Carta a los lectores

Magdalena Trillo | 15 de septiembre de 2013 a las 17:10

Quienes me conocen saben que escribir esta columna es uno de los momentos más complicados de la semana. Y la principal la razón son ustedes; los lectores. Quienes dan sentido a este viejo oficio por mucho que algunos lo quieran denostar, reducir y apartar del juego democrático; por mucho que se diluya en el océano de información que nos torpedea a diario y por mucho que, entre todos, lo acabemos descafeinando con envoltorios de innovaciones tecnológicas, banalidades y estrategias de mercadotecnia. Lo pensaba hace diez años cuando nació Granada Hoy y me reafirmo hoy. Nada en esta profesión tiene sentido si ustedes no nos escuchan al otro lado y no respondemos a sus expectativas.

Aunque se hayan multiplicado los canales y las voces, aunque ya no esté muy claro de dónde surge la noticia y a dónde llega, quién controla a quién, quién vigila a quién, ser periodista hoy tiene las mismas exigencias de ética, de honestidad y de compromiso que hace un siglo. No sé si lo decimos lo suficiente en las facultades y no sé si lo acabamos olvidando en las redacciones. Tal vez nos dejemos distraer poniendo apellidos al oficio, nos perdamos empaquetando los mensajes y no nos demos cuenta de lo fácil que resulta prostituir la profesión desde la tiranía de la superficialidad y las exigencias de las prisas.

Pensarán que hablar de ética y deontología es prehistórico, pero estoy convencida de que es lo único que nos puede salvar. Salvar de nosotros mismos y protegernos de la crisis del sector. Somos intermediarios pero no asépticos; la distancia la debemos marcar con el poder, no con los ciudadanos. Independencia, rigor, honestidad… No hace tanto que el periodismo era un oficio respetado y necesario; que el periodista era una persona importante y admirada. Grandes personajes de la historia como Churchill y Hemingway nunca dejaron de sentirse periodistas, de reivindicar con orgullo su profesión, aunque ni la información era entonces la mercancía que es hoy ni el periodismo se había dejado contaminar por la industria del negocio, por la dictadura del capital. Es verdad que la prensa está en el ojo del huracán -nos ha golpeado la crisis económica, tecnológica, de modelo y hasta de credibilidad- pero no son los pilares de la profesión los que se tambalean ni es su papel como garante de nuestra democracia y nuestro sistema de convivencia lo que está en cuestión. Será un dinosaurio… pero sigue ahí, cada mañana, empeñado en recordarle que el mundo, su mundo, sigue ahí.

¿Se imagina una mañana sin periódicos? ¿Un día sin noticias? ¿Una Granada sin periodistas ni medios de comunicación? Yo no… Quienes hace diez años tuvimos el privilegio, la enorme responsabilidad, de poner en marcha Granada Hoy estábamos convencidos de que era una profesión con un pasado del que sentirse orgulloso y un futuro que valía la pena defender. Lo mantenemos. Granada Hoy nació con un propósito: sumarnos a la oferta informativa de esta provincia y abrir una ventana a la pluralidad. Ayudar a construir Granada, a hacer Andalucía, sin ataduras ni hipotecas. “Más y mejor información”, decíamos entonces. No soy yo quien debe juzgar si se han cumplido las expectativas pero sí creo que es mi obligación recordarlo hoy y renovar nuestro compromiso con ustedes.

Esta semana he recuperado de la hemeroteca aquel primer número del diario que un 14 de septiembre de 2003 llegó por primera vez a los quioscos, a las oficinas, a bares, a los buzones de sus casas. Parece un prodigio. Hemos superado los 3.600 números y mantenemos la fortaleza y la ilusión para seguir sumando dígitos. Amparado por Grupo Joly, la empresa periodística más antigua de este país, el grupo de prensa de referencia en Andalucía, el primer editorial recogía un propósito de intenciones que hoy queremos revalidar: “un periódico para una sociedad plural”. Defendíamos el valor de la competencia para luchar contra las inercias y las rutinas y expresábamos la voluntad de toda la redacción por sumarnos a la oferta informativa de esta provincia con un periódico independiente y comprometido, sin hipotecas y sin mordazas. “Granada”, escribíamos entonces, “es hoy más plural”. Granada, decimos una década después, es más plural. Desde aquel 14 de septiembre y para siempre.

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