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22-M: la ilusión de volver a contar

Magdalena Trillo | 8 de marzo de 2015 a las 11:00

Lo  que les voy a contar se produjo fuera de luces y taquígrafos, con la más absoluta discreción. Ocurrió en la primavera de 2013, sólo unos meses después de que el Gobierno de Rajoy anunciara un cambio radical en el proyecto del AVE a Granada para “adaptarlo a las nuevas condiciones económicas” del país. La ministra de Fomento, con la plana mayor de Adif, nos reunió en Jaén a un destacado grupo de directivos de medios andaluces para explicarnos, en persona, el estado de algunas de las infraestructuras estratégicas de la región.

Entonces éramos más que escépticos con los responsables de Fomento y no sabíamos lo que valía la palabra de la nueva titular. Hoy sí. Y les puedo asegurar que todo lo que allí comprometió Ana Pastor se ha ido cumpliendo. Y hablo de hechos, de publicaciones en el BOE, no de promesas. Oportunista o no, que el PP de Granada haya decidido nombrar a Ana Pastor presidenta de honor del partido por su “compromiso inequívoco y rotundo” con la provincia no es ninguna casualidad.

Si analizamos el punto en el que estaban dos proyectos vitales para Granada como la Autovía del Mediterráneo y el AVE cuando en 2011 el PP asumió el Gobierno de España y cómo estarán al final de la actual legislatura, habrá que reconocer que se ha ejecutado una inversión millonaria en plena crisis y que, tal vez no con la solución final que todos hubiésemos deseado, pero van a ser una realidad en pocos meses y supondrán una transformación sin precedentes en las comunicaciones de toda Andalucía.

El propio Rajoy inaugurará el penúltimo tramo de la A-7 el próximo 27 de marzo y mañana mismo la titular de Fomento concretará en su visita a la ciudad cómo se ha previsto resolver el conflicto que ha surgido ahora con la empresa adjudicataria de las últimas obras –los 27 kilómetros del trazado de Loja y la reforma prevista en la estación de la capital– al exigir más presupuesto para poder ejecutar el proyecto.

Cuando hace unos meses Sebastián Pérez anunció el nombramiento, el partido destacaba lo “extremadamente sensible” que la ministra había sido con los argumentos y peticiones trasladados por los diputados y senadores populares y, por supuesto, con las “necesidades y expectativas” de los granadinos. A ello habría que añadir el talante y el rigor con que la titular de Fomento ha afrontado el reto de desbloquear las dos obras de mayor envergadura que probablemente afrontará Granada durante décadas. Es verdad que le va en el sueldo.

Pero coincidirán conmigo en que, aunque su trabajo sea precisamente ejecutar los proyectos y hacer que se respeten los plazos, no en todos los ministerios se trabaja con el mismo ímpetu ni con la misma capacidad resolutiva. Si utilizamos como barómetro el nivel de cumplimiento delos compromisos expresados por Ana Pastor en aquella lejana reunión, les puedo asegurar que el título se lo ha ganado. A pulso. Y por esfuerzo. Más de 1.100 páginas hemos publicado en Granada Hoy durante los últimos tres años con informaciones sobre la ministra.

Granada ha sido objetivo preferente en los escasos capítulos inversores de los presupuestos del Estado y siempre se ha mantenido en los primeros puestos en su cuaderno de prioridades. Pastor se ha ganado el título del PP y, en la práctica, el de poder considerarla como la ministra granadina del Ejecutivo de Rajoy.

Hace justo una semana le preguntábamos al también presidente de la Diputación por la ausencia de políticos granadinos en puestos de alta responsabilidad y contestaba tajante que el verdadero problema no es el DNI del cargo de turno sino que te escuchen en Madrid y vengan recursos. Tal vez. Pero reconozcamos que, salvo contadas excepciones, los políticos suelen tirar para ‘casa’ y que es más fácil hacerse oír cuando estás en el corazón y al calor de quien decide. Aquí, como podemos comprobar tirando de hemerotecas, no hay siglas que se aparten del guion. Es una cuestión inicial de ‘sensibilidad’ que al final todos terminan rentabilizando electoralmente. Así ha ocurrido con los dos grandes partidos en su reparto de poder durante toda la democracia y así lo hemos visto también en IU cuando ha asumido responsabilidades de gobierno.

La pregunta que podríamos hacernos es hasta qué punto este tipo de apuestas tienen un efecto directo en el voto. La cita más cercana es el 22-M y el caso de Pastor, por merecido que sea, no deja de ser una gota en el océano electoral. El desconocimiento del líder del PP a la Junta no ayuda, tampoco la dolorosa política de austeridad y recortes que ha marcado la gestión del Ejecutivo central y mucho menos el ‘fuego amigo’ de Monago ni las antipopulares cruzadas que han emprendido los ‘compañeros’ Wert y Gallardón uniendo a todos en su contra.

Rajoy se está empleando a fondo para ‘salvar al soldado Bonilla’ pero puede que no con el resultado buscado. En la práctica está regalando a los socialistas el mejor escenario posible: una campaña Andalucía vs. Madrid; Susana Díaz vs. Rajoy. El barómetro que todas las cabeceras de Grupo Joly estamos publicando este fin de semana va en esta línea: el PSOE sería el partido más votado en siete provincias (todas salvo Almería) y en Granada mantendría sus 6 escaños a costa, justamente, de la caída de votos del PP, que perdería hasta 2 parlamentarios. Podemos irrumpiría con fuerza con 2 o 3 plazas en el hemiciclo andaluz, Ciudadanos se alzaría con 1 e IU se quedaría sin representación.

Estamos, no obstante, ante una de las campañas más abiertas en 35 años de autonomía andaluza. A las habituales lecciones de cautela y prudencia que nos han obligado a tomar los resultados sorpresivos de los últimos comicios, hay que sumar en esta ocasión la enorme bolsa de indecisos que arrojan todos los sondeos. Cuatro de cada diez andaluces o no tienen claro aún a quién votar o no lo quieren decir o juegan al despiste y a la estrategia declarando un posicionamiento que en absoluto piensan refrendar en las urnas. Pero, ojo, hay ganas de votar.

Ha calado el mensaje de que Andalucía va a marcar la agenda electoral y de que toda España está pendiente de lo que ocurra en el Sur. Nos sentimos –nos volvemos a sentir– protagonistas. El 22-M acudiremos a las urnas para decidir hasta qué punto está herido el bipartidismo, si la debacle de IU es tan desastrosa como apuntan las encuestas, si la borrachera de éxito de Podemos es tan abrumadora y si los ‘naranjitos’ de Ciudadanos terminan siendo una opción consolidada. Lo veremos en clave regional pero también en clave local con el ojo puesto en las municipales del 24 de mayo y en clave nacional pensando en la convocatoria de noviembre.

De lo que no hay duda es de que, en esta ocasión, la campaña va a contar. Y mucho. No es un trámite legal y lo que se observa en las calles, lo que se evidencia en los mítines, es que los ciudadanos hemos recuperado la ilusión. Sólo por eso ya habrá valido la pena este intenso año electoral.

El mensaje del sur

Magdalena Trillo | 1 de abril de 2012 a las 11:38

Desde la estepa madrileña, las vacas sagradas de la política y el periodismo enjuician con vehemencia y desdén todo lo que ocurre al otro lado de Despeñaperros. Hace justo una semana, dos millones de andaluces osaron votar a partidos de izquierda; una tragedia que sólo pueden explicar por la estulticia, dependencia y falta de criterio del pueblo andaluz. A la cuarta, el Partido Popular lograba una “victoria histórica” pero no gobernará; a la primera, José Antonio Griñán renace de sus cenizas emulando la hazaña de Rubalcaba del congreso federal y ya ha fijado la hoja de ruta con IU para marcar el contrapunto al gobierno de Rajoy. Se hará, desde el sur, pero tendrá precio.

No veo a nadie haciendo las maletas por un resultado electoral pero sí a muchos cabreados. Andalucía, refugio y símbolo para la “reconquista” socialista, se convertirá en rehén del enfrentamiento entre los dos grandes partidos y de la guerra entre comunidades. El mensaje electoral del sur contradice, además, el guión de recortes de Mariano Rajoy.

Está por ver si un gobierno PSOE-IU es capaz de demostrar que se puede gestionar sin dilapidar el Estado del Bienestar, que la socialdemocracia no está muerta, que las recetas del neoliberalismo no son infalibles y que puede haber salida a la crisis desde la izquierda como predica en Francia François Hollande. Todo esto en la teoría; en la práctica, Griñán tendrá que demostrar que su presupuesto expansivo es sostenible con el recorte exigido de 2.500 millones y que es posible ahorrar en sanidad sin copago, en educación sin privatizar colegios y en la Administración sin recurrir al despido masivo.

Izquierda Unida pondrá sobre la mesa de negociación el programa que firmaron ante notario pero es difícil pensar que se mantengan al margen del reparto de sillones. Se situarán al frente del Parlamento, habrá comisión de investigación sobre el fraude de los ERE y ya empiezan a sonar nombres para quedarse con áreas tan simbólicas como agricultura y empleo y tan ‘rentables’ como turismo. Descartada por completo la opción de un gobierno de concentración y, a la espera de la letra pequeña del pacto Griñán-Valderas, lo curioso es que tanto en el PSOE como en el PP se dan un margen de menos de dos años para las primeras crisis de gobierno.

Dos teorías serían compatibles. La primera: entre la agresividad de la reforma laboral, el aumento del paro en más de 600.000 personas y el retraso de la recuperación económica por la caída del PIB, el Ejecutivo de Rajoy estará haciendo aguas en poco más de un año. Será entonces cuando el presidente del Gobierno deba afrontar su primera remodelación y ‘rescate’ a Javier Arenas en Madrid, ya sea de vicepresidente, de ministro o al frente de alguna de las grandes empresas públicas.

Aunque su sucesión sigue siendo tema tabú, hay dos delfines que coinciden en casi todas las quinielas: la malagueña Esperanza Oña y el cordobés José Antonio Nieto. El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y el alcalde de Motril, Carlos Rojas, entran y salen de las apuestas según preferencias.

El segundo futurible tiene que ver con las dificultades que atravesará ese gobierno de contrapoder del sur que habrá de contentar no pocos egos y continuar como agencia de colocación para demasiados damnificados del poder local y provincial sin renunciar a las reformas ni a las políticas de austeridad. Dos años como máximo para que Griñán rompa con IU y, en plena crisis del Gobierno central, convoque elecciones y gane (entonces sí) por mayoría absoluta…

De momento, es uno de los ministros ‘hacedores’ del fracaso de Arenas, Cristóbal Montoro, quien intensifica la escalada de desgaste. A los recortes draconianos de los Presupuestos, han sumado aquella amnistía fiscal que Rajoy tildó de “ocurrencia” cuando estaba en la oposición y Cospedal definió como “impresentable, injusta y antisocial”. Pues ya está aprobada para que los legales paguemos más y los que defraudan hallen el perdón. Se anunció el Viernes de Dolores y, por suerte, también ese día el mensaje desde Andalucía fue distinto.

Mientras Madrid explicaba al mundo la nueva tanda de tijeretazos, el artista irlandés Sean Scully mostraba en la Alhambra su nueva obra. La luz del sur. La geometría como reflejo del alma; ni tinieblas ni tragedia. La luz del sur; con todo su significado y sus consecuencias, con toda su intensidad y amplitud.

La travesía socialista: suave o moderada

Magdalena Trillo | 5 de febrero de 2012 a las 11:49

La misma incógnita que se cierne sobre la economía mundial marca el horizonte de los socialistas: si la travesía por el desierto será suave o moderada. Me refiero al contradictorio y descafeinado PSOE zapaterista que ha hundido el partido con los resultados electorales más amargos de su historia, a las horas bajas que vive la socialdemocracia en toda Europa –dando paso a una derecha cada vez más extrema y ultraconservadora– y pienso, en clave local, en las guerras cainitas que llevan años minando la credibilidad del socialismo andaluz.

La “respuesta responsable para el cambio” la dieron ayer en Sevilla un millar de militantes: Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Pasado como criticaban los chaconistas? ¿Experiencia y solvencia como defendían los suyos? Rubalcaba: 487; Chacón: 465. Con tres horas de retraso sobre el horario previsto y sólo 22 votos de diferencia, le tocó a José Antonio Griñán, el ‘neutral activo’ que no ha dejado de trabajar bajo cuerda por la candidata catalana, anunciar el nombre del nuevo secretario general del PSOE, el líder que ha de reconducir el partido y, en apenas siete semanas, activar la “reconquista” del socialismo español con su primera prueba de fuego tras las dos debacles electorales del año pasado: la cita andaluza del 25 de marzo.

Lo cierto es que el congreso de Sevilla resultaba para muchos intrascendente. Irrelevante en el sentido de que ninguno de los dos candidatos parece ilusionar y convencer lo suficiente para romper con los errores y desconciertos de los últimos años, movilizar con un proyecto abierto y cercano a los ciudadanos que realmente se sienten de izquierdas y, menos aún, levantar a un partido que tiene la enorme responsabilidad de consolidar una oposición fuerte, unida y coherente que frene el rodillo azul del Partido Popular. Ese PP que se presentó centrista en las elecciones, que arrasó prometiendo enderezar la economía y el paro y que no ha tardado ni dos meses en sacar su artillería ideológica más involucionista.

Es curioso. Los españoles seguimos declarando en las encuestas que somos progresistas pero votamos en masa al PP. Ya lo vimos en las elecciones generales del 20 de noviembre –la victoria de Rajoy no fue tanto por el crecimiento de los populares como por el castigo de los españoles al PSOE– y, si aciertan las encuestas, lo comprobaremos de nuevo el 25-M cuando Javier Arenas, con la ayuda de los Eres, logre pisar San Telmo. Mis dudas son dos. La principal, si las ganas de cambio que reflejan todos los sondeos y el hartazgo tras tres décadas de gobierno monocolor bastan para que el PP consiga la mayoría absoluta (en caso contrario quedará expuesto a una posible alianza con UPyD si es que la formación de Rosa Díez mantiene las expectativas de voto). En segundo lugar, si la permanencia en el banquillo será para cuatro años, para ocho, para doce… Si la travesía es suave, moderada o, quién sabe, grave.

La incógnita queda, a partir de ahora, en manos de Rubalcaba. Ayer, en su discurso como ganador, prometió “unidad y cambio”, por este orden, pidió “trabajo, trabajo y trabajo” y aseguró que “no habrá facturas”. Pero seamos realistas: el aparato socialista andaluz ha perdido, Griñán ha perdido y Granada ha perdido.

Al final llevaba razón Chema Rueda. Vía sms, el secretario del PSOE local hizo una encuesta exprés unos días antes de que las cinco agrupaciones andaluzas afines a Griñán (Granada, Almería, Córdoba, Málaga y Huelva)proclamaran públicamente su apoyo a Chacón (en la Torre de la Pólvora con urna incluida). Su resultado fue 150 para Rubalcaba y 50 para Chacón. El miércoles, la votación oficiosa de los delegados granadinos daba el 80% de los apoyos a la candidata catalana. Ayer, puede que más de uno decidiera ejercer su derecho a voto secreto e individual para dar el cambiazo. O no… Porque Rubalcaba sabía que podía ganar sin Andalucía y, más aún, si aquí se producía un empate.

¿Y Teresa Jiménez? La imagino sacando brillo a la foto con Rubalcaba que solía tener en su despacho antes de su conversión al chaconismo. Ya lo dijimos en campaña: una vela…