Algo huele a podrido en Jerez

Paco Sánchez Múgica | 28 de febrero de 2010 a las 10:18

7-1-2

La renuncia ‘extraoficial’ de Aramburu ha dejado en evidencia una vez más (tal vez de forma definitiva) el liderazgo de una alcaldesa que ha ‘espantado’ a casi todos sus apoyos políticos de inicios de mandato

LA TEORÍA de la información de Jakobson no funciona. La atmósfera ha pasado de kafkiana ashakesperiana. Alguien ha tenido la culpa de que en casi tres años sólo se generasen interferencias, de que los mensajes no llegaran al receptor o ni siquiera se emitieran en una lucha atroz y encarnizada por la obtención del poder absoluto. Alguien, seguro que malintencionadamente, ha tratado de que todos hablaran un idioma diferente para que la torre jamás alcanzara el Cielo. Y ya parece que es demasiado tarde para rehabilitar un edificio amenazado por un alarmante riesgo de derrumbe. Cuatro crisis de gobierno en apenas tres años de mandato parecen demasiadas. No habría quien lo soportara. El punto y final a la relación entre Juan Ramón Aramburu y Pilar Sánchez es un jarro de agua ultracongelada para la segunda y una decisión con numerosas lecturas y muchos interrogantes abiertos. Sólo el partido deberá ir dando respuestas a los mismos. Y, como coinciden dirigentes socialistas de peso, “la decisión habría que haberla tomado ayer”. No hay tiempo. La marcha de Aramburu, cuya última aportación en el cargo ha sido echar mano de un viejo lema de Primo de Rivera, ‘Jerez, en marcha’ (nada más lejos de la realidad, pensarán algunos), ha vuelto a dejar en evidencia la supuesta capacidad de liderazgo de la alcaldesa. Y ha revelado a la luz pública otro aspecto más que llamativo de su escabroso paso por la cima del poder municipal. Curiosamente, la mayoría de las broncas y desencuentros del gobierno local, esos choques frontales entre formas de entender la política y la gestión cotidiana, los ha tenido con los ‘suyos’. Entendiendo por ‘suyos’ los que preparaban en su domicilio particular las campañas electorales, los que defendían lo indefendible para librarla de sus deslices y sus meteduras de patas, los que le sujetaban el bolso, los que si hacía falta se vestían igual que ella, o recurrían a sus repetitivas ‘coletillas’ al hacer declaraciones… La pura realidad es que el desgaste, en estos casi tres años, pocas veces ha venido de mano de ‘los otros': de los fernandistas, de los cabañistas… Éstos han permanecido en un discreto segundo plano. Como meros espectadores de la película de horror en la que podía verse cómo Pilar iba despedazando a sus políticos afines, a los grandes músicos de su orquesta personalista: desde Bermúdez hasta Canca, desde Barroso hasta Aramburu. ¿Todo el mundo, entonces, está equivocado menos ella? ¿Todo el mundo es culpable, en suma, menos ella? Lo cierto es que la renuncia precipitada de Aramburu ha vuelto a dictar sentencia y a señalar un culpable casi en exclusiva: de manera directa (por no actuar y cambiar) e indirecta (por no enterarse de lo que ocurría). Dicho culpable lo es por carecer de liderazgo o por permitir que haya liderado cualquiera, aunque fuesen personas ajenas a un gobierno elegido democráticamente. De asesor raso, Juanra, un profesional brillante, un político por catar y una persona excepcional, dio el salto a la dirección de comunicación del Ayuntamiento; y finalmente, por medio de la Ley de Grandes Ciudades, pasó a ser delegado de Comunicación con supuestos plenos poderes, por ejemplo, en la redirección de una nave a la deriva, Onda Jerez. Por el contrario, el torpedeo y las zancadillas, como les ha ocurrido a tantos otros, han sido casi permanentes. Esto ha terminado por minar una moral desgastada de tanto luchar contra molinos de viento, contra formas absolutistas y tendentes siempre a la endogamia, como así lo han venido denunciando en todo momento una amplia mayoría de concejales socialistas y, en general, todo aquel con algo que ver con la calle Consistorio. En paralelo, este desgobierno ha impulsado una oposición indolente, cómoda, a la espera de nuevos episodios de cainismo político en la acera de enfrente. Algo pésimo para la ciudad y para la calidad democrática de la misma. Este hedor a podredumbre política que ha destapado la alfombra que cubría la figura política de Aramburu sólo puede desembocar en la imperiosa necesidad de cambio: de nombres o de formas. El partido mira una mano y ve todo lo anterior; mira la otra y comprueba cómo el gobierno de la quinta ciudad de Andalucía se le escurre. Es la hora del Ser o No Ser. Hamlet en la Baja Andalucía.


  • Rafael Aguilar I.S.

    Ya nos expusimos en el ultimo Congreso del PSOE-jEREZ, cuando la lista alternativa de los militantes de base planto cara a la de nuevo reelegida Secretaria General. Obtuvimos el 14% de los votos y sin embargo no tenemos representación en la Ejecutiva entrante. Como respuesta nos amenazaron con la expulsión si manteníamos la linea critica. Hoy la situación es insostenible y el tiempo transcurrido nos da la razón. Pero aun estamos a tiempo de reconducir la situación si hoy ese 14% se transformara en el, al menos el 51%. La verdad es tozuda y el valor se les supone como en la mili. Pido desde este templo de democracia y libertad de expresión la DIMISON de nuestra Secretaria General Pilar Sanchez Muñoz por el bien del Partido y por higiene democrática.

  • antonio dominguez nieto

    Otra vez ese impresentable de Rafael Aguilar descalificando a la mano que le dió de comer colocandolo em RENACER coge un pico y una pala gandul.-

    PEPE PUÑALES