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Nuevas golondrinas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de mayo de 2018 a las 8:54

Si nos remontamos a mediados del siglo XIX, encontraremos que una de las diversiones malagueñas que se podían disfrutar, eran los paseos en barca por las dársenas del muelle. Sorteando a embarcaciones menores que asistían a los buques que permanecían fondeados, aquellos bucólicos paseos desaparecieron cuando un abordaje se llevó la vida de un barquero que estaba paseando a una pareja. Tras aquel incidente ocurrido ya entrado el siglo XX, estos recorridos fueron decayendo, y muy pronto, aparecieron las denominadas golondrinas. Dedicadas a navegar por las dársenas y en algunos casos salir a la bahía, estos barquitos se hicieron muy populares para familias, parejas y turistas que comenzaron a disfrutarlas.

Con el recuerdo del Ciudad de Malaga, Aldapeta y Bahia de la Concha, tres históricos barcos que trabajaron durante la segunda mitad del pasado siglo, en los años ochenta estos tradicionales paseos desaparecieron. Varias décadas después, un matrimonio muy vinculado a la mar apostó por retomar las golondrinas trayendo a Málaga al Andalucia Cat, un moderno catamarán que operó entre 2004 y 2006.

Asentada otra vez la tradición, al Andalucia Cat le siguieron La Pinta, los Pelegrines uno y dos, el Joven María Segundo, el Estrella Fugaz y el Isla de Tabarca II, unas embarcaciones que fueron consolidado estos paseos.

Ante esta circunstancia y con la necesidad de regularizar estos tráficos, en 2017 la Autoridad Portuaria sacaba a concurso la explotación de estas navegaciones; una formalidad ya se había ejecutado en el pasado.

Obtenidos los permisos, desde principios de este año tres barcos salen a navegar ofertando unas opciones de viaje muy diferentes. Intentando captar a un pasaje juvenil  con ganas de sol y baño, el catamarán a vela Mundo Marino compite con el Joven María Segundo, una embarcación que representa a una golondrina tradicional. Frente a estos dos, desde hace unas semanas la goleta de tres mástiles Anne  Bonny completa esta variada oferta; unas muy diferentes posibilidades de salir a la mar y retomar los tradicionales paseos malagueños por la mar.

IMG_5023Goleta de tres mástiles ANNE BONNY una de las nuevas golondrinas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de mayo de 2018.

Una tradición perdida

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de diciembre de 2017 a las 11:16

Hoy, dejaré a un lado las historias de barcos para hablarles de una tradición que se ha perdido en el puerto de Málaga. Sin haber podido encontrar la fecha exacta en que se inició (con toda seguridad habría que remontarse varias décadas atrás), en el patio del edificio de la Autoridad Portuaria se instalaba un coqueto nacimiento cargado de simbología marítima. Sobre una barca, aunque lo más correcto sería denominarla buceta, se montaba un misterio navideño que  se acompañaba de un curioso aro salvavidas de color blanco; un elemento que siempre me llamó poderosamente la atención y sobre el que se podía leer la inscripción Puerto de Málaga. Esta tradicional decoración que se solía acompañar de  vistosas guirnaldas rojas en paredes y columnas, servía de escenario para acoger la recepción que se ofrecía a todos los trabajadores del puerto; un evento desaparecido al que habría que añadir la también extinta fiesta de reyes en la que los hijos de los empleados portuarios recibían obsequios de los magos de Oriente.

Aquel singular nacimiento que pude fotografiar por última vez en la Navidad de año 2007, nunca más se ha instalado, y las figuras que representan el misterio junto a los adornos marineros que las acompañaban, incluido aquel aro salvavidas, reposan embalados en alguno de los almacenes del puerto.

Y aunque en las fechas que vivimos gran parte de la parafernalia navideña tiene muy poco que ver con los hechos religiosos que se celebran entre finales de diciembre y principios de enero, reconocerán conmigo, que, con independencia de  todas y cada una de las creencias y convicciones, existen determinadas tradiciones, con más o menos años de antigüedad, que no deberían perderse.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANacimiento de la Autoridad Portuaria del año 2007.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de diciembre de 2017.

Los remolcadores sí cumplieron

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de julio de 2015 a las 8:51

El pasado día 16, cumpliendo una tradición personal que ya se remonta a varias décadas, me paseé por los muelles para ver qué se cocía en la jornada que festeja a la patrona de las gentes de la mar. Sabiendo de antemano lo que me iba a encontrar, lo primero que me sorprendió fue la abundancia de buques de bandera española que se hallaban en la aguas del puerto. Varado en el dique, se encontraba el remolcador R. Mazagon. Amarrado en el muelle 3-A3, el mercante Barizo, y justo frente a él, el Fortuny estrenaba titularidad como Melillero en su primer día del Carmen en Málaga. Además de estos buques y sin contar a las golondrinas y otras lanchas auxiliares, también con matrícula española, el gánguil Ardenza arañaba arena en la dársena exterior, mientras la patrullera Tagomago compartía atraque en el muelle uno con los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve.

Con esta abundancia de barcos españoles, la segunda sorpresa del día me la proporcionó la nula participación de la gran mayoría de estos buques en el tradicional engalanado; una ancestral costumbre que los días de la Virgen del Carmen ha vestido a los barcos patrios con, al menos, una vistosa guirnalda de banderas.

Y aunque algunos de estos buques estaban en reparación o se encontraban trabajando, la gran sorpresa, la tercera del día, me la proporcionó el Melillero, que por primeras vez en muchos años no colgó las banderas para conmemoran el día de la patrona.

Al menos, y esta es la imagen más positiva que puede sacar de la jornada del pasado 16 de julio, los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve sí que cumplieron con la tradición, y como vienen haciendo desde siempre, se engalanaron para honrar a la Virgen del Carmen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores VEHINTIOCHO y VEHINTINUEVE engalanados en la festividad de la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de julio de 2015.

 

Sin sus colores

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2013 a las 8:39

El actual negocio de los buques de crucero, cada vez, es más incompatible con las más rancias tradiciones de muchas de las navieras que durante décadas han efectuado viajes por mar. Teniendo en cuenta que muchos de los pequeños detalles que antes se cuidaban hasta extremos insospechables, hoy día, en aras de mantener el negocio a toda costa se descuidan, no resulta nada extraño que compañías sin demasiados años de experiencia, pasen por alto eso de la tradición.

Y aunque hay muchos ejemplos al respecto de lo que les hablo, les contaré un detalle muy significativo referido a la imagen exterior de un buque en concreto. Un barco con 21 años de vida que hasta la fecha ha pasado por las manos de dos compañías dedicadas al turismo por mar.

Construido entre 1991 y 1992 en los astilleros alemanes  Meyer Werft, el Zenith comenzaba su carrera por el Caribe y las Bermudas para la naviera Celebrity Cruises. Transferido en 2007 a Pullmantur, el barco cambiaba de imagen. Con su casco en blanco y su chimenea en rojo con una letra ñ como logotipo, el Zenith visitaba Málaga por primera vez en septiembre de 2009.

Tras efectuar varias escalas, en 2012 Pullmantur cambiaba su imagen corporativa, y los barcos de esta compañía dedicada al mercado crucerístico español, se pintaban de color azul luciendo un nuevo logotipo.

En este trámite, el Zenith llegaba a Málaga el 18 de marzo del presente año sin ningún tipo de señal que lo identificara como uno de los buques de esta naviera. Con un inmaculado casco blanco y una aséptica chimenea azul, el barco del Pullmantur navegaba sin sus colores. Un singular detalle que otras compañías más arraigadas a su historia y tradiciones tal vez nunca hubieran permitido.

Zenith 18-III-13 sin logos6El ZENITH atracado en Málaga sin los colores de su armador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de octubre de 2013).

El primer encuentro

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2012 a las 8:46

Cuando dos barcos de una misma compañía coinciden atracados en un puerto, normalmente, los capitanes y algunos miembros de las tripulaciones suelen visitarse. Esta norma de cortesía, o si lo prefieren, de camaradería, habitualmente suele tener su segundo acto cuando uno de los barcos deja el puerto y ambos se despiden haciendo sonar sus bocinas.

Hace unos días, dos buques de Costa Cruceros atracaban con unas horas de diferencia en las instalaciones cruceristicas del puerto, y la tradicional visita y despedida sonora volvía a repetirse.

El miércoles 26 de julio de 1972, los muelles uno y dos (los que por entonces albergaban a la gran mayoría de buques de turistas que llegaban a Málaga) vivieron una jornada repleta de barcos. Procedente de Nápoles y con destino a Vigo, el buque español Monte Umbe atracaba en el muelle de Cánovas dentro de un curioso itinerario en el que viajaba un nutrido grupo de turistas de diversas nacionalidades. En ese mismo muelle, el buque de la  por entonces denominada Costa Line Federico C.,  amarraba tras haber tocado con anterioridad el puerto francés de Cannes. Completando la lista de barcos turísticos de ese día, el Irpinia, llegado de Tánger y con destino a Palma de Mallorca atracaba en el muelle de Ricardo Gross.

A las ocho de la tarde, el Federico C. dejaba las aguas del puerto rumbo a Funchal, y mientras salía, se encontraba con su hermano de contraseña Enrico C. que llegaba a Málaga para pasar la noche.

Unos prolongados saludos sonoros por parte de ambos barcos sirvieron para festejar aquel momento. Un histórico encuentro que significó la primera vez que coincidían en aguas malagueñas dos buques de Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros.

Federico C. y Enrico C.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Noviembre de 2012).

Malagueña salerosa

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2012 a las 19:22

La marina española, tanto la mercante como la de guerra, han tenido desde siempre una muy curiosa tradición musical que, hoy día, salvo en muy contadas ocasiones, se ha perdido.

Cuando un buque de bandera nacional llegaba a un puerto extranjero, como norma general y mientras se realizaba la maniobra de atraque (igualmente ocurría cuando el barco desatracaba), sonaba por megafonía algún tipo de alegre canción que indicaba que el buque que estaba maniobrando era de nacionalidad española.

Esta tradición que el tiempo fue relajando y que salvo determinados barcos con pasaje y buques de guerra siguieron escenificando, fue algo muy habitual, por ejemplo, en navieras tales como La Compañía Trasatlántica Española y Pinillos; las cuales,  durante  varias décadas (a finales del siglo XIX y principios del XX) mantuvieron viva con un variado repertorio de pasodobles  que sonaban en las escalas que sus barcos realizaban por todo el mundo.

Cuando las líneas regulares trasatlánticas patrias dejaron de existir, la tradición musical desapareció y sólo la Armada continuó haciendo sonar música en los atraques y desatraques.

Y aunque los habituales sones que nuestros barcos de guerra usan para mantener viva esta tradición son marchas militares, hace unos días, el puerto de Málaga pudo vivir una experiencia musical fuera de lo común.

Mientras el patrullero Tagomago P-22  realizaba su maniobra de atraque para establecer aquí, de forma permanente, su base de operaciones, por la megafonía del buque sonaba la conocida canción “Malagueña salerosa”. Sin duda alguna, un muy bonito detalle por parte del comandante del buque que quiso agasajar de una forma musical a la que desde ahora será su nueva casa.

TAGOMAGO P-22 atracando.

Les dejo un vídeo con la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=kjw-I_pizp0

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Julio de 2012).

El cuarto Nieuw Amsterdam

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2012 a las 7:20

SI hubiera que hablar de la tradición marítima por excelencia, sin duda alguna, habría que mencionar a la compañía Holland America Line. Fundada en el año 1873, esta naviera de origen holandés, además de tener buques de carga al uso, fundamentalmente operó desde sus inicios con barcos de línea regular transportando emigrantes entre Europa y Estados Unidos. Tras imponer en 1883 a todos los nombres de sus barcos de pasaje el sufijo dam (en holandés dique o presa), esta compañía realizaba su primer viaje turístico en 1895 entre los puertos de Roterdam y Copenhague. Después de navegar muchos años en rutas trasatlánticas, cuando los buques de línea ya no eran rentables, Holland America Line que ya sólo operaba con pasajeros, reconvirtió a sus barcos en buques de crucero, manteniendo en todos ellos el sabor de aquellos viejos y lujosos trasatlánticos de otra época.

Con una flota donde la tradición mantiene permanentemente algunos nombres del pasado, el puerto de Málaga recibía por primera vez en la jornada de ayer al cuarto Nieuw Amsterdam, un superhotel flotante que perpetúa un nombre histórico en esta compañía. Tras un primer Nieuw Amsterdam que navegó entre 1906 y 1932, un segundo buque con este mismo nombre visitaba el puerto malagueño en cinco ocasiones entre los años 1953 y 1967 (curiosamente de todas estas visitas sólo en una ocasión, el barco atracó en el puerto). En el año 2000, el tercer Holland America Line también denominado así escalaba en Málaga. Procedente de Cádiz y con destino a Barcelona, ayer el cuarto Nieuw Amsterdam atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante, y la tradición marítima por excelencia volvía a estar presente en el puerto de Málaga.

Cuarto NIEUW AMSTERDAM en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Abril de 2012).

La procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2011 a las 8:28

Probablemente, esto que hoy les cuento, no gustará a muchos; aunque, dejando los tópicos a un lado, la cruda realidad, en la gran mayoría de las ocasiones, no agrada nunca a casi nadie.

La primera vez que vi, y de esto hace ya bastantes años, la procesión marítima de la Virgen del Carmen, me quedé totalmente sorprendido. A bordo de un pesquero y seguida por infinidad de embarcaciones de todo tipo, la Patrona de los hombre de la mar, tras visitar todas y cada una de las dársenas del puerto y recibir los sonoros saludos de los barcos que, engalanados, se encontraban atracados en los diferentes muelles malagueños, salía a mar abierto cumpliendo así una tradición que se remonta a 1915; año en el que la Virgen del Carmen realizaba por primera vez su procesión marítima.

Debido a diversas razones relacionadas con la seguridad  (al menos ese fue el argumento que se expuso), la Patrona pasó a ser procesionada por los remolcadores malagueños; y ahí, y esta es la cruda realidad, el desfile marítimo comenzó su declive.

Tras unos años en los que se mantuvo un multitudinario seguimiento, la procesión comenzó a perder acompañantes; y hoy día, la Virgen del Carmen es seguida desde la mar por un reducido grupo de yates y  muy poca cosa más.

Ante la dura competencia (y tal vez la palabra competencia no se la más acertada), de otras procesiones marítimas instituidas a lo largo del litoral malagueño, el cortejo oficial del puerto ha perdido enteros; y ya, no es, ni por asomo, lo que hace unos años era esta tradicional procesión en la mar.

Una muy triste, o más bien, dolorosa realidad, que, en nada se asemeja al multitudinario seguimiento que la Patrona de las gentes de la mar tiene sobre tierra firme.

Procesión de la Virgen del Carmen de este año.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Julio de 2011).

Detalles Navideños

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de diciembre de 2010 a las 21:20

Por estas fechas, casi siempre he escrito alguna columna referida a aspectos marítimos-navideños.

Desde aquel arbolito de Navidad y aquella figura de un Papá Noel a bordo de la draga VOLVOX IBERIA (este buque dragó gran parte de los fondos del puerto de Málaga para la construcción del muelle de Levante en 1998), pasando por el otro árbol que lucía el buque de crucero MAXIM GORKIY en su mástil o por la estrella que mostraba en su exterior el ferry JUAN J. SISTER, en estos días, siempre he procurado hacer un guiño a lo que significa pasar unos días tan señalados trabajando a bordo de un barco.

Juan J Sister 30-XII-08 blog

Estrella del JUAN J. SISTER. Navidad 2008.

En esta ocasión, más que referir y mostrar signos navideños a bordo, he pensado mostrarles cómo se adorna la Navidad en tierra; en concreto en el puerto de Málaga.

Desgraciadamente, algunas de las imágenes que les mostraré, hoy día ya no son posibles de ver. Diferentes razones han llevado a la desaparición de algunos de estos signos o tradiciones tan especiales.

Edificio AP Málaga 11-XII-04 blog

Edificio de la Autoridad Portuaria de Málaga. Navidad 2004.

Nacimiento Puerto Navidad 2007-2008 blog

Parte del nacimiento en el patio del edificio de la Autoridad Portuaria de Málaga. Navidad 2008.

Navidad Estación Marítima 27-XII-08 blog

Árbol de Navidad en la Estación Marítima de Levante. Navidad 2008.

Nacimiento  Centro Control AP 12-XII-07 blog

Nacimiento en el Centro de Control del Puerto de Málaga. Navidad 2007.

Bar 30-XII-09 blog

Decoración exterior del Bar-Restaurante del Puerto de Málaga. Navidad 2009.

 

 

La “Arrimá”

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de diciembre de 2010 a las 9:45

Sin serlo realmente, lo que hoy les contaré,  muy bien podría englobarse en ese tipo de historias que,  repletas de generosidad y buenas intenciones,  aparecen todos los años en estas fechas navideñas.

Teniendo en cuenta que esta tradición perdida, afectaba al colectivo de estibadores portuarios (un grupo de trabajadores considerados desde siempre como muy especiales); quizás, la ternura de esta, alcance una significación muy particular.

En un viejo documento de finales del siglo XIX,  donde se referían diversos aspectos relativos al día a día en nuestro puerto, encontraba la curiosa expresión “arrimá”; una palabra que desconocía y que me dediqué a investigar.

Deduciendo que la palabra era una malagueñización del término arrimar, tras una búsqueda un tanto a ciegas, finalmente pude descubrir el significado exacto de esta curiosa expresión.

Cuando la esposa de un estibador daba a luz, a la semana (más o menos) del nacimiento, el  padre debía llevar a su nuevo hijo al puerto para cumplimentar la “arrimá”.

Con el recién nacido entre sus brazos (hay algunas referencias que describen que bebé siempre iba envuelto en una manta), el nuevo padre se paseaba por los muelles, y todos sus compañeros de estiba, se acercaban a él para formalizar esta tradición.

En la medida de las posibilidades de cada uno, los estibadores arrimaban algún dinero al bolsillo del nuevo padre; el cual, cuando terminaba su recorrido por los muelles, había recibido la ayuda económica de la totalidad de sus compañeros de trabajo.

Un tradición que como tal, hoy no existe (muy probablemente esta se perdiera en las primeras décadas del siglo XX,) y que tal vez, debería recuperarse aunque fuera de forma simbólica.

Vistas del Puerto de Málaga blog

El puerto de Málaga en los tiempos de la “arrimá”.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Diciembre de 2010).