El otro partido de PJ

Francisco Merino | 25 de enero de 2012 a las 21:02

Entrenamiento del Córdoba. Fotos chulas a Pepe Díaz para una entrevista

Paco Jémez trabaja en el Córdoba con un contrato de una sola temporada. El 30 de junio termina su vinculación. El asunto de oficializar su renovación en los próximos días, de nuevo en ebullición, vuelve a poner en evidencia el riesgo -o la oportunidad, según el lado del que se mire- de contar con un entrenador libre para negociar su porvenir con cualquier otro club. También puede hacerlo con el Córdoba, por supuesto. De hecho, desde finales del pasado noviembre su agente se entrevista periódicamente con los dirigentes del club. Sin embargo, los éxitos están dando una nueva dimensión al caso. Si continúa la dinámica triunfal, la entidad blanquiverde tendría que competir con los pretendientes que harán cola, con total seguridad, ante su representante para pujar por el fichaje. Es uno de los técnicos de moda. Tiene un notable pasado como jugador, una alta dosis de carisma y ahora, por fin, resultados continuados que avalan su atractiva propuesta. Está en la primera línea del escaparate, un lugar donde uno no sabe cuándo se va a situar ni cuánto tiempo va a permanecer. Un punto ideal para enamorar a compradores, para que de golpe te cambie la vida. Que se lo pregunten a Javi Hervás.

Paco Jémez, PJ en su indumentaria deportiva personalizada, ha visto y vivido suficiente fútbol como para entender en qué punto se encuentra y cuáles son las expectativas. Los últimos movimientos a propósito de su continuidad en El Arcángel resultan tan impactantes como predecibles en cualquier otro sitio que no sea éste, en el que la figura del inquilino del banquillo siempre ha sido discutida. En invierno, tradicionalmente, se había despachado ya a algún entrenador. Si el tipo había tenido la suerte de seguir en el cargo, no podía evitar la sensación de que casi todo el mundo estaba deseando que se largara. Ahora no. El club -y el cordobesismo en general- quiere que Paco siga aquí mucho tiempo. Las cosas van bien. Es lo normal.

El presidente del Córdoba, Carlos González, ha mostrado en repetidas ocasiones -desde el verano, ojo, que tiene mérito- su inquebrantable adhesión a la figura de PJ, el “único imprescindible en este proyecto”. Por si no queda suficientemente clara la trascendencia del entrenador, el empresario tinerfeño suele apostillar que el cordobés estará en el banquillo “hasta que él quiera”. ¿Y Paco quiere seguir en el Córdoba? Su deseo de demorar la resolución de las negociaciones hasta el inicio de la primavera puede quedar truncado. El club, siguiendo su estrategia habitual, ha lanzado el mensaje: si Paco no sigue no es porque no queramos o no hagamos todo lo posible por retenerle. Y ahí queda eso. Además, no hay que olvidar que si Paco dice sí será un reclamo para reclutar jugadores en el mercado y, seguramente, su presencia pesará para que algunos se lo piensen dos veces si les tientan para irse.

Justo al final de la primera vuelta, la mejor que ha realizado el equipo en toda su historia en Segunda desde que la competición otorga tres puntos a la victoria, el club ha recordado que el técnico tiene una oferta sobre la mesa. Quiere ratificarle como el motor de su futuro con un contrato más largo, una subida de sueldo -importante, aunque conviene recordar que el de Fátima no es precisamente de los mejor pagados de la división sino todo lo contrario- y también alguna cláusula que le permita, si no se dan las circunstancias aquí, el salto -previo pago de una cantidad- a un equipo de Primera. Lo de apremiar al entrenador para que se decida ya es perfectamente comprensible por parte del Córdoba, consciente de que tiene ahora mismo en sus filas a un profesional -otro más- cotizado. ¿Y Paco? El club le ha forzado a pronunciarse, y cualquier respuesta será interpretada por un entorno poco habituado -¿es la primera vez en casi sesenta años?- a asistir a debates de este tipo con el técnico como protagonista. PJ tiene que jugar ahora su propio partido. Su compromiso con el Córdoba está fuera de toda duda. Seguir al frente de los blanquiverdes es para él una opción deportiva y personal de primer orden. Quiere al club y se siente fuerte aquí. Si sigue no lo hará a cualquier precio. Y no se trata de dinero.

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