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Fibes: una obra contra los elementos

Carlos Mármol | 17 de noviembre de 2011 a las 6:01

El proyecto del nuevo Palacio de Congresos ha sufrido un sinfín de problemas por la decisión municipal de adjudicarlo, en contra del criterio de la dirección técnica, con una baja del 25% sobre el presupuesto real.

Lo barato sale más caro, se termina más tarde y, con bastante frecuencia, acaba dando más problemas de lo esperado. Las obras del nuevo Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (Fibes), que todavía tienen por delante más de seis meses de ejecución, han sufrido a lo largo del último año sucesivos parones imputables al perverso sistema de gestión elegido por el anterior Ayuntamiento para sacar adelante la construcción de este edificio singular, llamado a convertirse en uno de los nuevos símbolos de la ciudad.

El gobierno de Juan Ignacio Zoido (PP) anunció este martes que había “desbloqueado” el proyecto tras acordar con las empresas constructoras (Acciona, Heliopol e Inabensa) lo que denominó como una “quita” sobre las cantidades económicas que estas firmas, asociadas en una Unión Temporal de Empresas (UTE) para la realización del proyecto, reclamaban al Consistorio bajo la amenaza de no continuar con los trabajos. El propio regidor, que celebró el acuerdo como muestra de la voluntad de su gobierno por “desbloquear” las iniciativas de la anterior etapa municipal, culpó a su antecesor en el cargo –sin nombrarlo– de los retrasos y elogió públicamente la “predisposición y generosidad de las empresas” para terminar el edificio.

En el primer punto quizás tenga parte de razón. En el segundo, desde luego, no demasiada. La construcción del nuevo Fibes es un ejemplo de que Sevilla y Suiza –cuyo concepto de eficacia reclama Zoido para la administración local que preside– se parecen más bien poco. Por no decir nada. Una obra de tal magnitud se hubiera construido en el país helvético en plazo y respetando el presupuesto inicial. En Sevilla, sin embargo, ni los plazos se han cumplido, lo que perjudica a la ciudad, ni la gestión de la obra ha sido ejemplar. Un cúmulo de circunstancias que se cierran ahora con la decisión del alcalde de zanjar el litigio pagando siete millones de euros, frente a los trece que exigían las constructoras.

¿De quién es la responsabilidad de los retrasos? ¿Había realmente que pagar más dinero? Para contestar a ambas cuestiones es necesario analizar cuál fue el proceso de gestación de esta obra. Cosa que el actual equipo de gobierno debía de haber hecho para delimitar la conveniencia –o no– de aportar más dinero público al edificio.

El proyecto del nuevo Palacio de Congresos lo ganó en un concurso público el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, premio nacional de arquitectura. Consuegra diseñó un edificio de nueva planta adosado al recinto ya existente que, en realidad, lo reinventa al convertirlo en un objeto de arquitectura de vanguardia. Su estudio se hizo cargo, por decisión de Fibes –el consorcio que gestiona el Palacio de Congresos– exclusivamente de la dirección arquitectónica de la obra. Todas las instalaciones y las estructuras se adjudicaron a otro: la empresa Ayesa, propiedad del ingeniero José Luis Manzanares.

Tras designar a los dos técnicos encargados del nuevo palacio, Fibes dejó el proyecto en manos de la empresa municipal de la vivienda (Emvisesa), que recibió una encomienda especial del anterior gobierno local para poder adjudicar las obras. Es entonces cuando se opta por dar el contrato al consorcio empresarial formado por Acciona, Heliopol e Inabensa.

La clave del retraso de las obras radica en el perverso sistema de gestión elegido en su día por el Ayuntamiento, que opta por separar la dirección técnica de las obras de la estructura y las instalaciones –la dirección facultativa corresponde pues a dos operadores diferentes– y, a su vez, asignar la ejecución material del proyecto a la UTE, que ha puesto en jaque su realización debido a que sus prioridades (económicas) a medida que avanzaba la obra dejaron de coincidir con las que prometieron al obtener la licitación. Hablar de “generosidad” en su caso, como ha hecho Zoido, se antoja como un gesto cortés, pero algo gratuito.

El edificio de Vázquez Consuegra costaba 86 millones de euros, sin incluir el IVA. Esta cifra se refiere exclusivamente al precio de la contrata. Emvisesa encargó a una consultoría que revisase el plan económico presentado por el arquitecto sevillano antes de iniciar el proceso de licitación. Dicha empresa confirmó los datos:Fibes costaba en el año 2007 ese dinero. Sin embargo, a la hora de contratar las obras el Ayuntamiento decidió adjudicarlas por 65,4 millones a la citada UTE. Exactamente un 24,5% menos de su coste real. Decisión llamativa. ¿Cómo puede costar una cuarta parte menos un edificio que, según su autor y una consultora independiente, no podía bajar, con unas determinadas calidades, de los 86 millones de euros?

Cualquier ingenuo pensaría que el Ayuntamiento hizo bien. Aparentemente se ahorraba dinero. Exactamente: 21,2 millones de euros. En realidad lo que ha ocurrido después ha sido todo lo contrario: las empresas adjudicatarias, una vez conseguido el contrato, han estado modificando sin parar el programa de obras –cuya ejecución era responsabilidad suya– para lograr por la vía de los extras parte del dinero que en su momento no incluyeron en la adjudicación. Precisamente el dinero que desde el principio costaba el edificio, tal y como aparece en el proyecto de Vázquez Consuegra.

Los cambios introducidos en Fibes no benefician a la dirección arquitectónica: sus honorarios profesionales se liquidan en función del presupuesto de adjudicación y tiene, además, que supervisar los cambios de la ejecución. La existencia de tres responsables distintos en las obras, además, suele ser con frecuencia objeto de conflicto. Tan anómala situación arroja cierta luz sobre la naturaleza de los retrasos: cada vez que interesaba presionar al gobierno local para conseguir un determinado pago, las obras se detenían. Hasta que el Ayuntamiento no liberaba el dinero de los gastos extraordinarios no continuaban.

Ocurrió justo antes de las elecciones locales, cuando el ex alcalde Monteseirín decidió inaugurar el edificio sin terminar, a sabiendas de que la obra no había sido recepcionada. Y ha vuelto a ocurrir ahora que Zoido ha terminado aceptando –probablemente porque no tenía otro remedio– este singular modus operandi para evitar que el palacio se quedara sin terminar. Efectivamente, se trata de un sacrificio, aunque no sea precisamente objeto de celebración alguna, sino más bien de resignación.

El acuerdo final al que ha llegado el PP recoge las modificaciones del diseño original asumidas por la dirección de obras. Aquellas mejoras reales sobre el primer proyecto y los gastos extraordinarios inherentes a su ejecución, como las nuevas las infraestructuras escénicas, el mobiliario (el edificio se entrega completo) y otros conceptos, como el saneamiento integral de una calle exterior que no se había contemplado. También un nuevo cerramiento.

El presupuesto original ha tenido una desviación relativamente baja. Otra cosa es el coste final en relación al precio de adjudicación (menor), cuya vigencia era responsabilidad de las constructoras, que se comprometieron a entregar el edificio a un precio que después ha sido objeto de “optimizaciones” técnicas. Un eufemismo que esconde una agresiva política de ahorro de costes y modificados. Las constructoras, que han tenido una disputa con Ayesa sobre la responsabilidad de ciertas partes del edificio (en concreto, una pasarela), tenían hasta doce personas dedicadas exclusivamente a modificar el proyecto. Una forma de construir que es todo menos suiza.

  • badmen

    A ver cuando en esta bendita tierra, la gente se da cuenta que una dirección facultativa bien pagada defiende los intereses del propietario frente a las constructoras, ahorra dinero y soluciona problemas. Los que defienden lo contrario son los que durante la obra tratan de robar lo que pueden. Lo digo por la cantidad de obras ilegales (sin arquitecto)que no dan más que dolores de cabeza a la propiedad. Venga, ahora que salgan los de siempre a negar lo obvio…

  • Jesús

    Buen artículo, muy clarificador. Ojala este tipo de análisis alejado de partidismos fuera más común para ver lo que se cuece de verdad en la política municipal. Los sobrecostes en obra pública son demenciales, no entiendo como se permite llegar hasta estos extremos.

  • Guatiné

    Sr periodista,una cosa es el presupuesto de licitación (lo que dice el proyectista que puede costar la obra) y el presupuesto de adjudicación (lo que dice la constructora adjudicataria que cuesta la obra). Normalmente este tipo de obra salen a concurso, y las contratas hacen la baja sobre el ppto de licitación. Ahora bien, las modificaciones al proyecto, contradictorios, mejoras, etc que pide el promotor te la presupuestan a precio de oro.

  • Edmundo

    Las fuentes, a veces, juegan malas pasadas, sobre todo cuando existen partes con intereses tan contrapuestos, prácticamente antagónicos. En esos casos, parece aconsejable ir a lo esencial, no perderse en aspectos importantes pero en cierto modo accesorios. El relato es correcto, algunas cifras son discutibles y hay llamativas zonas oscuras: ¿puede una constructora chantajear gratis a una ciudad paralizando totalmente las obras como se ha heho desde junio? ¿es lícito permitirlo?

  • peri81

    hace ya casi 4 años que por motivos laborales cambié sevilla por madrid, (y desde luego así pude perder de vista a ese nefasto pirata que nos colocaron de alcalde, sin ganar 2 veces las elecciones).
    mi pregunta es: quién ha financiado la obra? porque recuerdo muy bien que tras varios años de retraso (creo que se inició en ’07 cuando se pedía desde ’99) el gobierno amigo y la “sevillanísima junta” ambas en manos del PSOE, se negaron a poner nada.
    se sacó que el gobierno amigo había participado en todos los proyectos de otras ciudades, destacando León, donde invirtió 3o mill€ (lo que suponía la 1/2 del coste).
    no recuerdo cuál fue el chanchullo que hubo que sacar de EMVISESA…
    Agradecería que se me aclarara si la participación ha sido igual a la del resto de proyectos sevillanos (cartón-piedra).
    Gracias.

  • sergio

    Suiza!!!!!!!
    Pero de que hablan estos politicos? Tendrian que dejarse llevar menos por los topicos y ajustarse mas a la realidad de Europa.
    Yo vivo en suiza desde hace ya mas de 10 años y todo lo que escucho sobre esta pais en España u otros paises me hace reir. Suiza es el pais mas burocratico del mundo y en cuestion de infrastucturas y medios de transporte dista mucho de un pais del 1er mundo. Falta viviendas para la gente que tardan mas de 1 año en encontrar piso para alquilar (la compra es solo para muy ricos) y la puesta en marcha y modernizacion de infraestructuras y modernizacion del pais se demoran una eternidad. Ejemplo, linea tranvia que va desde estacion central hasta el CERN en Ginebra tardo en construirse mas de 5 años. Es un tranvia en superficie sin ningun tipo de complicacion, y asi un largo etc.
    Politicos, que las cosas en España no se hacen tan mal. El problema es la corrupcion y el politiqueo. Que cuando queremos somos de lo mejor. Lo que hace falta es creerselo de una vez por todas y tirar todos para alante. Que no levantamos cabeza ya hace varios siglos. Ciencia, Tecnologia e Innovacion. Esto es lo que hay que vender en el S. XXI