La gerente del susanismo

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2016 a las 5:00

Verónica Pérez
EXTENDÍAN los antiguos romanos sus dominios a la velocidad que se expanden las urbanizaciones del Aljarafe en tiempos de eclosión inmobiliaria. Se expandían en tiempos de la República y en tiempos del Imperio. Cada territorio conquistado era dejado en manos de un procónsul, una suerte de gobernador de provincia con mando militar y con facultades de administración civil y de justicia. Los procónsules eran los elegidos, responsables de llevar a cabo el ineludible proceso de romanización que garantizaría la integración de los bárbaros en las costumbres y modos de Roma. Toda integración augura la estabilidad soñada por quien ejerce el poder.

Pocos se acuerdan, pero Susana Díaz se pasó cuatro años de diputada rasa en el Congreso de los Diputados. Cuatro años metida en la bulla de las Cortes, alejada de los focos tras una etapa de cinco años como concejal en el Ayuntamiento de Sevilla donde de 1999 a 2004 gestionó Juventud, Recursos Humanos y, por unos meses, su amado Distrito Triana. Cuatro años fueron demasiado tiempo para pensar, demasiados días para soñar la gestación de su particular imperio. Quienes la castigaron en 2004 al destierro capitalino (Caballos y Monteseirín) no calcularon que lo peor que podían hacer fue concederle tiempo para maquinar, especialidad de la casa civil de todo político que no conoce otro destino profesional que la política. Díaz se procuró esos años su escalada al aparato orgánico del PSOE andaluz. Una chica tan trabajadora, dedicada las 24 horas a los asuntos del PSOE, era un caramelo para cualquier dirigente ávido de tener brazos ejecutores a su servicio. Susana siempre estaba operativa para la causa mientras otros se desconectaban los viernes a mediodía. Se ganó poco a poco la confianza del entonces emergente Viera y de un peso pesado como Griñán al igual que en su día se había ganado la de Caballos. Todos fueron cayendo por diversas causas con los años. Todos menos ella. Se acabó haciendo con la secretaría de Organización del PSOE de Sevilla, después con la Secretaría General, posteriormente con la consejería de Presidencia y finalmente con la Presidencia de la Junta. Hasta se metió con éxito en asuntos del gobierno municipal desde su despacho del PSOE provincial. ¿No recuerdan cómo solucionó aquella huelga de autobuses en plena Feria después de que los conductores la hicieran llorar a las puertas de una caseta?

Todo poder que se extiende necesita de vicarios territoriales. De procónsules que decían los romanos. De gerentes que ejecuten el ideario del que manda, que sepan guardar la viña, que sean eficaces en el respeto a los principios generales. Verónica Pérez (San Juan de Aznalfarache, Sevilla, 1978) es la actual gerente del susanismo en Sevilla. Fue una precoz concejal de Hacienda de su pueblo natal (a. S., antes de Susana). Todo lo que ha sido y es posteriormente se lo debe a su mentora. Verónica es esa amiga fiel que se tira a la piscina sin agua si Susana Díaz se lo pide. Es la fiel compañera de aquella pandilla juvenil integrada por Javier Fernández, hoy consejero de Turismo; Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la reserva por ser el último mohicano del pedrismo andaluz; Miguel Ángel Millán, ex gerente de Urbanismo; Rafael Pineda, ex gerente de Lipasam, y la ex edil Encarnación Martínez, y el analista político David Hijón, entre otros muchachos de aquellas Juventudes Socialistas de la primera mitad de los años 90, cuando las noches de Feria eran largas, se profesaba admiración por un profesor llamado Emilio Carrillo y todo eran fotografías de papel de rostros risueños y largas cabelleras.

Verónica era la militante de San Juan de Aznalfarache entre la muchachada capitalina, la chica de menor edad de la pandilla en aquellos encuentros marcados por las pizzas en las noches de sede y por las barbacoas sabatinas en el jardín trasero de la casa de Encarnación Martínez en Valencina de la Concepción. Verónica ya participaba por aquel entonces en las maquinaciones para ganar los congresos de las juventudes del partido.

Un hito clave ocurrió cuando Gómez de Celis y Susana Díaz, los cabecillas del grupo, se retiraron mutuamente los embajadores en 1999 tras la confección de la primera lista municipal encabezada por Monteseirín. Susana, que en la facultad se hartó de perder elecciones a delegada de curso, comenzó una sucesión de victorias hasta hoy. Entró en la candidatura de Monteseirín en puesto de salida. Celis resultó orillado. La pandilla juvenil quedó fracturada. Celis se quedó con Hijón, Millán y Hernández (Los posteriormente conocidos como Celis boys) y Susana con Verónica Pérez, Javier Fernández y, posteriormente, Alberto Moriña. Verónica ejerce desde entonces un perfecto papel secundario. Ningún político con vocación de liderazgo, caso de Susana, ficha a colaboradores que le hagan sombra. La fidelidad de Verónica a Susana es absoluta. Susana, siempre ambiciosa y expansiva, la ha premiado cada vez que ha podido. En el reparto de tierras conquistadas para la causa susanista, Verónica Pérez es la procónsul del PSOE de Sevilla, la que ha recibido las riendas de la joya de la corona del socialismo español. Verónica es la que administra los principios del Movimiento Susanista en la tierra de la gran jefa. Con Verónica está asegurado el susanismo hispalense. A Mario Jiménez, por ejemplo, lo ha mandado a representar al susanismo en los despachos de la actual gestora del partido en Madrid, lo cual es también una forma de evitar que el onubense esté en una futura ejecutiva.

Que Verónica es la escudera fiel de Susana lo sabíamos en Sevilla. Pero desde hace una semana lo sabe toda España desde que La Que Manda en el PSOE le pidió que se sacrificara en la causa contra Pedro Sánchez con todas las cámaras de televisión como testigos. Susana la mandó entrar en la sede como presidenta del Comité Federal. Ella, en una sobreactuación evidente, se presentó a la hora del Ángelus como “máxima autoridad” del partido, no pasó del vestíbulo de la sede de Ferraz y acabó repelida por los seguratas a la hora del telediario. Todo un metisaca trufado con un lenguaje que recordaba a cierto señor con tricornio que una tarde de febrero instó a unos cuantos a esperar a la “autoridad, militar por supuesto”. En el márquetin que tiene secuestrada a la política, Susana había logrado su objetivo: que toda España viera la sede de Ferraz como la aldea de los locos galos. Los peones están para eso: para ser sacrificados mientras la dama queda protegida por las torres.

Aquella hija de cartero que siempre citaba a Franco en sus primeros mítines y que fue madurando su discurso, aquella chica que logró entrar en el Parlamento Andaluz en 2004, la misma que tiene capacidad para administrar información interna del partido y ejecutarla con éxito, se achicharró por sorpresa en un plisplás. Un minuto de gloria a un precio muy elevado. Y lo hizo la mar de a gusto porque su amiga del alma, su protectora, la causa de su alegría, así se lo pidió. Susana quería evidenciar la acritud de un secretario general decadente y debilitado cuya fuerza se reducía a retener las llaves de los despachos. Lo consiguió. Pero pagó el precio de mostrar de qué son capaces los políticos de hoy cuando se trata de mantener el cargo porque, sencillamente -no nos engañemos- no conocen otro medio de vida ni otra forma de vivir.

No se pregunta si la piscina tiene agua, no se cuestiona la profundidad del pozo. Si hay que prestar el testimonio a favor de Susana Díaz en un reportaje almibarado sobre la vida y obra de la trianera, se presta. Si hay que cargar contra los gigantes del comité federal, que en realidad ya son molinos averiados, se carga.

Verónica es muy joven aún, pese a lo cual puede afirmar que hace 16 años que ingresó en su primera ejecutiva del PSOE de Sevilla y que ha sido concejal de pueblo y diputada provincial antes de ser parlamentaria andaluza. Influye en Susana Díaz, pero Susana Díaz es la que manda. Verónica es la gerente del susanismo en la plaza principal de Sevilla. El susanismo es esa corriente que fluye bajo las estancadas aguas del socialismo español. El día que Caballos y Monteseirín orillaron a Madrid a aquella edil de Juventud que quiso montar un botellódromo en la Cartuja, Susana Díaz tuvo cuatro años para diseñar su imperio mientras apretaba el botón para votar en las plúmbeas sesiones del Congreso. Una leona entre leones. Siempre tuvo claro quién administraría la conquista de Sevilla: la procónsul Verónica. La “máxima autoridad” del PSOE que, en realidad, pareció una vendedora de claveles reventones a la que un segurata sin afeitar y falto de sueño frenó en la puerta de la caseta del PSOE.

  • Luis González

    Señor Sastre, es un traje raro, le falta La vida es…

  • Solan

    Magnífico artículo. Es la purita realidad. “No conocen otro medio de vida, ni otra forma de vivir”.

  • Jablonsky

    A ver si terminas el BUP
    Vero.

  • Rosa

    Pobre Verónica, nadie excepto Rajoy y sus famosas frases, ha hecho tanto ridículo como ella últimamente.Esperemos que Susana sea leal y sepa compensarselo.

  • oba

    Muy buen artículo, como siempre.

  • Currante

    Esta señora lleva 21 años viviendo de la política, de sueldos públicos. Esta Susana 2 también considera al Partido su familia y no sabe lo que es trabajar en un oficio, con horarios, jefe, problemas… Vive, como tantos otros políticos, en su burbuja de intrigas, listas, corrientes…

  • astrakhan

    Veronica Perez es una mujer excepcional. He trabajado con ella y puedo dar fe de que en el trato cotidiano es cercana, abierta a opiniones, se deja aconsejar y sus decisiones están fundamentadas. Su juventud no tiene por que ser algo que lastre su carrera, sino todo lo contrario. Si, es una persona leal, es eso algo malo? Ojala hubiera mas gente leal y honrada como ella. Sigue así Veronica!

  • ciudadano libre

    Tengo una duda,¿donde ha trabajado esta señora?.Lleva en política varios años,es aún joven,¿como se eligió para tal cargo en el PSOE?,¿por experiencia?,¿por estar bien situada en la dirección?, Por eso mi duda.Aunque tal y como está el patio político de este País,cada día son más los que llegan a los cargos por méritos realmente desconocidos.Hoy,desgraciadamente,han hecho de la política un modo de vida y como les va bien,pues se atrincheran en ella y vida resulta.Salud y Libertad

  • Mulliner

    La verdad, no he sido capaz de desperdiciar el tiempo preciso para leer el artículo completo sobre ese espécimen llamado Verónica. Sí quiero hacer constar que vivo en Madrid y que como mis amigos saben que soy sevillano se iban a burlar de mí, tras el penoso espectáculo de la “máxima autoridad” en Ferraz, protagonizado por alguien que no es que tenga acento andaluz, es que no sabe hablar, que es otra cosa.

  • José Remedios

    Le auguro un gran futuro porque, por desgracia, no tiene estudios, tal y como muestra su perfil.
    Si llega a ministra, embajadora, etc. qué sabe de Historia, Idiomas, Matemáticas, Economía, Derecho, etc.? ¿Qué cultura general va a usar por razones de su cargo, si lo tuviera?
    Piense el lector que la carrera de político/a es la única en la que no se exige en la convocatoria ninguna titulación. Esta señora palia todas estas carencias con el consabido “la culpa de lo que ocurre es del gobierno, de Rajoy y del PP”, ya tan manido pero tan actual, al mismo tiempo que sonríe y aplaude a cada momento, aunque siempre detrás y a un lado de Dña. Susana, haciéndose hueco cuando algún periodista le pone a la presidenta el micrófono por delante.
    Por otro lado, tener una, dos o tres carreras no nos garantiza que el político de turno sea, al menos, honesto. En todos los partidos hay ejemplos de sobra y algunos de ellos ya están entre rejas.
    Como siempre, magnífico artículo, Sr. Navarro.

  • Pedro

    Verónica Pérez y Mario Jiménez son dos ejemplos de lo que nunca deberían ser los dirigentes de un partido: Sin experiencia profesional y sin estudios, sin embargo son altos cargos del PSOE. ¿Pero e que no hay gente de más valía en ese partido?

  • QUIJOTEZ

    HE LEÍDO ARTÍCULOS CON MALA LECHE, PERO ESTE LE GANA A TODOS. ALGUNA VEZ EL PP LE DARÁ UN CARGO AL ARTICULISTA.

  • Juanito

    Creo que el papelito de Veronica la retrata como lo que es, una doña nadie que depende de Dña Susana en todo, pues ambas son profesionales de la política, no tienen nada fuera de ella, por eso ambas hacen siempre lo que sus jefes les dictan. Eso ha hecho siempre Susana, aunque ahora es Jefa. Pero cuando el PSOE desaparezca no tendrán reino en el que reinar y ellas lo están llevando a eso.

  • Uno que estaba arando...

    La prueba del algodón. Fíjense lo irrelevante, lo poco que sirve el PSOE de Sevilla, como instrumento de cambio, que puede estar ” ¿encabezado? ” por este detritus intelectual y ejemplo de servilismo político que es esta señora que…¿ como se llama ?. Tanto tiempo hablando de DEMOCRACIA INTERNA en el PSOE, y resulta que colocan ” un dispositivo ” que reacciona con un ” mando a distancia “. LA MÁXIMA AUTORIDAD ORGÁNICA del PSOE-SEVILLA, es la MÍNIMA AUTORIDAD INTELECTUAL QUE SE DESPACHA. ” LA QUE MAS MANDA ” es la que MAS Y MEJOR OBEDECE. Perfecto broche para una BANDA en vía de extinción. Cuando una Organización política coloca a personas como esta, en la cúspide de su estructura, o no tiene cúspide, o la estructura NO EXISTE, o no tiene FUTURO. Quizás las tres cosas. Por cierto, la que manda sobre la que mas manda, hará presidente a Rajoy. Ahora vais y lo cascáis en las ” casas del pueblo” de los pueblos. Explicadles bien lo que deben decir en los bares… Que banda !!!

  • Uno que estaba arando...

    Con todo… lo peor del ESPECTÁCULO de esta chica, en la puerta de la sede en Ferraz, rodeada de periodistas y medios, FUE el CLAMOROSO ERROR ESTRATÉGICO de SUSANA DíAZ, mostrando a todos la entidad y DEBILIDAD de sus cuadros orgánicos. Podría decirse que aquello, SUPUSO UNA INVITACIÓN EN TODA REGLA A PODEMOS, PARA QUE ASALTE “EL CASTILLO DEL PSOE “, por si le quedaba alguna duda a Iglesias, ERREJÓN se ha quedado sin argumentos. ¿ Por qué pagar por lo que puedes coger ?

  • Alejandra

    Me hace gracia tanta inquina con esta señora, ¿por qué no le hace usted un traje a el Sr. Moreno Bonilla?. Creo que tampoco ha trabajado en nada (sólo en política)en toda su vida.
    ¡Se le ve tela el plumero Sr. Navarro!