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Alameda: dirección prohibida

Carlos Mármol | 20 de junio de 2012 a las 6:06

Patrimonio informa en contra de la modificación del PGOU que impulsó el gobierno municipal para construir un parking subterráneo en la Alameda, recalificar la comisaría de la Gavidia y ‘vender’ los cines históricos de Sevilla.

Primer tropezón. No será el único. Ni el último. El expediente aprobado por Juan Ignacio Zoido en el mes de abril para modificar el Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU) ha sufrido ya el primer revolcón en su larga y obligada tramitación administrativa.

La Comisión de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, analizó hace dos semanas las recalificaciones urbanísticas que el gobierno local quiere acometer para, entre otras cuestiones, obtener ingresos económicos extraordinarios; destruir la actual Alameda de Hércules y construir un aparcamiento rotatorio; convertir la antigua comisaría de la Gavidia en una nueva gran superficie comercial y reclasificar los usos dotacionales asignados a los antiguos cines del centro. Su diagnóstico: son operaciones lesivas para el patrimonio de Sevilla. Sin lugar a duda alguna.

La opinión de Patrimonio es relativamente importante. Se trata de un órgano consultivo del Gobierno autonómico que, formalmente hablando, aún no ha tomado una resolución. La decisión última es de la Dirección General de Bienes Culturales. Lo que diga es todavía un misterio, aunque en Cultura existe una regla no escrita: difícilmente la dirección política de una consejería informaría en sentido positivo una cuestión que previamente ha desautorizado el foro que tiene para ayudarle a fijar su criterio. Caben pues las sorpresas, pero todo induce a pensar que su conclusión final no será favorable a las pretensiones municipales. Otra cosa es cómo se decida argumentar esta negativa.

El informe de Patrimonio no invalida por completo el expediente de Zoido. Aunque sí pone en cuestión las operaciones políticamente más importantes que perseguía el Consistorio. De las 17 modificaciones puntuales que ambicionaba el PP, la comisión valida trece porque las ve compatibles con la legislación de protección patrimonial. En cambio, cuatro de ellas piensa que atentan contra “los elementos con valores culturales reconocidos por la actual legislación en materia de Patrimonio”.

Dicho en román paladino: la política urbanística y de movilidad del PP tendrá un impacto negativo en el Conjunto Histórico de Sevilla. Además del dictamen definitivo de la consejería de Cultura, este expediente tiene que ser analizado por otras instancias regionales: la Dirección General deUrbanismo y Ordenación del Territorio y el Consejo Consultivo de Andalucía.

¿Cuáles son estas operaciones lesivas contra el patrimonio? Las dos más conocidas se refieren a la Alameda de Hércules y al edificio de la comisaría de la Gavidia, protegido como una de las primeras muestras de la arquitectura del movimiento moderno en Sevilla. En el primer caso, el gobierno local quería construir un aparcamiento rotatorio –cuestión prohibida por el PGOU– y reurbanizar por completo un espacio cuya remodelación integral data del anterior mandato municipal, cuando se gastaron más de siete millones de euros. El PP quiere darle el aparcamiento a una empresa y restituir una estética de corte más clásico.

Patrimonio, en su informe, dice que este proyecto “choca frontalmente con el modelo de accesibilidad interna del área central de Sevilla”. Y añade: “El objetivo de la modificación no parece perseguir la línea de las actuales tendencias, convenios y cartas sobre accesibilidad en los Conjuntos Históricos”. En otras palabras: el Ayuntamiento va contra la tendencia de las urbes históricas de Europa, que buscan reducir el protagonismo del vehículo privado.

En el segundo de los casos lo que se persigue es la conversión de la antigua comisaría en un centro comercial. Ambas iniciativas parecen estar vinculadas: el parking de la Alameda es parte de la operación de terciarización de la Gavidia. Sobre la reconversión de este edificio, la opinión de Patrimonio es que implantar una gran superficie comercial, “con los problemas de accesibilidad existentes, produciría una merma considerable de los valores ambientales y visuales de este sector del Conjunto Histórico”.

También hay otras dos cuestiones. Parecen menores. Pero son importantes. Una se refiere a los edificios calificados como fuera de ordenación. Y la última, a la clasificación urbanística de las parcelas de algunos de los antiguos cines históricos del centro de Sevilla.

En el primer caso el Ayuntamiento ambiciona flexibilizar el régimen jurídico de este tipo de edificios –los existentes antes del PGOU y que colisionan con sus directrices, lo que significa que aunque no se derriben sólo serán objeto de obras de conservación– eliminando la “altura” como una de las cuestiones a considerar para dejar a un edificio sin asidero urbanístico. Patrimonio cree que esta propuesta implica un peligro para los espacios monumentales.

Sobre los cines, la discusión es otra. El Plan los calificaba originalmente como dotaciones culturales –suelos de interés público y social– pero tres de sus titulares ganaron un pleito contra esta catalogación, que les impedía patrimonializar las plusvalías urbanísticas potenciales de los edificios. Cosa natural. Al asignar este uso, el Plan lo que buscaba era precisamente blindar estos espacios culturales frente a posibles operaciones inmobiliarias auspiciadas por sus propietarios. Les ponía un freno: sólo podían traspasarse para usos culturales.

El fallo judicial obliga ahora al Consistorio a alterar la calificación original del PGOU, aunque no establece ninguna alternativa. La fórmula elegida por el Ayuntamiento es la peor para garantizar la subsistencia de estos equipamientos culturales porque, en lugar de sustituir el uso dotacional por el terciario, que permite que sobrevivan, aunque con menor grado de protección, les otorga una catalogación genérica y abierta: Casco Histórico. En consecuencia, estas salas pueden ser sustituidas por promociones residenciales de hasta tres plantas de altura.

El Ayuntamiento, además, no circunscribe el cambio sólo a los tres propietarios que ganaron la batalla judicial –las salas Alameda, Cervantes y Avenida– manteniendo el uso dotacional para las demás. La recalificación del PP elimina la protección también a otras que no estaban en discusión: la antigua Sala X de la calle Amor de Dios, el teatro Imperial (calle Sierpes), la antigua Sala Pathe (Cuna), el teatro Álvarez Quintero (Laraña) y el local del antiguo Cine Llorens (Rioja con Sierpes).

Según Cultura, esta nueva calificación urbanística “puede resultar incompatible con las determinaciones de protección incluidas en las fichas patrimoniales de los inmuebles que están protegidos”. La Junta cree pues que contribuye a la sustitución de los espacios escénicos con interés patrimonial.

Pero el impacto del dictamen de la Comisión de Patrimonio afecta sobre todo a la Alameda y a la Gavidia. Hay que tener en cuenta que, aunque la recalificación impulsada por Zoido se identifica siempre con estos dos proyectos concretos, en realidad abre la mano a cualquier otro que quiera instalar un estacionamiento rotatorio intramuros o reconvertir cualquier edificio singular en una gran superficie comercial. A juicio de Patrimonio, esta posibilidad jurídica supone “una alteración integral del modelo de ciudad y, en todo caso, de su ordenación estructural”.

Esto significa que el Consistorio no puede cobijarlas bajo la figura administrativa de la modificación puntual, sino que, si insiste en acometerlas, debe revisar por completo el modelo urbano del PGOU. Una hipótesis impensable. Primero, porque el Plan General vigente apenas tiene seis años. Segundo: un procedimiento de revisión demora entre tres y cuatro años. Y tercero: si se iniciase obliga a la paralización de facto de todas las licencias urbanísticas.

Una decisión que, además de bloquear cualquier iniciativa particular que sí fuera acorde con el Plan General, dejaría a todos los operadores urbanísticos –públicos y privados– sin la seguridad jurídica plena que sólo da el actual libro urbano de Sevilla. Ya se sabe: a veces lo mejor resulta ser el peor enemigo de lo bueno.

  • David Linde

    Perfectamente explicado. Como casi siempre en este blog.

  • José García

    La Alameda es una guarrería ya que, la equivocación en la elección del suelo la reconocen hasta los mismos de IU y con el proyecto del PP se busca deshacer esto y ya de paso dotar de plazas de parking muy cotizadas entre los vecinos y gentes que quieren acceder a aquella zona.
    Patrimonio se mete en este tema como simple arma política contra la mayoría absoluta Zoido ya que el proyecto definitivo del parking aun no se ha visto y considerar patrimonio valioso el suelo amarillo con el mobiliario degradado es de chiste.
    Respecto a la comisaría de la plaza de la Gavidia es intentar que un edificio viejo sin utilidad no se convierta en un amasijo de hierros debido a la crisis sino que, habiendo en Sevilla patrimonio mucho más importante que si merece la pena conservar, que una empresa privada lo explote, lo rehabilite y lo mantenga no me parece mala idea, cosa que el antiguo PGOU impide.
    Respecto a los cines del centro es muy injusto que los dueños de esos edificios no puedan hacer nada con ellos. Imponer el uso cultural es malo, si el uso cultural fuera rentable para los dueños de esos edificios estarían en uso pero como la cultura está monopolizada por la administración, o los terminan expropiando(imposible a estas alturas porque no hay dinero) o se quedan como están, como edificios abandonados afeando la zona.
    Total, que Cultura no es más que un arma para entorpecer al gobierno de mayoría absoluta de Zoido basándose en lo típico que es por el bien común cuando todo el mundo sabe en la consejería de cultura es un nido de enchufismo.

  • Pepe

    José García:
    El parking no lo quieren los vecinos ni comerciantes. Las plazas “cotizadas” ya me dirás quién las comprará (la gente humilde no).Simplemente por cambiar el suelo, que también me parece horroroso, y poner un parking como que no.
    Con respecto a la comisaría:imponer un centro comercial si que es malo para el pequeño comercio de la zona y para el tráfico aún más. Ya podías haber puesto un centro de investigación…
    Como tu dices “la cultura es un arma para entorpecer cualquier política”, efectivamente ya sea del PPPSOEIU, porque tiende a ser critica con imposiciones.
    Ese caracter de especulador inmobiliario, de no creer que la cultura tiene un valor, nos ha llevado dónde estamos hoy, a tener el cerebro como un ladrillo.

  • Juan de Mesa

    Pepe:

    Eso de que “el parking no lo quieren los vecinos ni comerciantes” habría que verlo. Yo conozco a muchos vecinos que querrían una plaza en la Alameda (yo mismo vivo en la zona). Con respecto a lo de la Gavidia “el pequeño comercio de la zona” que son ¿los chinos? por que dígame usted qué pequeño comercio a parte de bares quedan en la zona (y se lo digo porque viví en la zona de la Gavidia). Ya está bien de chorradas que lo que hacen falta son iniciativas que ayuden a crear empleo.

  • Rubén

    Pues, si de crear empleo se trata, creo que habría menos problemas de establecer el parking en Torneo y la zona comercial puede venir al Polígono San Pablo que ya tienen hecha la estructura desde hace dos políticas (mucho tiempo), justo al lado de Correos y de la pequeña comisaria centro cívico (por llamar de alguna manera a ese local de dos alturas). Creo que es muy fácil saltarse a la torera los derechos urbanísticos de la ciudad apoyándose en el empleo, es como el cuento del “vendedor de lluvias”.
    Miren, les hablo francamente, si yo viviera o tuviera el negocio en la Alameda me echaría a temblar al escuchar que me van a levantar la calle durante al menos un año con la excusa de favorecer a empresas privadas, y no al ciudadano.
    Hay otras maneras y más legales.
    Un artículo excelente

  • Pepe

    La cultura también da empleo a mucha gente, no sólo del ladrillo y del comercio vive el hombre, así que lo del centro comercial no cuela. Pequeño comercio es el cafeteria de toda la vida, es la tienda de capirotes, en fin que no son Zaras, HM y variantes.
    Supongo que después os gusta ir a ese tipo de sitios, pero gracias a los centros comerciales, éstos van desapareciendo.
    Te puedes acercar y comprobar si los vecinos y comerciantes de la Alameda quieren el parking:
    http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-centenares-vecinos-alameda-participan-mani-fiesta-accion-contra-parking-plaza-20120603183159.html
    http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1285667/parking/la/alameda/debate/ciclico/y/polemico.html
    O mejor, promueve un referendum!

  • Antonio

    ¿Que modelo de ciudad quieren los sevillanos? Esa es la cuestión. Parece que Zoido la ciudad que quiere es el modelo trasnochado y contra el ciudadano de medidados del siglo XX, de desarrollismo desmedido, sin dotaciones para los ciudadanos, donde el coche está onmipresente, y son los comerciantes los que dictan las normas, pero no los pequeños, sino las multinacionales. O si en cambio queremos una ciudad para los ciudadanos, con menos ruido, más humana, acorde a las últimas orientaciones de expertos que se están poniendo en marcha en otros centros históricos de ciudades europeas. Una ciudad que se pueda disfrutar.
    No debemos confundirnos de prioridades con la excusa de la creación de empleo, que al final es barato temporal y además escaso. El centro histórico de Sevilla, debe ofertar calidad en su sentido integral. No creo que un centro comercial o un parking sea el camino para revitalizar el centro.

    Lo que acabo de apuntar no suena a discurso de izquierdas ni mucho menos. Ahí tenemos el fiasco de la torre Pelli del Sr. Monteseirín.
    No nos merecemos estos políticos, que se dedican a deshacer lo que hizo el anterior, por pura soberbia e intereses de partido. Ejemplo hay de todos los colores: El Prado, el plan centro, etc. Creo que debe de haber un pacto en materia de urbanismo entre PP-PSOE que permita avanzar a la ciudad, aunque suene ingenuo. ¿Y la ciudad de la justicia?

  • EC

    Un par de apuntes:

    – El interés de los vecinos de este (mi) barrio en las plazas de aparcamiento no existe. Es un hecho objetivo: en Mendigorría, muy cerca, hay plantas enteras por vender (y ya han abierto la mano a cualquiera que quiera comprar, por 24.000 euros).

    – El mito de que el comercio local crea empleo es también falso, pues sólo provoca movimiento interior de dinero. Dicho de otro modo: si no vienen a comprar a la Gavidia lo harán en Nervión Plaza o en Los Arcos, no en Londres ni en Albacete. Sin embargo un centro con valor patrimonial sí atrae turismo, que sí es empleo neto para la ciudad, además de calidad de vida. No caigamos en las trampas del desarrollismo de tiempos del abuelo.

  • cabreado

    Es incompatible la protección de un casco histórico como el de Sevilla. Con la implantación de un parking rotario en el mismo.

  • cabreado

    puede que en parte sea cierto que la cultura este monopolizada por el poder. Y que nadie quiera invertir en los cines del centro, pero ahí tenemos el ejemplo de lo que va hacer la Caixa con las Atarazanas. Por cierto a la espera ahora mismo de que el Ayuntamiento, le de las licencias oportunas, para poder iniciar las obras ( Esta es la forma que tiene el Sr. Zoido de “desbloquear” los proyectos)

  • kutaisov

    Pues como vecino de la Alameda yo estoy completamente en contra del parking. Ahora que por fin tenemos un espacio abierto para la convivencia (sea más o menos bonito) lo quieren destrozar vete tú a saber cuantos años y hacer que haya una circulación constante de vehículos.

    Que no señores, que lo que hay que hacer es mejorar los espacios de convivencia y hacer que todos convivamos. No que metamos el coche hasta la puerta de la Catedral para ir de compras.

    Saludos.

    PD: cultura y espacios culturales es lo que hace falta en esta ciudad