Archivos para el tag ‘Grupo Joly’

Tiempos para inconformistas

Magdalena Trillo | 13 de mayo de 2018 a las 9:30

Cuando José Ignacio Goirigolzarri viajó a Granada en 2015 para presidir la séptima edición de los Premios Andaluces del Futuro, la imponente sede de BMN en el ‘Cubo’ -el fallido grupo que ha dejado a CajaGranada al borde del abismo- no tendría más significado que cualquier otra torre financiera de este país: la competencia. Hoy, tres años más tarde, aquella visita resulta casi profética: Bankia ha celebrado este jueves la décima edición de los premios en el Crucero del Hospital Real con un acto cargado de simbolismo: era la primera intervención pública de Goirigolzarri en Andalucía tras el proceso de fusión y no venía de vacío.

Comenzó la mañana anunciando la puesta en marcha con la Diputación de un proyecto de ofibús para acabar con la exclusión financiera -más de 39.000 vecinos de 60 pueblos no tienen servicios bancarios- y, a primera hora de la tarde, desveló en un encuentro con los periodistas que Andalucía se sitúa como un territorio estratégico en los planes de expansión de Bankia -especialmente para captar empresas- y confirmó la apuesta por Granada como base para pilotar el proyecto en toda la zona occidental.

Para Bankia, una entidad que también ha tenido que superar su particular travesía del desierto hasta consolidarse como el cuarto gran banco del país, las razones históricas y el atractivo poblacional de nuestra comunidad pesan tanto como las expectativas tangibles de crecimiento y de negocio. Podría parecer una hoja de ruta previsible pero no lo es; nunca lo es cuando entran en juego los actores del sistema financiero y, menos aún, cuando se arrastra en la mochila la burbuja de excesos y desaciertos de las antiguas cajas de ahorro -de la polémica CajaMadrid y las otras seis entidades regionales que marcaron el nacimiento de Bankia en la reestructuración del mapa bancario de 2010 y los propios de CajaGranada con sus tres socios de aventura del arco mediterráneo-.

Con permiso de los cinco jóvenes premiados este año en la convocatoria que Bankia y Grupo Joly organizan desde hace diez años para poner rostro y apoyar el talento andaluz, Goirigolzarri también fue el protagonista de la velada en el Hospital Real. Sobre el escenario, con un discurso completamente alejado de los protocolos y los lugares comunes, y abajo, en los corrillos, marcando las dotes adivinatorias de los invitados: ¿acabará siendo el próximo presidente del BBVA? ¿volverá ocupando precisamente el puesto del controvertido Francisco González?

Una pregunta sin respuesta, de momento, que tiene sentido porque hablamos de Goirigolzarri. Banquero, directivo, responsable de un gigante financiero, pero no uno más. Con una intensa trayectoria que ha construido sobre el valor de los números pero también de las palabras. Y de la ética.

Dicen los académicos de la RAE que el “inconformismo” es la “actitud o tendencia de la persona que no se conforma con lo establecido y lo rechaza”. El presidente de Bankia necesitó menos de un minuto en desmontar este sentido destructivo del concepto: porque no es “inconformismo de salón” lo que necesitamos, porque pierde todo su valor si se queda en una “crítica desapegada y sin compromiso”, porque es todo lo contrario a las actitudes ‘anti’ y porque no es meramente “destructor” si realmente queremos que transforme la realidad y cree valor a la sociedad.

Un inconformismo “sano” que “exige ambición y entereza”, que nada tiene de “ingenuo” -ahí está el fracaso siempre acechando para recordárnoslo- y que tanto necesita de la “perseverancia” y del esfuerzo. Y hasta de la humildad… No son recetas fáciles de ningún libro de autoayuda. No en “un mundo donde cada vez hay más palabras y más ruido…” No para quien tiene una idea tan clara de lo que significa ser ejemplar: por lo que perdura, por lo que legitima y por lo que contagia.

Bankia ha desembarcado en Andalucía, está dispuesta a crecer y, siendo consecuentes, habrá de hacerlo desde ese inconformismo que tiene que ver con construir, con cumplir, con sumar. Lo ha dicho públicamente alguien que cree en la responsabilidad del compromiso. Para Granada, el discurso d e Goirigolzarri no deja de ser una oportunidad; es el momento de tomarle la palabra…

22-M: No todos son iguales

Magdalena Trillo | 15 de marzo de 2015 a las 10:00

Escuchar a un banquero hablar de valores choca. Sorprende si lo dice alguien que está al frente de una entidad como Bankia, con una historia tan poco ejemplar detrás, y más perplejidad produce si lo hace desde Granada con todo un alegato contra la fatalidad. ¡Cuánto podríamos contar nosotros sobre la fatalidad!

Si algunos de los muchos asesores que rodean a los candidatos a la Presidencia de la Junta se hubieran dado esta semana una vuelta por el Parque de las Ciencias y hubieran asistido a la entrega de los Premios Andaluces del Futuro habría encontrado una magnífica munición que incorporar a la campaña electoral. Susana Díaz, que todavía no se ha hecho la foto con el presidente de la antigua CajaMadrid, puede que no sepa que poco tiene que ver Goirigolzarri con los banqueros al uso y que tal vez tenga el discurso más rompedor de quienes dedican hoy sus esfuerzos a los balances antes que a las palabras. “Creer en el futuro es la mejor medicina contra el fatalismo, un mal que nos conduce a ser espectadores y no actores de nuestra propia vida”.

Como en política, el sistema financiero está atravesando uno de los momentos de mayor descrédito y cuestionamiento de nuestra historia democrática. Como en política, también en el mundo de los periódicos color salmón se está viviendo una intensa etapa de regeneración. Y, como en política, costará saber si son nuevos rostros para viejas prácticas o si, realmente, los errores pasados están obligando a imponer una mínima ética aunque sea por pura supervivencia.

Al terminar la entrega de la séptima edición de los premios que organizamos Grupo Joly y Bankia, los propios colaboradores de Goirigolzarri me confesaban que nada de lo que entendamos como “previsible” e “imaginable” tiene que ver con la persona que desde hace tres años está intentando enderezar uno de escándalos más sonoros de la banca española.

Empezando porque se escribe su propio discurso, sacude la fibra sensible y dice lo que quiere decir pasando de protocolo y formalismos: “Deben servir de espejo del progreso andaluz”. Se refería a Pablo, Mariela, José David, Alberto y Sara, los protagonistas del acto. “Sois un ejemplo de ilusión, de compromiso y de responsabilidad. Estos son los valores que necesitamos hoy y los valores que necesitaremos siempre”. Olviden el contexto. Cualquiera de ellos podría haber estado en La Maestranza recibiendo una delas distinciones del Día de Andalucía.

Sin acento andaluz, con acento (casi) extranjero, el cordobés Pablo Gómez Castro expresó con tremenda sensibilidad lo que allí pensábamos todos y lo que, seguro, a todos nos gustaría encontrar cuando miramos a Andalucía: “Me reconozco en una Andalucía que ama y que se deja amar, una Andalucía que no tiene complejos, una Andalucía que nada tiene que ver con los tópicos”. Recuerden su nombre. Está afincado en Los Ángeles y en su curriculum ya aparece su participación en películas como Blancanieves. A Pablo le pasa como a cualquiera de los políticos que estos días pide su voto; que “no se conforma”.

Es la generación del esfuerzo. Es la generación del talento. Todos ellos son de esa generación ‘perdida’ que todos los partidos quieren ahora salvar. Para que “retornen”, para que no se tengan que marchar. Bueno, en estos días lo rescatamos todo y a todos. A las mujeres, a los abuelos, a las familias, a los parados, a los enfermos. Miren qué necesitan y busquen la ‘solución’ en las cientos de medidas que se acumulan en los programas.

Pero empiecen también a comparar. Bien saben los bancos que sobre el papel se arregla todo, que los balances contables –como las promesas electorales– lo soportan todo. Distinto será cuando despertemos, cuando nos tengamos que volver a levantar y se hayan apagado las sintonías de la campaña. Dicen ellos que se juegan mucho el 22 de marzo. Créalos. Pero no por ellos; por usted. Somos ‘nosotros’ los que nos jugamos mucho el próximo domingo. Todavía tiene una semana para pensar y para decidir a quién votar.

Desde la transición no teníamos una oferta tan amplia. Piénselo, desde el corazón, pero también desde la razón. No todos son iguales.

Carta a los lectores

Magdalena Trillo | 15 de septiembre de 2013 a las 17:10

Quienes me conocen saben que escribir esta columna es uno de los momentos más complicados de la semana. Y la principal la razón son ustedes; los lectores. Quienes dan sentido a este viejo oficio por mucho que algunos lo quieran denostar, reducir y apartar del juego democrático; por mucho que se diluya en el océano de información que nos torpedea a diario y por mucho que, entre todos, lo acabemos descafeinando con envoltorios de innovaciones tecnológicas, banalidades y estrategias de mercadotecnia. Lo pensaba hace diez años cuando nació Granada Hoy y me reafirmo hoy. Nada en esta profesión tiene sentido si ustedes no nos escuchan al otro lado y no respondemos a sus expectativas.

Aunque se hayan multiplicado los canales y las voces, aunque ya no esté muy claro de dónde surge la noticia y a dónde llega, quién controla a quién, quién vigila a quién, ser periodista hoy tiene las mismas exigencias de ética, de honestidad y de compromiso que hace un siglo. No sé si lo decimos lo suficiente en las facultades y no sé si lo acabamos olvidando en las redacciones. Tal vez nos dejemos distraer poniendo apellidos al oficio, nos perdamos empaquetando los mensajes y no nos demos cuenta de lo fácil que resulta prostituir la profesión desde la tiranía de la superficialidad y las exigencias de las prisas.

Pensarán que hablar de ética y deontología es prehistórico, pero estoy convencida de que es lo único que nos puede salvar. Salvar de nosotros mismos y protegernos de la crisis del sector. Somos intermediarios pero no asépticos; la distancia la debemos marcar con el poder, no con los ciudadanos. Independencia, rigor, honestidad… No hace tanto que el periodismo era un oficio respetado y necesario; que el periodista era una persona importante y admirada. Grandes personajes de la historia como Churchill y Hemingway nunca dejaron de sentirse periodistas, de reivindicar con orgullo su profesión, aunque ni la información era entonces la mercancía que es hoy ni el periodismo se había dejado contaminar por la industria del negocio, por la dictadura del capital. Es verdad que la prensa está en el ojo del huracán -nos ha golpeado la crisis económica, tecnológica, de modelo y hasta de credibilidad- pero no son los pilares de la profesión los que se tambalean ni es su papel como garante de nuestra democracia y nuestro sistema de convivencia lo que está en cuestión. Será un dinosaurio… pero sigue ahí, cada mañana, empeñado en recordarle que el mundo, su mundo, sigue ahí.

¿Se imagina una mañana sin periódicos? ¿Un día sin noticias? ¿Una Granada sin periodistas ni medios de comunicación? Yo no… Quienes hace diez años tuvimos el privilegio, la enorme responsabilidad, de poner en marcha Granada Hoy estábamos convencidos de que era una profesión con un pasado del que sentirse orgulloso y un futuro que valía la pena defender. Lo mantenemos. Granada Hoy nació con un propósito: sumarnos a la oferta informativa de esta provincia y abrir una ventana a la pluralidad. Ayudar a construir Granada, a hacer Andalucía, sin ataduras ni hipotecas. “Más y mejor información”, decíamos entonces. No soy yo quien debe juzgar si se han cumplido las expectativas pero sí creo que es mi obligación recordarlo hoy y renovar nuestro compromiso con ustedes.

Esta semana he recuperado de la hemeroteca aquel primer número del diario que un 14 de septiembre de 2003 llegó por primera vez a los quioscos, a las oficinas, a bares, a los buzones de sus casas. Parece un prodigio. Hemos superado los 3.600 números y mantenemos la fortaleza y la ilusión para seguir sumando dígitos. Amparado por Grupo Joly, la empresa periodística más antigua de este país, el grupo de prensa de referencia en Andalucía, el primer editorial recogía un propósito de intenciones que hoy queremos revalidar: “un periódico para una sociedad plural”. Defendíamos el valor de la competencia para luchar contra las inercias y las rutinas y expresábamos la voluntad de toda la redacción por sumarnos a la oferta informativa de esta provincia con un periódico independiente y comprometido, sin hipotecas y sin mordazas. “Granada”, escribíamos entonces, “es hoy más plural”. Granada, decimos una década después, es más plural. Desde aquel 14 de septiembre y para siempre.

La crisis del sacrificio

Magdalena Trillo | 9 de febrero de 2009 a las 22:40

LO confesaba Manuel Chaves hace unos días en la tradicional comida de Navidad con la prensa: por regla general, es tremendamente difícil trabajar con los alcaldes del PP. Lo ha sido hasta ahora -como nos reconoció en un corrillo a los directores de los diarios de Granada, Málaga o Huelva de Grupo Joly- y, de momento, la crisis no ha sido excusa suficiente para buscar una excepción.

 

Justo ayer, Granada fue el escenario que eligieron los populares para protestar en plena calle -arropados por cientos de simpatizantes y con la participación de Javier Arenas- por la forma en que el Gobierno central y autonómico está gestionando la crisis. El lema de la manifestación era Por un empleo para todos.

 

Sin embargo, es difícil saber si en ese “todos” no se está porque no se puede o porque no se quiere. La mejor muestra es la polémica que se ha suscitado esta semana en torno a uno de los planes del Gobierno andaluz para generar empleo: más de un alcalde andaluz del PP -es el caso de Granada, Motril, Salobreña o Dúdar- no lo ha solicitado. ¿Boicot a la Junta? Como en todos los conflictos, siempre hay razones que evidencian que no hay verdades absolutas.

 

Ocurre, por ejemplo, al conocer la versión del alcalde de Granada. Me explicaba hace unos días el motivo de haber quedado al margen del programa: la convocatoria se realizó dejando tan poco tiempo a los municipios para efectuar las contrataciones que prácticamente era imposible acogerse al plan. “Yo no puedo contratar a dedo. Luego, cuando surgen los problemas, donde vienen a manifestarse es a las puertas del Ayuntamiento”.

 

En este punto está claro que lo que quedan son argumentos de peso en todas las partes. Y una cuestión que lo trasciende todo: si uno no quiere, dos no discuten -como tampoco colaboran- y, si uno quiere, las dificultades se resuelven sobre la marcha. Pero para eso hay que poner voluntad. Hay que querer. Tal vez resulte exagerado recurrir al refrán de La letra con sangre entra, pero la esencia es la misma: sin esfuerzo no se va a ningún sitio.

 

¿Hay que sufrir? Al menos hay que hacer sacrificios… Casi todas las mañanas me levanto escuchando en la radio eso de Aprenda inglés sin tener que estudiar. Tan falso como eso otro de que se puede adelgazar sin pasar hambre y conseguir unos abdominales de revista sin moverse del sofá…Obviamente, salir de la crisis sin sacrificio y sin trabajo no es ninguna excepción.

 

Por eso resulta tremendamente desalentador que se pierdan inversiones, proyectos y oportunidades en aras de un ideario. A nadie se le escapa que ese temible 2009 que está a punto de llegar nos va a exigir a todos mucho más que buenos deseos de prosperidad. Más trabajo, más esfuerzo, pero también más lealtad. A los ciudadanos y especialmente a los políticos, que deberían dar ejemplo. ¿El mejor deseo? Convencernos todos de que es imprescindible un pacto de partidos para salir de la crisis. De la financiera, de la económica y de la social.