El infierno cordobés

Francisco Merino | 7 de diciembre de 2011 a las 20:25

Entiendo que no hace falta que venga a contarles lo que supone poner en pie en Córdoba -dirán algunos que en todos los lugares es igual, pues vale- un proyecto, una empresa o una iniciativa novedosa. Inmediatamente se le coloca a uno bajo sospecha. Las trabas y las zancadillas son constantes. Aquí se suele tomar el mejor camino para no equivocarse: no hacer nada (y echar la culpa a otros, claro). Y si el que se atreve a emprender algo distinto viene de fuera, que Dios le ampare. Esta ciudad, su estilo y sus mecanismos, tiene poderosos guardianes que se emplean con celo en su misión: evitar que se añadan nuevos ingredientes al potaje para seguir removiéndolo -y repartiéndolo- según les interese. Hay demasiados convencidos de que su éxito es el fracaso del vecino. Y así nos va. Miren los índices de progreso de la ciudad, miren lo que sucede en las calles, miren a los ojos de la gente. Allá quien quiera creer que la vida sigue como si tal cosa, que no se está moviendo nada en las conciencias.

En el deporte, que no es más que otro indicador de cómo se viene funcionando en Córdoba, el asunto anda tirando a fatal. Está claro que hay que cambiar, que no tiene sentido perpetuar patrones de épocas pretéritas o limitarse a llorar por subvenciones y prebendas. ¿Pero cómo se hace esto? ¿Quién da el paso adelante? Después de mucho tiempo de remiendos, quejas y depresión, algo ocurrió hace unos días en Córdoba. Algo diferente. Algo raro y conmovedor. Algo necesario. “Un señor estadounidense, armado con un micrófono y aliado con un grupo de amigos, consigue multiplicar por diez la asistencia de espectadores a Vista Alegre”. Ése podría ser el titular de la noticia. Habitualmente, las citas de competición de los máximo representantes de la capital congregan alrededor de un centenar de seguidores, poco más o menos. Esta vez hubo más color.

Mil quinientos aficionados pasaron por las gradas para presenciar una tarde de deporte y ocio que tuvo aciertos y errores, instantes brillantes y momentos desconcertantes, esfuerzos de unos para construir y de otros para destruir. No fue perfecto, pero lo mereció. Y en cualquier caso, resultó estimulante y mucho mejor en la comparación con los episodios habituales en este recinto cada fin de semana. Peor no podría ser. Sólo se puede avanzar y ahora sólo queda preguntarse qué recorrido tiene este Infierno Cordobés, denominación impactante y paradójica para un proyecto que aspira a acercar a los aficionados a sus equipos históricos. Serán mejores o peores, pero son los de aquí, los nuestros. Los que hay que defender porque no va a venir nadie de fuera a hacerlo, salvo que sea un tipo tan peculiar como Bill Masterson

Hubo gimnasia rítmica, balonmano, baloncesto, desfile de motos Harley Davidson, camisetas, refrescos, pizzas y expectación en los rostros. Nunca se había visto nada igual. Recuperar la presencia de público en las gradas del Palacio Municipal de Deportes Vista Alegre es un desafío común para todos los moradores de la instalación desde que el declive de los representantes más cercanos a la élite se hizo tan evidente como imparable. La crisis -y algunas cosas más- los fue matando a todos sin remisión ni piedad, dejando el panorama local esquilmado hasta límites sonrojantes. Ahora, desde campeonatos menores pero con el orgullo intacto, se pretende mejorar en el escalafón. Lo primero, desde luego, es ganarse el corazón de los seguidores y fidelizar su presencia. La clave es la alianza entre varios clubes deportivos de la ciudad para concentrar sus actividades habituales en un programa común, aderezado con shows, regalos, concursos y otros aditamentos lúdicos que convierten el producto en “una alternativa de ocio sano y familiar”, según sus impulsores, además de contribuir a lanzar “mensajes positivos y de valores”.

Todo eso es perfecto. Si los promotores son perseverantes y encuentran nuevos apoyos para su aventura, la iniciativa puede ir cuajando. Colocar un envoltorio de papel de regalo al espectáculo deportivo para poder venderlo mejor es una buena idea, pero lo que realmente engancha es lo que va dentro. Hay que ganar. El Córdoba Balonmano ofreció un despliegue de determinación y combatividad para abatir, en un electrizante tramo final, a un Puerto Cruz tinerfeño que era un anuncio ambulante de la crisis (llegó tarde y con equipaciones dispares,algunas de ellas con los números construidos a base de esparadrapo; un homenaje a los setenta). El Club Baloncesto Córdoba no tuvo fortuna. Ni lo hizo demasiado bien ni nadie le ayudó -el arbitraje, con tintes ladinos, le causó un estropicio- ante el Enrique Soler de Melilla, que se llevó los puntos y dejó al personal entristecido. La fiesta no fue completa. Quizá la próxima.

Las notas de la jornada 16

Francisco Merino | 5 de diciembre de 2011 a las 20:08

Fútbol: Córdoba-Alcoyano (Segunda A)

Sobresaliente: Borja García
Otra ración de calidad y trascendencia del punta madrileño, que anotó el primer gol cordobesista y tuvo intervención en el tercero, firmado por Javi Hervás. Anotó por tercer partido consecutivo en El Arcángel y se destaca, con seis dianas, como el máximo anotador de la plantilla cordobesista. Su proyección le convierte en una pieza apetecible para equipos de superior rango.

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Notable: López Garai
De modo natural, el de Barakaldo se ha convertido en una pieza indispensable en el centro del campo cordobesista, al que dota de personalidad y equilibrio. El veterano mediocentro se ha aliado de modo especialmente eficaz con el joven Javi Hervás, del que ejerce como apoyo y tutor dentro del campo. Contra el Alcoyano tuvo un desempeño ejemplar, facilitando la labor de compañeros con más vocación creativa como Hervás o Caballero.

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Aprobado: Alberto García
Tiene asumido -como cualquier portero en el Córdoba- que ha de bailar sobre el delgado hilo entre la controversia y el aplauso. De momento, sigue coleccionando actuaciones solventes. Ante el Alcoyano no tuvo excesivo trabajo, pero lo resolvió con sobriedad. Lució el brazalete de capitán y terminó ovacionado por su garbosa salida, con recorte incluído, ante Choco Lozano.

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Suspenso: Juan Merino
Se le agotaron las vidas al roteño en el banquillo del Xerez Deportivo, que prescindió de sus servicios después de un largo carrusel de ratificaciones semanales después de cada desliz azulino. El sustituto al frente del plantel es el ex jugador Mendoza, que ya ha anunciado que realizará cambios. “Tiene que haber un cambio de resultados. En el tema táctico no voy a venir a inventar absolutamente nada, pero a partir de ahora es cuando yo voy a tomar decisiones, y habrá cambios”, explicó el nuevo entrenador xerecista.

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YA TE DIGO…
“Nosotros jugamos al fútbol para la afición. Somos conscientes de que los que vienen lo hacen por algo. Esperemos que cada vez seamos más y que Córdoba se anime”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria por 3-0 ante el Alcoyano.

Las notas de la jornada 15

Francisco Merino | 28 de noviembre de 2011 a las 20:42

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Sobresaliente: Pepe Díaz
No fue una semana fácil para el delantero de Almodóvar, que demostró un grado superior de profesionalidad para desempeñar el papel que el equipo le demandaba. Paco Jémez le dio entrada al campo cuando el encuentro estaba ya en una fase complicada, pero el cuco se dejó hasta la última gota de sudor con la idea de revertir una situación que se antojaba imposible. Logró marcar un gol y lo celebró elevando sus dedos al cielo, dedicándolo a la memoria de su padre.

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Notable: José Pedrosa Pacheco ‘Pepillo’
La camiseta blanquiverde no la lleva puesta porque, simplemente, no es necesario. Esos son los colores que lleva su piel y su corazón. Pepillo recibió la pasada semana un premio del Ateneo Cordobesista 1954 un premio por sus años de dedicación al club de sus amores, donde ha vivido desde dentro unos años turbulentos, con más desdichas que éxitos. Pase lo que pase, él siempre está ahí, dispuesto para darlo todo. ¿Quién dice que el utillero no puede ser un crack del fútbol?

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Aprobado: Gaspar
El capitán del Córdoba experimentó sensaciones contrapuestas en el estadio Pedro Escartín de Guadalajara. Alcanzó los quince partidos disputados, lo que le supone la renovación automática de su contrato por una temporada más. Las sensaciones amargas le llegaron por el resultado negativo y la tarjeta que recibió en la jugada que originó el primer gol, que le hace cumplir el ciclo. El central no podrá jugar el domingo en El Arcángel ante el Alcoyano.

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Suspenso: David Prieto
Seguramente no lo hizo peor que alguno de sus compañeros, pero su error al iniciar la acción del fuera de juego motivó el primer gol del Guadalajara y abrió un periodo de desorientación en el Córdoba que se pagó muy caro. Tres minutos después cayó el segundo y el equipo alcarreño prácticamente había despachado al conjunto blanquiverde.

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YA TE DIGO

“De vez en cuando, que te den una torta te hace espabilar”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la derrota del Córdoba en Guadalajara (3-1).

Entre el regodeo y la tortura

Francisco Merino | 27 de noviembre de 2011 a las 21:43

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Posiblemente se oirán voces esta semana que hablarán del fin de ciclo del Córdoba, del retorno a su oscura realidad, de las grietas de un sistema antes consistente y de la necesidad de conjurarse todos en pos del objetivo de la salvación, el único posible y viable en las actuales circunstancias, el sino de un club nacido para sufrir. Posiblemente se cuestionarán una vez más la idoneidad de Alberto García para defender la portería, la insistencia en sobar la pelota en zonas intrascendentes, los cambios de cromo -obligados o no- en la pareja de centrales y lo poco resolutivo que se viene mostrando Charles, cuyo rol oscila entre el crack y el catacrac. Posiblemente se hagan cuentas mirando el calendario que se avecina y la progresión de los equipos que vienen por detrás. Posiblemente se empiece a cambiar el nombre de los conjuntos que últimamente se venían etiquetando como rivales directos. Y todo porque el Córdoba fue derrotado en Guadalajara por 3-1 y perdió la posibilidad de situarse, por primera vez desde los tiempos del Paleolítico, en puesto de ascenso directo a Primera. Posiblemente se empiece a oír el rumor de la crisis y los profetas del desastre, agazapados hasta ahora, salgan a decir que ellos ya lo sabían. Sería estúpido, pero puede ocurrir.

Lo que le pasó al Córdoba en esta última jornada le ha ocurrido ya a todos los equipos de la Liga. A muchos, además, muchas veces. Y por eso están donde están y dan las sensaciones que dan. Aquí al personal le gusta a veces flagelarse, dejarse llevar por ese masoquismo tan ligado al cordobesismo y a su sentido pendular de la existencia: del regodeo a la tortura. En Guadalajara, el Córdoba conoció la derrota en su versión más amarga. De acuerdo. Se rompieron las ilusiones por escalar más en la tabla. Vale. Pero antes de ir al Pedro Escartín este equipo había ganado muchísimo más que lo que perdió en La Alcarria. Si unos minutos horrorosos o una tarde desgraciada son munición suficiente como para abatir la ilusión generada por el Córdoba, mejor nos lo hacemos mirar porque estamos todos locos.

Los títulos del pueblo

Francisco Merino | 27 de noviembre de 2011 a las 17:15

Salón de actos del Palacio de la Merced

Resulta revelador y gratificante comprobar de cuando en cuando que muchos de los episodios mágicos del deporte se gestan al calor de la barra de un bar, al lado de compinches de sueños algo achispados por la ingesta de caldos de la tierra, y no en lujosos despachos junto a tipos enchaquetados y discursos prefabricados. Desde hace un buen puñado de años, un grupo de señores de lo más heterogéneo se reúne periódicamente en el bar Pedro, en la barriada de Fátima –por cierto, uno de los mayores viveros de cordobesistas de toda la capital–, para hablar sobre deporte y, sobre todo, sobre las andanzas del Córdoba CF, una entidad peculiar que produce –bien lo saben ellos– material para bailar de alegría o para darse cabezazos contra las paredes. El asunto es que no avisa sobre cuándo va a proporcionar una ración de lo uno o de lo otro, o cuándo va a someter a sus fieles a un doloroso periodo de ayuno de emociones. El Córdoba es un equipo impredecible y esa es una de las razones por las que ejerce un efecto adictivo sobre sus seguidores. Algunos de los más vehementes se reúnen bajo el escudo del Ateneo Deportivo 1954, un foro de discusión y opinión que ha sido admirado, incomprendido, elogiado o denostado según sople el viento caprichoso de las circunstancias.

Si aceptamos que en Córdoba se tolera mal la crítica –seguro que en todas partes aseguran lo mismo, claro– resulta sencillo entender que el Ateneo ha sido colocado a menudo en el centro de la diana. Ellos han seguido a lo suyo, que en el fondo es de lo de todos: ser, a la vez, espectadores y actores en un proyecto que mejore el aspecto –atrasadísimo, a la altura de los tiempos del blanco y negro– del deporte de Córdoba y de su equipo más emblemático, ese que lleva cuarenta años sin pisar la élite. Cuántas veces se habrá hablado en las mesas del bar Pedro sobre las razones que provocan esta increíble travesía por las plazas de segunda fila. Cuántos lamentos. Cuántos juicios. Cuántas esperanzas. En el Ateneo Cordobesista se habla –según algunos, más de la cuenta– pero también se construye. Entre otras cosas, una gala de premios que se ha afianzado como una de las fiestas del deporte más brillantes de la provincia.

Esta pasada semana se llevó a cabo la séptima edición de un certamen que sirve, por sí sólo, para exponer el estilo de este foro de amigos: humildad, dignidad y altura de miras. Con Jesús García al frente de un grupo de colaboradores cuyo entusiasmo sólo es parangonable a su persistencia, el Ateneo logró convertir el Palacio de la Merced en una reunión familiar en la que todo el mundo se pudo mirar al espejo y entender –o tratar de hacerlo, al menos– qué es Córdoba en el deporte actual. Qué hemos hecho y qué podemos hacer. La gala sirvió para certificar, a quien aún se resista a creerlo o piense que todo es cuestión sólo de dinero, que el motor del deporte es la ilusión. La valentía para pasar de las ideas a los hechos, las agallas para superar los obstáculos, la fuerza para mantener los logros y para inventar nuevos desafíos. Desde el Enrique Puga al Santiago Bernabéu, desde la Caja Mágica hasta el pabellón del Guadalquivir. Cambian los protagonistas, pero el espíritu de la historia es el mismo.

El fútbol siempre ha sido el deporte de las clases trabajadoras y no un espectáculo de diseño para pijos y vips como algunos quieren dar a entender en estos tiempos de mucha apariencia y poca sustancia. El Ateneo, un grupo de cordobeses unidos por el fútbol –empresarios, empleados, jugadores, entrenadores, periodistas, funcionarios, hinchas empedernidos… y lo  mismo todos pero con el ex por delante– es una muestra fiel del pueblo. Y el pueblo habló para coronar a sus héroes. Los del balón y los demás. Estuvo la velocista Belén Recio, la gacela de Ciudad Jardín, la multicampeona de España que hace de cada carrera una reivindicación. Acudieron los chicos del Córdoba juvenil, la mejor hornada de la cantera en muchos años, una generación que logró los mayores éxitos de la historia y se proyectó con fuerza. También las increíbles chicas del Cajasur Deportivo Córdoba de fútbol sala, las del Adeba de baloncesto, los peñistas irreductibles de Cordobamanía, el añorado killer del área Alfonso Espejo, el colegio Virgen el Carmen, los periodistas Manolo Lama y Amparo Muñoz… Fue una celebración global en la que destacaron esta vez dos historias, la de alguien que un día se fue y la de alguien que no se movió nunca del sitio. Dos triunfadores, cada cual a su estilo.

Alberto Toril Rodríguez fue un niño prodigio del Séneca, con el que ganó todo lo que se podía ganar en categorías menores antes de irse al Real Madrid cuando apenas era un preadolescente. Desarrolló toda su carrera deportiva profesional lejos de su tierra, a la que nunca volvió para trabajar –y no por falta de voluntad– y en la que, finalmente, se reconoció su tesón para abrirse camino en el fútbol. El Ateneo premió al actual entrenador del Real Madrid Castilla, líder de su grupo en Segunda B, y por cuyas manos han pasado en los últimos años los mejores productos de La Fábrica blanca. Algunos no le conocían. Es uno de los nuestros y muy pronto oirán hablar de él.

El otro ganador es José Pedrosa Pacheco, una de esas presencias en las que el gran público jamás repara y que resultan tan imprescindibles en un equipo como un portero seguro o un delantero centro atinado. El entrañable Pepillo, el utillero del Córdoba, subió sorprendido y emocionado al estrado de la Diputación para recibir un trofeo especial por su cordobesismo. Dicen que este equipo blanquiverde está llamado al éxito. Si su destino es ganar títulos, es más que justo que uno de los primeros se lo lleve alguien que representa con extraordinaria fidelidad la esencia más auténtica de este bendito deporte.

El gol de López Silva

Francisco Merino | 21 de noviembre de 2011 a las 18:40

Fútbol: Córdoba-Alcorcón (Segunda A)

La foto lo dice todo. Se trata de una de las secuencias del tercer gol al Alcorcón del Córdoba, un equipo que definitivamente está entrando en una nueva dimensión igual que el balón pasa entre las piernas del rival burlado. López Silva y Agus frente a frente. No es difícil caer en la tentación de apreciar en esta jugada una fuerte carga simbólica. El presente contra el pasado, la chispa que surge para el deleite y la reflexión cuando se rozan las trayectorias divergentes de dos jugadores convertidos en la encarnación de dos estilos, de dos realidades de un Córdoba metido un torbellino regenerador de ilusiones y cuentas pendientes. El nuevo orden contra el antiguo régimen. 

A López Silva no le esperaban hordas de periodistas en la puerta del estadio el día que llegó al club. Entró de forma clandestina, junto a Caballero y Astrain, por una de las puertas traseras de El Arcángel en un caluroso mediodía de verano. Era el primer lote de fichajes del nuevo Córdoba, un paquete con dos jugadores que participaron en la frustrada tentativa de ascenso del Cádiz en Segunda B y otro que buscaba nuevos horizontes desde el filial de Osasuna. El club envió luego a los medios de comunicación una foto con los tres chavales posando sonrientes, todos en camiseta y bermudas. El mayor del trío era José María López de Silva Sánchez, un interior zurdo de 28 años que acababa de padecer tres cursos turbulentos con la camiseta del Cádiz, al que había llegado después de recorrer España ganándose el jornal en plazas como Linares, Burgos, Alcalá y Orihuela. No levantó olas de entusiasmo la llegada de aquel chico onubense que tuvo sus principios en la cantera del Real Madrid

De allí precisamente llegó Agustín García Íñiguez en verano del 2009. A él si le esperaban las cámaras y una gran representación de la directiva, encabezada entonces por José Miguel Salinas. Muchos aficionados habían podido verle en imágenes de televisión o en las fotos de los periódicos al lado de Mourinho, Cristiano Ronaldo o Casillas, realizando la pretemporada con el primer equipo blanco. Sólo con eso bastaba para activar el resorte de la ilusión en el cordobesismo, habituado a celebrar como si fueran títulos las agónicas salvaciones de cada año. Agus era tan bueno, o eso parecía, que el Real Madrid lo quiso repescar cuando ya había sido presentado con la blanquiverde. Lo iban a mandar al Salzburgo austriaco. Después de una negociación de corte estrambótico, el Córdoba consiguió que el central permaneciera en la entidad con un contrato de tres años en el que se especificaba que compartía los derechos del jugador en caso de un posible traspaso. El zaguero de Bonete empezó bien, siguió regular y terminó fatal. Terminó viendo los partidos del Córdoba sentado en la grada. Este verano se acordó con él su marcha por no poder soportar el club, en concurso de acreedores, sus elevados honorarios. Y el Real Madrid sigue siendo uno de los grandes acreedores del Córdoba, que aún debe a los blancos el medio millón de euros pactado en su día.

Miren la imagen. Uno muestra determinación en su gesto, perfilado para ejecutar la acción definitiva de un partido soberbio. El otro gira el cuello mientras cae a plomo, desesperado y resignado ante el engaño de su adversario y la inminencia de un desenlace inapelable. López Silva, un tipo de estampa liviana, uno de esos estilistas que soportan la etiqueta de la intermitencia, parecía patinar sobre el barro. Agus, un central de los de toda la vida, fornido y contundente, es incapaz de mantener la verticalidad ante la impetuosa irrupción de un jugador que ya iba más que decidido a plasmar su idea. Un balón rebañado con fe, una carrera directa hacia el lugar donde se cuece todo sobre un piso gastado y con los músculos lastrados por el esfuerzo, un caño en carrera sobre el marcador que se interpone en el camino, una picada por encima del portero y el delirio en el estadio.

Los aficionados silbaron desde el comienzo a Agus. No se trataba de herir al chaval, que no es más que un profesional que va donde le llaman y cobra -o trata de hacerlo- lo que libremente se firma en el contrato. Los cordobesistas no podían evitar ver en él el reflejo de otra época, otros modos y otras expectativas. Por eso todo el mundo enloqueció en el estadio con el gol de López Silva.

Las notas de la jornada 14

Francisco Merino | 21 de noviembre de 2011 a las 11:58

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Sobresaliente: López Silva

Hizo uno de los goles del año ante el Alcorcón, pero ése no fue su único mérito. El centrocampista onubense se ha consolidado como una de las piezas capitales en el esquema de Paco Jémez gracias a su reconocida calidad técnica, pero también a su recobrada combatividad. Dinámico y combativo, aparece en casi todas las acciones ofensivas de un Córdoba en el que ha encontrado el escenario ideal para dar brillo a una carrera siempre relegada a plazas de segundo nivel. A sus 28 años, el talentoso extremo vive un momento dulce.

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Notable: Juan Fuentes

Los aficionados blanquiverdes se frotan los ojos cuando ven a Fuentes, conocido en su día por ser un lateral centrado exclusivamente en tareas destructivas, en una amenaza ofensiva permanente para el rival. El canterano cordobesista ha ampliado sus prestaciones con frecuentes incursiones por su banda, que finalizan en centros cada vez más certeros. La confianza del técnico en él ha multiplicado su valor. Ya ha dado varias asistencias de gol.

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Aprobado: Javi Hervás

Sus servicios mínimos son ya brillantes. Ante el Alcorcón volvió a mostrarse como un elemento distintivo en el centro del campo del Córdoba, tanto en la distribución de la pelota como en la ocupación de espacios. Demostró que el revuelo mediático de la semana previa por el interés de varios clubes en sus servicios no afectó a su concentración. Parece un veterano.

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Suspenso: Agus

Pasó una mala tarde el exblanquiverde en El Arcángel, donde se le recibió con particular saña. Oyó silbidos desde la grada cada vez que tocó el balón y tuvo que desdoblarse, con irregular fortuna, para contener los ímpetus de Patiño y Charles, aliñados con las fulgurantes apariciones de los extremos. Para rematar la jornada, fue protagonista desgraciado de la brillante jugada del tercer gol cordobesista. López Silva le hizo un caño en carrera que le dejó tirado en el césped, desde donde vio cómo el onubense picaba la pelota por encima de Manu Herrera para acabar definitivamente con el partido.

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YA TE DIGO…

“Los entrenadores tienen que estar preparados para todo, pero está claro que me llena de orgullo que canten mi nombre”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria por 3-1 ante el Alcorcón.

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Todos quieren a Javi Hervás

Francisco Merino | 16 de noviembre de 2011 a las 21:05

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Que Javi Hervás sea un jugador apetecible no resulta nada extraño. Acaba de irrumpir en el profesionalismo y no sólo es la gran revelación del Córdoba CF, sino de la categoría. El interés de varios equipos españoles y extranjeros por cazarle responde a una fórmula natural: el fútbol necesita productos nuevos para alimentar el negocio. Y Javi reúne todas las condiciones para ocupar el centro del escaparate. Lo quiere todo el mundo, según reveló entusiasmado Rafael Rodríguez Rafita, su representante, en la catarata de medios que requirieron su opinión tras desvelarse el interés de los más grandes, el Madrid y el Barça, por el rapado mediocentro del Córdoba. El nombre del cordobés figura en las listas de jugadores pretendidos de clubes españoles y extranjeros. Su fútbol vistoso y efectivo ejerce un magnetismo especial.

El curso pasado, Lucas Alcaraz le dio noventa minutos de premio en el último e intrascendente partido de la temporada, en Girona. Bueno, en realidad no fue sólo eso. El granadino le aportó decisivos consejos para su formación y siempre le tuvo entre sus preferidos de la cantera… pero hasta ahí. Le faltó la guinda de la oportunidad, ésa que le han brindado las especiales circunstancias que atraviesa la entidad –concurso de acreedores, o sea: casi sin dinero para fichar– y la valentía de Paco Jémez. El técnico le ha puesto en su sitio y el futbolista, con un aplomo impresionante, ha respondido con un desempeño sensacional. El curso pasado era un desconocido en la órbita del fútbol español. Hoy es el  que más minutos juega en el Córdoba y una de las razones por las cuales los blanquiverdes se han ganado el respeto y la admiración de toda la categoría. ¿Cuánto va a durar en la casa?

Las notas de la jornada 13

Francisco Merino | 14 de noviembre de 2011 a las 19:06

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Sobresaliente: López Garai

Dentro de un tono general excepcional, el de Barakaldo despachó una actuación soberbia en Sabadell. Resultó infranqueable en la contención, distribuyó la pelota con criterio y ofreció una asistencia que valió el segundo gol cordobesista. Se ha hecho con el sitio y muestra sus galones en una formación que agradece su experiencia.

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Notable: Patiño

No se desanima nunca. Lo intenta constantemente, aunque a veces no le salgan las cosas. Y si le salen, se convierte en un elemento decisivo. En la Nova Creu Alta lo fue. Marcó un gol, el primero, con un perfecto testarazo a centro de Juan Fuentes. Pero lo mejor es que pudo hacer algunos más tanto él mismo como sus compañeros, aprovechando sus movimientos sin balón para arrastrar a los defensas. Es muy listo y va a más.

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Aprobado: David Prieto

Ha cogido el sitio que venía ocupando desde la pasada temporada Miguel Ángel Tena y se ha ganado la confianza de Paco Jémez. En Elche actuó mermado de facultades por una afección vírica para cubrir la baja del sancionado Tena. Éste regresó en Alicante frente al Hércules, pero de nuevo dejó, esta vez por decisión técnica, su sitio al ex sevillista ante el Barcelona B. En Sabadell volvió a ser titular y estuvo solvente.

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Suspenso: Juan Merino

El entrenador del Xerez Deportivo sigue apurando sus bazas en una formación que no levanta cabeza. Con la afición de uñas y el equipo cada vez más cerca de la zona baja -le separan sólo dos puntos del descenso-, el porvenir del entrenador roteño en el banquillo azulino corre serio peligro. Esta semana, la derrota ante el Numancia en Chapín (1-2) volvio a provocar la bronca en la grada.

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YA TE DIGO…

“En el minuto 89 y ganando por 0-3 la gente aún seguía apretando a los centrales rivales”.

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria por 0-3 en Sabadell.

Por días así

Francisco Merino | 13 de noviembre de 2011 a las 22:17

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Se dice que los equipos grandes -no digo ricos, que eso es otra cosa; ya me entienden- se estimulan ante los desafíos exigentes, se crecen en esos escenarios en los que otros se arrugan o, peor aún, deciden acogerse a la disculpa universal. Ésta no es nuestra Liga, dejan caer antes, durante y después. Y se quedan tan tranquilos, retozando en el mullido colchón del victimismo.

Esos equipos grandes -insisto, no ricos- pueden ganar o perder, pero se comportan con una gallardía que les hace ganarse algo que no se refleja en los números de la clasificación. Respeto y admiración, entre otros asuntos de gran calado. De los propios y de los ajenos. Por eso el Córdoba de hoy es un grande. Es la revelación de las revelaciones, una formación a la que muchos miraban con desdén en verano y que ahora se mueve por la categoría con donaire y sello propio. Ya saben todos de qué pasta está hecho este conjunto peculiar, con gente llegada de aquí y de allá, con sus incertidumbres y sus recelos, con su hambre y sus ambiciones de crecer, de ser alguien importante. Sin contratos millonarios ni expedientes lustrosos. Cuando no hay estrellas, el cordobesismo cree estar en el cielo.

Los arquitectos del sueño tienen nombre y apellidos. Todos los conocemos, a la mayoría desde hace mucho tiempo. Desde que eran niños, incluso. Cuando no hay dinero en la caja siempre suenan los mismos teléfonos y siempre se escucha la misma respuesta. Ahora el viento les sopla a favor. Se lo merecen porque se lo han ganado sin que nadie les regale nada. Cuando otros clubes andan mirando fichajes para el mercado invernal, aquí rezan para que no les quiten lo que tienen.

Al Córdoba lo miran con envidia y deseo. Cuánto tiempo hacía que no sucedía algo así. Lo de Sabadell este fin de semana fue uno de los más brillantes y emotivos ejercicios de reivindicación que se hayan presenciado en los últimos tiempos. Aquellos músicos menores de hace unos meses compusieron una orquesta afinadísima, que emocionó a cuantos tuvieron la ocasión de presenciar su memorable actuación. La televisión en directo proporcionó al cordobesismo una ración de orgullo sensacional y propagó la sensación de que este equipo es capaz de hacer cualquier barbaridad en esta Liga 11-12, que curiosamente viene etiquetada por dos efemérides: se cumplen 50 años del primer ascenso a Primera y 40 desde que se pisó por última vez un campo de élite.

El que no tiene objetivos no tiene nada. Este Córdoba los tiene. Quiere ser mejor que los que le precedieron, llegar a donde nadie lo hizo desde hace tantísimos años ya. Nadie se lo exige. Podría acomodarse en su situación, rentabilizar lo que ya tiene y dejarse llevar por la autocomplacencia. No parece que vaya a ir por ahí la historia. Este Córdoba va lanzado sin mirar hacia atrás, sin conciencia del pasado, sin preguntarse los porqués. Corre, corre, corre…