Acercarse a…; alejarse de…

Antonio Galiano | 6 de junio de 2012 a las 12:07

La última jornada de Liga dejó al Villarreal y al Sporting de Gijón en Segunda División y al Zaragoza, al Granada y al Rayo Vallecano en Primera. Ya son parte de la historia las estampas de la locura vallecana y la depresión amarilla. Luego, la temporada se cerraría con la última victoria del Barcelona de la era Guardiola, en la Copa del Rey y ante el Ahtletic de Bilbao, que acabó perdiendo dos finales -también disputó la de la Liga Europa con el Atlético de Madrid en Bucarest-, en un año tan histórico como deslucido. Pero la conclusión del ejercicio, más allá de los resultados, también deja una singular lectura entrelíneas: la redundancia de la gracia o el mal fario de algunos personajes futbolísticos.

Definitivamente, si quiere que su equipo gane una competición de eliminatorias, prescinda del portero del Athletic de Bilbao Gorka Iraizoz, o, por lo menos, no lo alinee en el partido por el título. Con las dos finales perdidas con el equipo de Bielsa, el portero ha perdido cuatro desde que ganara la Copa del Rey con el Espanyol en 2006. La primera, de nuevo con el Espanyol de Valverde en la todavía Copa de la UEFA ante el Sevilla por penaltis, donde perdió el pulso con Palop. En las otras tres ha caído con el conjunto vasco: dos contra el Barcelona en la Copa y otra de Liga Europa contra el Atlético. No hay que tocar un trofeo e incluso mirarlo cuando se sale al campo en una final. Pero si Iraizoz la disputa, todo da igual.

Si quiere que su equipo permanezca al menos un año en la categoría en la que milita, olvídese de contratar a Miguel Ángel Lotina como entrenador. Es injusto, pero la labor de este buen entrenador -del que muchos se empeñan en destacar su figura triste- quedará marcada por haber descendido a cinco equipos. Particularmente dolorosos han sido los descalabros de dos equipos que han tenido un gran protagonismo en diferentes etapas de los últimos 20 años del fútbol español. Pero aún más grave que la entidad de los conjuntos caídos en desgracia es la forma de materializarse el drama. Ambos en la última jornada de Liga cuando partían con pocas opciones de bajar. Ambos cayeron para dejar la cara de Lotina aún más compungida y señalada. Ni maletines, ni compra de partidos ni nada. Promueva la contratación de Lotina entre sus rivales. Habrá una plaza menos para descender.

 

Se puede dar el caso contrario, el más normal, que pretenda que su club se salve por muy negro que lo tenga. En ese caso, su hombre es Luis García. El delantero ahora del Zaragoza, que llegó a estar a doce puntos de la salvación y 27 jornadas en puestos de descenso, ha logrado otra hazaña permaneciendo con su equipo en Primera. Su caso no sería tan llamativo si no mirásemos sus antecedentes. El jugador también formó parte del Zaragoza, Espanyol y el Mallorca que consiguieron salvarse después de estar desahuciados. Pero esta vez se ha llevado palma: ningún equipo había permanecido en la categoría después de estar a 12 puntos de la salvación.

Otro talismán de peso en eso de la permanencia es Raúl Tamudo. El veterano delantero, ahora del Rayo, nunca ha descendido a Segunda División. Ni con el Espanyol ni con dos recién ascendidos como la Real Sociedad, la temporada pasada, y el Rayo Vallecano ésta. Encima ha pasado a formar parte del olimpo rayista anotando el gol que en el descuento daba la permanencia a los madrileños.

Ahí quedan estas apreciaciones más propias de Iker Jiménez que otra cosa. Sólo queda una duda: ¿qué pasaría si reuniéramos a Lotina, Luis García y Tamudo en un mismo equipo? Nunca lo sabremos. ¿Quién se atreverá ahora a contratar al entrenador vasco?

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