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El pasado existe

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de febrero de 2015 a las 9:24

Aunque los acontecimientos del pasado no suelen interesar demasiado, quizás, un somero vistazo a lo que años atrás se vivió en las aguas malacitanas, evitaría alguna que otra metedura de pata si hablamos, por ejemplo, de escalas crucerísticas.

Sin olvidar; y por supuesto, valorando muy mucho las últimas visitas de los más importantes buques de turistas que navegan por el mundo, pensar que el éxito crucerístico malagueño tan sólo se remonta unos cuantos años atrás, es, por decirlo de alguna manera, un importante error que, en mi modesta opinión, debería ser subsanado por los que casi a diario nos venden las excelencias de los atraques de este tipo de barcos.

Y aunque existen infinidad de ejemplos (y no exagero), hoy les hablaré de una significativa visita acontecida en el año 1952. Realizando un viaje turístico de 60 días en los que se tocaban 17 países diferentes en 21 escalas, el 15 de febrero, llegaba procedente de Gibraltar el Britannic. Navegando bajo la contraseña de la compañía Cunard Line, este trasatlántico de 26.943 toneladas de registro bruto y 217 metros de eslora, construido por encargo de la naviera White Star line, la propietaria del afamado Titanic, realizaba uno de los pocos viajes turísticos que cumplimentó en su prolongada vida de mar.

Fondeado en la bahía y con 500 turistas norteamericanos, el Britannic, al que le esperaban 6 autobuses y un considerable número de taxis (algunos de ellos venidos de otras provincias andaluzas), tras desembarcar a la gran mayoría de sus pasajeros para que visitaran Granada, permaneció en aguas malacitanas durante dos días. Unas intensas jornadas de turistas de barco que nada tienen que envidiar a las que se viven en nuestros días.

Britannic-15Trasatlántico BRITANNIC que visitó Málaga con turistas en febrero de 1952.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de febrero de 2015.

Billar a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2013 a las 17:40

Aunque existen infinidad de fotografías que desvelan cómo era el ocio a bordo de los  viejos trasatlánticos, tal vez, una de las instantáneas más repetidas, es la que muestra a varios pasajeros jugando al tejo en la cubierta de alguno estos barcos del pasado.

Y aunque el tejo, ya saben, el juego de colocar usando una especie de remo un pequeño disco dentro de un casillero numerado pintado en el suelo, es hoy día un divertimento que sigue estando presente en los barcos turísticos, el ocio a bordo de estos buques ha cambiado mucho.

Tras la moda del tiro al plato, algo que divirtió mucho a los pasajeros de los buques de crucero en los años sesenta y setenta, la tecnología se ha ido apoderando de las actividades lúdicas en los barcos de turistas. En nuestros días, la gran mayoría de los super hoteles flotantes ofertan simuladores de fórmula uno, cines Imax con asientos móviles o piscinas con olas para practicar surf entre otras muchas cosas.

Pero lo que sin duda alguna raya lo verdaderamente absurdo y ésta es una opinión muy personal, es que a bordo de estos barcos existan mesas de billar.

Uno de los primeros buques que llegó a Málaga con una de estas mesas situada uno de sus múltiples salones fue el barco de P&O Cruises Azura en mayo de 2010. Un hecho que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones con otros hoteles flotantes atracados en aguas malagueñas.

Pero como la sofisticación referida al ocio en estos barcos es cada día más inverosímil, les comento que ya existen buques que disponen de mesas de billar americano en las que un complicado sistema giroscópico nivelante (sí lo denominan), mantiene las bolas inmóviles incluso cuando, con mala mar, el barco se mueve más de lo habitual.

Mesa de billar americano a bordo del buque AZURA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Febrero de 2013).

El repintador de barcos

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2012 a las 9:56

LA historia de José Luque tal vez sea una de las más singulares que hasta la fecha he conocido de un portuario malagueño. Nacido a principios de los años veinte en el seno una familia humilde, José, de la mano de su hermano mayor, muy pronto comenzó a trabajar en los muelles. Carente de escolarización y de juegos infantiles, nuestro protagonista se iniciaba en la vida portuaria a bordo de un pequeño bote: el único patrimonio de la familia Luque. Realizando pequeños portes entre los buques fondeados en las dársenas y los muelles, José y su hermano trabajaban sin horarios y sin días de descanso.

Con apenas diez años, una reyerta acababa con la vida del hermano de José y éste, sin ninguna otra familia, se quedaba solo. Convertido en un niño portuario, José siguió patroneando su pequeño bote a remos hasta que un barco le cambió la vida. El lunes 19 de marzo del año 1934, procedente de Barcelona y en ruta hacia Nueva York, atracaba en el muelle de Cánovas el buque de la Compañía Trasatlántica Española Magallanes.

Ante la necesidad de tapar algunos desconchones en el casco de este trasatlántico, el consignatario del buque ofreció la faena a varios barqueros portuarios, siendo José uno de los seleccionados. Tras aquel trabajo, la barca del joven malagueño se convirtió en una habitual de estas labores y durante muchos años, sólo o acompañado de los marineros de los barcos en cuestión, José repintó las manchas de los cascos de infinidad de buques atracados en el puerto de Málaga.

Cuando los barcos dejaron de emplear a trabajadores externos para realizar estas labores, José Luque dejó de trabajar y con él se perdió una muy curiosa y antigua profesión portuaria.

Tareas de pintura en el caso de un buque de crucero en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Septiembre de 2012).

Libros para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2010 a las 16:00

Siendo hoy el día del libro, mi recomendación para este fin de semana está clara.

Y como la ocasión lo merece, he pensado aconsejarles tres obras; tres interesantes libros de géneros muy diferentes que seguro les gustarán.

Mi primera recomendación es todo un clásico. Una novela de aventuras marinas que los enganchará desde el primer capítulo.

EL LOBO DE MAR, narra las peripecias de un intelectual californiano que, tras un accidente, se ve involuntariamente embarcado en una goleta (la Ghost) dedicada a la caza de focas.

Con una tripulación muy particular y  un muy especial Capitán (“El Lobo” Larsen), esta obra nos cuenta las peripecias de su protagonista enfrentado a este tiránico Capitán.

Una novela que mezcla las típicas peripecias “veleras” con algunos interesantes pasajes más profundos; los relativos a las conversaciones entre el protagonista de la obra y “El Lobo”.

Desde luego,  todo un clásico del clásico Jack London que hay que leer.

EL LOBO DE MAR. Jack London.

ALIANZA EDITORIAL (les recomiendo esta edición).

11 x 17,5 cm.

416 Páginas.

Rústica.

I.S.B.N.: 978-84-206-4942-9.

10,25 Euros.

Y como esta novela ha sido llevada al cine; ya puestos, también les aconsejo que vean la película.

 The Sea Wolf (El lobo de mar) 1.941. Director Michael Curtiz.

Reparto: Edward G. Robinson, John Garfield, Ida Lupino, Alexander Knox, Gene Lockhart, Barry Fitzgerald, Stanley Ridges, Howard da Silva.

Los que entienden de cine, dicen que la interpretación que hace Robinson de “El Lobo” Larsen, es una de las mejores interpretaciones hechas por este actor en toda su carrera.

ElLobodeMar blog

El segundo libro que les recomiendo es lo que se llamaría un libro divulgativo.

Bajo el título TRASATLÁNTICOS, BARCOS MERCANTES Y PETROLEROS, Robert Jackson, autor de esta obra, nos muestra un amplio y variado catálogo de 300 barcos de todas las épocas (muchos de ellos famosos) con dibujos a color y notas y características técnicas de todos ellos.

Sin ser un libro sesudo para  “expertos”, esta gran obra de tamaño reducido (13 x 17 cm) y muy buen precio (14,90 Euros), es fundamental para los aficionados a la mar y los barcos.

TRASATLÁNTICOS, BARCOS MERCANTES Y PETROLEROS (300 de los buques más importantes del mundo). Robert Jackson.

Editorial: LIBSA. 2003.

13 x 17 cm.

320 Páginas.

Pasta dura con sobrecubierta.

ISBN: 9788466205313.

14,90 Euros.

Trasatlanticosetc blog

Y para terminar esta larga recomendación bibliográfica, les comento una verdadera curiosidad.

Un libro titulado PARTIR, MANUAL DEL VAGABUNDO A VELA.

Escrito por Jacques Massacrier, este libro nos reseña todo aquello, desde lo más importante hasta lo más nimio, que es necesario para navegar y vivir en un barco recreativo de vela.

Con la particularidad de estar manuscrito y con dibujos hechos a mano, circunstancia que llama poderosamente la atención, esta singular obra nos introduce de una forma muy amena en el mundo de la vela.

PARTIR, MANUAL DEL VAGABUNDO A VELA. Jacques Massacrier.

Editorial: Alta Fulla. 1.982.

21 x 31 cm.

275 Páginas.

Rústica.

ISBN: 84-85403-37-1.

17 Euros.

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