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Las notas de la jornada 4

Francisco Merino | 12 de septiembre de 2011 a las 20:26

Sobresaliente: Charles

Se quedó en el Córdoba para hacer precisamente lo que está haciendo: marcar goles. Y de los que valen puntos. Firmó los dos que llevan los blanquiverdes en la Liga: uno, ante el Almería, valió un punto; otro, contra el Numancia, los tres. El brasileño erró un penalti ante los sorianos con el empate a cero. El público empezó a animar. Luego anotó el gol y pidió perdón por su fallo anterior. No hacía falta. Charles se ha ganado algo más difícil que la admiración: el respeto.

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Aprobado: Carlos Arias

No era fácil su papel en la meta del Córdoba, donde suplía a un criticado -seguramente de modo excesivo- Alberto García. El internacional boliviano sacó adelante la prueba con un aprobado muy alto. Dos partidos, cero goles encajados. Un pase de ronda en la Copa y el primer triunfo liguero. De momento ha hecho méritos para afianzarse en una portería que tendrá que dejar por obligación si es convocado por la selección de su país el próximo mes de octubre.

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 Suspenso: La afluencia de público

Va a tardar aún un tiempo en recomponerse el idilio entre el Córdoba y su afición, que acude en menor número que nunca en los últimos tiempos. Poco más de seis mil espectadores presenciaron en El Arcángel la victoria blanquiverde ante el Numancia. El consuelo es que la tendencia es similar en todos los campos de la categoría.

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YA TE DIGO…

“Acabamos una semana con la moral alta, por las nubes, pero sin tirar cohetes, sabiendo que esto acaba de arrancar y nos queda mucho camino por recorrer”

Paco Jémez, entrenador del Córdoba, tras la victoria ante el Numancia.

Charles, un emblema en el escaparate

Francisco Merino | 1 de septiembre de 2011 a las 22:33

Charles, en un entrenamiento en El Arcángel.

Que Charles Dias de Oliveira no se haya marchado supone el mejor refuerzo para el Córdoba. El brasileño, pescado el verano pasado por un precio asequible del Pontevedra de Segunda B -donde llevaba cuatro años-, se ha revalorizado y está en el escaparate. Lucas Alcaraz se encaprichó con él y quiso llevárselo al Almería, que manejaba dinero fresco tras la venta de Crusat al Wigan. Pero no. Se queda. ¿Por cuánto tiempo? ¿A qué precio? Eso está por ver. De momento, el seguidor cordobesista vivió el cierre del mercado de fichajes con una sensación muy cercana a la que se hubiera producido si hubiese llegado un regalito de último momento. A otros les pasa. Que no se vaya uno conocido puede ser mejor que recibir a tres nuevos. Charles de blanquiverde es una bendición. A los cordobesistas que se marcharon sonriendo de El Arcángel la semana pasada se les torció el gesto ante la posibilidad de ver volar a su nuevo ídolo. Una operación económicamente interesante era, a la vez, una autoagresión en lo deportivo. Al final no sucedió nada. O sí. A partir de ahora comienza una nueva historia: Charles sigue. De aquí a enero se juega un partido en los despachos. Habrá que ver quién mueve la bola, porque después del último episodio ha quedado patente que: a) El Córdoba necesita vender, b) Tiene futbolistas apetecibles y c) El presidente será un actor fundamental en todos los movimientos.

Comprar barato y vender caro. Eso es lo que dicen que mantiene a flote a una entidad que no se llame Real Madrid o Barcelona en los tiempos que corren. Que haya pretendientes para comprar jugadores del Córdoba es ya una fenomenal noticia. Que se rechace una oferta -sobre todo cuando la costumbre por aquí es comprar mucho y vender poco- ha causado un revuelo extraordinario, un debate que ha oscilado entre lo trascendente y lo grosero, con algún toque dramático. Eso da una idea de cómo están las cosas en este club. Después del papelito que le tocó desempeñar a Juan Luna Eslava, a Paco Jémez se le colocó en el disparadero. ¿Pensó realmente en dimitir si vendían a Charles? Ayer el técnico no quiso entrar en demasiados detalles sobre la posibilidad de haberse bajado del barco si su delantero de referencia era traspasado. “Uno piensa muchas cosas”, se limitó a decir. No hacía falta más. Este Córdoba va a ser francamente divertido. Dentro del campo y fuera de él.