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Sin sentido

Magdalena Trillo | 16 de diciembre de 2012 a las 22:30

En la cuneta, debajo de la maleza, con el olor a muerte del asfalto, sobresalen un palo de golf infantil y un peluche morado con ojos saltones. Al fondo, un coche rojo que circula ajeno a la tragedia da un destello de movimiento a la imagen. Nunca llegamos a publicar esta fotografía. La tomó un compañero de Efe hace una semana en la carretera de Iznalloz. Un bebé de un año murió en el accidente y su hermano de 12 unas horas después. Eran las seis de la tarde. Sus vidas cambiaron en un instante. En un vehículo viajaba una familia de Alicante que había venido a Granada a pasar el puente. En el otro, un joven que dio positivo en el control de alcoholemia. Los padres siguen graves en el hospital; el conductor de la furgoneta está en prisión por homicidio imprudente. Un siniestro más que sumar a las estadísticas de Tráfico.

Otra vida más que acabará reducida a números. Como la masacre del viernes en Estados Unidos. Veinte niños muertos de entre 5 y 10 años en una escuela de Newtown, en Connecticut. Esta vez no ha sido en un instituto; era una guardería. El asesino, tímido y con trastorno de la personalidad, es hijo de una de las profesoras del colegio. Mató a su padre en casa y se fue a la escuela con cuatro armas automáticas -todas ellas legalmente compradas- y chaleco antibalas. Asesinó al director a bocajarro y se encaminó a la clase de su madre. Allí desató la masacre. Disparó más de cien veces. 27 muertes.

El asesino tiene 20 años y se llama Adam Lanza. Fue hallado muerto en una de las clases sin que se haya confirmado si se quitó la vida o fue abatido. La vida de todo un pueblo cambió en un instante. A las 9.30 de la mañana. La policía no pudo más que pedir a los padres que “se abrazaran, se cogieran de la mano y cerraran los ojos”. El lugar parecía “una zona de guerra”.

Confirman los números lo que, secándose las lágrimas, lamentó Obama en su comparecencia pública: esta situación se ha vivido demasiadas veces. Columbine, Virginia, Denver… Fue en abril de 1999 cuando dos jóvenes asaltaron un instituto de Colorado y mataron a tiros doce estudiantes y a un profesor antes de suicidarse. Otro alumno de Secundaria de Minesotta asesinó a sus abuelos en abril de 2005 y luego se cargó a cinco compañeros. En 2007, un universitario surcoreano causó la mayor carnicería de la historia de EE UU cuando mató a 32 personas en la Politécnica de Virginia. Las estadísticas son estremecedoras: 522 víctimas de tiroteos en centros escolares entre 1996 y 2007. Demasiadas matanzas y demasiado recientes. Dentro y fuera de los colegios. La última, el pasado mes de julio en un cine. Recordarán el esperpento. Un joven disfrazado de villano mató en Denver a 12 personas en el estreno de Batman.

“Hay que tomar medidas significativas para impedir que vuelva a suceder”, decía ayer el presidente de EE UU. Una promesa que se incumplirá y se olvidará con la misma facilidad que ocurre con los números. Los números de los muertos de los terremotos, los números de los fallecidos en accidentes de tráfico, los números de las víctimas de la violencia machista y, ‘gracias’ a la crisis, los números que empiezan a construir las primeras estadísticas de suicidios por desahucio. El último, este viernes en Málaga. Vivía con su madre enferma de 96 años en la barriada de los Corazones. Se arrojó desde el balcón de su vivienda agobiada por las deudas. Su vida también cambió en un instante. A las 9.30 de la mañana.

Nada tiene que ver la imprudencia de Iznalloz con la violencia de Connecticut o la desesperación de María Victoria salvo el olor acre de la muerte y la lección de impotencia que nos deja. Hay que actuar; no decirlo. Ninguna de esas muertes debió ocurrir. “La vida cambia en un instante” es lo que nos dice, una y otra vez, Stephen King en 22/11/63. Pero como sociedad somos incapaces de tomar medidas y avanzar. Del fracaso de EEUU en el control de armas al fracaso de Europa para salir de la crisis. Estoy con Norman Mailer, “nos hallamos sumidos en un mundo de desproporciones”. Vivimos en un universo tan “absurdo” como esos números con que nos protegemos de ese fracaso colectivo que supone cada accidente evitable en la carretera, cada víctima del machismo, cada suicidio, cada muerte sin sentido…

Mirando al Sur

Magdalena Trillo | 31 de octubre de 2011 a las 19:30

Granadino. Saboreando los cuarenta. Inquieto, reservado, tenaz. Varios idiomas, un par de titulaciones y máxima especialización. No está entre los 129.600 trabajadores que buscan un empleo en la provincia y su empresa no está al borde de la quiebra. Tiene éxito. Aquí y en Dubai. Es líder mundial en su sector. No se queja, no se deja entrevistar y no sale en las fotos. Huye de la notoriedad. Lógico. Sobresale y, en una provincia como la nuestra, tendría que pedir perdón por hacer algo más que subsistir.

Lo suyo es una excepción pero es real. Tan real como su economía. No especula, produce. No fluctúa con los mercados ni explota de euforia como hace la Bolsa cuando Bruselas penaliza a la banca española exigiendo una recapitalización de 29.000 millones. Innovación, competitividad y cambio de modelo. Parece que funciona. En su caso la suerte le ha acompañado, pero no sin riesgo y, por supuesto, no con prejuicios.

Hablo del Sur. Seguimos asomándonos al otro lado del Mediterráneo con la misma desconfianza con que América Latina empieza a mirarnos a nosotros. En la Cumbre Iberoamericana de Asunción han faltado hasta once jefes de Estado… Su interés está en China y en los mercados asiáticos; los únicos capaces en estos momentos de invertir los números rojos de la balanza comercial. Los únicos, incluso, dispuestos a ayudar a Europa a estabilizar la crisis de deuda soberana siempre que haya alguna contrapartida… menos proteccionismo y vía libre para colarse en las grandes empresas estratégicas. Los restaurantes y los ‘todo a un euro’ con los que empezaron a tomar nuestras ciudades fueron sólo el principio del juego.

No se salva ni Estados Unidos, que tampoco sabe cómo atajar las tasas de desempleo, los desahucios de viviendas y, mucho menos, las alarmantes deudas de los estudiantes para hacer frente a las matrículas. Un país que sufre los mismos recortes de inversión que Europa mientras se extienden los movimientos 15-M, se tambalea su imagen de tierra prometida y se dispone a enterrar el “optimismo”: dice una encuesta del New York Times que su estado de ánimo está por los suelos y que quienes mejor representan sus intereses son los grupos radicales del Congreso. El populismo del Tea Party y compañía.

Pero nos sigue costando mirar al Sur. A todos los Sures. La Primavera Árabe, más allá de las lecciones de democracia de un pueblo en lucha por su libertad, nos ha regalado los mejores datos turísticos desde el inicio de la crisis y nos está obligando a fijar los ojos en quienes comienzan a contar en las páginas salmón. España va a construir el AVE del desierto: 6.736 millones de inversión y 12 años de trabajo para la construcción, explotación y mantenimiento de la línea que unirá Medina y La Meca. Lo anunciaba esta semana el rey Abdullah de Arabia Saudí, que ha elegido el proyecto español frente al francés.

A primeros de octubre fue el rey Juan Carlos quien inauguró junto al príncipe heredero de Abu Dabi la primera planta comercial del mundo de energía solar por concentración. Hace un par de semanas, era una delegación granadina de empresarios, encabezados por el alcalde y el presidente de la Diputación, la que tanteaba las posibilidades en los Emiratos… Y lleva razón Sebastián Pérez cuando me confiesa que, si consiguen ultimar el acuerdo e instalar en la provincia una planta similar a la de Sevilla ya sería un logro capaz de justificar todo un mandato. Justo ahora, cuando la tasa de desempleo supera el 30% en la provincia y cuando España roza los 5 millones de parados; 1,2 en Andalucía.

Luis también es granadino y empresario y acaba de decidir mirar al Sur. Lo hace después de bajar la persiana y enviar a un puñado de amigos a las listas del paro. Está haciendo las maletas. Se va a Río de Janeiro. Brasil no tiene tiempo de ir a cumbres de altos mandatarios; está ocupada en crecer. El Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016 se acercan y necesita con urgencia mano de obra cualificada en la construcción y la hostelería. Busca albañiles, chefs, camareros…

Paradojas: España, la vieja Europa, es ahora la que lanza el SOS y la que soñará con el último día del mes para cobrar.

Buy a newspaper, save a journalist

Magdalena Trillo | 17 de agosto de 2009 a las 8:40

Si eres periodista, reportero, editor o seguidor de los medios, apoya el sector con uno de nuestros diseños: ¡Buy a newspaper, save a journalist!”. Mientras en Estados Unidos son capaces de idear un negocio a costa de la crisis mundial de la prensa vendiendo camisetas de todos los colores, tallas y estilos, gigantes mugs para el café y hasta corbatas, en España seguimos subiendo escaños para hundir la profesión, cargarnos las instituciones del Estado y hasta minar la democracia.

A la sequía del verano se incorpora este año -con pasmoso pasotismo de quienes debiéramos velar por que se mantengan las reglas del juego-, el periodismo enlatado y teledirigido. ¿Los protoganistas? Una vez más, nuestros políticos. Comenzó la semana pasada Francisco Camps distribuyendo un DVD en el que desvelaba una nueva faceta artística que sumar a su afición por la moda: la de actor. Simulaba que ofrecía una rueda de prensa para valorar su absolución en el caso Gürtel. Todo alegría en el PP. Al otro lado del Atlántico, la ‘vice’ respondía anunciando un recurso de la Fiscalía del Estado contra el archivo de la causa por cohecho y, desde la playa, María Dolores de Cospedal completaba la semana lanzando unas tremendas acusaciones contra el Gobierno, los jueces y las fuerzas de seguridad del Estado (de momento, sin pruebas) siguiendo la misma hoja de ruta: una estudiada grabación, perfectamente distribuida y sin opción a la réplica. Hasta el líder de los populares se fue de vacaciones aportando un toque de ‘modernidad’ a sus ruedas de prensa unidireccionales: se grabó dando un paseíto a la salida de la calle Génova y ‘colgó’ el vídeo en su blog Rajoy en acción. Sin comentarios.

Lo peor del caso es que amenazan con proseguir todo el verano fabricando noticias (o no-noticias, que para el caso es lo mismo) y continuar animando el panorama mediático con grabaciones y comunicados propagadísticos. Puro entretenimiento. Que si unos ‘manejan’ a la justicia a su antojo, que si otros se ‘aburren’ y se aficionan al espionaje… También están los que se cabrean y se dedican a increpar al ‘mensajero’ (el ministro de Trabajo tuvo que pedir dispulpas por su jefe de prensa) y, como no anden listos, hay ‘una’ que tendrá que ponerse al día en ‘valencianidad’ para ocupar un sillón en el Senado.

Volviendo a las ‘latas informativas’, lo único extraño es que no se haya tomado más nota a nivel local. Lo digo, por ejemplo, por nuestro alcalde. Hoy mismo podríamos imaginarlo en la playa, con un favorecedor bronceado y explicando por qué el caballo de Pérez Villalta se quita del Ayuntamiento ‘por feo’ y el monolito franquista de Primo de Rivera se queda en Bibataubín por artístico. Desde luego, hay que reconocer que sería mucho más barato y operativo que poner en marcha una tele municipal. Mientras, con o sin eslogan, compremos un periódico (o no) y salvémonos todos. Mejor aún, dediquémonos a otra cosa.