Vila, la balada del culé olvidado

Francisco Merino | 27 de marzo de 2012 a las 17:47

“Parecía alemán, sí… Alto, rubio y muy fuerte. Jugaba de delantero, iba a por todas. No muy técnico, más bien de garra. ¿Cómo era…?”. Un aficionado cordobesista de los de la vieja época, de esos que tienen dos cifras en su carné de abonado, duda a la hora de identificar a los componentes de la alineación en una fotografía de la temporada 61-62. Algunos son inconfundibles. Benegas, Simonet, Navarro, Juanín… No hay duda. Pero éste… ¿Cómo se llamaba? El rubio se llamaba Vila y, ahí donde lo ven, tenía en su expediente más títulos conquistados que toda la plantilla del Córdoba en aquel momento… y hasta cincuenta años después. La historia de este catalán de Santpedor, uno de los héroes del primer ascenso blanquiverde a Primera, resulta extraordinaria.

Jordi Vila fue uno de los siete ex futbolistas que recibieron en 2010 un homenaje en las vísperas de un encuentro de Liga entre el Barcelona y el Mallorca. Formaban parte del legendario equipo de las Cinc Copes, ese conjunto que conquistó todos los títulos en juego en la temporada 1951-52 y que figuraba en el imaginario culé como el más laureado en una sola temporada hasta que irrumpieron en la escena Pep Guardiola y sus muchachos para elevar al cielo seis trofeos en la 2008-09. Los récords, tarde o temprano, se terminan rompiendo. Aunque tengan que pasar casi sesenta años.

El Camp Nou estaba repleto. Vila, que acudió al palco con su nieto, se sintió conmovido. Sandro Rosell, el presidente del Barca, le dio un abrazo que seguramente fue el gesto final para exorcizar muchos fantasmas enquistados en su alma. Se sintió otra vez futbolista. Grande, como en aquellos días de gloria. Él tenía entonces 22 años. Jugó 25 encuentros y marcó 19 goles en aquel curso. Qué recuerdos. A su lado, antiguos camaradas como Ramallets, Biosca, Basora o Seguer. A Manchón no pudieron abrazarle. Murió unos días antes. Por la megafonía sonó, como no podía ser de otro modo, el Temps era temps de Joan Manuel Serrat. Una composición que emociona particularmente al barcelonismo.

Tempsd’Una, Grande y Libre /
Metro Goldwyn Mayer /
Lo toma o lo deja /
Gomas y lavajes /
Quintero, León i Quiroga /
Panellets i penellons/
Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón.

¿Y dónde está Vila? El octogenario ex futbolista coincidió en el palco con Serrat y el asunto volvió a salir a la palestra. Ya unos años atrás ambos se cruzaron en Menorca, donde residía el ex jugador, y allí recibió una explicación. “Serrat le dijo que incluyó a Moreno porque la iba mejor para la métrica”, explicó el hijo de Vila en unas declaraciones a La Vanguardia. En la familia no olvidan. Este rotativo catalán publicó una carta enviada por Vila Jr. en la que exponía con toda crudeza una situación que consideran una injusticia histórica. “¿Se imaginan que en el año 2.059, en el 50ª aniversario del Barça de las Seis Copas, alguien citara a Villa y se olvidara de Eto’o o Henry?”, dicen sus allegados.

Lo cierto es que la historia es como es. La estadística no miente. El Barça de las Cinco Copas apenas contó con Moreno, un extremo izquierdo que compartió, sí, el flanco con Manchón… pero en la temporada siguiente. En la del pentacampeonato, la línea atacante titular fue la compuesta por Basora, César, Vila, Kubala y Manchón. La delantera de Serrat existió, pero en la campaña siguiente, que no fue precisamente mala –hizo doblete: Liga y Copa– pero sí inferior a la anterior. “Serrat canta al equipo de su infancia, no tiene por qué coincidir con la realidad, lo entiendo”, dice el hijo de Vila sobre la célebre composición del Noi del Poble Sec, aunque matiza con cierta amargura: “No estamos molestos con él, aunque es cierto que mi padre lo llevó mal durante mucho tiempo. Es muy frustrante saber que formaste parte de ese equipo mitificado y ver que no apareces en el recuerdo. Posiblemente es lo más importante que le ha sucedido en la vida, ¿no?”.

¿Y qué ocurrió con Jordi Vila? En 1952 se rompió el menisco, fue operado y perdió la titularidad. En 1954 se fue al Valencia, donde despachó tres temporadas correctas (seis goles en cada una de ellas) antes de iniciar el camino inverso de muchos trabajadores de la época. En 1957, el joven catalán hizo las maletas para buscar su porvenir en Andalucía. En el Sur encontró hueco en dos clubes históricos que vivieron con él gestas inolvidables. En 1957 fichó por el Real Betis, inmerso en una titánica lucha por volver a la élite después de haberse hundido tras la Guerra Civil. El rubio delantero, con 28 años, contribuyó decisivamente a la regeneración futbolística de la entidad de Heliópolis. Llegó avalado por el checo Daucik –el técnico que le tuvo a sus órdenes precisamente en el Barça de las Cinc Copes– y sus goles sacaron al Betis -presidido por el mítico Benito Villamarín– de Segunda y lo afianzaron en Primera.

En verano de 1960, ya con 31 años, cambió el verdiblanco por el blanquiverde del Córdoba, que lo fichó para reforzar el proyecto de Roque Olsen. Vila realizó un primer año notable, con ocho goles en la Liga y cinco en la Copa del Generalísimo, pero padeció un calvario en la temporada siguiente. Una grave lesión de rodilla y la irrupción de Miralles le hicieron perder protagonismo en el once en la temporada 61-62. Pese a ser ya veterano y contar con una hoja de servicios brillante, Vila demostró su calidad profesional y no se rindió. Con carácter y esfuerzo diario, convenció al exigente Olsen y se ganó la titularidad. En la jornada 20, el Córdoba llevaba una pésima racha (una victoria en ocho jornadas) y el objetivo peligraba. Vila salió a jugar y ya lo hizo asiduamente hasta el final: marcó un gol fundamental en Las Palmas (1-1) y abrió el marcador ante el Cádiz (4-1) en la última cita en El Arcángel antes de afrontar el último y definitivo escalón para el ascenso.

Jordi Vila podía coronar su carrera con un último episodio de gloria, otro ascenso a Primera. No pudo ser. Se lesionó en el último entrenamiento antes del partido en el Colombino de Huelva. Lo vio con el traje de calle puesto. Su sustituto, Miralles, entró en la historia del cordobesismo al marcar tres goles en el 0-4 al Recreativo que llevó al equipo por primera vez a Primera el 1 de abril de 1962. De Jordi Vila nunca más se supo. No disputó ni un partido más como profesional. Con 33 años, colgó las botas y estableció su residencia en Sevilla, donde se dedicó a la representación de materiales de carpintería mecánica. Un buen día volvió a su pueblo, Santpedor, el mismo en el que iba a nacer un tal Pep Guardiola que, casi sesenta años después, barrería el récord del Barça de las Cinc Copes.

Jordi Vila Soler (Santpedor, Barcelona, 1929; Mahón, Menorca, 2011) jugó dos temporadas en el Córdoba, entre 1960 y 1962, participando en la temporada del ascenso a Primera de los blanquiverdes. La del Córdoba fue la última camiseta que defendió como profesional y su despedida fue en El Arcángel, justo una semana antes del histórico partido del ascenso en Huelva. Se formó en el Manresa y el Badalona antes de fichar por el Barcelona, donde entre 1950 y 1954 logró 2 títulos de Liga, 3 Copas del Generalísimo, 2 Copas Eva Duarte y 1 Copa Latina. También jugó en el Valencia (1954-57) y en el Betis (1957-60).

  • Rafa J

    Excelentes estos artículos, Paco. Las generaciones que no tuvimos la suerte de vivir aquellas gestas, los valoramos muy mucho.

  • Francisco Merino

    Hay partidos que yo no he visto, como éste del 0-4 de Huelva y el ascenso a Primera, que son para mí tremendamente familiares. El fútbol es recuerdo. Hoy he tenido el privilegio de almorzar con Juanín y Navarro, dos de los jugadores que estuvieron en la hazaña del Colombino. Estos guardianes de la memoria son el tesoro más preciado del cordobesismo. Tenemos el deber de mantener vivo su legado.

  • lorenzo doncel alarcón

    ¡Qué buenos artículos estás escribiendo, Paco! Ya estoy a la espera del que salga hoy. Felicidades, voy con la misma idea, publicando lo que puedo sobre esa efeméride, y como ya te dije bebo mucho de tu fuente, y echando mano a los recuerdos: yo vi todos los partidos del CCF de esa temporada. Estás sacando verdaderos testimonios. El tiular de Mena, coincide con la apreciación que he hecho con los jugadores de aquel ascenso.
    ¿Tienes el de Lorenzo Homar Soler?
    Un cordial saludo de L. Doncel.

  • VICENTE

    Soy un cordobesista de 40 años. A los 19 emigre de mi tierra para buscarme la vida y encontre acomodo en las frias tierras castellanas. Pero me enorgullece decir que no he perdido un apice de mi sentimiento blanquiverde, es mas creo que ya es una obsesion. Por mi edad no conoci ningun ascenso a primera, pero tengo perennes muchos recuerdos imborrables. El ascenso a segunda con Cayetano Re y los Luna Toledano, Vinuesa, Alvarez, Munarriz, Gallego, Lucas, Lopez… Los dos años en segunda con los argentinos Charles y Marcelo y por supuesto ese delantero tanque “lalovic” que vino de Cadiz y que tan mala suerte tuvo en el Cordoba pero que tanto cariño despertaba.Despues el ascenso de tercera a segunda B (estuve en Valdepeñas con mis padres,que dia tan grande)con los Lopez Murga, el emergente Valentin, Pepin, Mansilla que se hincho a marcar goles…
    Que recuerdos…. espero que este sea otro año para la historia. Un abrazo a todos los cordobesistas del mundo.