La Sevilla del guiri » Archivo » Sobre mi competencia (V)/ About My Competition (V)

Sobre mi competencia (V)/ About My Competition (V)

John Julius Reel | 30 de mayo de 2014 a las 0:35

Ventanas de Manhattan (2004), de Antonio Muñoz Molina: Si el libro de Enric González me ensenó mucho de la historia mi ciudad nativa, el de Molina me enseñó de lugares.  Visitaré estos lugares en el futuro, y con el privilegio añadido de haberlos conocido y vivido primero a través de los sentidos y las opiniones del autor.  ¡Qué hombre más culto, atento y efusivo!  Mientras el libro de González es escaso en expresividad personal, el libro de Muñoz Molina se pasa de ella, o casi.  Para mí, parte del arte del autor en este libro es que sabía precisamente mi límite de saciedad.  Una y otra vez, justamente en el momento en el que me preguntaba si Muñoz Molina me estaba contando demasiado sobre un asunto, pasaba a otro.  Y la guinda: comparte mi preferencia de escribir en cafés.  Es el único culto al que conozco, en ambos lados del atlántico, que habla bien de Starbucks.  Dice: “En el café se está solo y se disfruta a la vez de la compañía rumorosa de la gente. . .  En el café se es a la vez sedentario y transeúnte. . . [L]o que se escribe en el café . . . tiene. . . una cualidad de inmediatez, de azar, de la que carece la escritura hecha en el cuarto de trabajo.”  Tal como debo una parte de la estructura y el estilo de ¿Qué pinto yo aquí? a los cafés de Sevilla en los que lo escribí, Muñoz Molina puede dar las gracias a Starbucks por la estructura y el estilo de Ventanas de Manhattan.  ¿Quién dice que al comercialismo flagrante no puede fomentar  las artes?   

(Nota: este sábado, entre las 19,00 y las 21,00 firmaré ejemplares de ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás en la Feria de Libros de Sevilla (Plaza Nueva), en el stand de La Extra-Vagante)

Ventanas de Manhattan (Windows of Manhattan) (2004), by Antonio Muñoz Molina:  If Enric González’s book taught me a lot about the history of my native city, Muñoz Molina’s turned me onto places I didn’t know.  I will visit these places in the future, with the added privilege of having known and lived them first through the senses and opinions of the author.  What an unbelievably cultured, attentive and effusive man!  While González’s book is a bit spare with personal expressiveness, Muñoz Molina is perhaps overly generous, or nearly so.  For me, part of the art of the book was how Muñoz Molina knew precisely when I was at the limit of sensory and information overload.  Again and again, just when I was asking myself if perhaps he was going on a bit too long about a particular subject, he’d move on to another.  And the cherry on top: he shares my preference for writing in cafés.  He’s the only refined man I know, on both sides of the Atlantic, who has a good word for Starbucks.  He says: “In a café, you’re alone and at the same time enjoy the leisurely company of people. . .  In a café, you’re both sedentary and a passerby. . .  [W]hat’s written in a café . . . has. . . a ring of immediacy and of randomness which is lacking in writing done at a desk.”  Just like I owe part of the structure and style of ¿Qué pinto yo aquí? to the Sevillian cafes where I wrote it, Munoz Molina can thank Starbucks for the structure and style of Windows of Manhattan.  Who says blatant commercialism can’t foment the arts?

(Note: This Saturday, between 7 p.m. and 9 p.m., I’ll be signing copies of ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de nunca jamás at Seville’s book fair (Plaza Nueva) at the bookstand of La Extra-Vagante.)

Los comentarios están cerrados.