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Los daños del ‘Trinidad’

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2013 a las 9:13

La  estancia del Santísima Trinidad en el puerto (aquella idealización del más famoso navío de guerra español del siglo XVIII), pasará a los anales de la historia marítima de Málaga como un verdadero fracaso. Con una gestión no demasiado acertada, lo que pudo haber sido un muy atractivo reclamo, se convirtió, durante los años en que este artefacto flotante permaneció atracado en los muelles malagueños, en un verdadero problema.

Y aunque las vicisitudes del Trinidad fueron muchas; se podrían recordar todos y cada uno de sus accidentados cambios de muelle o su esperpéntico remolque a Alicante, existe una historia que ilustra a la perfección lo mucho que de atrezo y nada de marinero tenía aquel artefacto flotante.

En abril de 2009, un fuerte temporal del Sur azotó las costas malagueñas. En el puerto, los buques reforzaban sus amarras y el Santísima Trinidad, sufría las consecuencias de aquellas condiciones climatológicas.

Atracado en el muelle número dos, el viento y la resaca que dejaba la mar en la dársena de Guadiaro, hicieron que el artefacto flotante golpeara en reiteradas ocasiones con las defensas de caucho de este muelle. Paradójicamente, estas protecciones que sirven para evitar daños a los barcos atracados, en el caso del Trinidad, causaron numerosos desperfectos sobre su casco.

Y aunque esta  fragilidad, la referida a la tablazón con la que está construido esta idealización histórica, ya se hizo patente cuando alguno de los remolcadores malagueños debió apoyarse sobre él para moverlo, aquellos daños provocados en abril de 2009, constituyeron los más significativos que este artefacto flotante sufrió durante toda su estancia malagueña. Unos desperfectos producidos por unas defensas de muelle.

Detalle de los daños ern el casco del Santísima Trinidad.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de Enero de 2013).

¿Y ahora qué?

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de abril de 2011 a las 21:13

 

Hoy, Viernes Santo de 2011, el artefacto flotante SANTISIMA TRINIDAD volvía a quedar a atracado en el muelle número dos del puerto de Málaga.

Después del fallido (yo me permito calificarlo de vergonzoso) intento de ser remolcado a Alicante, el SANTISIMA TRINIDAD tras permanecer durante unos días atracado en el transversal del muelle Nº 9, ha regresado al muelle de donde salió hace dos semanas.

Con importantes desperfectos en su casco; los propios de un atrezo flotante que se daña cuando se apoya sobre una defensa de muelle o se roza con un cabo de remolque, el SANTISIMA TRINIDAD, ya está atracado en un muelle “seguro” (para algo así) permanece a la espera de ver cual será su futuro.

Personalmente creo que el TRINIDAD no saldrá de Málaga; y que su futuro pasa por intentar reactivar su actividad (quizás, enfocada, desde mi modesto punto de vista, de una forma más inteligente), o por morir lentamente atracado en el muelle del Marqués de Guadiaro.

Les dejo un enlace de Málaga Marítima por si desean ver fotos de la maniobra de cambio de muelle.

La maniobra de “El Trinidad”

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de abril de 2011 a las 20:00

En la jornada de ayer (8 de Abril), se vivía en el puerto de Málaga un hecho esperpéntico; una situación bochornosa que, leyendo entre líneas, daría para hablar y escribir mucho.

Tras ser vendido, el artefacto flotante SANTISIMA TRINIDAD, se preparaba para salir remolcado a su nuevo puerto de destino, Alicante.

Esto es lo que ocurría en el transcurso del viernes 8 de Abril:

A primeras horas de la mañana, procedente de Algeciras llegaba el remolcador SERTOSA DIECIOCHO, quedando atracado en el muelle número dos justo en la proa del TRINIDAD. Nada más atracar, comenzaban las labores para dejar fijado el remolque.

Con la previsión de salir a las once de la mañana, la maniobra se iniciaba una hora más tarde. Remolcador de tiro preparado, práctico a pie de muelle, amarradores en posición y remolcador VEHINTE a popa del artefacto flotante.

Tras una primera dificultad (fijar un cabo de remolque a popa),  la maniobra no terminaba de arrancar.  Ya con este cabo dado, y firme, la cosa seguía sin avanzar. Al parecer, y ya con todo preparado, hacía falta el visto bueno de un inspector de Capitanía que no llegaba. Ante esta segunda complicación, surgió una tercera, ya que los amarradores decidieron no atender la maniobra hasta que no se les saldara una deuda pendiente.

Con todo esto, la salida del SANTISIMA TRINIDAD seguía retrasándose; eran 13:00 horas. Minutos después, el práctico se marchaba; y con su marcha, se daba por abortada la maniobra. Media hora más tarde, el VEHINTE podía liberar el cabo de popa (no había nadie a bordo del TRINIDAD que liberara este cabo) y volver a su muelle de atraque.

Cinco minutos antes de las tres de la tarde; y al parecer con todos los problemas que habían llevado a la suspensión de la maniobra de la mañana solucionados, se posicionaban todos los actores de esta historia para ejecutar la salida del artefacto flotante.

Coordinados como si se tratara de una de las infinitas maniobras que realizan a diario estos profesionales, finalmente el SANTISIMA TRINIDAD se movía por la dársena del muelle dos.

Con el SERTOSA DIECIOCHO tirando y el VEHINTE a popa manteniendo un cabo, el TRINIDAD dejaba la dársena de Guadiaro. En ese mismo instante (15:45) la fijación de proa del artefacto flotante se rompía, y el cable de remolque del SERTOSA quedaba libre. Debido a la inercia  que llevaba, el TRINIDAD libre a proa, se dirigía hacia el buque de crucero COSTA ATLANTICA que se encontraba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante. Gracias al cabo que mantenía a popa el VEHINTE se pudo evitar la colisión.

Santisima Trinidad 8-IV-2011 blog

Una vez frenado el movimiento del TRINIDAD, el VEHINTE sacaba al artefacto flotante a mar abierto. Tras un fallido intento por parte del SERTOSA de fijar nuevamente el cable de remolque (el SANTISIMA TRINIDAD no dispone de zonas para esto), el VEHINTE se hacía cargo de mantener el control del artefacto.

Tras salir los dos buques de crucero que se encontraban atracados en Málaga, sobre las 18:30 horas, Capitanía Marítima ordenaba que el SANTISIMA TRINIDAD regresara a puerto. Para realizar esta maniobra salía el VEHINTICUATRO que fijaba un cabo en la amura de estribor del TRINIDAD.

Muy lentamente, el artefacto flotante quedaba atracado en el muelle número 9 (atraque roro), finalizando la maniobra a las 20:30 horas.

Tras leer esto, creo que se podrían decir muchas cosas; y también, se podrían aplicar muchos calificativos al respecto de lo ocurrido.

Remolcar a un artefacto flotante como el SANTISIMA TRINIDAD (algo que durante años ha permanecido atracado sin el más mínimo mantenimiento) me parece algo  muy serio e incluso peligroso.  El que una deteriorada pieza metálica se rompa a las primeras de cambio, me hace pensar en que, tal vez, habría que haber revisado con más detenimiento determinadas cosas. Gracias a Dios (permítanme la expresión), el incidente ocurría dentro del puerto. ¿Qué hubiera ocurrido si esta rotura se hubiera producido tras un par de días de navegación?

En definitiva, una jornada esperpéntica que abre un abanico de futuribles posibilidades. ¿Cuánto tiempo estará el TRINIDAD en el muelle de contenedores? ¿Dejará el artefacto flotante Málaga?  ¿Lo veremos deteriorarse abandonado en aguas malagueñas?; en fin, una película (la segunda parte) que aun no tiene final.

Si desean ver más imágenes pueden hacerlo en

 Málaga Marítima

Además pueden también encontrar más sobre el tema en:

http://www.malagahoy.es/article/malaga/947293/salida/con/vuelta/atras.html

¡Se vende!

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de enero de 2011 a las 10:13

Hace unos días, me sorprendí al ver unos carteles que anunciaban la venta del Santísima Trinidad. Este histórico artefacto flotante, que desde hace ya algún tiempo anunciaba su venta en diferentes lugares de internet; ahora, ratifica esta triste circunstancia con unos horrendas y nada cuidadas pancartas que cuelgan sobre su casco.

Y aunque en la mayoría de las ocasiones en la que he escrito sobre El Trinidad malagueño he sido bastante crítico, reconozco que al ver colgando de la popa ese horrible cartel de ‘se vende’, he sentido pena; amén de recordar esa tópica frase que dice: ‘lo que pudo haber sido y no fue’.

Con una pretensiones, en mi opinión, bastante equivocadas; este impactante artefacto flotante, desde su primer día de estancia en el puerto de Málaga (llegaba a remolque el 25 de julio de 2006), ha tenido una muy pobre aceptación.

Teniendo en cuenta que aquí, si nos salimos del tan manido tópico de la Málaga marinera, cualquier cosa que huela a mar y barcos interesa más bien poco;  pretender vender un restaurante de lujo o unos bares de copas en un entorno de ‘barco de piratas’, es un cuando menos, un riesgo bastante considerable.

El Santísima Trinidad, además de haber sido un restaurante o un lugar de ocio para cuchipandas varias, debería haber sido un centro de cultura; un lugar donde por encima de vender copas o dar comidas, se hubiera potenciado todo aquello que de una u otra manera hubiera tenido relación con el mundo marítimo.

Con esta difícil misión como objetivo prioritario, y teniendo en cuenta que vender cultura y  más aun si está relacionada con barcos, es algo altamente complicado;  tal vez hoy, nuestro histórico artefacto flotante no estaría a la venta.

Santisima Trinidad en venta blog

Santísima Trinidad con su anuncio de venta.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Enero de 2011).

Andrajos al viento

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de marzo de 2010 a las 8:19

Hay una famosa fotografía, que muestra a los cuidadores del Museo Marítimo de Londres junto a la enorme bandera de combate del navío San Ildefonso; uno de los barcos capturados por la flota inglesa en la batalla de Trafalgar. Esta bandera de 9,8 metros de ancho por 14,4 de largo; o mejor dicho, lo que queda de ella, fue la que se exhibió en 1806 en la catedral londinense de San Pablo en el entierro de Nelson.

Les traigo esto a colación, para hablarles de banderas; las cuales, aunque parezca mentira, son uno de los elementos más descuidados que se pueden encontrar a bordo de cualquier tipo de barco en el mundo.

Con la excepción, fundamentalmente, de los barcos de guerra y los buques turísticos, la gran mayoría de los mercantes, por norma general, descuidan bastante el mantenimiento de sus banderas. Al ser elementos expuestos permanentemente a las inclemencias del tiempo, las banderas se van deteriorando, y si no hay un mínimo mantenimiento, el sol, el viento y la lluvia, convierten a estas en tristes andrajos ondeantes.

Y aunque en cualquier puerto del mundo pueden verse costrosas banderas, en Málaga, podemos encontrar una muy significativa muestra de lo que significa una bandera convertida en un trozo de trapo al viento.

En julio de 2006, llegaba a Málaga el Santisima Trinidad. Este artefacto flotante, idealización del buque que luchó en Trafalgar, mostraba en el pico de su palo mayor un vistoso e inmaculado gallardete; réplica fidedigna de los que lucían los navíos españoles del siglo XVIII.

Con el paso del tiempo, esta bandera se ha ido deteriorando, y en la actualidad, ya sólo se puede apreciar un sucio trapajo ondeante. Un claro ejemplo de bandera-andrajo al viento.

Santisima Trinidad gallardetes blog

Detalle del andrajoso gallardete del Santisima Trinidad.

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Marzo de 2010)

Amplío el tema con una foto más detallada de lo que queda del gallardete del Santisima Trinidad.

gallardete blog