Mou, sweet Mou

Jesús Ollero | 16 de septiembre de 2010 a las 18:44

Por mucho que intentemos aferrarnos al entrenador que todos llevamos dentro, reconozcámoslo: Mourinho está muy por encima de cualquier genialidad que nuestra cabeza pueda producir. Si la afición del Madrid logra entender que para ganar no siempre hay que jugar como en los videojuegos, Florentino puede haber fichado al técnico que le dé la gloria que él mismo se quitó eliminando al buenagente Del Bosque, ese que ganó dos Copas de Europa y parecía que las había comprado en unos almacenes, a tenor del trato recibido cuando se fichó a un técnico elegante para echar al técnico que ganaba.

Dicho lo cual, al Madrid le han hecho media ocasión en tres partidos, y aunque hayan sido rivales menores es algo digno de ser tenido en cuenta. Media ocasión, ojo. Este equipo va a ganar un montón de partidos por el simple hecho de no encajar goles. Con lo que tiene arriba, pocas veces se quedará a cero (algunas, claro) y todo junto puede presentar el Real Madrid más competitivo en años. Justo lo que se buscaba. Y encima es el pararrayos más descomunal que se ha visto en tiempos recientes. Todos los focos y todas las broncas para él, toda la tranquilidad para los jugadores.

Mourinho no ha inventado ni la rueda ni el fuego, pero sí logra que la implicación del personal, del multimillonario personal, se multiplique. La arrogancia convertida en esfuerzo y puesta al servicio del colectivo. Qué maravilla… Recuerdo cómo la grada del Bernabéu despreció hasta el hartazgo a Fabio Capello. En sus dos etapas. Y en las dos fue campeón de Liga. En la primera, además de perder el primer partido de Liga en la segunda vuelta (en Vallecas), tuvo la osadía de defenderse de una cagada de pretemporada con un lacónico: “miro a mi lado y sólo veo a Milla y al hijo del presidente”. Era Fernando Sanz, hijo de Lorenzo, que por supuesto desde entonces estuvo deseando cargarse al italiano. Con Mou todo es distinto. Y mira que lloró con el 0-0 de Mallorca: “Ahora diréis que en quince días esto tiene que cambiar mucho, pero en estos quince días sólo tendré de la primera plantilla a Dudek, Adán (los dos porteros suplentes), Pedro León y Granero”. El día de Osasuna le pitaron (“me toca aguantar”). Ya no.

Soy muy de Mourinho, lo reconozco. Pero mucho, mucho. No sólo porque hizo de mi querido Inter el rey del mambo después de haber visto esa camiseta de rayas negras y azules arrastrándose por multitud de estadios con entrenadores mediocres y/o sin personalidad.

No me extraña nada, pero nada, que la Federación de Portugal esté dispuesta a hacer lo que haga falta para que Mourinho sea seleccionador. Igual no es ninguna atrocidad que una persona sea capaz de doblar cargo. Nos libraría de un buen puñado de prejubilados (y no lo digo por Del Bosque precisamente porque está en su punto más alto, pero igual sí por un ex triunfador como Fabio Capello) y derribaría muchos mitos poco fundamentados que a veces se usan de forma interesada, como la doble función de Scariolo en la selección española de baloncesto.

Dependerá de Florentino, como siempre, que para eso es un ser superior.

PD: No creo que Mourinho hubiera reservado, nunca, al mejor jugador del mundo. Y menos tan pronto. Vale que era lógico pensar que no había mejor ocasión de darle descanso que recibiendo en casa al Hércules, pero mira luego… Evidentemente hablo de Xavi, el jugadorazo que permite al Barcelona jugar como el Barcelona que todos queremos ver.

Pues eso, este es Mourinho

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