Lo veo, lo creo

Francisco Merino | 6 de marzo de 2012 a las 12:25

afision

Más allá de los buenos resultados, del excelente nivel competitivo del equipo, de la belleza y valentía de su estilo o de su conmovedora capacidad para sacar lo mejor de sí mismo por encima de las circunstancias hay detalles, públicos y privados, que provocan en el cordobesista la sensación de que algo grande va a pasar. De hecho, ya está pasando. No es cuestión de agobiarse -eso queda para otros-, pero parece procedente ahora, cuando se enfila el último tercio de la Liga, una reflexión común sobre lo que se ha hecho y lo que queda por hacer. Esta semana, la peña Cordobamanía reunió en su sede a un notable grupo de representantes de los medios de comunicación que habitualmente siguen el día a día del equipo. Que los periodistas se sienten alrededor de una mesa para hablar del Córdoba sin que se aprecie ningún gesto torcido, ninguno de esos arrebatos de pesimismo que sobrevienen hasta cuando las cosas pintan bien -no digamos ya si van mal-, ninguna predicción apocalíptica basada en hechos reales… Eso es un triunfo.

Las sensaciones han dejado el sitio a los hechos. Llevar 20 puntos de distancia con los puestos de descenso es algo poco frecuente. Algunos seguidores, los más jóvenes, no han conocido jamás una situación similar. Lo de estar en zona de play off, sin descartar el ascenso directo, es la mejor oportunidad que ha tenido el fútbol cordobés en cuatro décadas para ganarse un lugar entre los mejores. Está pasando. En una de las peñas más activas del mundo blanquiverde se habló de la importancia de conseguir la comunión total, del olvido de las legítimas discrepancias en la búsqueda de un desafío de interés general.

El Córdoba ha venido siendo un histórico aspirante a subir cuando estaba en Segunda B y un equipo angustiado, con más dinero que método, que siempre se salvaba a última hora en la categoría de plata. “A ver si pasamos una Feria tranquila…”. ¿Cuántas veces se ha escuchado esa frase en los últimos tiempos? El trasfondo de la plegaria eran los míticos 50 puntos, esa cifra a la que se aspiraba a llegar, fuese como fuese, antes de que ese oasis de felicidad por decreto en El Arenal actuara como paliativo de otro año duro. Si no se sale -que no lo parece- de su carril, el Córdoba rebasará ese listón antes de la Semana Santa. A partir de ahí, a batir récords. Ya sabemos todos cuál sería el mayor de todos, ese anhelo de toda una ciudad que es llegar a la Primera División. El ascenso será para todos. Hasta para aquellos a los que no les gusta el fútbol.

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