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Barbacoa de chorizos

Magdalena Trillo | 21 de julio de 2013 a las 10:21

He tenido que horrorizarme con la insípida carne de ballena, descubrir la nieve azul y pagar nueve euros por una cerveza para ver con perspectiva la crisis española. La de la flor de invernadero que diría De Guindos y la de andar por casa. Es lo bueno de viajar, que abres los ojos y relativizas. Lo digo en esta ocasión a cuenta de los noruegos, que viven en un país de fachada comunista, con una de las estructuras tributarias más severas de Europa, un robusto Estado del Bienestar (caro hasta para ellos) y un estúpido sistema de apartheid contra el alcohol que ha terminado creando un verdadero problema nacional. Con el reno y el alce he descubierto que de chorizos anda el mundo lleno -algunos tan sabrosos y picantes como el español- y con una semana en la implacable y lluviosa Bergen he hallado el sentido de las escapadas nórdicas a la barata y ‘sunny’ Spain: verdaderas expediciones ‘botelloneras’ en aviones tan veloces como el barco vikingo del impronunciable Ragnar Lohtbrok que deberíamos explotar turísticamente. Tendrán uno de los niveles de vida más altos del mundo, pero no todo reluce bajo el sol si una niña de ocho años tiene que recordarse con un grafiti sobre la ventana de su habitación que la vida es “beautiful”… Pensarán que, con todo lo que ha pasado esta semana en España, me pierdo en frivolidades. Tal vez lo sean; pero hay veces en que sólo el camino a la inversa te da la verdadera medida de las cosas.

Piensen, por ejemplo, en el ex ministro José Blanco. ¿Corrupto o víctima? Casi lo hemos convertido en un héroe nacional en cuanto el Supremo lo ha sacado de la lista de negra de ‘presuntos’ delincuentes. Es verdad que en este país hay un problema con la presunción de inocencia (¡no existe la presunción de inocencia!) pero, cuidado, que lo que se denunciaba en el Caso Campeón va más allá de Pepiño y es, cuanto menos, turbio: un ministro que se cita en una gasolinera con un empresario gallego para asuntos poco claros (no hay pruebas de cohecho pero sí una extraña historia de un primo y un supuesto pago de 200.000 euros), todo un número 2 de un partido que llama a uno de ‘sus’ alcaldes socialistas para agilizar el expediente de un negocio… Dice el auto del Supremo que Blanco es inocente, que no “presionó” y que legalmente no hay delito, pero ¿qué hace todo un ministro intermediando en una operación municipal para un viejo amigo? Legalidad, ética y estética…

La que tampoco tiene el presidente del Constitucional. Apenas hace un año que su ‘colega’ del Supremo Carlos Dívar fue obligado a dimitir por sus escapadas hawaianas a Marbella -¿sólo los políticos viven ajenos a la realidad?- y ahora es Pérez de Cobos quien nos sorprende con su militancia activa en el PP. Que el propio tribunal haya tenido que recurrir a la letra pequeña de la ley para justificar la afiliación política de la persona que está al frente del organismo que decide en este país sobre los temas más conflictivos y de mayor calado ideológico sobrepasa el despropósito y la indecencia. Si tan legal y defendible es (era), ¿por qué se dio de baja hace dos años? ¿En base a qué subapartado de qué artículo debemos creernos, hoy, su independencia y su imparcialidad? Solo Andalucía tiene sobre la mesa 21 recursos en el TC. Es la Ley Antidesahucios pero es también la subasta de medicamentos, la reforma laboral, los recortes en educación y sanidad, el proceso soberanista catalán, la ley del aborto, el euro por receta… No es la ridícula cuota de los 37,14 euros; es la confirmación de que este país está enfermo. Agoniza de demagogia e hipocresía.

Lo más triste del diagnóstico es que no hay que salir fuera para verlo. Ni hacen falta ‘barbacoas de chorizos’ a las puertas de las sedes del PP para recordarnos la bajeza moral de unos dirigentes que desprecian a diario al Parlamento -a la opinión pública, a los ciudadanos- con su sistemática negativa a dar explicaciones, a dar la cara, a asumir responsabilidades; con su desbordada afición a los “infundios políticos” como arma electoral.

Hablaba antes de la medida de las cosas… Junto al café matutino, el periódico con Blanco y su inmaculada y radiante sonrisa. En la radio, Rajoy y Bárcenas; Griñán, la heredera ‘digital’ y los ERE. En mi blackberry, un nuevo informe de Transparency International alertando de cómo la corrupción está afectando ya a derechos básicos como la salud. En Zimbabue, donde cada día mueren diez mujeres al dar a luz, hay hospitales que cobran 5 dólares a las embarazadas por cada grito que dan en el parto alegando que “levantan falsas alarmas”. ¡A 5 dólares el grito! Y pueden acabar detenidas y pagando intereses de su deuda de por vida… Sigo leyendo el informe y sólo me queda como refugio volver a la frivolidad del chorizo de reno. Consciente, eso sí, de su mala digestión y de que repite.

¡A ver si un ministro no puede hacer una llamadita por un amigo de la infancia! ¡A ver si en este país “va a ser punible votar al PP”! ¡A ver si un presidente del Gobierno tiene que dar explicaciones “a cada rato” por unos billetillos de 500 euros de nada!

Encuestas

Magdalena Trillo | 27 de febrero de 2011 a las 11:53

Torres Hurtado podría irse hoy de vacaciones y volver al día siguiente de las elecciones para contar cuántos concejales más cambian de bando en la Plaza del Carmen. Sin quitarse el sombrero. Sin necesidad de programa, mítines ni carteles. Al estilo durmiente de Rajoy.

Dicen los socialistas que hay partido, pero habría que preguntarles si todos juegan con la misma camiseta. Sería una buena explicación para los titulares catastróficos de la semana. Y para el espectacular resultado electoral del 22-M que vaticina una supuesta encuesta interna del PP: los populares ampliarían aún más la mayoría absoluta subiendo de 16 a 18 concejales, el PSOE se daría un batacazo cayendo a los 6 (ahora tiene 9) e IU remontaría con 3. Un escenario ficticio que nada tiene de cierto (me aseguran en el PP que no tienen encuestas locales ni saben de dónde salen estos números que no dejan de circular), pero que nada tendría de descabellado.

Visiblemente indignado lo advertía el miércoles el compañero Agustín Martínez en el informativo de Granada Televisión: “Paco Cuenca debe estar pensando en tirarse por el Tajo del Pollero”. No seremos alarmistas, pero hay que reconocer que no le ayuda demasiado al candidato socialista desayunarse el mismo día con el bloqueo sine die del Centro Lorca (con reproches incluidos entre Junta y Gobierno) y la amenaza de las constructoras del Metro de abandonar las obras y dejar toda la capital empantanada. Y todo gracias a los ‘suyos’.

En los dos casos se pueden discutir culpables e introducir matices, pero hay dos realidades: en seis meses no han sido capaces de encontrar una salida al problema de financiación del edificio de La Romanilla y las adjudicatarias del Metropolitano están desde agosto sin cobrar. Las catorce UTEs, las decenas de subcontratas (muchas a punto de la quiebra) y los cientos de trabajadores y familias que viven del Metro. Por mucha utilización electoralista que se esté haciendo de los temas (que la hay), es difícil no coincidir con el PP cuando habla de “nefasta gestión”. Y, desde luego, no parece que se pueda admitir como excusa que el problema de liquidez es compartido…

Si unos y otros siguen ayudando en la misma dirección, el desgaste de la marca PSOE agrava la derrota socialista y no hay sorpresas en las comarcas de Loja, Guadix o Motril, el equipo de Torres Hurtado y Sebastián Pérez aumentará su porcentaje de votos en la capital y en el cinturón y la Diputación cambiará de signo tras más de tres décadas de gobierno socialista. Precisamente, el Barómetro que hoy publicamos todos los diarios de Grupo Joly constata el avance del PP en toda la comunidad (se sitúa ya en 10,2 puntos de ventaja sobre el PSOE) y refleja también que donde los socialistas están peor es en Andalucía oriental.

En Granada, el que se ha puesto ahora a remar a contracorriente es Blanco, dándole más color político que nunca a las vías del AVE y con un talante resolutivo capaz de trastocar el escenario para las autonómicas y generales. Sueñen: la Autovía del Mediterráneo en funcionamiento, la Alta Velocidad a punto de llegar, el Metro terminado, el Centro Lorca abierto… Todo lo que hoy es ciencia ficción.

Tan ficción como dar ya por vencedores a Arenas y Rajoy. Si a los logros ‘locales’ de aquí y allá le vamos sumando cierta recuperación económica, un respiro en las cifras del paro, la estabilización del sistema financiero, el saneamiento en las administraciones, el fin de ETA… no deberíamos descartar que Griñán pueda sostenerse al frente de la Junta y hasta Carme Chacón o Rubalcaba tenga alguna posibilidad de mantener La Moncloa. Aunque sea en el Estado del Medioestar que diría Llamazares.