La Noria » Archivo » Legitimidad variable

Legitimidad variable

Carlos Mármol | 26 de enero de 2012 a las 6:06

La destrucción de la mayoría que gobernaba el PSOE de Sevilla desde 2008 provoca un realineamiento entre las distintas ‘familias socialistas’ con vistas a la cruenta batalla del verano, cuando se dirimirá el control del partido.

Todo se reduce a una cuestión de legitimidad. O a su diatriba, por ser más exactos. La profunda fractura producida este fin de semana en el seno del PSOE de Sevilla, la principal agrupación de los socialistas en España, no es un efecto colateral del posicionamiento en dos bandos al que obligan las vísperas del inminente congreso federal del próximo mes de febrero. Se trata de una quiebra mucho más honda que trastoca el frágil tablero del poder que gobernaba este partido en la provincia desde hace ya casi cuatro años, cuando el todavía secretario provincial, José Antonio Viera, fue reelegido como el líder de toda la organización con un respaldo de un 80% de la militancia.

El conflicto desatado hace ahora una semana altera este statu quo. Y está provocando un realineamiento de las distintas familias que cohabitan en el seno del PSOE –la convivencia entre las diferentes tribus se ha tornado en muchos casos imposible a la vista del cariz de los últimos enfrentamientos– con vistas al próximo verano, cuando, pasadas las elecciones autonómicas, comience la ronda de congresos territoriales. Primero, el regional; después, el provincial. Un proceso que afectará directamente al corazón del PSOE andaluz, ya que la mayoría de la que disfruta José Antonio Griñán, dada la oposición interna existente en muchas de las provincias, depende del posicionamiento monocolor de los socialistas sevillanos. Justo el pilar que se ha destruido hace unos días en lo que Griñán llamó el congresillo.

¿Quién es la mayoría?

La primera cuestion que habría que preguntarse ahora es cuál es la actual mayoría en el partido. Uno de los sectores en liza, el liderado desde la regional del PSOE por su responsable de Organización, Susana Díaz, se adjudica el predominio de la organización sevillana en base a una singular teoría: la actual Ejecutiva ya no respaldaría al secretario provincial, José Antonio Viera, al que desde San Vicente se da por políticamente amortizado con el argumento del escándalo de los ERE.

Evidentemente, se trata de una opinión. Interesada, por supuesto. Y algo tardía además, puesto que la cuestión de los expedientes de regulación de empleo lleva más de un año ardiendo. Con ella se busca agitar la situación interna del PSOE sevillano –que todavía dirige Viera– apuntalando la idea de su supuesta falta de legitimidad. Como teoría ofensiva, tiene su lógica, aunque los hechos hasta ahora no terminan de corroborarla por completo. ¿Es cierto que Viera ha perdido la mayoría en la dirección del partido? ¿En qué foro orgánico del PSOE se ha visualizado esta pérdida de confianza?

De momento, en ninguno. Precisamente el hecho de que durante el tormentoso congreso del pasado fin de semana se llegara in extremis a una lista única evitó que aflorase esta cuestión. Si se hubieran votado dos listas sí habría quedado claro quién tenía –con independencia de los motivos– la mayoría en el PSOE de Sevilla. Sin votación diferenciada, seguimos en el terreno de las conjeturas. O lo que es lo mismo: de las versiones. Lugares comunes que se transmiten para intoxicar (en beneficio propio) a la prensa con objeto de asentar un juicio de valor que, acaso, aún no sea muy compartido.

Esto explica que el sector susanista (afín a la secretaria de Organización) se asigne directamente una supuesta legitimidad orgánica superior a la de Viera. Su discurso se basa en dos elementos: el recuento de los posibles aliados potenciales dentro de la Ejecutiva y, sobre todo, el factor de poder que supone el control de la Diputación Provincial y de la Junta de Andalucía, donde todavía se reparten los sueldos disponibles. Teniendo en cuenta ambos factores, Díaz cree tener al alcance el control del PSOE sevillano.

Ocurre, sin embargo, que tal teoría viene a ser como un dogma de fe. Uno puede creer o no en ella, pero no hay manera de demostrarla: la Ejecutiva no ha tenido la opción de elegir entre los dos bandos en liza. Por otra parte, la dirección provincial, surgida del congreso de 2008, representa a la jefatura del partido, pero no a la totalidad de las familias de Sevilla. Las principales minorías socialistas sevillanas fueron excluidas de la dirección hace algo más de tres años, pero no están muertas. Andan refugiadas en las asambleas territoriales. En la capital son mayoría. Esperan simplemente el momento adecuado para despertar.

Lo que sí es un hecho objetivo –confirmado por ambas partes– es que la tríada que formaban Viera, Díaz y Villalobos, el presidente de la Diputación, se ha roto de forma definitiva. Completa. Algo que se veía venir hace un año pero que no había cristalizado hasta ahora, cuando la situación obligaba a alinearse. Que Viera no cuente ya con mayoría dentro de su Ejecutiva es una cuestión que aún está por ver. Pero lo indiscutible es que el equilibrio de fuerzas que representaba la hasta ahora dirección política provincial ha saltado por los aires. Viera, de hecho, se negó hasta en cuatro ocasiones a sentarse a negociar con Díaz durante este último conflicto, tal y como le había reclamado Griñán. El secretario provincial fue categórico. No. Sólo admitió a Villalobos como interlocutor. Una muestra del deterioro de las relaciones personales entre los referentes del antiguo sector oficialista.

Desde la dirección regional del PSOE se insiste en interpretar la batalla del último congreso provincial bajo el prisma del congreso federal, postulando además una mayoría intuida entre los delegados, aunque los 55 elegidos en la lista de consenso de Sevilla van a votar en secreto al nuevo líder estatal del PSOE. Por tanto, su adscripción a cualquiera de ambos sectores no es del todo segura. Tan sólo aproximada.

La verdadera guerra, en realidad, acaba de comenzar. El conflicto no tiene tanto que ver con el resultado del cónclave estatal –que evidentemente marcará el futuro inmediato, pero no explica la inusitada violencia verbal de los recientes enfrentamientos– sino con las listas autonómicas y con la incógnita mayor: ¿quién será el futuro administrador del PSOEde Sevilla, única plaza que ha soportado la marea azul del PP? Ésa y no otra es la cuestión.

Una lista sin vetos

Vayamos a los hechos. El único elemento disponible para analizar la verdadera composición de fuerzas en el PSOE –que muta sin descanso en función de los acontecimientos– es la lista de delegados aprobada el sábado. Siendo cartesianos, se trata de la única certeza, con independencia de las interpretaciones. ¿Qué mayoría refleja esta lista?

Obviando las dos versiones posibles, la relación de delegados muestra (en clave interna) un ajustadísimo empate. De hecho, la resolución del conflicto se alargó durante horas sólo porque la dirección regional no aceptaba el acuerdo que, de madrugada, habían apalabrado Villalobos y Viera: 27 delegados para uno y Griñán como primus inter pares. Los susanistas exigían el 70% de la lista y vetaban a militantes concretos. Los vieristas mantuvieron el pulso asumiendo un empate como mal menor con el fin de no mostrar debilidad, cosa que hubiera sido evidente si la batalla termina con una lista encabezada por Griñán diferente a la de Viera, lo que hubiera forzado a cambiar de posición de golpe a muchos de militantes.

El acuerdo se saldó al final con un reparto de 25 delegados para cada sector y 5 para Griñán, de forma que el presidente apareciera como ganador. ¿Pero quién ganó en realidad? Nadie. Lo que sí es comprobable es que la posición de partida de los susanistas no se impuso –de una proporción de 7 a 3 delegados pasaron a 5 a 5– y los vetos, salvo en el caso de Alfonso Guerra, que Griñán no quiso, no salieron adelante. En la lista están todos los malditos: históricos como José Caballos o significados enemigos políticos de Díaz, como Alfonso Gómez de Celis o Evangelina Naranjo.

Cualquiera en el PSOE de Sevilla sabe que si la lista la hubiera elaborado Susana Díaz a su voluntad todos estos delegados jamás aparecerían en ella. Y aparecen. Prueba de que, a veces, las victorias pregonadas en realidad son derrotas silenciosas. Camufladas.

  • jueves

    Mucho cuidado con esta señora, primero le clavó el cuchillo a Alfredo, y ahora a Viera, el Presidente debería de vigilarse las espaldas.

  • BOGAR

    Esta señora fué la que dijo en las elecciones municpales que la derecha se levantariael domingo iria a misa y luego votaria.Que se cree esta señora que los que votamos izquierda no vamos a misa?Con comentarios de este tipo que se puede esperar.Ay SEÑOR,SEÑOR en este caso SEÑORA….