Micrometas

Francisco Merino | 7 de marzo de 2012 a las 19:31

xerezcord35.jpg

Poco a poco pero queriendo mucho. No debe observarse con recelo ni considerarse perjudicial el ambiente de euforia contenida que se viene respirando en el cordobesismo en los últimos tiempos, y de manera mucho más evidente tras el último triunfo en Jerez. Es lógico, normal y saludable. Estas transfusiones de entusiasmo y esperanza deben fortalecer el ánimo para cuando lleguen las batallas finales, a las que habrá que acudir no para vivir la fiesta -eso es después, si procede- sino para combatir con todo y seguir o caer con honor. Los pasos se están dando y son firmes. Los aficionados ya ven a su equipo jugando el play off para subir a Primera. De hecho, el Córdoba está ahí a falta de un tercio del campeonato.

Lleva metido en el lío desde que todo comenzó y no se ha caído. No es un invitado de última hora ni una presencia casual. “Ahora nos tendrán que echar”, explicó muy gráficamente en la sala de prensa de Chapín el técnico Paco Jémez, cuya actitud de ir a pecho descubierto y mirando al frente está contribuyendo tanto o más que los buenos resultados a un cambio positivo en la mentalidad, tendente al pesimismo, que ha venido caracterizando -con razones fundadas, ojo- al grueso de la hinchada blanquiverde. Ahora se aguarda al Huesca. Y todos quieren jugar: desde Charles, que no ha podido comerse un chuletón -ni casi ninguna otra cosa- desde que el ilicitano Edu Albacar le partiera literalmente la boca, hasta el último componente de un plantel llamado a hacer -lo está haciendo ya- historia en el club.

Lo de ir partido a partido es una perogrullada como cualquier otra de las que componen el imaginario futbolístico. Es imposible abordar la competición de otra forma. Igual que el común de los mortales vive día a día, los equipos cumplimentan un calendario con fechas y rivales marcados que conocen desde antes del arranque de la competición. Si apuramos, una trayectoria futbolística es bastante más controlable. Un ciudadano cualquiera, en los tiempos que corren, puede tener miedos y dudas sobre lo que le depara el mañana. El mundo laboral se ha convertido en una jungla repleta de sorpresas, la mayor parte de ellas francamente desagradables o directamente dramáticas. En el planeta fútbol, regido por sus propios ritmos y códigos, al menos quedan las certezas matemáticas. Situémonos, por ser el espacio habitual, en la Segunda División. Si uno supera los 50 puntos sabe que ha salvado el pescuezo; si se acerca a los 70, jugará al play off de ascenso; si rebasa los 82, billete directo a Primera. El Córdoba, normalmente, se conformaba con llegar al primer escalón. Ahora no. Tiene en estos momentos 46, más que ninguna otra temporada a estas alturas.

“Si llegamos a los 50 puntos en el mes de marzo, encantados de la vida. Entonces nos marcaremos nuevas micrometas e iremos a por los pequeños sueños que tenemos todos los cordobesistas”, afirmó en Canal Sur el secretario general, Carlos Hita, un canterano de los despachos al que las dificultades obligaron a madurar rápido. Hita, que fue futbolista antes que dirigente, y seguidor del equipo siempre, conoce bien el paño. El destino del Córdoba se va a cocinar en El Arcángel, donde el equipo sólo ha perdido una vez -ante el intratable líder Depor- y quedan 21 puntos por jugarse. La estadística dice que esos 21, sumados a los 46 actuales, dan los 67 que valieron el año pasado para entrar en las eliminatorias de ascenso. Aparte, por supuesto, están los 24 puntos que los blanquiverdes van a dirimir lejos de El Arenal. Ahí quedan los números. Hagan cábalas. Y tengan en cuenta aquella frase que solía repetir Boza Maljkovic, uno de los mejores entrenadores de baloncesto del mundo: “Las estadísticas son como los bikinis. Te permiten ver mucho pero te ocultan lo más importante”.

Lo veo, lo creo

Francisco Merino | 6 de marzo de 2012 a las 12:25

afision

Más allá de los buenos resultados, del excelente nivel competitivo del equipo, de la belleza y valentía de su estilo o de su conmovedora capacidad para sacar lo mejor de sí mismo por encima de las circunstancias hay detalles, públicos y privados, que provocan en el cordobesista la sensación de que algo grande va a pasar. De hecho, ya está pasando. No es cuestión de agobiarse -eso queda para otros-, pero parece procedente ahora, cuando se enfila el último tercio de la Liga, una reflexión común sobre lo que se ha hecho y lo que queda por hacer. Esta semana, la peña Cordobamanía reunió en su sede a un notable grupo de representantes de los medios de comunicación que habitualmente siguen el día a día del equipo. Que los periodistas se sienten alrededor de una mesa para hablar del Córdoba sin que se aprecie ningún gesto torcido, ninguno de esos arrebatos de pesimismo que sobrevienen hasta cuando las cosas pintan bien -no digamos ya si van mal-, ninguna predicción apocalíptica basada en hechos reales… Eso es un triunfo.

Las sensaciones han dejado el sitio a los hechos. Llevar 20 puntos de distancia con los puestos de descenso es algo poco frecuente. Algunos seguidores, los más jóvenes, no han conocido jamás una situación similar. Lo de estar en zona de play off, sin descartar el ascenso directo, es la mejor oportunidad que ha tenido el fútbol cordobés en cuatro décadas para ganarse un lugar entre los mejores. Está pasando. En una de las peñas más activas del mundo blanquiverde se habló de la importancia de conseguir la comunión total, del olvido de las legítimas discrepancias en la búsqueda de un desafío de interés general.

El Córdoba ha venido siendo un histórico aspirante a subir cuando estaba en Segunda B y un equipo angustiado, con más dinero que método, que siempre se salvaba a última hora en la categoría de plata. “A ver si pasamos una Feria tranquila…”. ¿Cuántas veces se ha escuchado esa frase en los últimos tiempos? El trasfondo de la plegaria eran los míticos 50 puntos, esa cifra a la que se aspiraba a llegar, fuese como fuese, antes de que ese oasis de felicidad por decreto en El Arenal actuara como paliativo de otro año duro. Si no se sale -que no lo parece- de su carril, el Córdoba rebasará ese listón antes de la Semana Santa. A partir de ahí, a batir récords. Ya sabemos todos cuál sería el mayor de todos, ese anhelo de toda una ciudad que es llegar a la Primera División. El ascenso será para todos. Hasta para aquellos a los que no les gusta el fútbol.

Apoteosis del buen rollo

Francisco Merino | 5 de marzo de 2012 a las 18:03

Xerez- Córdoba

El partido en Jerez dejó, además de un resultado sensacional y una dosis de moral directamente en vena, un buen puñado de imágenes de esas que encierran una historia. La expresión de felicidad juvenil de Fede Vico celebrando un tanto que le otorga un reconfortante título estadístico -el goleador más precoz de todos los tiempos blanquiverdes-, los puños alzados de los futbolistas ante la grada de Chapín ocupada por el medio millar de desplazados al final del partido, el saludo a la hinchada de un orgulloso Paco Jémez cuando el estadio estaba ya vacío, el enloquecido festejo de Alberto García… Trabajo, resultado y alegría final. La secuencia completa del éxito. Pero hubo más. Observen la imagen de arriba.

Borja García acaba de marcar su décimo gol en la Liga. Un centro largo de López Silva, un control certero y un zapatazo ajustado que desborda a Toni Doblas. 0-1 en Chapín. Algarabía en el sector cordobés de la grada, el clásico baile del cangrejo con el compañero… y carrera frenética hacia el banquillo. Y allí se monta la escena. Rafa Reyes, el complemento perfecto de Paco Jémez en la dirección, trata de contener la euforia del goleador quizá pensando que el árbitro podría interpretar su celebración como un exceso merecedor de tarjeta. Jorge Ramírez, el preparador de porteros, observa el marcador con una expresión que dibuja la esperanza de lograr lo que luego se consiguió. Ajeno a todo, ensimismado, el goleador comparte un momento cómplice con alguien especial.

Borja lleva el 10, un dorsal que hasta no hace mucho lució Pepe Díaz. Precisamente el hombre que le abraza mirándole a los ojos, con una sonrisa. Un gesto espontáneo, natural y sincero de un jugador veterano que siente como pocos el cordobesismo y que es consciente de la dimensión de lo que está sucediendo. Pepe no es ahora titular en el Córdoba. El club, además, se reforzó con un delantero más: Airam Cabrera. Más competencia. Desde la etapa de Lucas Alcaraz, ver al punta de Almodóvar fuera del equipo por alguna razón distinta a una lesión o sanción era algo poco menos que impensable. Pepe Díaz, un futbolista que vive de sus goles, abraza ahora a quien los hace por él. El Córdoba es un equipo que está repleto de jugadores imprescindibles. En el campo, en el vestuario o en donde haga falta. A veces protagonizan jugadas fantásticas cuando el reloj está parado. De las que no se preparan en la pizarra. Como ese abrazo en el banquillo de Chapín

 

Las notas de la jornada 27

Francisco Merino | 5 de marzo de 2012 a las 17:55

xerezcord44.jpg

Sobresaliente: Fede Vico

Su integración en el equipo está rozando lo modélico. El club no quiere quemarlo de forma prematura cargándolo con exigencias desmesuradas. Fue en su momento el segundo jugador más joven en debutar con la camiseta del Córdoba, superando en poco más de una semana a Carlos Alias, quien salió a la palestra en Primera hace ya cuarenta años. El chico siguió a lo suyo. Acude a sus convocatorias con la selección española y andaluza, entrena con el primer equipo a un ritmo más que interesante y aprovecha los minutos que le concede Paco Jémez para dejarse ver y hacer siempre cosas. La última, decidir el partido en Chapín con un golazo de clase. Es el goleador más precoz en la historia del club. Fede Vico vale cada día un poco más. Es un diamante que se pule sin prisas.

.

Notable: Alberto García

El de portero es un cargo de confianza. Alberto se la ha ganado con actuaciones memorables y la competencia de un internacional, Carlos Arias, que lo ha hecho francamente bien cuando ha salido. Que el boliviano esté en el banquillo da una idea del nivel que está demostrando el catalán, que en Jerez volvió a dar una lección de eficiencia. Protagonizó paradas determinantes, fue el primer atacante y agigantó su figura como uno de los porteros más completos de la categoría. Sigue siendo el menos goleado.

.

Aprobado: Ximo Navarro

El primer fichaje del mercado invernal ha demostrado su capacidad de adaptación a un Córdoba cuyo estilo de juego supone un riesgo para los defensas, que deben multiplicar su concentración. El lateral balear está cumpliendo cada vez que hay alguna contingencia en la retaguardia. La sanción a Fuentes le abrió las puertas de la titularidad en Jerez y el ex del Recreativo estuvo en un tono notable.

.

Suspenso: El Cartagena

El desplome del equipo parece irreversible. Ni los sucesivos cambios de entrenador ni los refuerzos en el mercado de enero han provocado la reacción necesaria para dar la vuelta a un comienzo de campeonato nefasto. En la última jornada, en un partido fundamental ante un rival directo, el Guadalajara, el Cartagena cometió una pifia que puede resultar irreversible en lo numérico y en lo anímico. Los alcarreños, que habían perdido ocho de sus últimos nueve partidos, se impusieron por 0-2 en Cartagonova, donde se respira un ambiente de funeral.

.

YA TE DIGO…

“Ahora el reto es ganar tres seguidos. Esto nos hace ver la situación desde una perspectiva diferente. Ahora tendrán que sacarnos de ahí más que caernos nosotros”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria ante el Xerez (1-2).

Con la mano levantada

Francisco Merino | 4 de marzo de 2012 a las 21:01

xerezcord72.jpg

Una mano levantada, como el orgullo, y una sonrisa cómplice en dirección a una grada en la que un grupo de enloquecidos blanquiverdes contemplan lo nunca visto. El gesto de Paco Jémez al final del partido en Chapín fue una de las mejores jugadas de un encuentro memorable más por su mensaje que por su estética. El Córdoba ganó tres puntos y le heló la sonrisa a un Xerez Deportivo que estaba en línea ascendente hasta que se cruzó en su camino este Córdoba rebelde, que va quemando etapas a ritmo de vértigo en un curso acelerado sobre cómo espantar fantasmas. Acumular cuatro meses sin victorias lejos del hogar no traumatizó al equipo, que respondió por fin a esa negra estadística y a las interpretaciones a veces enojosas que de ella se han hecho del mejor modo posible. Ganar es la receta. No hay más.

“Queremos que sean tres”, aseguró ante los periodistas Paco Jémez cuando se le hizo ver -de forma innecesaria, obviamente- lo importante que era ganar dos partidos seguidos en esta frenética carrera por el play off… y por el ascenso directo. Conjuguemos el verbo creer. Paco Jémez y los suyos ya lo llevan haciendo desde hace tiempo. Ya no quieren que se hable de sueño, qué va. Eso ya ha pasado. Ahora el Córdoba está ahí, entre los seis primeros, situado entre los candidatos sin ningún motivo para sentirse acomplejado o miedoso. Lo ha conseguido contra pronósticos y obstáculos, superando los límites propios y todo tipo de recelos. Lo ha hecho y nadie puede decir que sea una casualidad. El Córdoba aspira a subir a Primera. Se han cumplido dos tercios del campeonato y se entra en el final de la carrera, en el carrusel de las emociones fuertes, en los episodios cruciales de una batalla en la que sólo sobrevivirán los que sepan competir mejor.

Paco Jémez salió de la caseta de Chapín para dar las gracias a los seguidores. Minutos antes lo habían hecho -algunos con conmovedora vehemencia- los jugadores. La alianza está cerrada. El desafío se ha marcado. El Córdoba es equipo de play off. A ver quién es capaz de arrebatárselo.

Foto: Álvaro Carmona

 

Las notas de la jornada 26

Francisco Merino | 27 de febrero de 2012 a las 11:25

alberto

Sobresaliente: Alberto García

Protagonizó una acción clave en el partido al desviar un penalti lanzado por Vitolo, cuando el marcador estaba con empate a cero. El guardameta blanquiverde resolvió bien una jornada laboral compleja, que se inició con tibieza para acabar con algunos lances frenéticos debido al rumbo que tomó el duelo en los instantes finales, con mucha intensidad y dureza, aderezada por una desquiciante labor arbitral de Lesma López. El Córdoba acumula ya 642 minutos sin encajar un gol en El Arcángel, un récord que apunta a los tiempos de Miguel Reina y en el que el meta catalán tiene mucho que ver.

.

Notable: Javi Patiño

Paco Jémez decidió otorgar un puesto en la titularidad a Airam Cabrera, llegado en el mercado invernal, y el fogoso ariete madrileño se quedó de principio en el banquillo. Cuando salió dejó sentir su presencia de una manera estruendosa. Disfrutó de varias oportunidades y marcó el gol de la victoria al rematar de cabeza y en carrera un fenomenal centro de Fede Vico. Lo celebró señalándose el escudo en el pecho. La afición le tiene como uno de sus referentes.

.

Aprobado: López Garai

El de Barakaldo despachó otra actuación de lo más completo. Fiable, con criterio y propagador de una sensación de seguridad que sólo aprecian en su justa medida quienes juegan a su lado, López Garai superó una lesión que le tuvo entre dudas toda la semana para terminar saliendo en el once inicial. Cumplió con nota, como siempre. En el tramo final se resintió y pidió el cambio a Jémez. Abandonó el césped con una calurosa ovación.

.

Suspenso: Lesma López

Una tarde horrible del árbitro, que no contribuyó a apaciguar ánimos sino más bien a todo lo contrario. Sacó nueve tarjetas amarillas y un par de rojas (una de ellas al preparador físico blanquiverde, Esaú, y otra al canario Jonathan Viera en el descuento) en un partido que tuvo lances muy polémicos. El penalti a favor de los amarillos vino precedido por una falta al borde del área que no lo pareció y por la que Fuentes recibió una amarilla. En el lanzamiento, el balón golpeó en la mano de Fernández en la barrera, según apreció el colegiado. El tiro de Vitolo lo paró Alberto. En el alargue de cuatro minutos estuvo a punto de írsele el partido de las manos, con alguna que otra tángana.

.

YA TE DIGO…

“Ahora tenemos que exigirnos ganar dos partidos seguidos. No perderlos está bien para hacernos consistentes, pero hay que hacerse exigentes para dar otro paso”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, después de la victoria ante la UD Las Palmas (1-0).

 

Rebeldes

Francisco Merino | 23 de febrero de 2012 a las 18:18

No se van a rendir fácilmente. Aunque a veces les invada una amarga sensación y sientan la tentación de dejarlo todo, por alguna extraña razón siguen adelante. El Infierno Cordobés sigue ardiendo. La próxima es la cuarta edición. Llegará hasta quién sabe dónde. Un puñado de clubes cordobeses decidieron que había que hacer algo para salir de ese corredor de la muerte al que la crisis económica -y algunas otras cosas más- les había abocado. Entre esperar resignadamente el fin o luchar eligieron lo segundo. Baloncesto, balonmano, fútbol sala, gimnasia rítmica… Son los otros deportes, esos espectáculos para minorías que han reportado a la ciudad algunos de los episodios emocionalmente más intensos en los últimos tiempos. Unos luchan por ganar títulos, otros por ascender y algunos por no bajar. Todos por sobrevivir. Juegan dos campeonatos paralelos: en uno todo se decide entre las líneas marcadas en una pista; en el otro juega todo el mundo. No hay más remedio.

La visión del viejo zorro Bill Masterson, un jubilado estadounidense que está dedicando todos sus esfuerzos en una iniciativa pionera, se está haciendo realidad en el Palacio de Deportes Vista Alegre. Todo era un poco raro, de acuerdo. Hablar en Córdoba de una alianza entre clubes, teniendo en cuenta el historial de escenas cainitas -ya saben el lamentable lema: el fracaso de mi vecino es mi éxito-, era poco menos que un absurdo. Quizá por eso vino de tan lejos quien puso el espejo delante de todos. Ahora apenas hay dudas. El Club Liceo de gimnasia rítmica -la cuna de Lourdes Mohedano, que será olímpica en Londres-, el Córdoba Balonmano -un histórico del país vivero de talentos-, el Cajasur Deportivo de fútbol sala femenino -con títulos nacionales de la máxima categoría- y el Club Baloncesto Córdoba -heredero del Juventud, una seña de identidad de la ciudad- han sumado lo que tienen para buscar un camino nuevo. Seguramente el único posible. El último vagón del último tren hacia una dimensión distinta y desconocida. Merece la pena viajar con ellos.

Esta semana difundieron a través de su perfil en Facebook una emotiva carta reiterando su ideario. Nadie les podrá decir que no lo están intentando.

EL INFIERNO CORDOBES COMO EJEMPLO                                                 DE COLABORACION DEPORTIVA

Los miembros de la coalición deportiva del Infierno Cordobés no se resignan a ser el “segundo plato” del deporte en nuestra ciudad. Siguen con su propósito de promocionar el deporte como una opción de ocio dirigida hacia los jóvenes y las familias de Córdoba. Por lo tanto, su afán de colaboración representa un ejemplo totalmente novedoso tanto en la Ciudad de Los Califas como, quizás, en toda España. Esto implica una transparencia comunicativa que representa claramente la participación de cada uno de los equipos y clubes, que directa e indirectamente representan un papel de valores y de esfuerzo extra que dignifican lo puramente deportivo y que significan más que un esfuerzo mercantil. Nuestro Liceo de Gimnasia Rítmica es más que un club. Son una visión poco usual de sacrificio y de esfuerzo extra que ha servido como plataforma para la selección española de la especialidad.

No es usual en la sociedad de hoy encontrar unas jóvenes dispuestas a entrenar unas 4 horas diarias durante una temporada que no admite descanso. Nuestras chicas trabajan en la actualidad sin pensar en una competición artística-deportiva que todavía no se ha iniciado. El día 10 de Marzo realizarán otra exposición de su trabajo disciplinado en la Cuarta Noche del Infierno Cordobés.cNuestro equipo de élite de fútbol sala no se resigna a una situación de mediocridad y siguen luchando como auténticas fieras enjauladas en busca de nuevos títulos a nivel nacional para la ciudad. Son el máximo exponente deportivo de la ciudad y luchan por que se les reconozca ese mérito que con mucho trabajo y sacrificio han conseguido.

El próximo 25 de febrero el Córdoba Club de Balonmano y el CBC de Baloncesto regresarán a Vista Alegre con una racha de victorias digna de la ciudad. Ambos equipos están aportando un espectáculo deportivo que sirve para convertir unos sábados cualquiera en unas noches especiales dirigidas a todos los públicos. Este sábado se iniciarán las noches de Sport and Music. Estas noches singulares no exigen un desembolso de euros en la taquilla, únicamente unas ganas de disfrutar, pasarlo bien, moverte al son de la música y vibrar con nuestros jóvenes deportistas.

Hablemos de fútbol

Francisco Merino | 20 de febrero de 2012 a las 18:26

Para La Otra Foto.

El partido de Soria fue una bofetada inesperada. El marcador, horrible. Todo el mundo vio lo que ocurrió allí. Podríamos pasar el tiempo fabulando sobre lo que hubiese ocurrido con un césped perfecto, bajo el solecito tibio de una tarde de primavera, en vez de relatar los desagradables acontecimientos de una cruda noche de invierno sobre un piso helado. No parece que sea procedente ver en esta jornada un mensaje apocalíptico. El marcador fue más feo que grave. El Córdoba hizo lo que pudo y le metieron cinco. ¿Tenía que haberse suspendido el encuentro? Nadie lo dijo en las vísperas, por lo que todas las explicaciones vertidas a posteriori sobran. Son entendibles, claro, pero es conveniente parar ya. Es poco elegante y, sobre todo, inútil.

Se jugó porque el árbitro consignó en el acta que no había ninguna deficiencia en Los Pajaritos y los equipos estuvieron de acuerdo en salir. Luego pasó lo que pasó. Seguramente a Paco Jémez le sobró acidez en los comentarios postpartido, todavía en caliente. Al de Fátima le revienta perder y todavía más de esa forma. Hubo llamadas a la calma, como la del capitán Gaspar, e incluso peticiones de perdón a los aficionados, como la que lanzó un afectado Carlos Caballero. Los comentarios en una red social de Sergio Medina, consejero delegado del Córdoba -“no se puede jugar con la ilusión de una ciudad por el capricho de un lumbreras“- a propósito de la elección de la hora del partido tuvieron un notable eco mediático. Vale, ya está bien. Se acabó remover la olla de los reproches porque esto empieza a oler.

En algo tenía razón Paco tras el triste evento de Soria: no se puede sacar ninguna conclusión futbolística. “Señores, no se resbalen y muevan la pelota como hacen siempre”, hubiese sido la orden correcta para haber mejorado la estampa de los blanquiverdes. Era imposible cumplirla. Y eso que algunos se atrevieron a intentarlo. El estilo del Córdoba no sirve sobre superficie deslizante. Ésa es la enseñanza final. Y punto. El domingo llega la UD Las Palmas a El Arcángel. Volvamos a hablar de fútbol.

Las notas de la jornada 25

Francisco Merino | 20 de febrero de 2012 a las 17:55

primer gol.jpg.JPG

Sobresaliente: Gaspar Gálvez

No realizó un buen partido, como ninguno de sus compañeros en Soria, pero el cordobés capeó el temporal del mejor modo posible sobre el hielo de Los Pajaritos y se comportó, al final, como lo que es: el capitán del equipo. El defensa central, después del doloroso cinco a cero, instó a mantener la calma y se dedicó a valorar “todo el trabajo que hemos hecho antes”. Su llamada al sosiego no sirvió de parapeto, sin embargo, para evitar la autocrítica. “Debemos revisar los errores que cometimos para que no se repitan”, advirtió el jefe de la retaguardia blanquiverde.

.

Notable: Sebastián Dubarbier

En un partido de tono bajo general, el argentino tuvo un desempeño apreciable. En su tercera comparecencia en el equipo, la primera como titular, Dubarbier confirmó que ha entendido perfectamente las claves para acoplarse al estilo de juego del Córdoba. Corrió, presionó, de dejó ver en ataque y trató de manejar la pelota a pesar de que las circunstancias no eran las más favorables. Terminó sustituido por Fede Vico.

.

Aprobado: Carlos Caballero

Trató de desequilibrar con alguna acción individual cuando la combinación de la pelota se hacía difícil. El madrileño no perdió le fe en el campo y buscó hasta última hora el modo de llegar a la portería soriana.

.

Suspenso: Tena

Tuvo una noche aciaga en Los Pajaritos. En la primera parte recibió una tarjeta amarilla absurda por una entrada a destiempo en campo contrario, en una acción sin peligro. Con mucho tiempo por delante y viendo el estado del césped y su posición, su presencia era un riesgo. No estuvo afortunado en el 2-0 del Numancia y Paco Jémez lo cambió por un delantero, Airam Cabrera. El canario, por cierto, no tuvo ninguna trascendencia sobre el campo.

.

YA TE DIGO…

“No puedo sacar ninguna conclusión más allá de que no nos adaptamos al campo. Yo de patinaje artístico no entiendo. Los jugadores se resbalaban y la gente se reía. Esto parecía un circo. Es una de las noches más tristes que he vivido en toda mi carrera deportiva”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la derrota ante el Numancia (5-0).

.

Paco y Pep

Francisco Merino | 13 de febrero de 2012 a las 10:34

pacorro

Lo del Córdoba no deja indiferente a nadie. Aún bajo el impacto de la exhibición ante el Valladolid, los seguidores encuentran en cada detalle nuevas razones para multiplicar su sensación de que algo grande puede suceder. De hecho, ya está pasando. Con el cerebro apelando a la prudencia y el corazón palpitando a mil por hora, el cordobesista vive en un estado desconocido. No me vayan a decir que no resulta singular, además de una extraordinaria inyección de orgullo, el dato que arroja la clasificación después de la jornada de este fin de semana. El Córdoba es el equipo que menos goles encaja dentro del fútbol profesional español. Sólo 17 en 24 partidos, a un promedio de 0,71 por cita. Una barbaridad, como diría Pep Guardiola, cuyo equipo sostenía ese récord -desde hace muchísimo tiempo- hasta que en una noche aciaga en el Reyno de Navarra salió trasquilado. Los tres tantos de Osasuna a Víctor Valdés dejan la media del marco blaugrana en 0,73. La defensa del Córdoba de Paco Jémez -que son todos, como se encargan de repetir los protagonistas- es, hoy por hoy, la más segura de España. Cuarenta y un clubes van por detrás en este aspecto, entre ellos el Barcelona de Guardiola, al que hasta sus más enconados adversarios históricos reconocen como uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Es un detallito o un detallazo. Ahí queda. Durante esta semana, los cordobesistas tienen un buen motivo para guardar la clasificación y presumir de una paradoja: su equipo, adalid del fútbol valiente y ofensivo, es el que menos goles recibe. Ya lo dijo hace unos días Alberto García: “Estamos rompiendo el mito de que se puede jugar al ataque y no encajar”. Sí, es ese guardameta pelirrojo que se formó precisamente en la cantera del Barca y compartió entrenamientos con Víctor Valdés. Hay que ver las vueltas que da el fútbol.