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La partida seguirá el 25-M

Magdalena Trillo | 10 de mayo de 2015 a las 9:41

La partida seguirá el 25-M

Parque de las Ciencias. 18.30 de la tarde. Todos los candidatos a ocupar el sillón de alcalde en la Plaza del Carmen aceptan la invitación de Granada Hoy para presentarse ante los ciudadanos. Es una foto inédita. Desde que en 1979 se convocaron las primeras elecciones municipales de la democracia, nunca habían concurrido tantos aspirantes. Ocho jugarán la partida y seis salen con expectativas de obtener representación. Entre candidatos, asesores e ‘invitados’, en torno a treinta personas anticipábamos la tradicional pegada de carteles con este simbólico encuentro en uno de los espacios que mejor simbolizan el consenso institucional -no siempre fue así- y que representa la Granada moderna, de oportunidades y de futuro que todos defienden.

En la antesala de la larga campaña que se inició oficialmente la noche del jueves, probablemente habrá sido la única ocasión en la que han podido conversar. Algunos ni se conocían. Para esa cita no había que preparar el discurso pero sí las poses. Y los saludos; los sinceros y los que se colaban afilados con aprendidas lecciones de márketing y buenos modales. Torres Hurtado (PP), Paco Cuenca (PSOE) y Paco Puentedura (IU) ya unieron sus manos en la campaña de 2011 y han compartido vida municipal durante los últimos cuatro años. El ex senador socialista Luis Salvador, un clásico ‘renovado’, ha logrado posicionarse en la primera línea de la política local con su apuesta por Ciudadanos, el partido de moda, y confía en convertirse en la gran revelación de las urnas, justo el papel que desempeñó Mayte Olalla en las anteriores elecciones. La candidata de UpyD, que tiene el desafío de capear desde Granada el momento de hundimiento de su partido a nivel nacional, afronta un escenario más gris.

Con el mismo pronóstico de irrelevancia que se presenta para el Partido Andalucista y para Vox. Domingo Fuentes e Ignacio Nogueras, sus cabezas de lista, son más que conscientes del reto pero ninguno pierde la sonrisa. Ni la fe -en su caso justificamente necesaria- en lograr sumarse al ‘efecto sorpresa’… Aunque los vientos de cambio y novedad, lo asumen los tradicionales y lo aprovechan los emergentes, soplan mucho más caprichosamente hacia el naranja de Ciudadanos y hacia ese morado de Podemos que finalmente buscará su irrupción en la capital con la etiqueta blanca de Vamos Granada aliándose con Equo y diversos colectivos sociales y situando como candidata a la decana del Colegio de Abogados, Marta Gutiérrez.

Todos salen a ganar. El actual alcalde, que aspira a un cuarto mandato, ya ha dejado claro que va a por la mayoría absoluta y ha pedido a los suyos que no se amilanen, que lo reclamen abiertamente. Hace meses que desde su equipo de gobierno se advierte sobre la inestabilidad que supondría que la izquierda se uniera -en este caso PSOE e IU con Vamos Granada en lugar del PA- reeditando lo que, a su juicio, ha sido uno de los mandatos más convulsos en la historia reciente de la ciudad: el periodo 1999-2003 en que el socialista José Moratalla quebró el gobierno del ‘popular’ Díaz Berbel. El fantasma del desgobierno que planea sobre los 170 municipios de la provincia -se incorporan 2 localidades respecto a la convocatoria de 2011- con la misma incertidumbre que lo hace sobre los más de 8.122 ayuntamientos de toda España, sobre las diputaciones y sobre las 13 autonomías que concurren a las elecciones del 24-M.

El “miedo” al tripartito e, incluso, a un hipotético cuatripartito que uniera a todos los partidos (Ciudadanos se aliaría con la izquierda) en contra del PP. Es por ello que Torres Hurtado siempre dice que el PP sólo gobernará si llega a la absoluta. Sin embargo, en esta ocasión puede que no sea exactamente así. Hay alternativas. Por primera vez la derecha tiene un partido cercano y con opciones al que aliarse: el partido de Albert Rivera que, desde el discurso del cambio sensato y la moderación, ha frenado en seco las expectativas de crecimiento de los seguidores de Pablo Iglesias y se ha colado en todas las encuestas con unas estimaciones de voto impensables hace sólo unos meses. El estreno fue contundente en las autonómicas andaluzas del 22 de marzo y, a la espera de conocer la capacidad final de Ciudadanos para improvisar candidatos en la siempre personalista batalla local, las tendencias que vislumbran todas las encuestas situarían a Luis Salvador en una comodísima situación de ventaja como posible llave de gobierno.

Así se refleja en el sondeo que Granada Hoy publica hoy. Torres Hurtado pierde la mayoría absoluta y se sitúa diez puntos por debajo de los resultados de 2007 y 2011 que le auparon con sus actuales 16 concejales. Los socialistas consiguen blindar sus 8 ediles con un porcentaje de voto ligeramente superior al de hace cuatro años (aunque alejados aún de los 11 de 2003), IU pierde un concejal (solo Puentedura se mantendría en la Plaza del Carmen), UpyD se queda fuera y Vamos Granada y Ciudadanos entran con fuerza en el tablero con 3 representantes cada uno.

Es evidente que el clima de desafección hacia los dos grandes partidos por la corrupción y el desgaste de la crisis con los recortes y la austeridad pasarán factura a quienes han tenido que gestionar en los espacios de la administración más cercanos al ciudadano, pero son “circunstancias” que no pueden ocultar los méritos propios para la victoria o el fracaso y, al día siguiente de la votación, habrá que pedir coherencia para discernir cuánto aporta y cuánto resta la gestión personal frente a la marca de los partidos y los líderes nacionales. Y pedir responsabilidades. ¿Se imaginan dimisiones la misma jornada electoral como acaba de ocurrir en Inglaterra?

Si finalmente el PP pierde 4 concejales, Torres Hurtado tendrá que emplearse en la política del pacto y de su generosidad y talante dependerá en buena medida que sea la izquierda o la derecha la que gobierne en Granada los próximos cuatro años. Su alianza con Ciudadanos es la preferida según la encuesta elaborada por Commetia para todo Grupo Joly pero muy cerca se sitúa también el pacto entre PSOE, Vamos Granada e IU. En Andalucía, pese al bloqueo en el que estamos sumidos desde el 22-M para la investidura de Susana Díaz, no hay una propuesta alternativa de gobierno al PSOE pero en el horizonte que dibuja el sondeo a nivel local sí lo habría. Es, justamente, el panorama de acusada fragmentación del voto que se producirá en decenas de ayuntamientos y que obligará a viejos y nuevos partidos, a clásicos y emergentes, a sentarse a negociar y a tejer alianzas que pueden ser absolutamente imprevisibles. Más aún si tenemos en cuenta la multitud de ayuntamientos en los que concurren independientes. La sopa de siglas, como advierten los analistas desde hace meses, se convertirán en una de las notas más características de las elecciones de 2015.

Lo cierto, de momento, es la incertidumbre. Lo previsible, que la verdadera campaña de los políticos empezará el lunes 25 de mayo cuando tengan que dar forma al voto ciudadano, al de los siempre convencidos, al de los fugados y al de los reconquistados; al útil, al del desencanto y al de castigo. Como publicábamos en el arranque electoral, será una carrera de vértigo al 24-M y con múltiples incógnitas. Tal vez una de las más morbosas sea la del papel que desempeñará Luis Salvador. ¿Tiene “corazón socialista” como suele decir el alcalde? Porque, si de pactar se trata, ya les avanzo que el feeling con Torres Hurtado que se vio la tarde del Parque de las Ciencias está a años luz del que pareció tener con su ex compañero Cuenca… En las locales cuentan los partidos pero cuentan, sobre todo, las personas. En la foto de familia, ¿tal vez para despistar?, Luis Salvador insistía en colocarse a la izquierda de Pepe Torres…

La clave está en las mariposas

Magdalena Trillo | 13 de abril de 2014 a las 11:48

Nunca lo había pensado: entre las pocas cosas que repartidas siempre tocan a más están el dolor y la miseria… Las precarias matemáticas que aprendemos en el colegio no nos alcanzan para comprender las grandes certezas de la vida, esas que te asaltan como caprichosas paradojas y hacen tambalear los principios más asentados de la lógica. Dividir no siempre significa restar. Y lo podemos aplicar al dolor y la miseria como hace el protagonista de El hombre que amaba a los perros, ese aspirante a escritor con que Leonardo Padura nos sumerge en la destructiva historia de víctimas y verdugos de Trotski, pero jamás funcionará ni para la fortuna ni para la riqueza… Pienso en los cien mil granadinos que engrosan las listas del paro y en ese puñado de privilegiados que pueden pujar por el viejo yate de un rey. No, no todo es como parece.

Nuestro último suspenso es en la vida real. El PISA de adultos ya dejó claro en octubre que los españoles no somos capaces ni de entender El Quijote -el nivel de un licenciado es similar a un bachiller japonés- y ahora parecemos sorprendernos con que los alumnos de 15 años sean incapaces de resolver los problemas cotidianos; se desenvuelven mejor haciendo una operación matemática que leyendo un mapa y comprando un billete de tren. ¿Nos hemos preguntado a qué se dedican cuando cruzan la puerta del colegio? ¿Y cuando llegan a casa y los protegemos sin dejarles que sepan ni cómo encender la calefacción? Son habilidades y conocimientos, pero son también prioridades y algo tan utópico en este país como ponernos de acuerdo en qué queremos enseñar, que necesitamos aprender, antes de coger el puntero digital.

No todo es como parece… ni en el terreno de los números ni en el del pensamiento. Tenemos pruebas más que suficientes con encuestas y presupuestos de cómo una tabla de Excel lo aguanta todo, pero lo realmente revelador es lo que esconden las palabras. El presidente del TSJA lamentaba este jueves los pocos recursos con que cuentan para “garantizar la función constitucional de la justicia”, la poca autonomía que tiene el Alto Tribunal para reorganizar su propia ‘casa’ y el lamentable papel de “poder mendicante” que les toca desempeñar. Si no se renuevan los ordenadores, advirtió Lorenzo del Río, se va a producir un “colapso informático”. Es decir, que los jueces no podrán hacer justicia no por razones humanas ni divinas, sino porque los ordenadores están desfasados.

La clave está en las mariposas. Es imposible ver Tesis sobre un homicidio [cuánto recuerda al Ricardo Darín de El secreto de sus ojos] sin obsesionarse. Lección de alumno a profesor: un juez no hace justicia, sino que se encarga de hacer cumplir la ley; el engaño de las sociedades modernas es hacernos pensar que lo legal es lo justo cuando las leyes, la noción de justicia, están establecidas por unas personas que lo único que buscan es sostener su poder.

Roberto Bermúdez enseña Derecho Penal y Gonzalo cursa el máster. Su tesis parte de las quiescentes crisálidas: usted puede aplastar una mariposa hasta que muera y eso no es ilegal; ahora bien, si esa mariposa pertenece a una colección invaluable de un multimillonario, puede ir preso. No es el acto en sí lo que se juzga y la ley no nos protege de un hecho aberrante sino que se limita a intervenir cuando ese hecho aberrante amenaza la voluntad del poder. El profesor asegura poder refutar esta tesis con veinte argumentos distintos pero no nos desvela ninguno… Nos invita a vivir. Y en la vida todos los días alguien aplasta y retuerce una mariposa sin que ninguna ley pueda hacer nada para impedirlo.

Así planteado tal vez resulte excesivo y catastrofista, pero yo no dejo de ver mariposas aplastadas. Una supuesta excepción a esta regla la hemos visto esta semana: algunas mariposas pueden ser rescatadas si nos saltamos la legalidad. Lo ha hecho la Consejería de la Vivienda y ha desembocado en la primera gran crisis del gobierno bipartito de la Junta. Los socialistas han enarbolado la bandera de la ley y la igualdad mientras IU se ha enroscado en la necesidad de la excepcionalidad para hacer justicia social; pasar de lo legal a lo justo. Dos posturas defendibles si no estuvieran manchadas por la demogogia y el interés partidista.

Deberíamos debatir mucho en las aulas de Derecho y de Ciencias Políticas sobre la vida de las mariposas, sobre lo útil que sería que los jueces no se limitaran a memorizar leyes como quien digiere la lista de los Reyes Godos y sobre lo que ganaríamos si los políticos no las interpretaran a su antojo como quien adapta una receta de la Termomix. Pero la vida no espera. Y en la vida real volvemos a suspender.

 

Leer más: La clave está en las mariposas http://www.granadahoy.com/article/opinion/1750825/la/clave/esta/las/mariposas.html#sSf3NTEAd3l2T1dc

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In memoriam

Magdalena Trillo | 14 de septiembre de 2010 a las 18:17

“Cuando pinto me siento como un combatiente de la resistencia buscando libertad ”. “En un plano simbólico, incluso espiritual, el arco o el óvulo significa refugio, promesa de protección, amparo”.  El “combatiente” es José Guerrero. Con estas palabras describió en 1972 uno de los lienzos de su serie Solitarios. Quien habla de su búsqueda de “amparo” y “protección” es María Dolores Jiménez Blanco. Ilustra con esta reflexión la fascinación del pintor granadino por las líneas paralelas de las cerillas. Por el orden y el ritmo. Persiguiendo, atrapando, los rayos de luz que llevan de la oscuridad a la claridad.

El legado de José Guerrero saldrá de Granada esta semana. Solitario y desamparado. Con el silencio cómplice de todas las administraciones. En dos días se ha zanjado una negociación de tres años. Una rueda de prensa y un ultimátum han sido suficientes. Izquierda Unida ya tiene una página con la que engrosar la historia de despropósitos de esta ciudad y con la que culminar su paso por el gobierno de la Diputación: el certificado de defunción del Centro Guerrero (13 de junio de 2000-15 de septiembre de 2010).

Ha hecho el trabajo sucio. María Asunción Pérez Cotarelo compareció ante los medios con cara de víctima. “La Diputación no puede ceder más”, sentenció. En frente, ya saben, unos artistas elitistas e intransigentes. “La aristocracia”, evitó decir. Pero por principios, esos que ya nadie traiciona, debió haber presentado su dimisión.

Juan Vida pedía hace unos días“explicaciones”. Se preguntaba por las posturas de unos y otros. ¿Dinero, reparto de poder, representatividad? Planteaba si la letra del contrato era demasiado pequeña… No hay acuerdo cuando no hay voluntad. Esta ha sido la historia de un matrimonio en decadencia. Primero fueron los roces y las desavenencias, luego llegó la incomprensión y ahora estamos asistiendo a la ruptura. No hay más caminos.

Y es honesto, hasta legítimo, terminar lo que se ha quebrado. Lo dicen los propios herederos cuando reconocen que la posibilidad de acuerdo queda “de momento” excluida, aunque dejan la puerta abierta (no a esta Diputación, pero sí a otras instituciones) para que el legado del pintor permanezca en Granada.

Por eso tenemos que seguir pidiendo explicaciones. ¿Dónde están los garantes de la cultura y el patrimonio? Los que pueden (deben) intervenir y mediar. ¿Dejaría la Junta que Málaga perdiera el legado de Picasso? ¿Permitiría la Generalitat que Barcelona se quedara sin la obra de Tàpies? ¿Se imaginan qué ocurriría en Euskadi si salieran la esculturas de Chillida?

Al día siguiente de conocer la respuesta de la familia al escrito de la Diputación (¿es posible otra respuesta a un ultimátum?), cogí el autobús para despedirme de Guerrero. Tardé cinco minutos en llegar. No tuve que hacer colas ni pagar entrada porque ‘celebramos’ su décimo aniversario. Me deslicé por los fondos de su color puro, me llené de energía con sus ‘penitentes’, me dejé perder por los enormes campos de azules, negros y amarillos. La apoteosis del color de José Guerrero… Compré varios libros y los traje a casa pensando que, seguramente, la próxima vez que quiera ver un Guerrero tenga que montarme en un avión y hacer miles de kilómetros.

A pesar de la miopía de algunos, el Centro Guerrero se había convertido en uno de los museos de arte contemporáneo con más prestigio del panorama nacional. Ahora tocará empezar de cero. Y no nos equivoquemos, el Centro Guerrero es la obra de Guerrero, su legado, la gestión que se ha llevado a cabo en la última década. El Centro Guerrero no es el edificio de la calle Oficios. El edificio es un (magnífico) continente que llenar de arte o sumir en la mediocridad.

Pero en Granada no pasa nada. Hoy iremos todos a Fray Leopoldo y celebraremos sus milagros en una ciudad que se muere de granadinismo.

Mala suerte

Magdalena Trillo | 31 de julio de 2010 a las 21:06

En mi casa, la de mis padres, no se conoce otro templo mundano que no sea CajaSur. Mi madre dice que es como lo de ir a misa: se va y punto, que en la iglesia nada malo te puede pasar. Hoy tendríamos razones de peso para rebatir cada uno de sus argumentos y de sus creencias. Pero ni lo intento. Ni los escándalos de pederastia de los curas ni la debacle de la caja secular pueden aniquilar las pequeñas cosas de toda una vida. El color de tu libreta de ahorros, donde te ingresan el PER y donde te fían los números rojos como lo hace cada semana el carnicero de la esquina, es como tu ADN. Fidelidad.

Y todo se hereda. La primera cuenta de ahorros que tuve en mi vida me la abrió mi madre cuando tenía doce o trece años. Ella figuraba como titular y a mí me dejaba guardar las pesetillas que entonces ganaba tocando con la banda municipal de música. Jamás tuve paga, pero sí un cheque minúsculo que llevaba a casa con el orgullo de quien ha hecho algo bueno. De CajaSur pasé a Unicaja mientras estudiaba Periodismo en Málaga y de allí salté a La General cuando me vine a trabajar a Granada. Y ahí sigo; hoy por principios y entonces por rutina. Por cercanía. Tan fiel como mis padres.

En aquellos años en mi pueblo, como en tantos núcleos rurales de la Subbética cordobesa, se votaba a IU. Eran buena gente. Trabajaban en lugar de especular, no cobraban dietas por mover un dedo y no tenían coche oficial ni doscientos asesores de palmeros. Nadie amasó una fortuna y los pecados de cohecho eran ‘la voluntad’; no más que un saco de papas nuevas, un par de conejos o un manojo de espárragos.

Hoy los bancos tienen estrés, los socialistas depresión y unos cuantos de IU se “refundan” mientras otros muchos guardan bajo el brazo sus principios y se van a casa a esperar que pase la crisis. La crisis o la mala suerte. La ‘edad oscura’ que retrataba Umberto Eco en A paso de cangrejo. Más supersticiosos que nunca. ¡Quién se atrevería hoy a romper una de esas ‘cadenas de la suerte’ que llegan por email con falsos mensajes del tipo “Envía este correo a cinco personas; Juan no lo hizo y quebró su empresa…”.

Y no son cosas de pueblo, de personas mayores ni de asustadizos. Necesitamos creer en algo. Aunque sea irracional. “La principal fábrica de creencias ya no está en la Iglesia, sino en uno mismo”, dice el sociólogo Andrés Canteras en La Vanguardia. “Es posible que la razón se haya impuesto a la fe, pero no ha eclipsado al misterio”. No se explicaría de otro modo que 360.000 españoles, incluido Cristiano Ronaldo y conocidos empresarios y deportistas, se hayan comprado una pulsera Power Balance para restaurar su “equilibrio electromagnético”. Mi abuela Magdalena tenía una. Hablo de los 80 y  ya entonces era un misterio. Yo quería una para sacar sobresaliente en Plástica, para que lloviera el fin de semana y no fuéramos a coger aceitunas o para que nos tocara la lotería y pudiéramos irnos de vacaciones. Nunca funcionó. Mi madre me dijo que es que sólo servía para personas mayores…

Recuerdo un día que, viendo la inutilidad de las pulseras, se nos ocurrió en el colegio fabricar una varita mágica con un palo de olivo y papel de aluminio. Nos inventamos un ritual y pedimos muchas chucherías, intentamos castigar a los ‘malos’ con inesperados episodios de mala suerte y hasta invocamos a Cupido para que nos conectara con el chico que nos gustaba. Tampoco funcionó.

No sirven los remedios, pero ahí está la enfermedad. Y ahí seguimos. Como en la última película de Woody Allen. Buscando sentido a la vida entre espiritistas; buscando algo mágico para hallar la felicidad. Justificando en la mala suerte el fracaso de España en el Mundial; contando los días que faltan para que ZP termine la presidencia de la UE para ver si otro mundo es posible…