Toril, el sello cordobés del Madrid

Francisco Merino | 27 de mayo de 2012 a las 18:19

Toril enchaquetado

Lo ha hecho. Toril resolvió el problema con elegancia y colocó de nuevo a la cantera madridista en primer plano. “El Cádiz es el que mejor nos viene”, dijo. No fueron pocos los que mostraron un gesto de extrañeza al escuchar al entrenador del Real Madrid Castilla valorar el emparejamiento con el histórico equipo andaluz, posiblemente el candidato con mejor reputación de cuantos pugnan por el ascenso a Segunda División. No iba de farol. Como cuando jugaba, cada una de sus acciones tenía un sentido. No es hombre de discursos huecos ni con la pelota ni con la pizarra. Ni, por supuesto, delante de los micrófonos. Ha madurado de la mano del éxito y su nombre, ahora sí, suena con potencia en el panorama de los técnicos españoles emergentes.

José Alberto Toril Rodríguez (Peñarroya, Córdoba, 1974) llevó al filial del Real Madrid a la Segunda División, cumpliendo así un desafío pendiente del club blanco desde hace mucho tiempo. Quienes entienden el madridismo como una escuela de campeones, como una fábrica de jugadores con un sello propio, se emocionaron ayer en el estadio Alfredo Di Stéfano al ver cómo los chicos de la cantera volvían a destrozar al potente Cádiz (0-3 en el Carranza, 5-1 en Valdebebas). Nunca se había visto tal vapuleo a un contrario en la historia de los play offs de ascenso en su actual formato. Otro récord más para el Real Madrid de Toril, que no ocultó su íntima satisfacción por haber cerrado un círculo vital en la casa blanca: llegó allí siendo un niño, procedente del Séneca cordobés, y este fin de semana certificó el retorno del filial a la segunda categoría nacional. Este éxito vale más que un título. Permitirá al Madrid ofrecer un escenario ideal para el progreso de sus perlas y, de paso, le igualará en este aspecto a su archienemigo, un FC Barcelona que presume de pulir de La Masía a estrellas mundiales. De Toril se ha escrito que es el Guardiola blanco. No se sabe qué piensa Mourinho de todo esto, ni si su relación con el cordobés es especialmente cariñosa. O si, como se ha dejado entrever en algunas publicaciones, el portugués anda moviendo hilos para colocar a gente de su confianza en el equipo nodriza. Con un ascenso de por medio puede que cambien las percepciones. El caso es que después de 17 campañas, ambas canteras -la blanca y la azulgrana- volverán a coincidir en Segunda en el curso 2012-13. También habrá clásicos en versión juvenil.
 
¿Seguirá Toril al frente? De momento, y aunque tiene contrato hasta 2013, se mantiene un halo de incertidumbre al respecto de su futuro. Méritos, desde luego, ha contraído más que de sobra. El cordobés goza de un gran respeto en la entidad del Bernabéu, a la que llegó avalado por Miguel Pardeza después de haber iniciado su trayectoria en los banquillos en las categorías inferiores del Albacete. Aterrizó en el Castilla en enero de 2011 en sustitución de Alejandro Menéndez procedente del juvenil A, al que estuvo a punto de llevar a un triplete histórico: fue campeón de Liga, de Copa de Campeones y subcampeón de la Copa del Rey. La temporada pasada, ya en el filial, logró clasificar al equipo para los play off después de completar una segunda vuelta invicto. Sólo perdió un partido, ante el Alcoyano, y le costó el ascenso. En la presente campaña, sin apenas refuerzos y con un grupo repleto de clubes de rango como Oviedo, Albacete o Tenerife, despachó un curso intachable para ser campeón con anticipación. Su currículum es brillante y su estilo de juego ha despertado la admiración del madridismo. Se prevé que en breve le lluevan ofertas. Ya se especuló hace un par de veranos con el interés del Mallorca y, en las últimas semanas, su nombre se ha asociado al Alcorcón si finalmente Anquela se marcha al Rayo Vallecano para suplir a Sandoval. En cualquier caso, su nombre estará metido ya en esa vorágine de rumores clásica del fútbol profesional en estas fechas. Toril ya está aquí.

El cordobés ha hecho del Real Madrid Castilla de la temporada 2011-12 un equipo récord, superando registros de una época en la que el filial de Chamartín ocupaba un sitio destacado en el ranking. El Castilla conquistó su cuarto campeonato de grupo de Segunda B a tres jornadas del final, obteniendo además la mayor renta de puntos con el segundo clasificado. En comparación con la plantilla que logró el último ascenso a Segunda A, la escuadra de Toril ha sumado una victoria, dos puntos y 17 goles más que el de la campaña 2004/05. Aquella plantilla estaba entrenada por Juan Ramón López Caro y contaba con futbolistas como Rubén de la Red, Javi García, Roberto Soldado, Álvaro Arbeloa o Borja Valero. Aquel equipo sumó 76 puntos (22 victorias, 10 empates y seis derrotas), anotó 60 goles y encajó 28. El Madrid actual sumó tras su victoria ante el Vecindario 78 puntos con 23 victorias, nueve empates y seis derrotas, 77 goles a favor y 36 en contra. Y en la eliminatoria por el ascenso directo, otra exhibición: apalizó en el Carranza, ante 15.000 espectadores, a un enfebrecido Cádiz por 0-3. En la vuelta, ante su público, no concedió tregua y volvió a pasar por encima de los amarillos con un inapelable 5-1. Hombres como Morata, Joselu, Nacho, Carvajal o Jesé ya figuran en las agendas más ilustres. Toril tiene en sus manos una de las generaciones blancas más prometedoras de los últimos tiempos.

Florentino Pérez lo vio desde el palco. Habituado a presentar galácticos, el rector blanco se conmovió cuando los chavales fueron hacia él para dedicarle un triunfo  con aires de reivindicación. Mientras, en el césped, Alberto Toril saludaba a todo el mundo, con su traje empapado de agua, y atendía las preguntas de los periodistas. “Espero continuar. Creo que el club está contento y yo también lo estoy”, dijo. Alberto, el niño de La Fuensanta que tocaba la pelota como los ángeles en el Séneca, es ahora uno de los constructores del Real Madrid del futuro. Síganle la pista.

 

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