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No olvides que te quiero

Agustín Velasco | 18 de marzo de 2010 a las 12:14

pubertad de munch

  • Título: Nunca olvides que te quiero
  • Autora: Delphine Bertholon
  • Editorial: Grijalbo
  • Páginas: 336
  • Precio: 17,90 €

Lo primero que lees en la solapa del libro es: “Madison es una niña alegre y divertida que desde muy pequeña ha desarrollado una personalidad llena de imaginación y creatividad. Un día, al regresar de la escuela, un coche negro se cruza en su camino; el conductor le pide que le indique dónde puede encontrar un veterinario para su gato enfermo, y Madison, sin pensarlo, sube al coche”. Primer párrafo de la sinopsis y el corazón se te encoge, quizás por ese miedo atávico gravado por nuestras madres en nuestro ADN que nos advirtieron hasta la saciedad “no hables con desconocidos” (hasta traumatizarnos).

Madison no sólo habló con un desconocido, sino que se montó en su coche. Eso la llevó a vivir durante años en un zulo. A priori una historia que se promete dura, desgarradora, claustrofóbica, agobiante… y yo no leo para sufrir, o al menos para sufrir lo mínimo. ¡Pero he aquí la sorpresa! A pesar de la crudeza de la temática Nunca olvides que te quiero (Ed. Grijalbo) de Delphine Bertholon es una novela tierna, llena de sentimientos pero sin victimismos, en la que no eres consciente de pasar hoja tras hoja de un drama, sino un canto a la esperanza, con mucho sentido del humor pero sin frivolizar.

Esta obra nace inspirada por el terrible caso de la joven austriaca Natascha Kampusch (‘inspirada’, no es la plasmación fidedigna de ese caso en concreto) y al leer esta historia puedes llegar a comprender la entereza anímica de aquella joven que reaparecía viva después de años de secuestro.

Bertholon ha tejido una EXCEPCIONAL novela a tres voces con un ritmo ágil. Por un lado los cuadernos-diario de la niña Madison, los cambios de la adolescencia en cautiverio, su firme convicción en su libertad, la compleja relación secuestrador-secuestrado donde se presenta a su verdugo como un ser patético, atemorizado y a veces maltratado por su víctima. Por otro lado las cartas de la madre a la hija ausente que no se resigna a pasar página, que vuelca su angustia en folios secretos y hace buena cara (al menos la que le es posible) al mundo y su marido. Y como tercera voz narrativa la de Stanislas, el joven instructor de Madison del que está enamorada, y que también está secuestrado: en una relación sentimental destructiva.

Tres historias, tres dramas, pero con puntos comunes. Tres historias de ausencias: la de una hija, la de la libertad, la de la amante que está pero que no está. Tres protagonistas para los que se ha detenido el tiempo: a una metida en una habitación bajo tierra, a otra porque la vida no consigue avanzar con la incertidumbre de la desaparición de su hija, y al otro sumergido en una relación que no va a ningún sitio salgo al adiós.

Especialmente interesante es el juego psicológico entre Madison y su secuestrador. De este no sabemos más que lo que la niña ve o intuye, cosas que pueden ser errores de apreciación, como iremos descubriendo a lo largo de la historia. Madison lo psicoanaliza, lo pone a prueba, recula a veces, comete errores, sufre y hace sufrir… y voz se va sofisticando a lo largo que el tiempo corre, como ocurriría con cualquier niña que va madurando, pero sin perder una base ciertamente infantiloide ya que esa madurez no puede ser completa al estar aislada del mundo.

No sé si es porque Bertholon es guionista, sabe ajustar muy bien los tempos narrativos, omitir cosas que te hacen volar la imaginación, y, especialmente al final, organizar el desenlace de una forma magistral que te hace mantener el interés hasta la última hoja.

PD. ¿Que por qué he elegido el cuadro Pubertad de Munch para ilustrar este post? El padre de Madison tiene una peculiar forma de exteriorizar sus pensamientos más profundo, a través del arte, de los cuadros. Cuando en una crisis su mujer le recrimina que parece que ha olvidado a su hija él le deja abierto a la vista un libro con la lamina de este cuadro, revelándole que sí piensa en ella, que se la imagina así.

Próximamente: Frankenstein (Ed. Espasa) de Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley

  • natalia

    hola pues se me hace interesante el nombre del libro y al leer la sinopsis o comentarios pues yo tambien queiro leerlo, en realidad me llamo demasiado la atencion, el problema es que no ando bien economicamente, y lo he buscado durante semanas en inernet y no lo puedo hallar, hay alguna pag que me podrian brindar?, se los agradeceria mucho

  • concurso de acreedores

    La verdad es que tiene que ser un libro muy sentido y con el que han de despertarse un sinfín de sentimientos. Me gustaria leerlo.