La temporada de sus vidas

Francisco Merino | 31 de enero de 2012 a las 22:47

Córdoba-Elche

“Ahora vamos a por los dos primeros”, dice con ese gesto suyo tan clásico que combina la trascendencia con la socarronería. Y ahí lo deja. Lo verdaderamente curioso del último desafío lanzado por Paco Jémez no está en la contundencia de los términos, ni en el aroma amenazante hacia los más directos competidores, ni en la confianza en su grupo que desprende. La fuerza del reto reside en que resulta creíble, en que es capaz de calar la tradicionalmente impermeable sensación del cordobesismo de que todo lo bueno que le pudiera pasar era accidental, producto de la casualidad o consecuencia de la vida de otros. El Córdoba ha logrado sentirse razonablemente dueño de su propio destino.

Después de salir triunfante, pero con graves heridas, de la batalla ante el Elche, el equipo blanquiverde se dispone a asaltar el campo del Almería, donde no ha ganado nadie. Un buen estímulo para una formación que se ha dedicado a espantar fantasmas y a destrozar estadísticas a golpe de fútbol. A Paco le encantan este tipo de situaciones y las explota como nadie. Se las cuenta a sus jugadores, comparte con ellos el hambre por dejar huella en la historia del club y el personal se alía con él incondicionalmente. Resulta conmovedor, atractivo y adictivo. Todo el mundo está deseando ver cómo acaba esta extraordinaria aventura, este cuento de una  cenicienta del fútbol que no parece dispuesta a regresar a su pobre rutina después de haber entrado en el palacio. Al menos, no va a hacerlo sin pelear. Si un futbolista como Charles, que termina su contrato, es capaz de jugar más de media hora con una doble fractura de mandíbula y dar un pase de gol antes de irse al hospital… Éste ha sido el último ejemplo de compromiso, la prueba de hasta dónde están dispuestos a llegar en este grupo que ya tiene plena conciencia de estar inmerso en una oportunidad única. Puede ser -ya lo está siendo- la temporada de sus vidas.

Al Córdoba se le caen por tarjetas el jefe de la defensa, Gaspar Gálvez, y el eje en el centro del campo, Javi Hervás. Tampoco podrá ir Charles, recién operado después de su fugaz reaparición. Ni siquiera puede contar con el emergente Fede Vico, que se sigue puliendo con la selección española sub 18. Paco Jémez podría ponerse a llorar por los ausentes, clamar contra el infortunio, las lesiones, los arbitrajes, las limitaciones económicas del club o cualquier conspiración recurrente. Y va y dice que hay que pillar a los dos primeros. El que quiera, que recoja el guante.

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