala malagueña.

1627554084703Escala del GHENA engalanada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de agosto de 2021.

La lona azul

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de julio de 2021 a las 10:56

En julio de 2017, el muelle número nueve albergó al bulk carrier de bandera maltesa Manna que llegaba para cargar clinker. Debido al significativo carácter pulverulento de este material, aquel buque protegió algunas de sus estructuras exteriores con lonas y, como curiosidad, plastificó los dos radares que llevaba situados en su mástil.

Este curioso ejemplo que pretendía proteger algunos elementos externos de aquel barco en cuestión, respondía a la forma con la que se ejecutaban estas operativas; unas cargas muy polvorientas que por motivos medioambientales quedaron suspendidas en diciembre de 2018. Retomada la exportación de clinker en julio de 2019, la solución frente a las nubes de polvo vino gracias a una cinta transportadora; una máquina semi automática que sustituyó a las cucharas que depositaban este material en las bodegas de los barcos.

Y aunque el problema de las excesivas emisiones de polvo en las operativas con clinker ha desaparecido de los muelles malacitanos, aun hay muchos buques que siguen protegiéndose. Con el recuerdo del buque maltes Freedom Line, que atracado en noviembre de 2020 en el muelle siete llevaba uno de sus botes salvavidas cubierto por una vistosa lona multicolor, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en aguas malacitanas.

Procedente de Gijón y con destino a la localidad de Abidjan en Costa de Marfil, el muelle número siete recibía al buque Yasa Unsal Sunar. Abanderado en las Islas Marshall, este bulk carrier de 189 metros de eslora construido en Japón en 2007 atracaba para cumplimentar una significativa carga de Clinker.

Cubiertos con una lona plástica azul los botes salvavidas así como algunas estructuras de las grúas del barco y determinados elementos situados en la cubierta, el Yasa Unsal Sunar también tapó todo el frontal de su puente de mando; un hecho muy singular no demasiado frecuente de ver.

Y si bien las operativas de clinker ya no generan aparatosas nubes de polvo en los muelles malacitanos, a bordo del Yasa Unsal Sunar no quisieron ensuciarse nada más que lo justo. Una decisión que nos permitió ver la extraña imagen de un puente de mando protegido por una vistosa lona de un intenso color azul.

Yasa Unsal Sunar lona puente 20-VII-21 (2)Puente de mando del YASA UNSAL SUNAR cubierto por una lona.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de julio de 2021.

El cojo

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de julio de 2021 a las 9:40

Recién finalizado el confinamiento, un asiduo lector de esta columna me preguntó si conocía la historia de “el cojo”; un portuario que trabajó en los muelles malacitanos en los primeros años del siglo XX.

Revisando mi archivo, y sin encontrar ningún dato sobe él, la fecha de un accidente me puso sobre la pista; un indicio que finalmente me llevó a desentrañar algunas reseñas sobre la vida de este trabajador del puerto.

Nacido en alguna localidad de La Coruña en 1878, nuestro protagonista de hoy fue bautizado con el nombre de Braulio. Apellidado Peña, con sólo las primeras letras comenzó a trabajar en la pesca, una labor que le llevó a probar fortuna navegando de marinero en un buque de carga.

Enrolado en uno de los muchos barcos que hacían rutas de cabotaje por la costa española, Braulio conoció Málaga con 19 años; una experiencia que, a tenor de su decisión, debió de cautivarle.  Con toda su ropa en un macuto y con las pocas perras que había obtenido por desembarque, este gallego comenzó a patearse los muelles para encontrar un trabajo.

Alojado en la pensión más barata y acuciado por su economía, finalmente, Braulio fue contratado como ayudante de barquero. Mantenido este trabajo durante dos años, la muerte de su contratador le posibilitó que se hiciera cargo de la barca; un hecho que le permitió, ya oficialmente como patrón con papeles, desempeñar las labores de la carga y descarga de los barcos que, fondeados en las dársenas, llegaban a las aguas malacitanas.

Asentado en esta labor, el domingo 6 de abril de 1902, la vida le asestó un duro golpe a Braulio. Durante la carga del buque Orleanais (este barco de la Société Générale de Transports Maritimes a Vapeur realizaba escalas fijas en Málaga en una línea regular entre Marsella y Buenos Aires), una reyerta entre barqueros lesionó gravemente a nuestro protagonista. Dañada su rodilla derecha, Braulio perdió movilidad y se ganó el apodo de “el cojo”.

Manteniendo su trabajo a pesar de su merma física, Braulio, poco tiempo después de su accidente vendió su barca y compró una más pequeña. Abandonada la carga y descarga de barcos “el cojo” comenzó a ganarse la vida ofreciendo paseos por las aguas del puerto.

1529753_10201961058761591_1143814831_oPuerto de Málaga en los tiempos de EL COJO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de julio de 2021.

De segunda mano

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de julio de 2021 a las 9:07

En febrero de este año, el puerto malagueño recibía al buque de carga rodada Caroline Russ. Procedente de Gibraltar, este barco abanderado en Portugal, uno de los mayores de estas características entrado en aguas malacitanas, estrenaba en el muelle de Heredia una operativa muy especial; un variopinto cargamento que, transportado en unidades rodantes, viajaba con destino a diferentes países de África Occidental.

Compuesta la totalidad de la carga por elementos de segunda mano, camiones, autobuses y coches, todos ellos usados, servían para transportar y alojar en sus interiores todo lo imaginable. Desde electrodomésticos a ropa usada pasando por colchones, material de construcción o piezas de motor, este singular convoy fue despachado sin problemas a pesar del complejo control que supone la verificación de todo lo embarcado.

Y aunque existen antecedentes no demasiado lejanos de cargamentos similares, en abril de 2012 y marzo de 2013 se cumplimentaron operativas semejantes que no terminaron de cuajar, la posibilidad de asentar, sin una periodicidad fija, este tipo de tráficos parece que podría hacerse realidad de la mano de la compañía de origen libanés Solafi Shipping; una empresa con sede en Valencia que hace unos días repetía un embarque similar al efectuado en el pasado mes de febrero.

Teniendo como protagonista al My Rose, un veterano buque de carga rodada de 131 metros que, construido en 1984 en Dinamarca es propiedad de un armador turco y opera bajo bandera de Panamá, a principios de julio, el muelle número cuatro se llenaba de unidades rodantes de segunda mano; unos vehículos cargados de todo tipo de cosas que, tras navegar con destino a Mauritania serán distribuidos en diversas partidas por diferentes localidades de: Senegal, Guinea, Costa de Marfil, Ghana y Burkina Faso.

Y si bien este tipo de embarques suelen ser bastante complicados (no resulta raro que alguna de las unidades rodantes se quede en tierra), la posibilidad de que el puerto malagueño pueda ejecutar este tipo de operativas con una cierta regularidad abre un nuevo tráfico. Una muy especial ruta marítima con materiales de segunda mano que enlazará Málaga con diferentes países de África.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMY ROSE cargando vehículos en el muelle número cuatro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de julio de 2021.

Sin apodo

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de julio de 2021 a las 13:55

Afortunada o desafortunadamente, según se mire, la tradición portuaria de poner apodos está desapareciendo. Y si bien esta acción de añadir un sobrenombre ha sido una constante en los muelles, en la actualidad, los motes aludiendo a circunstancias personales están en desuso; una pérdida que empobrece el más que singular lenguaje portuario.

Y aunque los apodos normalmente acompañan a una persona, también hay objetos que son bautizados con sobrenombres; una curiosidad que en Málaga ha permitido que algunos barcos, por diferentes circunstancias, sean conocidos popularmente con denominaciones muy diferentes a sus nombres reales. Con el añadido de que este conocimiento ha salido fuera de los muelles, la historia malacitana está llena de ejemplos; unos motes entre los que podríamos recordar el que llevó en trasatlántico Caronia rebautizado aquí como “El barco del agua” o el muy descriptivo “Reloj del Estrecho”, el apodo con el que fue conocido el ferry Ibn Batouta que navegaba a Tánger.

Mencionados estos, y aunque en más de una ocasión he tratado el tema, hoy retomo el asunto para intentar responder la pregunta de un veterano trabajador portuario que hace unos días me interpelaba sobre cual era el mote del Bahama Mama; el ferry de Baleària que la pasada semana llegó a aguas malacitanas trayendo a su bordo a 11 tripulantes COVID positivo. Sin tener conocimiento de que tenga ningún apodo, una rápida revisión de su historial malagueño sí que podría hacerle merecedor de algún sobrenombre.

Incorporado a la ruta de Melilla en abril de 2018, este ferry de construcción española, en mayo y junio de 2020 participó en dos de los viajes de repatriados que ejecutó Baleária para traer a ciudadanos europeos desde Marruecos debido a la pandemia.  Tras aquel hecho, en noviembre de ese mismo año, el Bahama Mama, maniobrando para atracar sufrió un leve accidente; un golpe contra el cantil del muelle 3-A3 que se reparó en menos de una semana.

Dos hechos dignos de ser destacados; unas historias que junto con la sorprendente llegada con 11 tripulantes COVID positivo serían más que suficientes para apodarlo si la tradición portuaria malagueña de poner motes no estuviera desapareciendo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABAHAMA MAMA atracando en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de julio de 2021.

ANTONIO VILLEGAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de junio de 2021 a las 9:52

Esta pasada semana, el puerto se vistió de luto. Tras sufrir un accidente de tráfico dentro del recinto portuario, Antonio Villegas Cobos perdía la vida, y lo hacía, paradojas del destino, un día antes de cumplir 68 años. Conocido por todos como Villegas, Antonio, que nació en el seno de una familia portuaria (su padre trabajaba en el servicio de aguadas), fue un niño muy pegado a los muelles; uno de esos chavales que, entre otras muchas cosas, vivió las felices fiestas de los Reyes Magos del Puerto en unos tiempos muy diferentes a los de ahora.

En 1981, con 28 años, Villegas ingresó en lo que por entonces se llamaba el Servicio de Celadores Guardamuelles; una labor en la que ya, bajo la denominación de policía portuario, se jubilaba en 2018. Vividas muchas y muy diferentes experiencias, los que lo conocimos coincidimos en que Antonio era un “buen tipo”, uno de esos hombres sin dobleces que dejan huella.

Muy vinculado a diversas cofradías malagueñas y al Rocío, siempre me decía “cuando quieras te vienes conmigo a la romería”, Villegas destilaba un humor muy especial; una filosofía de vida que tanto a pie de muelle como fuera del recinto portuario lo convirtió en un personaje muy singular.

Con el recuerdo de algunos momentos vividos junto a él, nunca olvidaré cuando en febrero de 2014 vimos entrar desde el muelle de levante al accidentado portacontenedores Svendborg Maersk, la memoria de Antonio Villegas siempre irá conmigo; unos recuerdos que también estarán presentes en la comunidad portuaria malacitana y, sobre todo, en la mente de sus compañeros de la policía del puerto.

Con la tristeza de esta pérdida, de una forma oficial, la bandera española que luce frente al edificio de la Autoridad Portuaria, durante 24 horas, permaneció a media asta entre las jornadas del 25 y 26 de junio; todo un detalle en reconocimiento al compañero muerto que honra a los que decidieron llevar a cabo este homenaje póstumo.

Una magnífica persona que nos ha dejado. Un buen hombre que durante 37 largos años vivió la vida portuaria malagueña. Un personaje que ya forma parte de la historia del puerto de Málaga; un amigo fallecido que, sin lugar a dudas, se ha marchado demasiado pronto.

Antonio VillegasANTONIO VILLEGAS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de junio de 2021.

El GOLDEN HORIZON

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de junio de 2021 a las 9:31

Hace unos días,  el velero turístico más grande del mundo visitó las aguas malacitanas. Eclipsada su presencia por el atraque del primer buque de crucero que, con pasajeros, llegaba al puerto malacitano tras una larga sequía pandémica de 456 días sin actividad, la estancia durante unas horas en la bahía de este barco de vela pasó totalmente inadvertida.

Y aunque resulta lógico olvidar esta escala ante el gran acontecimiento que suponía el regreso crucerístico de un buque con pasajeros, hoy les relataré algunas curiosidades sobre el Golden Horizon, el más grande velero turístico que hasta la fecha surca los mares.

Inspirado en el buque de cinco mástiles France II que, construido en 1911, está considerado como uno de los mayores veleros comerciales de la historia, en el año 2014, la compañía de cruceros Star Clippers decidió recrear un barco similar. Encargado el proyecto al astillero croata de Brodosplit, la fecha de entrega prevista para 2017 se retrasó, y la contratadora decidía no hacerse cargo del barco. Paralizada la construcción a punto de finalizar, este buque, que debía haberse llamado Flying Clipper se quedaba sin armador; un problema que se solventaba a principios de 2020 cuando el operador británico Tradewind Voyages se quedaba con el barco y lo rebautizaba como Golden Horizon.

Con 8.440 toneladas de registro bruto y 162 metros de eslora, este velero que técnicamente va aparejado como una bricbarca, en sus cinco mástiles monta 42 velas con una superficie total de 6.347 metros cuadrados. Con cuatro cubiertas, este buque puede alojar a 272 pasajeros repartidos en 140 camarotes divididos en nueve categorías diferentes.

Programadas una serie de rutas que se iniciarán con viajes desde las islas británicas y que se irán ampliando, el Golden Horizon llegó a aguas malacitanas en una escala técnica; una estancia en la bahía que lo llevaba desde la localidad croata de Split a la inglesa de Weymouth.

Y aunque estas paradas nunca suelen quedar contabilizadas en las estadísticas crucerísticas oficiales, el Golden Horizon, el mayor velero de turistas del mundo ya ha pasado por las aguas malacitanas.Una primera escala sin pasajeros y sin entrar en el puerto.

Golden Horizon 15-VI-21 1ª VEZ (8)GOLDEN HORIZON en la bahía de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de junio de 2021.

El MEIN SCHIFF 2

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de junio de 2021 a las 9:53

La historia del puerto malagueño, escribirá hoy en sus páginas más destacadas el nombre de buque Mein Schiff 2, el primer barco de turistas que retoma la actividad crucerística tras 456 días de sequía debida a la pandemia del Covid-19.

Ante esta significativa circunstancia, creo que será interesante comentar algunos aspectos sobre este barco; un joven buque que ya ha pasado por las aguas malacitanas. Integrado en la flota de la compañía TUI Cruises, una naviera especialmente dedicada al mercado crucerístico alemán, este barco fue construido en los astilleros finlandeses Meyer Turku, siendo entregado en enero de 2019. Con 111.554 toneladas de registro bruto y 317 metros de eslora, este buque de 16 cubiertas, 14 de ellas destinadas al uso del pasaje, puede embarcar a un total de 2.894 turistas repartidos en 1.447 camarotes; unos espacios que fueron diseñados por la arquitecta española Patricia Urquiola.

Con los números propios de este tipo de hoteles flotantes: 12 restaurantes, 15 bares, teatro, piscinas, etc., quizás, uno de los detalles más llamativos del Mein Schiff 2 sea el café Crystal; una zona situada a popa integrada en un gran mirador en forma de diamante.

Pero con independencia de estas cifras, y sin olvidar su inconfundible casco de color azul escrito con palabras en forma de grafiti (una seña de identidad de todos los buques Mein Schiff), nuestro protagonista de hoy cumplimentaba su primera vistita malagueña en abril de 2019. Tras aquel atraque que se realizó en el muelle de levante, el Mein Schiff 2 ejecutaba cuatro visitas más, la última de ellas en octubre de ese mismo año.

Y aunque se podrían reseñar algunas curiosidades más sobre las escalas de este buque que reabre hoy la actividad crucerística malacitana, les diré que este barco es el segundo que navega con el nombre Mein Schiff 2.  Luciendo esta misma denominación, el anterior, que en la actualidad opera como Mein Schiff Herz, también visitó Málaga; unos atraques, en concreto siete, que se ejecutaron en los años 2011 y 2018.

Una vuelta a la actividad crucerística que tendrá un antes y un después de la pandemia; un regreso que significará al Mein Schiff 2 en la historia portuaria malagueña.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMEIN SCHIFF 2 en su primer atraque malagueño en abril de 2019.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de junio de 2021.

El SEPTIÈME CONTINENT

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de junio de 2021 a las 10:44

Esta pasada semana, el puerto malagueño recibía al velero de bandera francesa Septième Continent. Propiedad de la ONG gala Expedition Septième Continent, esta goleta de dos mástiles visitaba las aguas malacitanas en una navegación científica y divulgativa; una singladura que pretende sensibilizar sobre la presencia de los plásticos en los mares del mundo. Con la colaboración y consignación en Málaga del grupo Bergé-Condeminas (cada vez es más habitual que grandes empresas del sector marítimo apoyen iniciativas medioambientales), el barco quedaba amarrado en la zona no concesionada de muelle número dos. Realizando una expedición de dos meses denominada Misión Alborán, esta es la sexta gira internacional que esta asociación ejecuta desde su fundación, el velero recibía durante su atraque a diferentes grupos escolares; unas visitas destinadas a informar y concienciar sobre el peligro, convertido ya en una realidad, de la invasión y contaminación marina por millones de toneladas de marco y microplásticos.

Y aunque los aspectos científicos y reivindicativos de esta historia son aquí lo más importante, creo que será interesante reseñar algunas particularidades sobre el protagonista de esta expedición; un velero con algunos detalles dignos de ser contados. Construida en la localidad inglesa de Plymouth en 1998, esta goleta de dos mástiles que monta cuatro velas, fue propiedad de un vicealmirante de la marina de guerra británica. Con 28 metros de eslora y capacidad para 12 personas, este buque, desde que navega para la ONG francesa, es uno de los muy pocos veleros en el mundo que dispone de laboratorios a bordo; una significativa circunstancia a la que habría que añadir que, estando oficialmente registrado como Septième Continent, navega luciendo en su casco el nombre 7e Continent.

Pero con independencia de todas estas circunstancias, la escala de este velero inmersa en una muy importante reivindicación medioambiental, no ha tenido la más mínima repercusión oficial por parte del Puerto de Málaga; una institución que desde junio de 2019 abandera la iniciativa ‘Puerto Verde’ y que no habría estado nada mal que hubiera dado alguna luz a la llegada de este barco.

1622713668344Goleta SEPTIÈME CONTINENT en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de junio de 2021.