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Sevilla: el vaso medio vacío

Carlos Mármol | 5 de agosto de 2012 a las 6:06

El Ayuntamiento se gasta 14.000 euros de dinero público en hacer una encuesta para examinar los servicios municipales y, de paso, rastrear la posible intención de voto. La conclusión:Sevilla aún sigue sin funcionar.

Una encuesta que sólo recoge aquello que se quiere oír es la mejor receta para el autismo político. Tiene devotos, no crean. El gobierno municipal, tras varios días poniendo el parche antes de que saliera la herida –sabedor de que no quedaría bien–, ha querido hacer “un ejercicio de transparencia” –el término es suyo– y publicar los resultados del sondeo que, con el dinero de todos, contrató entre mayo y junio para saber cuál es la valoración de los ciudadanos sobre su gestión, cómo funcionan los servicios públicos y todos aquellos datos que a los políticos les interesan para diseñar sus estrategias. Muchas gracias, hombre. Es todo un detalle.

Que este tipo de sondeos se financien con el dinero de los impuestos, y encima se justifique, dice bastante de cuál es el concepto que ciertos gobernantes sevillanos tienen de los contribuyentes: somos gente cuya única función consiste en asentir y pagar. El Consistorio, desgraciadamente, no es una excepción en esta tónica dominante –la cosa es habitual desde hace años en la Junta y en la Diputación– a pesar de las altas dosis de azúcar con las que el equipo municipal acostumbra a aderezar sus postres.

La encuesta, realizada por la empresa que gestiona el 010, pregunta a los sevillanos por su percepción sobre la ciudad pero incluye en sus cuestionarios asuntos que forman parte de lo privado: ideología, sentido del voto y simpatía por los referentes municipales. Algo que el edil responsable de su realización (Beltrán Pérez, el hombre subvención del gobierno local), todavía no ha explicado bien. Ni lo va a explicar. Es natural: no puede. Si dijera la verdad del caso tendría que dimitir. Todavía no está en la edad.

Con independencia de este lamentable hecho –los partidos deberían dejar de pagar sus sedes con la consignación de los grupos institucionales, como le ocurre al PSOE y contratar con sus propios fondos sus encuestas, recomendación que no respeta el PP– la lectura del sondeo Beltrán depara momentos de placer inauditos que ayudan a pasar la tarde. Tras su análisis uno termina convencido de que, en lugar de en Sevilla, vive en Marte.

El aprobado, raspado. La lectura oficial de la encuesta afirma que los ciudadanos han aprobado a Zoido por la mínima. Un cinco. Si hubiera sido al contrario probablemente la figura política del alcalde se hubiera diluido interesadamente en el genérico “gobierno local”. Nos lo enseñaron los clásicos: la victorias siempre son cosa de uno; las derrotas siempre están huérfanas de protagonistas. Son de todos. El dogma del suficiente, sin embargo, es discutible: un aprobado justísimo (en una encuesta con cocina política) y con un margen estimado de error del 3% no es precisamente para felicitarse.

Sobre todo si en muchas de las respuestas los ciudadanos que son incapaces de valorar la gestión e incluso identificar los méritos concretos del actual equipo de gobierno son numerosos. Por ejemplo: hasta un tercio de los encuestados no saben ni contestan cuando se les pide que digan cuáles son los aspectos más positivos de la gestión del PP en el Ayuntamiento. El 20%, en cambio, piensa que todo ha ido a peor.

Por tanto, más de la mitad de los encuestados o no tienen ni idea o son críticos con la gestión del gobierno local. Repárese en la glosa oficial de este capítulo: “La respuesta más repetida, sin referirse a ningún hecho concreto, va encaminada [es de suponer que lo que el encuestador trata de usar sin llegar a conseguirlo es el verbo resaltar] a los intentos del gobierno de actuar de la mejor manera posible”. ¿Les parece una lectura objetiva? Más bien se diría que es cándida. Enternecedora.

La ‘micropolítica’. Nadie lo ha dicho estos días, pero la encuesta Beltrán tiene otro mérito oculto: confirma que la leyenda urbana de la micropolítica –el término también es del PP local– no es sinónimo de éxito. En el año largo de mandato de Zoido, una de cuyas principales banderas políticas han sido las cuestiones domésticas, muchos ciudadanos no ven que los “intentos” del equipo de gobierno se concreten en su entorno más próximo.

El aprobado virtual se convierte así en suspenso: casi un 40% de los encuestados no aprueban la gestión municipal que se desarrolla en su ámbito más cercano. Sólo un 2,5% de los sondeados dicen haber visto con sus propios ojos los efectos de la micropolítica. Esto debería preocupar –y mucho– en la Alcaldía por aquello de la famosa pieza teatral de Pirandello: Así es si así os parece. Si esto es lo que piensan los ciudadanos, quizás ocurra que la propaganda municipal no funcione más que en los entornos favorables. La calle no hace precisamente la ola a la gestión municipal.

De hecho, la seguridad, la limpieza y el tráfico siguen siendo las grandes preocupaciones al evaluar el funcionamiento de la ciudad. Una constante que apenas si varía en cualquier estudio de opinión sobre Sevilla. Todas ellas son tareas primordiales del Consistorio. Parece evidente que algo no está funcionando. Quizás por eso se pregunte a continuación con insistencia algo que no tiene nada que ver con los servicios municipales: “¿Qué periódico lee usted , qué radio escucha y qué televisión prefiere?”.

A tenor de esta pregunta habría que preguntarse quizás si la verdadera preocupación en la Plaza Nueva no tiene que ver más con su imagen que con su gestión. Ambas cosas no son exactamente lo mismo. Gestionar bien favorece la valoración ciudadana, pero tener buena prensa no es lo mismo que gobernar con acierto.

Esta es justo impresión que deja el sondeo: el PP quiere atisbar si la valoración que se tiene del gobierno local en la calle –donde están los votantes– sigue respondiendo al guión preestablecido de las buenas apariencias. Parece que hay dudas. Sensación de desgaste prematuro. Existe la posibilidad, aunque para algunos sea remota, de que la opinión publicada del equipo de Zoido –generalmente favorable o muy benigna– no coincida ya exactamente con la opinión pública. Justo al contrario de lo que le ocurrió en su día a los socialistas.

La prioridad, sin resultado. Otro de los elementos del sondeo es su aparente incoherencia. En todas las encuestas se registran contradicciones –el juicio de los ciudadanos no tiene que responder fielmente a los criterios de coherencia argumental– pero determinadas afirmaciones categóricas contra tendencia dan que pensar. Y mucho.

Un caso: ¿cómo es posible que la valoración global del gobierno local sea un aprobado raspado si lo que menos puntúan los ciudadanos de su trabajo es justo aquella cuestión que socialmente se estima más importante? El paro y los problemas económicos focalizan la agenda política y social desde hace cinco años. Dos terceras partes de los ciudadanos creen que éste es el asunto capital.

La diferencia con respecto a otros problemas además es abismal y al menos un tercio de los encuestados consideran que esta cuestión es competencia exclusiva de Zoido (un 53% estima que es compartida con otras administraciones). En este campo en el último año no se ha avanzado nada. ¿Tiene pues lógica el aprobado?

Según la encuesta Beltrán, tal milagro (a favor del equipo de gobierno) se produce por la organización de la Semana Santa, la Feria o la Copa Davis (entonces no se sabía el déficit que ha dejado el torneo). Es una forma de verlo. Hay otra: Sevilla sigue sin funcionar, que es lo que se prometió. Todavía restan tres años de mandato. Pero para ciertas cosas comienza a ser tarde.

El equipo de Zoido tiene muchos factores a su favor, pero también empieza a tenerlos en su contra. Fin del idilio. La proporción entre quienes ven el vaso medio lleno y medio vacío ya no es tan insalvable. Un posible trasvase de opinión es una hipótesis factible. El rostro ideal que el PP dibujó en la oposición puede estar resquebrajándose. Veremos.

  • David

    Impagable la entrevista (¿?) que le hizo al alcalde el señor Garrido (No Tony, el otro vocero ) en RNE… se ve que Beltrán también tiene manos y usos en la propaganda nacional.

  • Antonio

    Enhora buena como siempre. Ojalá no pierda nunca su independencia. La politica Becerril de limpieza den las calles es tan facil que da vergüenza que este gobierno no haga bien ni esto. Solo hay que pasear con la fresquita por Sevilla y darse cuenta. Si visitas La Cartuja ya te parece que estás en el tercer mundo. Los zafarranchos de limpieza son para la limpieza de la imagén del Alcalde pero tardarán de nuevo meses en pasar la escobita y se volverán a acumular toneladas de basuras. Usuario de Santa Justa habitual no hay algo que de más vergüenza que bajarte del tren y ver toda la basura alrededor de la estación. No hay forma.

  • Kmaru

    Don Carlos, entre las muchas “perlas” que dejó la comparecencia del señor Pérez (Don Beltrán), hubo una que que es para enmarcarla y ha pasado casi desapercibida.
    Preguntado sobre si la encuesta había sondeado la satisfacción de los usuarios con el 010, ya que hacía la consulta, la respuesta no pudo ser más “curiosa”: “No (se ha hecho)…ya sabemos que el 010 no funciona bien…por eso ya estamos preparando unos pliegos para mejorarlo…”

  • Julian B

    Enhorabuena por el artículo. Su blog se está convirtiendo en una referencia obligada para entender la actualidad de Sevilla.