Archivos para el tag ‘Francisco Camps’

Círculo vicioso

Magdalena Trillo | 1 de febrero de 2012 a las 10:31

¿No están saturados de malas noticias? El martes coincidí en Sevilla con Paco Lobatón para participar en un programa de debate de Canal Sur y, mientras echábamos un ojo a los periódicos, nos quedamos apesadumbrados. No había ni un solo tema que pudiera alegrarnos el día. Le dimos la vuelta a los diarios que teníamos entre manos y comenzamos el rastreo al revés. Tampoco. Ni en la sección de Cultura. La corrupción y los casos judiciales acaparaban medio diario, las funestas previsiones económicas contaminaban otro puñado de páginas, la batalla por el 25-M abría inéditas brechas de deslealtad y hasta en Deportes había que lidiar con el pisotón de Pepe.

Paco encontró una: Londres quiere ser Silicon Valley. El gobierno local va a inyectar más de diez mil millones en un barrio de clase media con un alto índice de inmigrantes para transformar su perfil industrial en tecnológico y atraer “empresas, emprendedores, inversores y talento”. No están dispuestos a ser menos que San Francisco o Nueva York. Google ya ha anunciado que va a instalar un centro de innovación y Cisco planea gastarse 370 millones en cinco años.

El East End está cerca de la Torre de Londres. Lo recordaba esta mañana leyendo otro reportaje catastrófico que, al menos, despierta la curiosidad. El Big Ben se cae. Bueno, se dobla. Al estilo de la famosa Torre de Pisa. Me asegura una amiga que vive en Londres que se ve a simple vista; sólo hay que observar el reloj en dirección al Támesis para comprobar una ligera inclinación hacia la izquierda. El Gobierno británico ya ha creado una comisión técnica para investigar el caso. Lo más sorprendente es que el movimiento afecta a todo el complejo donde tienen sede las dos cámaras del parlamento. Es decir, lo que se está hundiendo son los cimientos mismos de Westminster y, como se podrán imaginar, ya hay más de un promotor inmobiliario -¡chinos y rusos, por supuesto!- que está interesado en quedarse con el edificio. ¿Se imaginan la mítica Torre del Reloj diluyéndose entre las aguas del Támesis y un complejo consumista estilo zen enterrando el romanticismo neogótico del palacio? Tal vez sea un símbolo de la decadencia del viejo continente y hasta un sutil aviso del frágil futuro de nuestra vapuleada democracia…

Bastan tres días de una semana para atormentarse. Segundo juicio a Garzón, ahora por investigar los crímenes del franquismo, un jurado popular declara ‘no culpable’ a Francisco Camps por el escándalo de los trajes (¿recuerdan los ¡cuánto te quiero! de los amiguitos del alma?), Gallardón destapa su verdadero corazón conservador poniendo boca abajo la justicia (copago, cadena perpetua revisable y viaje en el tiempo en la ley del aborto) y Anticorrupción dice que no es necesario investigar a la infanta Elena (ni siquiera que testifique) porque no hay datos que prueben que estaba al tanto de los negocios de Urdangarín… Si no gozaba de demasiado crédito la justicia española, a partir de ahora habrá que cuestionar el propio principio constitucional: ni universal, ni gratuita, ni igual para todos.

Decía Cristóbal Montoro que estamos en el corazón de un “círculo vicioso” y que había que hacer más sacrificios para transformarlo en un “círculo virtuoso”. Pensé que hablaba de economía. De la urgencia de la reforma financiera para que las ayudas a los bancos lleguen a las familias y a las empresa; de presionar a Merkel para rebajar los objetivos de déficit ajustándolos al escenario de recesión; de promover políticas de empleo que den respuesta a alguno de esos 5,3 millones de desempleados que conforman el récord histórico de parados del mercado laboral español. ¡Qué ilusa! En el círculo del ‘más sacrificios-más impuestos-menos sueldos’ faltaba el ‘menos derechos’. Está claro que no todos entendemos lo mismo sobre ‘vida virtuosa’ ni tenemos los mismos modelos de integridad y ejemplaridad. Hagan su apuesta: ¿tumbamos la ley de memoria histórica y de matrimonios gays antes o después de las elecciones andaluzas? ¿Condenamos a Garzón por prevaricación antes o después del ‘regreso rehabilitado’ de Camps?

Corruptos, los otros

Magdalena Trillo | 22 de enero de 2012 a las 11:03

En el barómetro de otoño del CIS, los españoles suspendieron por primera vez en la historia a la Corona; en la encuesta regional de opinión pública que se presentó esta semana en Granada son los andaluces los que extienden el rechazo al propio sistema democrático: todos los líderes políticos merecen la reprobación ciudadana y, en instituciones, sólo se salvan las universidades y el Defensor del Pueblo. No hay confianza en la democracia. Se cuestiona que el actual sistema sea capaz de resolver nuestros problemas. Y no sólo hablamos de paro y de recesión; la corrupción, la ineptitud y la irresponsabilidad de quienes nos gobiernan con políticas megalómanas y egocéntricas también tienen mucho que ver.

Por eso me llama tanto la atención que ahora sea el PP el partido que se ponga del lado del clamor de la calle y del 15-M planteando una batería de medidas que, aun reconociendo la dificultad y complejidad jurídica que supondría plasmarlas sobre el papel, sitúan en el centro del debate público una de las principales preocupaciones de los ciudadanos: la honestidad de los políticos y su (in)capacidad en la gestión.

Recordando los mejores tiempos socialistas, hay quienes han calificado de “ocurrencia” el anuncio del ministro de Hacienda de perseguir penalmente a los políticos que se pasen en el gasto. ¿A prisión por un error de presupuesto? Seamos sinceros, situar el tema en un dramático ‘todos a la cárcel’ es tan demagógico como llegar al despropósito de que sea Gallardón quien modifique el Código Penal para aplicarse la medida con carácter retroactivo por el agujero de 7.000 millones que su política faraónica dejó en Madrid… La cuestión, en mi opinión, es saber si la campaña que ha emprendido el PP es realmente valiente o pura distracción. Veamos.

Por un lado, no es una idea que Montoro se haya sacado de la chistera. Hace sólo unos meses que media Europa veía con complacencia (y hasta envidia) que Islandia se atreviera a juzgar al primer ministro Geir Haarde por negligencia en la gestión de la crisis de 2008 que llevó al país a la recesión. Por primera vez se recurría al Landsdómur, un tribunal especial para altos políticos que no se había utilizado jamás desde su creación en 1905. En España, ya en el mes de septiembre, la Defensora del Pueblo en funciones pedía que se castigara el despilfarro público como delito… Facturas generadas alegremente “como si el dinero que tanto esfuerzo cuesta ganar fuera infinito”. “Deudas y deudas que habrán de pagar las futuras generaciones”.

Con todos los encauzamientos que correspondan (la vicepresidenta sólo ha tardado horas en matizar al ministro), es un tema que el PP llevaba en su programa electoral y que marcará el Congreso Nacional que el partido celebrará en febrero en Sevilla. El propio Rajoy anunció el viernes que obligará a dejar el cargo público a quien tenga un procedimiento judicial que dañe al PP o la institución pública; todos los populares tendrán que firmar una “carta de compromisos” para evitar “comportamientos indeseables” y el partido abrirá un expediente disciplinario en el momento en que haya una imputación judicial por cualquier forma de corrupción. Más controles internos en el partido y reforzar la responsabilidad de los gestores públicos recurriendo a la inhabilitación o exigiendo que los despilfarradores paguen con su patrimonio.

Lo firmaría de inmediato, para los políticos y para los banqueros, si supiera que es algo más que palabrería y que las exigencias serán para todos por igual. Decepciona ver que el PP saca pecho y da lecciones mientras vemos a Camps sentado en el banquillo por el caso de los trajes, Castellón abre juicio oral contra el ex presidente de la Diputación Carlos Fabra por tráfico de influencias y fraude fiscal y, en Andalucía, el alcalde de Alhaurín el Grande recibe el respaldo de Arenas para mantenerse en su cargo después de ser condenado por cohecho. El mismo PP de los párrafos anteriores enarbola aquí la “presunción de inocencia”. ¡Todos inocentes! tendríamos que declamar ahora. O mejor: ¡Inocentes los míos! Cosas de la política… La misma justicia que juzga al juez que metió las narices en la financiación ilegal del PP ahora se equivoca.

No sin preguntas

Magdalena Trillo | 9 de mayo de 2011 a las 8:51

Acabo de ver en Twitter que más de cuarenta medios y organizaciones se han sumado ya al manifiesto Sin preguntas no hay cobertura. Más de cuatro mil periodistas de toda España están mostrando su “indignación” ante el rechazo de muchos políticos a admitir réplicas; una actitud que consideramos “inconstitucional”, una falta de respeto al criterio informativo y “una manipulación inaceptable”. Nos indignamos “ante los reiterados intentos de presión sobre el trabajo profesional de los periodistas”. Denunciamos a quienes se refugian en el ‘hoy no toca’ porque nos convierten en taquígrafos y desvirtúan los principios más básicos de la profesión. Nos plantamos ante quienes quieren volver al periodismo folletinesco y de propaganda.

Me sumo… Pero con matices. Está bien que aprovechemos la campaña electoral para lanzar el debate y mantener un pulso a quienes nos gobiernan olvidándose, demasiadas veces, que están obligados a rendir cuentas ante los ciudadanos. Olvidándose de que nosotros somos simples intermediarios, no el enemigo, y que nuestro trabajo es cuestionar, desconfiar, poner en aprietos, interpelar. Es el juego democrático.

Sin embargo, no son los políticos los únicos que distorsionan las reglas del periodismo: ¿nos sometemos a empresarios, banqueros y jueces? ¿hacemos una excepción con los ‘Mou’ del deporte y nos tragamos las insolencias y extravagancias de los artistas?

Y no es sólo en campaña cuando tenemos que ser guerreros. Casi al contrario; los políticos se ponen ahora la careta de la felicidad, son amables, cercanos, pacientes y acceden a (casi) todo. Será distinto a partir del 22-M. Pensemos en Francisco Camps cuando, a pesar de todo el escándalo de corrupción del Gürtel, los ciudadanos lo premien reforzando su mayoría en Valencia… Se lo podrá permitir (casi) todo. Quedémonos en Granada. Nada hay nada más difícil que conseguir una entrevista con Torres Hurtado. Seamos francos: no le hace falta. Se puede negar a (casi) todo. ¿Por qué exponerse a debatir con Paco Cuenca si la duda no es otra que cuánto ampliará su mayoría absoluta y si será suficiente para situar a Sebastián Pérez en Diputación?

Por su puesto que el código de malas prácticas no es generalizable (no todos son iguales) ni es exclusivo del PP. ¿Han olvidado ya los meses de incertidumbre de ZP sobre su retirada y sus secretitos con Bono? ¿Hay alguien más hábil en no contestar que Rubalcaba? ¿Alguien más borde que Blanco? ¿Alguien que haya ninguneado más a los medios en las últimas semanas que Carme Chacón?

Miremos ahora al otro lado de la noticia. No es la primera vez que un compañero de un gabinete de prensa me confiesa el sinsentido de las comparecencias cuando los periodistas que se sientan al otro lado de la mesa parecen autistas. Toman nota y se largan; cogen el primer corte útil y desenchufan los micrófonos. Ni una pregunta. Ni una cuestión incómoda. Quienes se exponen a interpelar, tal vez se vean obligados a sufrir las miradas de frustración de más de un compañero que estaba levantándose… Desde luego, no es éste el camino para prestigiar nuestra profesión y hacernos valer.

#sinpreguntasnohaycobertura es una excusa perfecta para que reflexionemos, todos, sobre el papel que de verdad estamos ejerciendo como garantes del derecho a la información. Pero ni es la solución ni creo que debamos aplicarlo de forma generalizada. Imagínense que comparece don Juan Carlos para comunicar su renuncia a la Corona y dice la Casa Real que no hay preguntas. ¿No informamos? Soñemos con una rueda de prensa sin preguntas de ETA en la que anuncien la entrega de las armas… ¿Ponemos nuestras exigencias por encima de nuestra obligación y responsabilidad como periodistas? ¿Situamos nuestro orgullo y vanidad por encima de los intereses de nuestros lectores? Empecemos (todos) por creer en lo que hacemos y exijamos, siempre, pero con sentido común.

Buy a newspaper, save a journalist

Magdalena Trillo | 17 de agosto de 2009 a las 8:40

Si eres periodista, reportero, editor o seguidor de los medios, apoya el sector con uno de nuestros diseños: ¡Buy a newspaper, save a journalist!”. Mientras en Estados Unidos son capaces de idear un negocio a costa de la crisis mundial de la prensa vendiendo camisetas de todos los colores, tallas y estilos, gigantes mugs para el café y hasta corbatas, en España seguimos subiendo escaños para hundir la profesión, cargarnos las instituciones del Estado y hasta minar la democracia.

A la sequía del verano se incorpora este año -con pasmoso pasotismo de quienes debiéramos velar por que se mantengan las reglas del juego-, el periodismo enlatado y teledirigido. ¿Los protoganistas? Una vez más, nuestros políticos. Comenzó la semana pasada Francisco Camps distribuyendo un DVD en el que desvelaba una nueva faceta artística que sumar a su afición por la moda: la de actor. Simulaba que ofrecía una rueda de prensa para valorar su absolución en el caso Gürtel. Todo alegría en el PP. Al otro lado del Atlántico, la ‘vice’ respondía anunciando un recurso de la Fiscalía del Estado contra el archivo de la causa por cohecho y, desde la playa, María Dolores de Cospedal completaba la semana lanzando unas tremendas acusaciones contra el Gobierno, los jueces y las fuerzas de seguridad del Estado (de momento, sin pruebas) siguiendo la misma hoja de ruta: una estudiada grabación, perfectamente distribuida y sin opción a la réplica. Hasta el líder de los populares se fue de vacaciones aportando un toque de ‘modernidad’ a sus ruedas de prensa unidireccionales: se grabó dando un paseíto a la salida de la calle Génova y ‘colgó’ el vídeo en su blog Rajoy en acción. Sin comentarios.

Lo peor del caso es que amenazan con proseguir todo el verano fabricando noticias (o no-noticias, que para el caso es lo mismo) y continuar animando el panorama mediático con grabaciones y comunicados propagadísticos. Puro entretenimiento. Que si unos ‘manejan’ a la justicia a su antojo, que si otros se ‘aburren’ y se aficionan al espionaje… También están los que se cabrean y se dedican a increpar al ‘mensajero’ (el ministro de Trabajo tuvo que pedir dispulpas por su jefe de prensa) y, como no anden listos, hay ‘una’ que tendrá que ponerse al día en ‘valencianidad’ para ocupar un sillón en el Senado.

Volviendo a las ‘latas informativas’, lo único extraño es que no se haya tomado más nota a nivel local. Lo digo, por ejemplo, por nuestro alcalde. Hoy mismo podríamos imaginarlo en la playa, con un favorecedor bronceado y explicando por qué el caballo de Pérez Villalta se quita del Ayuntamiento ‘por feo’ y el monolito franquista de Primo de Rivera se queda en Bibataubín por artístico. Desde luego, hay que reconocer que sería mucho más barato y operativo que poner en marcha una tele municipal. Mientras, con o sin eslogan, compremos un periódico (o no) y salvémonos todos. Mejor aún, dediquémonos a otra cosa.