Archivos para el tag ‘Remolcadores’

Sin remolcadores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2019 a las 12:01

Este pasado domingo llegaba por primera vez a Málaga el buque de crucero Viking Jupiter. Estrenado en febrero, el último  barco de la compañía Viking Cruises  quedaba amarrado en el muelle número dos; un atraque que le permitió usar la estación marítima situada en el Palmeral de las  Sorpresas.  Atendiendo a esta circunstancia y siguiendo la tradición de realizar un acto de bienvenida a todos los barcos que visitan por primera vez las aguas malagueñas, la agencia Pérez y Cía. y el buque organizaron un encuentro con el capitán. Y aunque las autoridades asistentes fueron muy pocas, les recuerdo que era domingo y que además había que ir a votar, la reunión siguió sus cauces habituales; una escenificación con brindis y canapés donde el intercambio de metopas quedó registrado por diversas fotografías.

Entablada una breve charla, varios de los asistentes preguntaron al capitán por su primera escala malacitana. Valorando muy positivamente las instalaciones y haciendo especial hincapié sobre buen clima, la única objeción que puso el capitán del  Viking Jupiter fue la limitación de espacio a la hora de atracar; una estrechez que no le gustó al tener que compartir ubicación con la fragata de la Armada española Victoria situada en ese mismo muelle.

Dicho esto y antes de proseguir, le comentaré que este barco, en su viaje inaugural en febrero, chocó contra uno de los muelles del puerto griego de El Piero; un incidente que pueden ver en la red de redes y que al parecer, debido a unas fuertes rachas de viento, se saldó con una brecha de 10 centímetros en su casco amén de algunos daños sobre el muelle impactado.

Ante esta circunstancia y con la muy razonable precaución del capitán del Viking Jupiter que, con el práctico a bordo, tenía asignado este atraque, quizás, la mejor opción hubiera sido usar los remolcadores para posicionarse junto a la fragata. Una apuesta segura que no se llevó a cabo y que terminó con la  absurda movilización de ambos remolcadores para el Viking Jupiter, por sus propios medios, pudiera maniobrar de entrada y salida en la dársena del muelle  número dos. Una, si me permiten la expresión, rocambolesca historia que nunca se había dado en el puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVIKING JUPITER maniobrando en la dársena de Guadiaro para atracar.

A su popa se aprecian los dos remolcadores volviendo a su atraque tras tener

quedejarlo para darmás espacio a la entrada del buque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de abril de 2019.

Sagas portuarias

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de mayo de 2018 a las 8:36

Permítanme que hoy comience la columna felicitando a Antonio Garrido, patrón de uno de los remolcadores que opera en el puerto, y a su esposa Esther, que fueron padres hace unos días. La venturosa llegada al mundo de este niño al que bautizarán con el nombre de Rodrigo, me sirve de excusa para contarles algunas curiosidades sobre las sagas portuarias.

Y aunque suele ser bastante frecuente, quizás ahora algo menos, que los hijos sigan las sendas  profesionales de sus padres, en los puertos, históricamente los trabajos se han ido perpetuando en las familias; una circunstancia que ha posibilitado generación tras generación la creación de clanes, aunque tal vez, para que esta palabra no moleste a nadie, mejor sería decir sagas portuarias.

Centrándonos en el puerto malacitano, les diré que tanto a pie de muelle como en cualquiera de las múltiples oficinas en las que día a día se trabaja en asuntos marítimos, podemos encontrar muchos claros ejemplos de lo que hoy les estoy contando.

Sin necesidad de dar nombre concretos salvo el de Rodrigo, nuestro protagonista de hoy, les diré que uno de los colectivos portuarios más arraigados al asunto parental es el de la estiba. Y si bien hoy día la competencia laboral para cargar y descargar barcos pasa por una serie cualificaciones profesionales, aún existen trabajadores que, años atrás, vivieron la circunstancia familiar de heredar un puesto en las collas portuarias malagueñas.

Con el recuerdo de algunos de estos apellidos estibadores, otro sector muy vinculado a la familia ha sido, y sigue siéndolo en la actualidad, el de las casas consignatarias; unas empresas en las que la representación de los barcos que llegan al puerto ha pasado por las manos de abuelos, padres y nietos.

Y aunque existen otros muchos ejemplos, el nacimiento de Rodrigo me lleva a comentarles la vinculación familiar que existe en los remolcadores que operan en las aguas de Málaga. Varias generaciones de marinos acumulan la historia de estos barcos; unos buques en los que tal vez un día nuestro protagonista de hoy navegue de patrón como lo hace en la actualidad su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores que patronea Antonio Garrido, el padre de Rodrigo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de mayo de 2018.

Un mal día

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de febrero de 2018 a las 11:05

La épica de la mar y los barcos siempre ha estado inexorablemente vinculada a historias de peligros y mal tiempo. Con el recuerdo de aquel apasionante libro titulado ‘Tempestades y Naufragios’, todo un clásico que me permito recomendarles, hoy les contaré un hecho ocurrido en el puerto el pasado domingo 28 de enero.

Con un aviso de malas condiciones meteorológicas, la muy especial climatología de nuestra costa mostró su peor cara en la tarde de aquel día. En pocos minutos, el viento de Levante se convirtió en el protagonista de la jornada, y la mar, comenzó a agitarse.

Manteniéndose los tráficos previstos, aunque un barco que se encontraba fondeado en la bahía levantó su ancla y salió a capear el temporal, el buque panameño de transporte de ganado  Zein I recibió la orden de entrar para amarrar en el muelle número seis. Auxiliado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve, el intenso viento complicó una maniobra que finalmente fue cancelada por el práctico ante el peligro que suponía este atraque. Varias horas más tarde, procedente de Melilla, llegaba a la bahía malacitana el ferry Dénia Ciutat Creativa. Después de haber realizado una travesía muy movida, el barco de Baleària  se encontraba frente al puerto con olas de cuatro metros y rachas de viento cercanas a los  ochenta kilómetros por hora. Con la necesidad de desembarcar al pasaje, este buque afrontó la bocana malagueña a sabiendas de lo que le esperaba. Atravesado durante unos interminables segundos a la mar de Levante, el ferry sufrió varios bandazos que lo zarandearon bruscamente de babor y estribor. Superada la bocana, finalmente el Dénia pudo atracar ayudado por los remolcadores. Un mal día de tempestad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADÉNIA CIUTAT CREATIVA entrando por la bocana del puerto el 28 de enero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de febrero de 2018.

El más grande

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de agosto de 2017 a las 12:32

El jueves 20 de julio de 2017, pasará a la historia del puerto por ser el día en el que atracó el mayor petrolero que hasta la fecha ha visitado los muelles malacitanos. Con el recuerdo del último buque que en diciembre del año 2000 operó en la línea submarina que desde la bahía transvasaba crudo a tierra, la llegada de este petrolero constituye toda una curiosidad.

En ruta desde un puerto ruso a Venecia, el petrolero de bandera maltesa Minerva Pisces recibía la orden de entrar en Málaga para descargar 10.000 toneladas de fuel. Con 244 metros de eslora y 42 de manga, este buque construido en Corea del Sur en 2008, llegaba a aguas malacitanas para atracar en el muelle número nueve. En una tarde ventosa donde el Poniente levantaba olas de algo más de un metro, los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve colocados respectivamente a proa y popa del petrolero comenzaban a  maniobrar con este barco de 57.135 toneladas de registro bruto.

Muy lentamente, el Minerva Pisces entraba por la bocana e iniciaba un complicado atraque que debía posicionarlo entre dos buques que se encontraban situados en el muelle número nueve. Después de algo más de dos horas de maniobra,  el mayor petrolero entrado hasta la fecha en Málaga quedaba amarrado y listo para comenzar su descarga.

Y aunque las estimaciones del transvase de carburante a tierra apuntaban a diez horas, finalmente, la operativa se prolongó, y el Minerva Pisces liberado de 10.000 toneladas de fuel dejó las aguas malagueñas a primeras horas de la tarde del viernes 21 de julio.

Un atraque inesperado que nos permitió ver a un gran petrolero; un buque muy similar a los que, hace ya de esto muchos años, fondeaban en la bahía malacitana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPetrolero MINERVA PISCES llegando al puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de agosto de 2017.

Al desguace

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de julio de 2017 a las 9:40

Esta pasada semana, uno de los principales especialistas mundiales en el desguace de barcos, publicaba la foto de un buque varado en las playas turcas de Aliaga esperando para ser desguazado. Este barco, no es otro que el Efendi Baba, un carguero que durante varios meses permaneció atracado sin actividad  en los muelles malacitanos.

Cargado de raíles de tren y planchas de acero, este buque, tras quedarse sin propulsión en un viaje entre el puerto ruso de Belgorod y Bilbao, el nueve de febrero de este año llegaba a Málaga auxiliado por el remolcador Vigilant. Después de atracar en el muelle de Levante, la compañía propietaria de este barco, una naviera con sede en Estambul, iniciaba los trámites para su reparación. Tras barajarse la posibilidad de ser descargado antes de acometer los trabajos sobre la avería de su motor, el tiempo fue pasando, y el Efendi Baba, que ya por entonces estaba en venta, comenzó a cambiar de atraques. Después de sufrir tres enmendadas en el muelle de Levante, necesidades de tráfico interno requirieron que pasara al muelle siete, una maniobra que realizaban los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve el 19 de marzo. Movilizado otra vez más sobre este mismo muelle, el nueve de mayo, el carguero turco volvía atraque de Levante, y todo apuntaba a que este barco construido en Alemania en 1994 y que había navegado con cinco nombres diferentes, permanecería mucho tiempo en Málaga.

Sorpresivamente, el 11 de mayo, el remolcador Vehintisiete se lo llevaba a Bilbao para ser descargado. Tras aquella operativa, remolcado en esta ocasión por el Monte da Luz, otro viejo conocido malagueño, el Efendi Baba viajaba a las playas turcas de Aliaga donde en breve será desguazado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEFENDI BABA atracado en el muelle de Levante en febrero de este año.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de julio de 2017.

Cestino

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de noviembre de 2016 a las 9:28

Aunque a todos los trabajadores del puerto se les denomine con buena o  mala intención  como ‘portuarios’, a José Antonio Cestino Juarez nunca le ha gustado que lo califiquen de esta manera. Prejubilado en diciembre de 2015 y con la obligación de cumplimentar dos  meses de trabajo durante los próximos cinco años, Cestino, como popularmente se le conoce, comenzó su vinculación con el puerto malagueño en 1983.

Nacido en 1954 en el edificio de lo que hoy es la Comandancia Naval (su padre fue patrón de diversos buques adscritos al Instituto Español de Oceanografía), nuestro protagonista de hoy, tras pasar por el colegio salesiano de San Bartolomé, cursó los estudios de náutica en Almería y Cádiz. Después de trabajar en el mundo de la pesca, su titulación de patrón de cabotaje lo llevó a los Servicios Marítimos del puerto en el año 1983, una oportunidad que le permitió conocer a la histórica Pontona amén de navegar en los remolcadores Cánovas y Valdivia propiedad de la que por entonces se denominada Junta de Obras del Puerto.

Desaparecido el  Servicio Marítimo a finales de la década de los noventa, Cestino pasó a los talleres, donde desde entonces ha trabajado en lo que muy bien podríamos denominar como el mantenimiento general del recinto portuario malagueño.

Convertido como el resto de sus compañeros prejubilados en uno de los veteranos del puerto, José Antonio Cestino Juarez, con dos de sus tres hijos vinculados al mundo de la mar y los barcos, afronta con una muy peculiar animosidad sus próximos cinco años de intermitencia laboral. Un lustro en el que tras más de 30 años trabajando en el puerto malacitano, alguien, seguramente en algún momento lo califique como ‘portuario’.

IMG_4379Cestino en una de las dependencias de los talleres del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de noviembre de 2016.

Don Manuel

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de octubre de 2016 a las 8:31

Hoy, mientras ustedes están leyendo esta columna, Manuel Muñoz Bascuñana estará viviendo su primer día de jubilación tras navegar 26 años en los remolcadores del puerto. Nacido en enero de 1958, sus primeros pasos laborales estuvieron muy alejados del mundo marítimo, hasta que con 32 años, de la mano de su padre se embarcó  para iniciar lo que constituiría su verdadera profesión.  Después de  aprobar el curso de competencia marinera que oficialmente lo cualificaba para trabajar en un barco y maniobrar durante dos años junto a su progenitor, en 1992, a bordo del Rey Favila (un mercante atracado en Málaga que servía para impartir enseñanzas marítimas), Manolo consiguió el título de Mecánico Naval de Segunda; una distinción a la que le siguieron las de Mecánico Naval de Primera y Mecánico Naval Mayor.

Pero con independencia de su más que probada cualificación profesional, lo que  sí quedará para la historia de los remolcadores malacitanos será la marcada personalidad de este marino; una forma de ser que siempre se hacía patente cuando estaba al cargo de la máquina en cualquiera de los trece barcos en los que navegó.

Apasionado por la cocina (siempre fueron muy famosas sus comidas a bordo), y más apasionado aún por sus dos hijas y ahora por sus dos nietos, Manolo, afronta desde hoy mismo una nueva vida en la que el puerto y los barcos ya no constituirán su principal preocupación.

Y aunque tras su  socarrona sonrisa y  su estoica frase “me voy porque me tengo que ir” intente disimular la tristeza por su marcha, don Manuel (así quiero llamarlo ahora), seguro que añorará, y mucho, a su compañeros y a los remolcadores en los que este marino malagueño ha pasado embarcado 26 años de su vida.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAManuel Muñoz Bascuñana en la sala de máquinas de un remolcador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de octubre de 2016.

‘Como el mar’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de agosto de 2016 a las 9:32

En octubre de 2010 y posteriormente en marzo de 2011, en el blog “La mar de historias” les hablaba sobre un libro que venía acompañado de una curiosa historia que viví a bordo de unos de los remolcadores de Málaga.

Y aunque no soy demasiado partidario de las recomendaciones literarias; y mucho menos en los meses de verano (para leer no hace falta estar de vacaciones), hoy retomo esta historia para comentarles una interesante novela que, en mi modesta opinión, merece la pena ser leída.

Formando parte de la singular biblioteca de los remolcadores Diheciocho y Vehinte, Antonio Garrido, uno de los patrones de estos barcos, me comentaba la existencia de un libro titulado “Voraz como el mar”, una novela de aventuras marítimas en la que el protagonista principal era un buque de salvamento llamado Hechicero.

Sin tener conocimiento de la obra, muy amablemente Antonio me dejó el libro; un ejemplar que mostraba signos de haber pasado por las manos de la gran mayoría de los tripulantes de los remolcadores malagueños. Amarilleadas todas sus páginas y con manchas de moho, aquél ajado volumen que había perdido su portada, me enganchó desde el primer instante; y las aventuras del Hechicero me tuvieron ensimismado durante varios días.

Finalizada la lectura y con la intención de añadir este libro a mi biblioteca, me sorprendí al encontrarlo descatalogado; un hecho que atendía a que la novela escrita por Wilbur Smith había sido reeditada bajo el título “Como el mar”.

Tras releerlo hace unos meses, hoy, a pesar de ya haberles hablado de este libro en otras ocasiones, me permito la licencia de reseñarlo de nuevo; una interesante obra para leer en cualquier época del año con o sin vacaciones a la vista.

Portadas libroPortadas del mismo libro con sus dos diferentes títulos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de agosto de 2016.

Una breve procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de julio de 2016 a las 9:07

Este año, el calendario ha favorecido que las fiestas en honor a la Virgen del Carmen pudieran agruparse en un fin de semana. Con la celebración oficial del día de la patrona de los hombres de la mar en sábado, el domingo 17 de julio, tocaba la procesión marítima que pasea a la imagen carmelita por las aguas del puerto y la bahía.

Cumplidas las habituales ceremonias que pasan por la Catedral y el atrio del edificio de la Autoridad Portuaria (este año la Capilla del Mar no ha estado presente en los actos),  el embarque de la patrona se realizaba como es ya tradicional en uno de los remolcadores. Engalanado y empavesado, el Vehintiocho, atracado en el muelle dos, era el encargado recibir a una imagen que llegaba portada por los hermanos de la cofradía del Carmen.

Con la particularidad, y esto es novedoso, de la reducción de invitados que pudieron subir a bordo del remolcador para seguir la procesión marítima, pasadas las seis de la tarde, el cortejo comenzó a navegar. Manteniéndose la tónica de los últimos años en la que cada vez participan menos embarcaciones, un muy reducido número de barquitos en el que sólo se veía a una lancha pesquera,  salieron a la bahía para homenajear a los fallecidos en la mar.

Y si bien la intención era la de todos los años, el magón (la resaca que sigue a unos días de mala mar), impidió que los participantes pudieran alejarse de la bocana del puerto. Cumplimentado el tradicional encuentro con la imagen submarina situada frente a las playas malagueñas, y con una flota zarandeada por el oleaje, la procesión marítima oficial de la Virgen del Carmen 2016 pasará a la historia por su brevedad, además de por varias colisiones entre barcos que ya les contaré.

IMG_2505VEHINTIOCHO llevando a la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de julio de 2016.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

Los remolcadores sí cumplieron

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de julio de 2015 a las 8:51

El pasado día 16, cumpliendo una tradición personal que ya se remonta a varias décadas, me paseé por los muelles para ver qué se cocía en la jornada que festeja a la patrona de las gentes de la mar. Sabiendo de antemano lo que me iba a encontrar, lo primero que me sorprendió fue la abundancia de buques de bandera española que se hallaban en la aguas del puerto. Varado en el dique, se encontraba el remolcador R. Mazagon. Amarrado en el muelle 3-A3, el mercante Barizo, y justo frente a él, el Fortuny estrenaba titularidad como Melillero en su primer día del Carmen en Málaga. Además de estos buques y sin contar a las golondrinas y otras lanchas auxiliares, también con matrícula española, el gánguil Ardenza arañaba arena en la dársena exterior, mientras la patrullera Tagomago compartía atraque en el muelle uno con los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve.

Con esta abundancia de barcos españoles, la segunda sorpresa del día me la proporcionó la nula participación de la gran mayoría de estos buques en el tradicional engalanado; una ancestral costumbre que los días de la Virgen del Carmen ha vestido a los barcos patrios con, al menos, una vistosa guirnalda de banderas.

Y aunque algunos de estos buques estaban en reparación o se encontraban trabajando, la gran sorpresa, la tercera del día, me la proporcionó el Melillero, que por primeras vez en muchos años no colgó las banderas para conmemoran el día de la patrona.

Al menos, y esta es la imagen más positiva que puede sacar de la jornada del pasado 16 de julio, los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve sí que cumplieron con la tradición, y como vienen haciendo desde siempre, se engalanaron para honrar a la Virgen del Carmen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores VEHINTIOCHO y VEHINTINUEVE engalanados en la festividad de la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de julio de 2015.

 

El remolcador remolcado

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de octubre de 2011 a las 9:46

En lo que llevamos del presente año, el remolcador de bandera española Sertosa Dieciocho, ha visitado el puerto Málaga en cuatro ocasiones para, desde aquí, iniciar diferentes remolques de altura. Tras quedar abortadas dos de estas maniobras; las correspondientes a la primera salida del Santísima Trinidad, así como la del pesquero ruso Tralnmeyster Mogutov, este buque de 32 metros de eslora construido en el año 1977 en los astilleros vigueses de Enrique Lorenzo y Cía.  S.A., regresaba hace unos días a Málaga para trasladar al dique flotante. Ya con todo preparado, y como ocurría en sus anteriores actuaciones, el Sertosa Dieciocho, necesitaba de la ayuda de los remolcadores malagueños de puerto para sacar a mar abierto a su remolque.

Y aunque los remolcadores de puerto están para eso; para tirar o empujar en las maniobras en las que sea necesaria su colaboración, lo que no termina de encajar demasiado, es que un buque especializado,  que en la mar debe impulsar de forma autónoma a un barco o  a un artefacto flotante, necesite de otro buque similar él para que lo remolque en una maniobra.

Ante esta paradójica situación, que por otra parte, tiene varias explicaciones muy simples (se podría hablar de  carencia de medios técnicos, de edad, y sobre todo de dinero), el Sertosa Dieciocho maniobraba de salida con el dique flotante Andalucía conectado a uno de los remolcadores de la ‘clase H’.  Unidos proa con proa por medio de un cabo de maniobra, el remolcador malagueño Vehinte tiraba del Sertosa Dieciocho para separarlo del muelle, y una vez libre, seguir remolcándolo hasta salir del puerto. Una curiosa maniobra que, salvo con este barco, nunca se había visto en  las aguas de Málaga.

VEHINTE tirando del SERTOSA DIECIOCHO

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Octubre de 2011).

La procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2011 a las 8:28

Probablemente, esto que hoy les cuento, no gustará a muchos; aunque, dejando los tópicos a un lado, la cruda realidad, en la gran mayoría de las ocasiones, no agrada nunca a casi nadie.

La primera vez que vi, y de esto hace ya bastantes años, la procesión marítima de la Virgen del Carmen, me quedé totalmente sorprendido. A bordo de un pesquero y seguida por infinidad de embarcaciones de todo tipo, la Patrona de los hombre de la mar, tras visitar todas y cada una de las dársenas del puerto y recibir los sonoros saludos de los barcos que, engalanados, se encontraban atracados en los diferentes muelles malagueños, salía a mar abierto cumpliendo así una tradición que se remonta a 1915; año en el que la Virgen del Carmen realizaba por primera vez su procesión marítima.

Debido a diversas razones relacionadas con la seguridad  (al menos ese fue el argumento que se expuso), la Patrona pasó a ser procesionada por los remolcadores malagueños; y ahí, y esta es la cruda realidad, el desfile marítimo comenzó su declive.

Tras unos años en los que se mantuvo un multitudinario seguimiento, la procesión comenzó a perder acompañantes; y hoy día, la Virgen del Carmen es seguida desde la mar por un reducido grupo de yates y  muy poca cosa más.

Ante la dura competencia (y tal vez la palabra competencia no se la más acertada), de otras procesiones marítimas instituidas a lo largo del litoral malagueño, el cortejo oficial del puerto ha perdido enteros; y ya, no es, ni por asomo, lo que hace unos años era esta tradicional procesión en la mar.

Una muy triste, o más bien, dolorosa realidad, que, en nada se asemeja al multitudinario seguimiento que la Patrona de las gentes de la mar tiene sobre tierra firme.

Procesión de la Virgen del Carmen de este año.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Julio de 2011).

Una nueva “H” en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de diciembre de 2010 a las 8:39

EL VEHINTICUATRO LLEGA PARA INCORPORARSE A LA FLOTA DE REMOLCADORES MALAGUEÑOS.

El mundo marítimo, y por ende, el portuario, suele estar repleto de curiosas paradojas; hechos, que vistos de una forma superficial podrían parecer absurdos, pero que si se analizan con un cierto detenimiento, sí tienen una clara y muy razonable explicación.

Cuando algunos, en unos momentos como los que vivimos (momentos muy duros para el sector marítimo), deciden parar barcos, reducir personal o anular líneas; otros, apuestan por todo lo contrario.

Este es el caso del Grupo Remolques Unidos, el cual, siguiendo su política empresarial de tener siempre los mejores y más modernos barcos en los puertos en los que opera, traía este pasado sábado, procedente de Santander, a un nuevo remolcador al puerto de nuestra ciudad.

Vehinticuatro 1 blog

VEHINTICUATRO realizando su primer atraque en Málaga.

Construido en los astilleros Armón, en la localidad asturiana de Navia, el Vehinticuatro era botado el 17 de octubre de 2009, siendo entregado a sus armadores en febrero del presente año. Tras operar unos meses en Santander, ahora, el nuevo remolcador de la Clase H (todos los buques de esta empresa participan de la peculiaridad de llevar una hache intercalada en su nombre), llega a Málaga para realizar, primero una sustitución temporal, y posteriormente, quedarse definitivamente como integrante de la flota de remolcadores de nuestro puerto.

Con la inminente misión de sustituir provisionalmente al Vehinte, que debe realizar una varada para cumplimentar una inspección reglamentaria (esta varada se realizará en unos astilleros de Algeciras), el nuevo remolcador, durante unas semanas, operará en nuestras aguas junto al Diheciocho. Una con el Vehinte ya de regreso en Málaga, el Vehinticuatro reemplazará definitivamente al Dihechiocho; el cual, tras dos años de trabajo en el puerto de nuestra ciudad, marchará con destino a Santander para ser utilizado en remolques de altura.

Con 428 toneladas de registro bruto, 31,5 metros de eslora y 11,2 de manga, el Vehinticuatro, que está capacitado para realizar todo tipo de remolques, amén de estar dotado con medios contra incendios y anti-polución,  dispone de una potencia total de 6300 Caballos; lo cual, convierte a este remolcador en el más potente que ha operado, hasta la fecha, en el puerto malagueño.

Vehinticuatro 2 blog

Amarrado en el muelle de Ricardo Gross.

Con la llegada de este nuevo buque, la cifra de remolcadores de la Clase H que ya han trabajado en Málaga asciende a ocho unidades; mientras que si contabilizamos el total de buques que a lo largo de la historia portuaria malagueña se han dedicado a facilitar las maniobras de otros barcos, el Vehinticuatro ocuparía la decimonovena posición.

Un magnífico barco y una muy acertada apuesta que, aun en tiempos difíciles, sigue manteniendo a Málaga como uno de los puertos con mejor servicio de remolcadores de nuestro país.

Remolcadores de la Clase H que hasta la fecha han operado en Málaga

Elaboración: JC Cilveti. 

Remolcador

Fecha de llegada

Fecha de partida

HONCE

26 de Mayo de 2002

17 de Enero de 2005

QUIHNCE

12 de Enero de 2004

11 de Octubre de 2005

DIHECISIEIS

22 de Marzo de 2005

28 de Enero de 2008

DIHECISIETE

9 de Octubre de 2005

20 de Junio de 2008

DIHECIOCHO

20 de Junio de 2008

Permanece activo en Málaga.

VEHINTE

27 de Enero de 2008

Permanece activo en Málaga.

VEHINTIUNO

6 de Marzo de 2010 30 de Julio de 2010. No realiza maniobras en Málaga.

VEHINTICUATRO

4 de Diciembre de 2010  

Artículo  publicado en la página Marítimas (7 de Diciembre de 2010).

Seis maniobras

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de noviembre de 2010 a las 9:10

Este pasado sábado, debido a las muy adversas condiciones meteorológicas, el puerto de nuestra ciudad vivió una jornada bastante complicada. Las fuertes rachas de viento y la mala mar que obligaron a varios de los barcos fondeados en nuestra bahía a levantar el fondeo y salir a capear el temporal, también afectó a los buques que en esa jornada debían entrar o salir de nuestro puerto.

Alertados desde la madrugada, los remolcadores malagueños vivieron un día muy ajetreado. A primeras horas de la mañana, bajo una fuerte lluvia y con intensas rachas de viento, el Diheciocho y el Vehinte iniciaban su primera maniobra del día. Con unas condiciones meteorológicas no demasiado favorables, estos dos remolcadores auxiliaban al buque tanque Abu Dhabi Star; el cual, llegaba a Málaga para realizar una reparación. Tras esta intensa maniobra que se prolongaba algo más de dos horas, el Vehinte ayudaba al Juan J. Sister en su salida; y posteriormente, auxiliaba al Isla de los Volcanes en su atraque en el muelle de Heredia.

Pasadas las cuatro de la tarde, el buque de carga general Karoline, pedía la ayuda de nuestros dos remolcadores para su atraque en el muelle seis. Finalizada esta maniobra, y con un viento que complicó mucho la operación, el portacontenedores Merito, era igualmente asistido por nuestros dos buques de la “clase H”.

Tras cinco intensas maniobras (las maniobras con viento siempre son complicadas), la jornada se completaba con la salida del buque de crucero Corinthian II; el cual, para evitar cualquier tipo de problema, desatracaba bajo la atenta mirada del remolcador Vehinte. Seis complejas maniobras que evidenciaron, nuevamente, el buen hacer los remolcadores malagueños.

ADU DHABI STAR MHblog

Buque tanque ABU DHABI STAR entrando en Málaga con la ayuda de los remolcadores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (30 de Noviembre de 2010).

De Málaga a Egipto.

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de agosto de 2010 a las 9:19

Los remolcadores Dihecisiete y Vehintiuno cambian de nombre y bandera e inician un largo viaje desde Málaga al puerto egipcio de Sokhna donde operarán con todo tipo de buques.

La llegada del Honce en mayo de 2002 iniciaba una nueva etapa en la historia de los remolcadores de Málaga. Con infinidad de maniobras realizadas a todo tipo de barcos, amén de algunos salvamentos en alta mar, los viejos  Torre del Mar, Torre Vigia, Marbella y Fuengirola, culminaban apenas un par de años después, una muy prolongada vida de trabajo en el puerto de Málaga.

Tras el Honce, llegó el Quihnce, y posteriormente los Diheciseis, Dihecisiete, Diheciocho, Vehinte y Vehintiuno;  los modernos buques de “La clase H” (todos ellos con una peculiar particularidad ortográfica en su nombre), que desde entonces conforman la actual flota de remolcadores del puerto de nuestra ciudad.

Pero independientemente de esta especial característica,  los barcos del Grupo Remolques Unidos, además de ser una de las principales referencias en nuestro país al respecto de este tipo de buques tanto en su construcción como en su gestión, participan de una política muy singular e innovadora. Basados en Santander y Málaga, estos buques, tras operar un tiempo en alguno de estos puertos (habitualmente suelen trabajar en ellos no más de dos años), son vendidos a armadores que necesitan remolcadores nuevos capaces de realizar maniobras de puerto, remolques de altura, salvamentos, lucha anticontaminación u otras operaciones auxiliares dentro de este campo de actuaciones.

Y aunque hasta la fecha, estos barcos; en concreto los que aquí trabajaban, regresaban a Santander para ser vendidos, el pasado mes de julio, vio por primera vez cómo dos buques de “La clase H” eran cambiados de nombre y bandera en el puerto de nuestra ciudad.

Vendidos a P&O Maritime Services (Singapur) Pte. Ltd., un importante grupo internacional dedicado a la gestión portuaria, los remolcadores Dihecisiete y Vehintiuno, durante varias semanas se han preparado para realizar un largo viaje de posicionamiento que los llevará al puerto egipcio de Sokhna; un puerto de reciente construcción en el golfo de Suez donde realizarán sus servicios.

Y así, en la mañana del 22 de julio, los cascos de los dos remolcadores vendidos comenzaban a mostrar sus nuevas identidades. El Dihecisiete, que había operado en Málaga entre los años 2005 y 2008, y que regresaba al puerto malagueño el 19 de julio del presente, se renombraba como Ahmose; mientras que el Vehintiuno, que sin haber realizado ninguna maniobra en nuestras aguas permanecía atracado en el muelle número uno desde el seis de marzo de este  mismo año,  se rebautizaba como Ramses.

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Un marinero pinta en la popa del VEHINTIUNO su nuevo nombre.

Ya con sus nuevos nombres (ambos nombres de faraones egipcios), su nuevo puerto de registro: Kingstown (San Vicente y las Granadinas), y luciendo la contraseña de su nuevo armador, los dos remolcadores ultimaban los preparativos para acometer un largo viaje de posicionamiento.

Con la particularidad de que uno de estos buques remolcará al otro, el viernes 30 de julio, pasadas las once de la mañana, se iniciaba la maniobra de salida. Tras desatracar, ambos buques se situaban en la mediación de la dársena de Guadiaro; y allí, el Ramses, después de fijar la cadena de remolque, comenzaba a tirar de su hermano.

Un largo viaje que, tras escalar en Port Said, llevará a estos dos remolcadores, que durante un tiempo fueron malagueños, a un lejano puerto de Egipto.

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Los dos remolcadores salen del puerto de Málaga el 30 de julio con destino a Egipto.

Artículo “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (17 de Agosto de 2010).

Ese…., no.

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de julio de 2010 a las 19:48

Lo que ocurrió ayer (28 de Julio de 2010) en el puerto de Málaga, es una de esas cosas que si no la ves, y te la cuentan, no terminas de creértela.

A primeras horas de la mañana, llegaba a la bahía malagueña el buque de transporte anfibio de la marina de guerra estadounidense ASHLAND LSD-48.

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ASHLAND aproximándose al puerto de Málaga.

Con un leve retraso, ya que el inicio de la maniobra de entrada estaba anunciada para las 08:30 horas, este buque, ya con los remolcadores DIHECIOCHO a proa y VEHINTE a popa (con los cabos de remolque ya dados), llegaba a la bocana.

Situado muy próximo a la escollera de Poniente, casi pegado al muro exterior de la terminal de contenedores, el barco, que debía atracar en el Pantalán de Levante, redujo su marcha al mínimo. Tras quedar prácticamente inmóvil, el buque comenzó a dar atrás; y en breves instantes, sin atravesar la bocana, ponía rumbo nuevamente a mar abierto minutos después de la nueve de la mañana.

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ASHLAND en la bocana del puerto malagueño.

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ASHLAND tras bordear la bocana navegando hacia mar abierto.

Tras de permanecer cerca de media hora en las proximidades de la bocana, a las diez de la mañana y siempre con los remolcadores enganchados a él, el ASHLAND iniciaba la maniobra de entrada; aunque en esta ocasión, en vez de al Pantalán de Levante, el transporte anfibio se dirigía al muelle de Levante donde finalmente quedaba atracado.

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ASHLAND entrando al puerto para atracar en el muelle de Levante.

Y ahora se preguntarán ¿qué es lo que pasó?

Pues según me han contado los que allí estuvieron, parece ser que los mandos del barco, al ver el atraque que se les había asignado (el Pantalán de Levante), decidieron que este no era el  más adecuado para su buque, pidiendo (por razones de seguridad) quedar atracados el muelle de Levante donde no había ningún barco.

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ASHLAND atracado en el muelle de Levante.

Y aunque esta historia daría juego para hacer algún que otro comentario (tan seguros son el Pantalán como el muelle de Levante, teniendo en cuenta que el puerto de Málaga es uno de los puertos de nuestro país con mayor y mejor seguridad), creo que lo mejor es  pasar de puntillas y tomarse esta historia como una simpática anécdota portuaria.

Fotos curiosas: CUATRO HERMANOS JUNTOS.

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de julio de 2010 a las 18:50

La foto que hoy les traigo, además de curiosa, creo que es bastante significativa, ya que pocas veces se pueden ver cuatro hermanos de la “Clase H” juntos.

Les cuento.

Aunque hace algunos años, la flota de remolcadores del puerto de Málaga estaba compuesta por cuatro unidades, desde que se hizo cargo de este servicio el Grupo Remolques Unidos, la flota, debido a la potencia y maniobrabilidad de sus remolcadores, se redujo a dos barcos.

Y aunque en ocasiones ha habido tres remolcadores, lo normal, como les digo, es que sean dos unidades las que estén al servicio de las operaciones portuarias malagueñas.

El pasado seis de Marzo, llegaba a Málaga el remolcador VEHINTIUNO; el cual, quedaba atracado en el muelle número uno junto al DIHECIOCHO y VEHINTE, los barcos que en la actualidad están al cargo del servicio de remolques.

Y aunque en una ocasión, para una maniobra concreta, el VEHINTIUNO llegó a estar en standby listo para operar, este remolcador nunca he efectuado ninguna maniobra en las aguas malagueñas.

Con todo esto, el pasado día 19 del presente mes de Julio, llegaba a Málaga el DIHECISIETE, remolcador que en pasado también fue titular en este puerto. Debido a la venta de este y de su hermano el VEHINTIUNO, coincidían en el muelle número uno del puerto de Málaga cuatro unidades del Grupo Remolques Unidos; una imagen no demasiado fácil de ver.

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                                                                                                                                                                      DIHECISIETE, DIHECIOCHO, VEHINTE y VEHINTIUNO.

Además de la instantánea de los cuatro hermanos juntos, les dejo una foto, por separado, de los remolcadores de la hache intercalada en su nombre.

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DIHECISIETE.

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DIHECIOCHO.

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VEHINTE.

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VEHINTIUNO.

¿Tanto hubiera costado poner las banderitas?

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de julio de 2010 a las 18:23

Aunque sabía lo que me iba a encontrar, el pasado día 16, como hago todos los años, me fui al puerto. Buscaba, como todos los días de la Virgen del Carmen, cuántos barcos de bandera española se habían engalanado para celebrar la festividad de “su patrona”.

Teniendo en cuenta que los mercantes siempre han sido bastante reacios a este tipo de historias, y que ahora, el que un barco se engalane depende en gran medida de lo que su capitán decida (hace unos años era prácticamente obligatorio hacerlo), no me llevé ninguna sorpresa al ver lo que ví.

La mañana del 16 de Julio (les pongo en situación), además de los remolcadores DIHECIOCHO, VEHINTE  y VEHINTIUNO, se encontraban atracados en el puerto de Málaga los buques de bandera española JUAN. J. SISTER y ALCANTARA DOS, amén de la patrullera IZARO P-27, una lancha de Salvamar y varias de las embarcaciones de Aduanas.

Con este pobre plantel de buques españoles (en esta lista no he incluido a las lanchas de amarradores, otras pequeñas embarcaciones o los barcos de pesca), el día de la patrona de los hombre de la mar, sólo  los remolcadores, la lancha de salvamento y la patrullera de la Armada, lucían sus guirnaldas de banderas para festejar la jornada.

Remolcadores 16 de julio de 2010 blog

Remolcadores.

Izaro 16 de Julio de 2010 blog

IZARO P-27.

Sin sorprenderme nada que el ALCANTARA DOS no estuviera engalanado; este barco está parado desde hace muchos meses y su futuro no pinta nada bien (el barco se mantiene con una tripulación mínima), sí me sorprendió, y  mucho que el JUAN J. SISTER no luciera su vestido de banderas.

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ALCANTARA DOS.

Teniendo en cuenta que en anteriores años el trasatlántico de Melilla (así es como llamo yo  al Sister) sí se había engalanado, me pareció feo (quizás sería mejor decir triste) que este año, el mercante más significativo que hay en Málaga no lo hiciera.

Y aunque como ya he dicho, esta decisión, hoy día, depende exclusivamente del capitán; creo que una tradición como esta, sin entrar en temas de creencias, no cuesta nada mantenerla  viva.

Con casi toda seguridad, a bordo del JUAN J. SISTER, el día de la Virgen del Carmen, el menú de la tripulación fue especial.

Y si se celebró el día de la patrona así, ¿tanto hubiera costado poner las banderitas?

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JUAN J. SISTER desnudo de adornos el día de la Virgen del Carmen en el puerto de Málaga.

Una tradición que perdura

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de julio de 2010 a las 8:29

Una de las escasas tradiciones que aun se mantiene viva el día en el que se procesiona a la Virgen del Carmen por las aguas de nuestro puerto, es la que realizan los remolcadores. Independientemente de que estos buques se engalanen el 16 de Julio, amén de hacerlo igualmente en la jornada en la se celebra la procesión, los remolcadores de Málaga, año tras año, participan de una muy entrañable fiesta con familiares y amigos en honor de su patrona.

Con todo esto; y teniendo en cuenta que los remolcadores están operativos las 24 horas del día los 365 días del año, y que el tráfico no suele respetar fiestas o celebraciones, en más de una ocasión, estos barcos han tenido que atender alguna maniobra momentos antes o después de la procesión marítima.

El 17 de julio de 2005, el remolcador Diheciseis fue el encargado de pasear a la patrona por las aguas malagueñas. Acompañado de su gemelo el Quihnce y de multitud de pequeñas embarcaciones, pasadas las seis y media de la tarde se iniciaba la procesión. Dos horas más tarde, justo después de desembarcar a la Virgen en el muelle número dos, los remolcadores recibían el aviso de una maniobra. El portacontenedores Maersk Missoui, que había llegado de madrugada, adelantaba su salida.

A toda prisa; y ya en su atraque habitual, las tripulaciones de los remolcadores, mientras los invitados bajaban a tierra, comenzaban a desmantelar todos y cada uno de los adornos con los que estos dos buques habían sido engalanados para la procesión.  

Una vez finalizada la maniobra, a bordo del Diheciseis se volvía a repetir la tradición; una de las pocas tradiciones que perduran el día en que se procesiona la Virgen del Carmen en el puerto de nuestra ciudad.

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Remolcadores maniobrando con el Maersk Missouri el 17 de julio de 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Julio de 2010).