El Córdoba entiende la lección

Francisco Merino | 9 de enero de 2012 a las 21:55

¿Hasta dónde puede llegar el Córdoba respaldado por un graderío como el que tuvo en la Copa del Rey ante el Espanyol? Parece que la visión de El Arcángel repleto de público y el amargo contraste con el desengelado aspecto habitual de la instalación, tres días después, ante el Girona en la Liga ha terminado por convencer a los rectores de que hay que dar un giro de timón al respecto del asunto de los precios de las entradas. Ya se intuía, es cierto, y se hablaba del tema con frecuencia. Pero es que lo de la Copa fue impactante: se batieron todos los récords de asistencia al campo desde que se abrieron sus puertas en 1993.

Después de mucho tiempo teniendo la Operación 10.000 como una maldición, realizando apelaciones directas al orgullo blanquiverde y ofertando promociones de lo más variopinto, el club se encontró de frente con algo con lo que ni siquiera podía soñar. No fueron diez mil. Ni los 11.500 del duelo copero ante la Sociedad Deportiva Huesca. Ni los casi 15.000 que se congregaron hace dos años contra el Betis. Ni los algo más de 16.000 del partido decisivo que llevó al Córdoba al ascenso a Segunda en 2007 contra el Huesca. Fueron exactamente 19.311. Una auténtica barbaridad. Una locura. 72 horas después, en el mismo graderío y para ver al mismo equipo, pasaron por los tornos 7.693 espectadores. Casi 12.000 menos. Demasiado como para no hacerse una pregunta fundamental: ¿qué ha cambiado de un partido a otro? Pues, fundamentalmente, el precio de las localidades.

El Córdoba va a adoptar, al parecer de manera inminente según ha desvelado públicamente el presidente, Carlos González, medidas de abaratamiento de las entradas. La gente quiere ver al equipo, pero no puede pagar el precio habitual de las entradas. Ya se ha comprobado. Si los precios bajan, el público acude. De momento, se ha lanzado el bono para ocho partidos en el fondo sur por 100 euros, que se podrán pagar en tres plazos. Quedan fuera los duelos ante el Hércules -con toda la pinta de ser declarado día del club, aunque aún no se ha confirmado- y el Murcia, el último de la Liga, en el que se pretende componer un escenario similar al del día del Espanyol con los tickets a precios simbólicos. Un Arcángel lleno tiene mucho peso. Los cordobeses han confirmado que quieren fútbol y a qué precio. Lo primero ya lo tienen; lo segundo, está por venir.

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