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Ventanales

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de mayo de 2021 a las 10:06

Hace unos días, el puerto recibía la visita del super yate Rising Sun. Cumplimentando su tercera escala malacitana, este buque de 138 metros de eslora integrado, como no podía ser de otra manera, en la lista de los barcos de recreo privados más largos del mundo, participa de una curiosa peculiaridad; una circunstancia que, en cierta medida, lo diferencia de los otros grandes yates que navegan por los mares del mundo.

Pero antes de reseñarles esta curiosidad, les diré que el Rising Sun fue construido en 2004 en los astilleros alemanes Lürssen Yachts por encargo del fundador de Oracle Corporation Larry Ellison. Tras pagar por él 337 millones de dólares, pocos años después, este barco pasaba a manos del productor musical, teatral y cinematográfico norteamericano David Geffen, fundador junto a Steven Spielberg de la productora Dreamworks.

Con unos números impresionantes, en sus cinco cubiertas, este super yate que sufría una reforma en 2007, dispone de 82 estancias; unos espacios que suman 8.000 metros cuadrados donde se encuentran ocho camarotes para 16 invitados y 30 cabinas más que sirven de alojamiento para los 45 tripulantes de este barco. Disponiendo de todo lo que un buque de estas características puede llevar a su bordo, las 7.841 toneladas de registro bruto del Rising Sun destilan un cierto aire clásico; unas líneas exteriores en las que destacan fundamentalmente sus dos vistosas cubiertas superiores que, salvo a popa, están totalmente acristaladas. Mostrando multitud de ventanales, esta disposición recuerda mucho a la de los buques de línea británicos de la compañía P&O Line; unos barcos que, debido a sus largas navegaciones a la India a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, debían disponer de grandes espacios de ventilación resueltos en cubiertas con grandes ventanales con o sin cristales.

Teniendo en cuenta que el proyecto exterior del Rising Sun fue realizado por el estudio de diseño náutico británico Bannenberg & Rowell, está claro que la imagen de aquellos veteranos buques de línea que, muchos de ellos reconvertidos en barcos de turistas también pasaron por aguas malacitanas, ha quedado reflejada en una parte de este super yate.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARISING SUN mostrando sus dos cubiertas con ventanales.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de mayo de 2021.

Yate o superyate

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de mayo de 2021 a las 10:10

La Real Academia Española de la Lengua define la palabra yate como una embarcación de gala o de recreo. Frente a esta definición, el término superyate aludiría a una embarcación que supera, excede o está por encima de lo que es un barco de recreo privado; algo fácilmente entendible a simple vista y difícilmente explicable con palabras.

Metidos en esta disquisición, los superyates, aunque también podríamos decir megayates o incluso gigayates (este último término lo usa muy habitualmente el veterano periodista marítimo Juan Carlos Díaz Lorenzo), conforman en la actualidad una amplia flota de barcos que, superando una longitud mínima, y ahí podría estar el quid de la cuestión, muestran tanto en sus exteriores con en sus interiores cosas que, hasta no hace demasiados años eran impensables de ver a bordo de un barco.

Con el recuerdo de las escalas malacitanas de históricos yates de otra época; podría recordarles las estancias del Catania de 61 metros en 1909, el Deo Juvante II de 44 que en 1956 trajo en su luna de miel a los príncipes de Mónaco Grace Kelly y Rainiero o el conocido Christina de Aristóteles Onassis que en 1958 mostró sus 99 metros de eslora, hoy les reseñaré la corta escala de un barco privado de recreo que no sé muy bien si podría estar clasificado como un superyate.

Atracado en el muelle número dos, hace unos días amanecía el Timeless. Luciendo bandera sueca, este barco que recuerda en sus formas a los muchos pesqueros que, hace unos años, fueron reconvertidos en yates, fue construido en 2008 en los astilleros que la compañía italiana Terranova Yachts tenía en Cerdeña.  Formando parte de una serie de ocho gemelos, todos ellos con diferentes diseños interiores a gusto de sus propietarios, el Timeless fue usado como vivienda por una familia norteamericana; un hogar flotante que navegó por las Bahamas, la costa este de Estados Unidos y el Mediterráneo. Con tres cubiertas útiles y una capacidad máxima para seis personas, con o sin tripulación, este barco que fue reformado en 2014 y 2015, en 2018 fue vendido a su actual propietario que pagó por él algo más de un millón de dólares.

Un barco de recreo privado de 20 metros de eslora. ¿Un superyate?

OLYMPUS DIGITAL CAMERATIMELESS en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de mayo de 2021.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de noviembre de 2017 a las 9:27

Cuando los diseñadores de este yate finalizaron los trabajos previos a su construcción, definieron a este motovelero como la reencarnación náutica del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Les estoy hablando del My Song, uno de los más modernos y tecnológicos barcos de recreo privado de su clase que existe en la actualidad.

Atracado en el muelle dos con una pequeña avería, este coloso es propiedad del empresario italiano del mundo de la moda Pier Luigi Loro Piana. Construido en los astilleros finlandeses Baltic Yatchs en 2016, el My Song, cuarto yate que ha tenido este armador con el mismo nombre, participa de unas características técnicas que lo hacen único y que ya le han hecho acreedor de un premio internacional.

Fabricado en su totalidad con fibra de carbono, este motovelero de 39’6 metros de eslora y 105 toneladas de desplazamiento (de estas 36 forman parte del lastre situado en su quilla y orza), monta tres velas con una superficie total de 2.210 metros cuadrados; un trapo que supera  a muchos de los veleros clásicos que habitualmente visitan las aguas malacitanas.

Con interiores propios de un gran yate, unas de sus más significativas innovaciones, dejando a un lado su revolucionario sistema de propulsión retráctil, se centra en que sus techos, paredes y suelos están fabricados en su totalidad con lino compactado, un textil nada habitual en este tipo de construcciones.

Y aunque se podrían decir muchas otras cosas de este super yate, vuelvo al apodo literario que sus diseñadores le dieron. Un velero, el Dr. Jekyll, que puede navegar a unos rápidos 16`5 nudos antes de convertirse en Mr. Hyde y surcar la mar a 55,6 kilómetros  por hora, una velocidad propia de un velero de alta competición.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASuper velero MY SONG atracado en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de noviembre de 2017.

El yate de los portalones ocultos

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de agosto de 2016 a las 10:46

La carrera por tener el yate más grande y lujoso del mundo, está llevando a los propietarios de estos barcos a ordenar construcciones cada vez más suntuosas y, en algunos casos, absurdas. Hace unos días, realizando una breve escala técnica para cambiar de tripulación, atracaba  en el muelle dos el yate Vava II.

Ocupando el lugar 38 en la lista de los 100 yates más ostentosos del mundo, este barco de 96,8 metros de eslora y 3.933  toneladas de registro bruto (unas cifras que superan a muchos de los pequeños mercantes que atracan en Málaga), amarrado junto al Palmeral de las Sorpresas, mostró unas líneas muy raras de ver en este tipo de buques de recreo.

Construido en 2012 en los astilleros ingleses Devonport Yachts  por encargo de un importante hombre de negocios italiano, este barco, que como la mayoría de yates privados lleva la firma de un diseñador de interior y otro de exteriores, supuso para su dueño una factura de 100 millones de libras esterlinas; un exorbitado precio para un buque muy alejado de los primeros puestos del ranking de los yates más significativos del mundo.

Pero dejando los aspectos monetarios, y sin entrar en cómo es por dentro el Vava II, lo más curioso de este yate son los múltiples portalones retráctiles que se esconden a lo largo de sus casco.  Comenzando por una plataforma a popa, amén de dos grandes puertas en  cada una de sus bandas, el Vava II muestra los alerones del puente de mando móviles,  al igual que los dos balcones de maniobra que se sitúan a proa. Pero si todo esto no fuera suficiente, los escobenes (el lugar donde están situadas las anclas) también están cubiertos, toda una curiosidad nada frecuente de ver incluso en este tipo de barcos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate VAVA II en su breve escala de la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de agosto de 2016.

El superyate YAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2015 a las 8:37

Aunque la nómina de los yates que han pasado por el puerto en los últimos doce meses ha sido bastante larga y muy significativa, probablemente, la más destacada escala de 2015 al respecto de este tipo de barcos, fue la que trajo durante dos noches en agosto al yate Yas. Considerado como el octavo buque de recreo privado más grande del mundo, este barco, destaca entre sus similares por una serie características que los especialistas de sector, en su momento, calificaron como revolucionarias.

Reconstruido en 2011 en los astilleros ADM shipyards de Abu Dabi sobre el casco de la fragata de la marina de guerra holandesa Piet Hein, el Yas, encargado por el emir de la segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos, fue diseñado interior y exteriormente por el estudio parisino Pierrejean Designer; una empresa dedicada a las reformas de aviones y yates privados.

Con 141 metros de eslora y una capacidad para 60 invitados, este buque, manteniendo su original casco militar de acero, tiene construida toda su superestructura en una aleación de plástico y fibra de vidrio; un material muy ligero y resistente que le permite mostrar una serie de estructuras curvas entre las que destaca una enorme cúpula que se ha convertido en la seña de identidad de este yate.

Montando además un innovador sistema en sus máquinas que pretende reducir al mínimo la contaminación, el Yas, con 53 tripulantes y bandera de las Islas Caimán, llegó a Málaga procedente de Tánger el 29 de agosto, dejando dos días más tarde su atraque en el Pantalán de Levante para seguir viaje con destino a Barcelona.

Una estancia, la del octavo yate más grande del mundo, que pasó por las aguas malacitanas sin pena ni gloria.

YAS in Málaga 30-VIII-2015 (2)Yate YAS atracado en el pantalán de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2015.

Parado en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de junio de 2014 a las 9:15

Convertido el puerto malacitano en un punto de atraque de primera elección para los grandes yates que navegan por el Mediterráneo, la estancia de estos barcos de recreo, en algunas ocasiones, genera singulares circunstancias dignas de ser destacadas.

Pero antes de contarles lo que desde hace algo más de un mes le está ocurriendo a unos de estos superyates amarrado en Málaga, les hablaré de un curioso hecho del que participan muchos de estos barcos.  A excepción de los yates institucionales, la gran mayoría de los grandes buques de recreo privados, durante unos meses al año pueden ser alquilados.

Gestionados estos alquileres por empresas fundamentalmente norteamericanas, muchos de los yates propiedad de afamados hombres de negocios o celebridades, están a disposición de todo aquel que disponga de las, permítanme la expresión, indecentes cantidades de dinero en las que está valorado pasar unos días a bordo de estos barcos de lujo.

Después de efectuar una escala en enero, el 17 de mayo, atracaba en el muelle número dos el Tatoosh, el yate del cofundador de Microsoft Paul G. Allen.  Construido en Alemania en el año 2000 por encargo del magnate de los teléfonos móviles Craig MacCaw, en 2001 el barco pasaba a manos de Allen, que lo compraba por 100 millones de dólares. Tras varios años de uso personal y exclusivos alquileres, en 2011 se ponía a la venta. A la espera de encontrar un nuevo armador que pague por el Tatoosh 160 millones de dólares,  o que alguien se interese por  rentar este superyate de 92 metros de eslora y 27 tripulantes, el buque navega por diversos puertos del mundo, circunstancia por la que desde hace algo más de un mes, el Tatoosh permanece parado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASuperyate TATOOSH amarrado en el muelle 2 un día después de su llegada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de junio de 2014.