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Sala y Vidal

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de enero de 2020 a las 13:00

Hoy les contaré la historia de la compañía Sala y Vidal, una naviera de origen barcelonés que durante los diez años que estuvo en activo trajo a Málaga a sus barcos. Creada en 1876 por los industriales Isidre Sala Basany y Josep Vidal Valleu, esta sociedad que se constituyó con un capital inicial de 30.000 pesetas, fue creada para importar algodón destinado a las fábricas textiles de sus propietarios.  Instaurada una línea entre Barcelona y La Habana a la que había que añadir algún puerto de la costa este de los Estados Unidos, los dos barcos que tuvo esta naviera frecuentaron las aguas malacitanas durante los diez años en los que la Sociedad Sala y Vidal estuvo en activo.

Y si bien la importación de algodón fue la principal prioridad de los buques de esta naviera, en 1880, esta compañía de marcado carácter familiar amplió sus expectativas de negocio cargando todo tipo de mercancías amén de posibilitar el embarque de pasajeros.

Al respecto de los dos barcos que tuvo esta naviera, ambos eran buques mixtos propulsados a vela y vapor que habían sido construidos en astilleros del Reino Unido. Adquiridos de segunda mano, estos barcos de 62 y 81 metros de eslora respectivamente, fueron rebautizados como Sala y Vidal y Ana de Sala.

Mostrando una vistosa chimenea de color rojo con dos granjas negras, una de ellas en el tope y dos mástiles con aparejo de bergantín, los buques de Sala y Vidal usaron el puerto malagueño para realizar escalas tanto de ida como de vuelta en sus viajes trasatlánticos.

Con descargas de algodón para algunas empresas malagueñas, los embarques de pasajeros, principalmente en los trayectos americanos, fueron constantes durante los años en los que los barcos de esta naviera frecuentaron las aguas malacitanas. Con no demasiada capacidad, hay referencias de que uno de sus barcos solo podía llevar a 24 pasajeros, estos vapores trasatlánticos disponían de tres clases; unas acomodaciones que se ofertaban entre 125 y 50 duros.

Con unas frecuencias de atraque no demasiado regladas, algo normal para este tipo de navegaciones, los dos barcos de Sala y Vidal dejaron de venir a Málaga en 1886, año en el que esta naviera barcelonesa dejó de existir.

Anuncio vapor VIDAL SALA Diario Mercantil 18-I-1881Anuncio de prensa malagueña de 1881 del vapor  SALA Y VIDAL,

En este anuncio aparece el nombre de la naviera VIDAL SALA, que se denominó indistintamente SALA Y VIDAL o VIDAL SALA. 

En concreto este anuncio hace referencia al buque SALA Y VIDAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de enero de 2020.

Anuncios de vapores

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de abril de 2015 a las 8:17

Durante gran parte del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la prensa malagueña jugó un importante papel a la hora de publicitar a las navieras que operaban en las aguas del puerto. Dejando a un lado las listas donde a diario se reflejaban los tráficos, los anuncios que informaban sobre las llegadas y salidas de barcos, muy bien podrían ser considerados como uno de los principales exponentes de la publicidad que se hacía en Málaga por aquellos tiempos.

Y aunque las agencias consignatarias eran las encargadas de gestionar con los periódicos los anuncios de las compañías con las que trabajaban, a mediados de 1800, en una oficina de la Alameda Principal, en el número 1, se creó un gabinete dedicado en exclusividad a publicitar barcos y navieras. Bajo la denominación de “Oficina de anuncios de vapores”, los empleados de este negociado tramitaron durante muchas décadas la gran mayoría de los anuncios marítimos que aparecieron en los diarios malagueños.

Contratados directamente los servicios publicitarios con las compañías propietarias de los buques (en este trance los consignatarios salieron perdiendo), en la década de 1860, la Oficina de anuncios de vapores ya aparecía en las guías malacitanas de empresas; un significativo hecho que evidenciaba el éxito del negocio.

Teniendo entre sus anunciantes a navieras tales como: A. López y Cía. (la precursora de la Compañía Trasatlántica Española), Butler Hermanos, Vinuesa o Bofill Martorell, la Oficina de anuncios de vapores malacitana, además de gestionar la publicidad, ofertó durante todos sus años de existencia un servicio por el que un dibujante podía personalizar los anuncios; una curiosa historia que les contaré en otra ocasión.

anuncio de vaporesHoja publicitaria de la Oficina de anuncios de vapores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de abril de 2015.

Los libros de vapores

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de junio de 2014 a las 7:59

La gestión portuaria, desde siempre, ha generado montañas de papeles. Y aunque la informática ha aliviado bastante la ingente cantidad de documentos que mueve un barco atracado en puerto, aun, los escritos relativos a casi todo lo que ocurre a bordo, inundan las mesas de los que tienen que despachar un buque.

Dejando para otra ocasión las voluminosas carpetas de documentos con las que trabajan los consignatarios, hoy les hablaré de unos registros históricos. Manteniendo su tradicional nombre; una denominación que nos retrotrae al pasado, los libros de vapores se han mantenido hasta no hace demasiados años.

Estos libros, encargados ex profeso a diferentes imprentas, reflejaban en forma de interminables tablas todo lo concerniente a la llegada y estancia de un buque en puerto. Con diversos formatos, según las necesidades, los libros de vapores formaban parte del día a día en los despachos de  las autoridades portuarias, agencias de consignación y comandancias de marina.

En Málaga (aún hoy día en la oficina de prácticos se usa), los libros de vapores que se empleaban en la autoridad portuaria recibían el nombre de sábanas; una simpática denominación que aludía a lo grande de las hojas donde todo quedaba registrado. Con un formato algo  menor, los consignatarios también reflejaban sus movimientos de buques en estos libros; unos libros que desgraciadamente, en la mayoría de los casos, ya no existen.

Y aunque los libros de vapores dejaron de utilizarse aproximadamente a finales de la década de 1970, un empleado de Trasmediterránea en Málaga, aferrado a una costumbre de toda la vida, mantuvo el libro de vapores de esta compañía al día hasta que se jubiló hace un par de años.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHoja de uno de los libros de vapores de Trasmediterránea del año 1987.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de junio de 2014).

Servicios combinados

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de abril de 2014 a las 8:53

Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, los servicios combinados constituyeron un reclamo fundamental para el transporte por mar. Esta circunstancia que hoy parece algo baladí, en aquellas décadas, significaba la total seguridad de que cualquier mercancía llegara sin ningún tipo de problema de origen a destino en el menor tiempo posible. Empleando medios marítimos y terrestres, la mayoría de estas empresas (muchas de ellas  implicadas en negocios navieros), ofrecían todo tipo de enlaces nacionales e internacionales para cualquier tipo de carga.

En Málaga, un centro comercial de primer orden por aquellos tiempos, las empresas de servicios combinados, solían trabajar con filiales o empresas asociadas; una circunstancia que les permitía una mayor cobertura a la hora de gestionar el movimiento de mercancías.

En la primera década del siglo XX, la firma malagueña Robles y Alterachs, se convirtió en una de las principales empresas dedicadas a este tipo de negocio. Mancomunada con la agencia consignataria barcelonesa Agustín Puig, este consorcio mitad andaluz mitad catalán, ofrecía sus servicios  marítimos respaldado por  la Compañía Anónima de Vapores Vinuesa de Sevilla; toda una garantía a la hora de efectuar navegaciones de cabotaje por el Mediterráneo.

Radicada en la calle San Agustín número once, Robles y Alterachs, además de otras rutas,  disponía de una línea regular semanal con salida los domingos de Barcelona y llegada a Málaga los miércoles. Un servicio que publicitó  durante muchos años en todos los periódicos malagueños de la época como: “Transportes combinados de domicilio a domicilio”, y que apostillaba diciendo: “Este servicio es el más puntual de todos”.

Vapor de la compañía Vinuesa en MálagaUno de los vapores de la Compañía Vinuesa en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de abril de 2014).