Las notas de la jornada 24

Francisco Merino | 13 de febrero de 2012 a las 10:26

patigol

Sobresaliente: Paco Jémez

En uno de los partidos más completos del Córdoba en los últimos tiempos, en el que apenas se detectaron grietas, el técnico blanquiverde simboliza el esfuerzo común por llevar al club a cotas impensables. El cordobés ganó la partida a su homólogo, Miroslav Djukic, quien se quedó sin argumentos ante el planteamiento y el talante que mostró el Córdoba frente al Valladolid, que llegaba a El Arcángel con sólo dos deslices en el casillero y casi cuatro meses sin conocer la derrota. Desde la potente puesta en escena, con una defensa que comienza en la presión de los delanteros y un ataque que se inicia con el primer pase del portero, el Córdoba permaneció fiel a sus ideales y batió sin paliativos a uno de los mejores de la categoría.

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Notable: Javi Patiño

Jamás se le puede negar su capacidad para comprometerse, ir a por todas y dejarse el pellejo en cada campo, pero al delantero blanquiverde le faltaba lo que logró ante el Valladolid: el gol. Lo festejó con rabia y admitió al final que era algo que “necesitaba” para reforzar una moral que nunca perdió. El madrileño, esforzado y muy listo, cobra peso con su completa actuación ante los pucelanos. 

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Aprobado: Carlos Arias

Salió de modo imprevisto, aunque ya desde el calentamiento se le vio haciendo ejercicios ante las continuas indicaciones que hacía Alberto por sus problemas musculares. El boliviano entró en el césped en el descanso y le tocó defender el marco con el Córdoba venciendo por 1-0. Tuvo pocas intervenciones de riesgo -la más apurada, un tiro cercano de Javi Guerra- y estuvo en su línea, serio y sin alardes. Al final, 2-0. Arias también tiene mucho que ver en que el arco blanquiverde sea el menos batido de la categoría.

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Suspenso: Girona

El club catalán atraviesa una crisis global de imprevisibles consecuencias. En lo deportivo, el equipo no levanta cabeza: perdió en Montilivi por 0-1 ante el Almería de Lucas Alcaraz. Es penúltimo con 17 puntos. En lo institucional, el asunto anda aún peor. El dueño, Josep Delgado, anunció que pone el club a la venta por un euro debido al “cansancio, a la falta de apoyo y por el descontento a nivel general y las muestras de desagradecimiento que ha habido en los últimos tiempos, a pesar de haber puesto más de ocho millones de euros en este proyecto”, según hicieron público fuentes del club. Un drama.

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YA TE DIGO…

“Para abajo ya no miro mucho, sólo de vez en cuando, pero la verdad es que ver una brecha tan grande con el Cartagena, ya son 20 puntos, te da margen, algo que no dan los de arriba”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria ante el Valladolid (2-0).

Balsas y el aplauso final

Francisco Merino | 9 de febrero de 2012 a las 18:02

balsas

A veces el fútbol depara momentos extraños, que sólo pueden entenderse dentro de la complejidad que encierra un deporte cuya apariencia simple es sólo una mentira más. En el día de su adiós oficial Sebastián Balsas escuchó con emoción un aplauso sentido de sus compañeros en la sala de prensa. Es seguramente la mayor ovación que ha recibido el uruguayo en su periplo en el Córdoba, donde ha logrado tanto aprecio entre su entorno más cercano como desapego por la parte de la afición -toda, salvo puntualísimas excepciones- que no tuvo el placer de conocerlo.

Balsas solamente jugó unos ratitos, bastante intrascendentes, antes de acudir al despacho de Luna Eslava con una oferta debajo del brazo para marcharse en este mercado invernal. El club no le insistió para que se quedara y el futbolista tampoco regateó mucho para ponerlo fácil. Todo estaba muy claro. El Córdoba y Balsas no han cuajado, no han encontrado feeling. Nadie lo hizo mal. La culpa fue compartida. El chico puso en el césped todo lo que sabe hacer y Paco Jémez entendió pronto –a tenor de las convocatorias, claro- que la historia tenía poco recorrido. El Torero no era el hombre y punto. Para qué darle más vueltas. El entrenador cordobesista desgranó las virtudes humanas de un jugador que ha dejado huella en el vestuario. Jugó más en la caseta que fuera de ella y marcó otro tipo de goles, que también valen.

La imagen de los jugadores cordobesistas arropando a un conmovido Balsas refleja la singularidad de este Córdoba actual, en el que no hay ni divos ni apestados. En otro tiempo, el ariete uruguayo hubiera tenido que escapar del estadio como un forajido, esquivando las balas de las críticas por la odiosa comparación entre su caché y su rendimiento. Ahora el Córdoba ha encontrado el secreto de la perfecta comunión del grupo: los que se van lo hacen entre agasajos y los que llegan no son percibidos como una amenaza para el resto. Balsas no llegó ni a completar noventa minutos de juego oficial con la blanquiverde. Sólo se estrenó en un par de amistosos de pretemporada, cuando aún se le veía como un mesías para la vanguardia. Fue un buen inicio para una aventura que ha tenido un final inesperado. Él se marcha a Argentina y aquí se quedan sus compañeros peleando por un desafío del que a él le corresponde una parte. Siempre hizo lo que le pidieron y dio lo mejor de sí, ya fuera sobre el verde o animando en un perol. Puede que los buenos resultados no conviertan en buena a la gente, pero son el mejor inhibidor de las críticas a toro pasado. Balsas y el Córdoba se dieron el último capotazo con cariño. Quedan como amigos.

El partido está en juego

Francisco Merino | 8 de febrero de 2012 a las 18:43

FUTBOL, CORDOBA C.

Hay equipos de fútbol que viven con sus aficionados una relación de amable cordialidad. Se citan el día de partido y comparten la experiencia. Se alegran, se entristecen o simplemente pasan el rato juntos en un ritual cuya trascendencia se desvanece a las pocas horas de finalizar el encuentro. El equipo y su afición se conocen, se tienen cariño por el roce y quedan por costumbre, como esas parejas de novios eternos que encuentran la felicidad en la rutina. No andará desencaminado quien vea al club como empresa y al aficionado como cliente, pero pobre del equipo que sólo cuente con seguidores de ese tipo. El Córdoba, por fortuna para él, no es de esos.

El equipo blanquiverde y sus aventuras por ser alguien reconocido dentro del fútbol español siguen teniendo un peso social sobresaliente. Su increíble fortaleza para sobrevivir a las peores calamidades y su rara habilidad para hacer justo lo contrario –para bien o para mal– de lo que le auguran los pronósticos le proporciona un extraño atractivo. El curso 11-12 está resultando ideal para que se produzcan episodios de compromiso enternecedores. El llamamiento para la quinta Marcha Blanquiverde es ya un éxito por su simple convocatoria, más allá de que sean treinta, trescientos o tres mil los que se den el sábado una caminata desde Las Tendillas hasta El Arcángel exhibiendo su esperanza de ver tiempos mejores. En las cuatro ocasiones anteriores, el objetivo era evitar tiempos peores. El panorama ha cambiado, pero el sentimiento se mantiene intacto. Sea expresado con vehemencia o con sosiego, el cordobesismo está tomando una posición activa en una batalla apasionante, dura y cruel. El gran partido está en juego y no va a terminar el sábado.

No perdáis la sonrisa, chicos

Francisco Merino | 7 de febrero de 2012 a las 12:51

boha

Nos vamos a hartar de oír -de hecho, ya llevamos un tiempo escuchándolo por casi todas partes- que esto se ha puesto serio. ¿Y de qué hablamos cuando hablamos de esto? Pues se trata de ascender o, si queremos ser precisos en este momento, de pelear como descosidos para conseguirlo. Como mínimo, para que al Córdoba lo tomen en serio como candidato. Eso ya lo tiene ganado. Lo de subir es matemáticamente posible y futbolísticamente probable, lo que ya es un motivo suficiente como para abordar la cuestión con seriedad absoluta. Pero sin perder la sonrisa. El Córdoba es un equipo feliz por lo que hace y no debería dejar de serlo. No hay que dejar sitio para que se instale la angustia. Los futbolistas salen al campo y hacen su trabajo de un modo que les produce satisfacción. Sus aficionados se divierten con lo que ven. Hay victorias, lo que ayuda bastante a que esa sensación de entusiasmo se propague. Pero también en los días malos, en aquellos en los que el marcador es más feo de lo previsto o los planes se han torcido por culpa propia, ajena o compartida, se aprecia en el cordobesismo una mezcla de comprensión y orgullo que parecía perdida desde hace años. En la última jornada ocurrió en Almería. Sería muy fácil decir que ese partido, en el campo de un ex Primera con futbolistas de renombre y mucho dinero invertido, es uno de los que se dan por perdidos con el calendario en la mano. Hay un buen puñado de excusas que sonarían muy bien. Pero este Córdoba no es de los que se conforma con su suerte. Perdió de rebote, en el último suspiro del tiempo añadido, y no se escuchó a nadie quejarse. Al contrario, salió a la palestra Paco Jémez y poco menos que se echó la culpa a sí mismo y a sus futbolistas. Gestos así son los que hacen que una afición golpeada por una cadena de decepciones brutal se haya reenganchado al sueño de hacer algo sonado. Vuelven las marchas blanquiverdes, las caravanas hasta donde haga falta para arropar a un equipo rebelde

Quizá el precedente más cercano de una comunión similar haya que buscarlo en aquel curso del cincuentenario, el 2004-05, un campeonato que dejó una marca imborrable y una lección inolvidable: fue el compendio, brutal y exagerado, de todas las carencias y virtudes de un club que estrenó su himno representando en carne propia las estrofas creadas por su autor. Sí, el Córdoba confirmó que es una seña de identidad y que, para y bien para mal, los corazones de los blanquiverdes le profesan una pasión infinita. Después de sumar ¡12 puntos! en una primera vuelta calamitosa, se transformó -en cuerpo y alma- para gatear desde lo más profundo del infierno hasta asomarse a la boca del pozo. Estuvo cerca el milagro. Quince mil personas aplaudieron en El Arcángel y aclamaron como a héroes a unos jugadores que bajaron a Segunda División B en la penúltima jornada. Hubiera sido la salvación más asombrosa en toda la historia del fútbol español. Ahora el Córdoba ha dado la vuelta a la situación y pelea por el ascenso más increíble que se haya conocido. No se prevé que vaya a bajar la cabeza por más golpes que reciba. Y le esperan unos cuantos. El Córdoba corre sin mirar hacia atrás, con la fe de los que saben que hay clubes a los que no se les presentan oportunidades así todos los años. A veces hay que esperar muchos para que suceda algo parecido a esto. Casi una vida. El Córdoba ya está ascendiendo.

Las notas de la jornada 23

Francisco Merino | 7 de febrero de 2012 a las 12:42

DEPORTES-FÚTBOL

Sobresaliente: Borja García

Su proyección continúa a un ritmo imparable. Su gol al Almería fue un prodigio de temple y calidad. El madrileño se deshizo de Corona con un caño y conectó un disparo ajustado al palo ante el que nada pudo hacer Esteban. Con nueve goles en la Liga, a los que hay que añadir dos más en la Copa del Rey, Borja se ha erigido en el líder anotador de un Córdoba que tiene en él a una de sus joyas más preciadas.

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Notable: Fuentes

Despachó un partido muy completo el lateral cordobesista en Almería, donde tuvo que multiplicarse en defensa para impedir las acciones de jugadores de talento y reputación como Ulloa, Aleix Vidal o Goitom. El zurdo de La Fuensanta no se prodigó en las subidas tanto como en otras ocasiones, pero dejó impreso el sello de su fiabilidad.

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Aprobado: Alberto García

El Córdoba sigue siendo el equipo menos goleado de la Liga y él tiene gran parte de culpa en el éxito. En el estadio de los Juegos Mediterráneos, el cancerbero catalán tuvo notables intervenciones en la primera parte. En los goles recibidos pudo hacer bien poco. En el primero, el corte de López Garai a ras de hierba le coge mal y la pelota queda franca para que Corona marque tras regatearle. En el segundo, el derechazo de Juanma Ortiz le pilla muy tapado.

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Suspenso: Patiño

El delantero se hartó de correr y contribuyó, como de costumbre, a evitar que los defensas rivales sacaran el balón limpio del área. Sin embargo, se mostró desacertado en el remate y descolocado en numerosas ocasiones. Acabó sustituido por Alberto Aguilar.

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YA TE DIGO…

“Creo que hemos perdido el partido por dos cosas: por un poquito de falta de oficio y porque no hemos sido nosotros”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la derrota ante el Almería (2-1).

La temporada de sus vidas

Francisco Merino | 31 de enero de 2012 a las 22:47

Córdoba-Elche

“Ahora vamos a por los dos primeros”, dice con ese gesto suyo tan clásico que combina la trascendencia con la socarronería. Y ahí lo deja. Lo verdaderamente curioso del último desafío lanzado por Paco Jémez no está en la contundencia de los términos, ni en el aroma amenazante hacia los más directos competidores, ni en la confianza en su grupo que desprende. La fuerza del reto reside en que resulta creíble, en que es capaz de calar la tradicionalmente impermeable sensación del cordobesismo de que todo lo bueno que le pudiera pasar era accidental, producto de la casualidad o consecuencia de la vida de otros. El Córdoba ha logrado sentirse razonablemente dueño de su propio destino.

Después de salir triunfante, pero con graves heridas, de la batalla ante el Elche, el equipo blanquiverde se dispone a asaltar el campo del Almería, donde no ha ganado nadie. Un buen estímulo para una formación que se ha dedicado a espantar fantasmas y a destrozar estadísticas a golpe de fútbol. A Paco le encantan este tipo de situaciones y las explota como nadie. Se las cuenta a sus jugadores, comparte con ellos el hambre por dejar huella en la historia del club y el personal se alía con él incondicionalmente. Resulta conmovedor, atractivo y adictivo. Todo el mundo está deseando ver cómo acaba esta extraordinaria aventura, este cuento de una  cenicienta del fútbol que no parece dispuesta a regresar a su pobre rutina después de haber entrado en el palacio. Al menos, no va a hacerlo sin pelear. Si un futbolista como Charles, que termina su contrato, es capaz de jugar más de media hora con una doble fractura de mandíbula y dar un pase de gol antes de irse al hospital… Éste ha sido el último ejemplo de compromiso, la prueba de hasta dónde están dispuestos a llegar en este grupo que ya tiene plena conciencia de estar inmerso en una oportunidad única. Puede ser -ya lo está siendo- la temporada de sus vidas.

Al Córdoba se le caen por tarjetas el jefe de la defensa, Gaspar Gálvez, y el eje en el centro del campo, Javi Hervás. Tampoco podrá ir Charles, recién operado después de su fugaz reaparición. Ni siquiera puede contar con el emergente Fede Vico, que se sigue puliendo con la selección española sub 18. Paco Jémez podría ponerse a llorar por los ausentes, clamar contra el infortunio, las lesiones, los arbitrajes, las limitaciones económicas del club o cualquier conspiración recurrente. Y va y dice que hay que pillar a los dos primeros. El que quiera, que recoja el guante.

Las notas de la jornada 22

Francisco Merino | 30 de enero de 2012 a las 10:54

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Sobresaliente: Charles
A pesar de su compleja situación en el Córdoba -ya saben: termina contrato y no hay acuerdo para que renueve-, el brasileño se mantiene como un ídolo intocable para la afición. Y lo sigue siendo por razones como las que demostró ante el Elche. Volvió al campo después de cuarenta días de ausencia por lesión y le pasó de todo. Bueno y malo. Revitalizó el ataque blanquiverde, fue objeto de contínuas faltas, dio el pase del segundo y decisivo gol a Borja y se partió la cara. En sentido metafórico y, lamentablemente, en el más real. En este caso, se la partieron. Edu Albacar le soltó un codazo que le rompió por dos sitios la mandíbula. Será operado y estará más de un mes de baja.

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Notable: Alberto García
Tuvo que intervenir pocas veces, pero en algunas hubo serio riesgo para la portería y él estuvo plenamente acertado. Se le nota cada vez más seguro y transmite esa sensación a toda la retaguardia y a una grada que corea su nombre cada vez que hay ocasión. Es el primer atacante con su fabuloso juego de pies. Ya es el portero menos goleado de la categoría. 

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Aprobado: Patiño
Nadie le puede negar que se deja el alma en cada encuentro. Ante el Elche recibió una soberana paliza por parte de los defensores rivales, que se ensañaron con el habilidoso punta blanquiverde. Héctor Rodas y el meta Juan Carlos le emparedaron en una fea acción que se prolongó con ambos jugadores increpando al cordobesista, que estaba tendido en césped con una conmoción.

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Suspenso: Pepe Bordalás
Al margen del planteamiento y las consignas que diera a los suyos, el técnico del Elche no estuvo precisamente elegante a la hora de valorar el partido ante los medios. Dijo que el Córdoba había jugado más al límite -del reglamento, se entiende- que los suyos y añadió que no vio el codazo de Albacar a Charles. Le sobró una mofa final: “El Córdoba lleva los mismos puntos que el Elche y parece que han ganado la Champions…”. 

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YA TE DIGO…
“Con sólo haber sido prácticos nos hubiéramos quedado cortos. El equipo ha estado fenomenal, es el partido de los más jodidos que nos podíamos encontrar”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria ante el Elche (2-0).

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El otro partido de PJ

Francisco Merino | 25 de enero de 2012 a las 21:02

Entrenamiento del Córdoba. Fotos chulas a Pepe Díaz para una entrevista

Paco Jémez trabaja en el Córdoba con un contrato de una sola temporada. El 30 de junio termina su vinculación. El asunto de oficializar su renovación en los próximos días, de nuevo en ebullición, vuelve a poner en evidencia el riesgo -o la oportunidad, según el lado del que se mire- de contar con un entrenador libre para negociar su porvenir con cualquier otro club. También puede hacerlo con el Córdoba, por supuesto. De hecho, desde finales del pasado noviembre su agente se entrevista periódicamente con los dirigentes del club. Sin embargo, los éxitos están dando una nueva dimensión al caso. Si continúa la dinámica triunfal, la entidad blanquiverde tendría que competir con los pretendientes que harán cola, con total seguridad, ante su representante para pujar por el fichaje. Es uno de los técnicos de moda. Tiene un notable pasado como jugador, una alta dosis de carisma y ahora, por fin, resultados continuados que avalan su atractiva propuesta. Está en la primera línea del escaparate, un lugar donde uno no sabe cuándo se va a situar ni cuánto tiempo va a permanecer. Un punto ideal para enamorar a compradores, para que de golpe te cambie la vida. Que se lo pregunten a Javi Hervás.

Paco Jémez, PJ en su indumentaria deportiva personalizada, ha visto y vivido suficiente fútbol como para entender en qué punto se encuentra y cuáles son las expectativas. Los últimos movimientos a propósito de su continuidad en El Arcángel resultan tan impactantes como predecibles en cualquier otro sitio que no sea éste, en el que la figura del inquilino del banquillo siempre ha sido discutida. En invierno, tradicionalmente, se había despachado ya a algún entrenador. Si el tipo había tenido la suerte de seguir en el cargo, no podía evitar la sensación de que casi todo el mundo estaba deseando que se largara. Ahora no. El club -y el cordobesismo en general- quiere que Paco siga aquí mucho tiempo. Las cosas van bien. Es lo normal.

El presidente del Córdoba, Carlos González, ha mostrado en repetidas ocasiones -desde el verano, ojo, que tiene mérito- su inquebrantable adhesión a la figura de PJ, el “único imprescindible en este proyecto”. Por si no queda suficientemente clara la trascendencia del entrenador, el empresario tinerfeño suele apostillar que el cordobés estará en el banquillo “hasta que él quiera”. ¿Y Paco quiere seguir en el Córdoba? Su deseo de demorar la resolución de las negociaciones hasta el inicio de la primavera puede quedar truncado. El club, siguiendo su estrategia habitual, ha lanzado el mensaje: si Paco no sigue no es porque no queramos o no hagamos todo lo posible por retenerle. Y ahí queda eso. Además, no hay que olvidar que si Paco dice sí será un reclamo para reclutar jugadores en el mercado y, seguramente, su presencia pesará para que algunos se lo piensen dos veces si les tientan para irse.

Justo al final de la primera vuelta, la mejor que ha realizado el equipo en toda su historia en Segunda desde que la competición otorga tres puntos a la victoria, el club ha recordado que el técnico tiene una oferta sobre la mesa. Quiere ratificarle como el motor de su futuro con un contrato más largo, una subida de sueldo -importante, aunque conviene recordar que el de Fátima no es precisamente de los mejor pagados de la división sino todo lo contrario- y también alguna cláusula que le permita, si no se dan las circunstancias aquí, el salto -previo pago de una cantidad- a un equipo de Primera. Lo de apremiar al entrenador para que se decida ya es perfectamente comprensible por parte del Córdoba, consciente de que tiene ahora mismo en sus filas a un profesional -otro más- cotizado. ¿Y Paco? El club le ha forzado a pronunciarse, y cualquier respuesta será interpretada por un entorno poco habituado -¿es la primera vez en casi sesenta años?- a asistir a debates de este tipo con el técnico como protagonista. PJ tiene que jugar ahora su propio partido. Su compromiso con el Córdoba está fuera de toda duda. Seguir al frente de los blanquiverdes es para él una opción deportiva y personal de primer orden. Quiere al club y se siente fuerte aquí. Si sigue no lo hará a cualquier precio. Y no se trata de dinero.

Las notas de la jornada 21

Francisco Merino | 23 de enero de 2012 a las 17:58

cor-celta

Sobresaliente: Gaspar Gálvez

Atraviesa por un excelente momento de su carrera, con un papel protagonista que ratificó frente al Celta. El conjunto vigués, que llegó a Córdoba con la etiqueta de máximo goleador de la categoría, se fue en blanco. David Rodríguez y Mario Bermejo, dos de los delanteros con mejor reputación de Segunda, quedaron eclipsados ante una retaguardia liderada por el capitán. Después de pasar una campaña completa en blanco por una lesión y pasar un verano inquietante por su inclusión en un ERE, el central es hoy el jefe de la defensa menos batida de Segunda.

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Notable: López Garai

Volvió a cruzarse con el Celta, su ex equipo, del que salió envuelto en una agria polémica con el técnico Paco Herrera. El mediocentro de Barakaldo, experto en la división, seguramente no necesita ese tipo de estímulos extra para mostrar todo su esplendor en el campo, pero lo cierto es que ante los celestes estuvo especialmente brillante. No se complica la vida y no lo hace a sus compañeros. Fiable, contundente y con mando. Muchos compañeros multiplican su valor cuando él está cubriendo las espaldas.

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Aprobado: Fernández

El lateral cordobés vive el curso de su afianzamiento en el equipo y se la nota cada vez más seguro. Con algunos compañeros lesionados, el canterano ha dado el definitivo paso hacia adelante y es todo un cerrojo defensivo. Rápido, contundente y lo suficientemente listo como para saber cuándo y cómo debe salir de su zona natural, Fernández se ha revalorizado.

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Suspenso: Quero

No termina de encontrarse cómodo en el campo un futbolista cuyas características físicas y técnicas le conducen inevitablemente a posiciones cercanas al área. Lejos de ahí pierde relevancia. Paco Jémez le está utilizando como elemento revulsivo saliendo desde el banquillo. Ante el Celta entró a falta de un cuarto de hora por López Silva, sin ningún resultado. No se esconde ni vuelve la cara, pero no anda inspirado.

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YA TE DIGO…

“Se nos queda la sensación de que podíamos estar mejor que lo que estamos. Realmente es fenomenal la situación, aunque sigo pensando que podemos hacerlo mejor. Esto nos tiene que servir no para acomodarnos sino para exigirnos más en la segunda vuelta, que tiene que ser mucho mejor, entre otras razones porque los rivales serán mejores. Este equipo tiene dentro todavía mucho que dar”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras el empate ante el Celta (0-0).

Fede Vico, el que viene

Francisco Merino | 18 de enero de 2012 a las 20:06

cor-girona

Ha sido declarado especie protegida. El Córdoba arropa a uno de sus talentos emergentes con ese celo que se pone cuando se es consciente de que ahí, en ese chaval que aún es menor de edad, se esconde la llave del futuro. Fede Vico ha salido a jugar unos cuantos ratos últimamente y su impacto ha resultado inmediato. Está con ganas de comerse el mundo. Se le notó en el memorable duelo copero ante el Espanyol, cuando ingresó en la cancha supliendo al portugués Taira. También dejó su sello en Cornellá El Prat y en La Condomina, donde cubrió las plazas de Quero y López Silva con el pleito ya en marcha. Siempre saliendo desde el banquillo, Vico contribuyó a que el equipo mejorará sus prestaciones -repasen marcadores, recuerden sensaciones- y tomó parte en acciones determinantes. Está más hecho. Es más valiente que osado, más solidario que individualista. Mejor, en suma.

El mediocampista internacional ha ido puliendo su estilo y añadiendo nuevas facetas a sus cualidades innatas. El verano pasado, el Córdoba apostó por él cuando los pretendientes se agolpaban a la puerta. Real Madrid, Valencia, Betis, Sevilla, Manchester City… El revuelo fue considerable en torno a este zurdo del que todo el mundo hablaba. Aún más cuando se convirtió, con 16 años y 203 días, en el segundo debutante más joven de la historia  del club –sólo 9 días mayor que Carlos Alias, que lo hizo 39 años antes– y el Córdoba logró atarle por cinco temporadas. Y todavía no ha cumplido los 18 años. La visión de la foto de Hervás con Del Nido ha marcado el inicio de la cuenta atrás para el adiós del fino mediocentro. A partir de ahora, por razones tanto futbolísticas como sentimentales, habrá muchos ojos puestos en Fede Vico.