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Entrevista a Jesús Maeso de la Torre

Agustín Velasco | 7 de mayo de 2010 a las 14:01

jesus maeso de la torre

Repito hasta la saciedad que en este blog no ejerzo de periodista, sino de lector. Para aproximaciones críticas y profesionales ya tenéis la labor de los excelentes compañeros de los distintos diarios que conforman el Grupo Joly. Y como un lector que quiere desentrañar los misterios de las páginas que lee es como me acerco a los autores. Jesús Maeso de la Torre tiene algo especial cuando hablas con él, a parte de su voz profunda de locutor o actor de doblaje. Te transmite que no está ahí para ‘venderte’ su libro, sino para charlar sobre él, y sobre más cosas, evidenciando curiosidad sobre lo que el entrevistador cuenta y sobre lo que este ha desentrañado de su obra. Entabla un dialogo en el que te apetece profundizar, y a veces te olvidas que estás realizando una entrevista. Maeso fue docente pero actualmente trabaja como asesor cultural para la Junta de Andalucía y colabora con diversas publicaciones culturales. La cúpula del mundo es un buen ejemplo de la maestría de su narrativa que ha venido demostrando a lo largo de la última década y que lo ha consagrado como uno de los más importantes narradores históricos del momento: La piedra del destino (2001); Al-Gazal, el viajero de los dos orientes (2002); El Papa Luna (2002); Tartessos (2003); El auriga de Hispania (2004); La profecía del Corán (2006); El sello del algebrista (2007) o El lazo púrpura de Jerusalén (2008).

¿En qué momento ves claro que en la historia de Cristina de Noruega había una novela en ciernes? Un año fui de visita a cristina noruegaCovarrubias, en Burgos, y me llevé una gran sorpresa al encontrarme por medio de un pueblo pequeño como este una procesión de noruegos, que reconocí por las banderas que llevaban, cantando. Se dirigían Colegiata de San Cosme y San Damián. Yo me quedé perplejo con tanto noruego, así que los seguí. Allí me acerqué al capellán para que me explicara qué venían a hacer y me dijo que allí estaba enterrada Cristina de Noruega, la princesa que vino a casarse con el hermano de Alfonso X. Lo curioso, me contó, es que cuando abrieron el sepulcro hallaron una receta médica y un poema. Y es que en la embajada castellana que fue hasta Noruega para traerla a España viajaba un médico de almas. Ahí es cuando me dije “¡ya tengo la historia!”. Ahora sólo faltaba la arquitectura política que la envolviera, porque todo el que lea mis obras verá que las construyo a base de círculos concéntricos que terminan confluyendo en un clímax vertiginoso. Esa trama política no es más ni menos que el deseo Alfonso X ‘El Sabio’ por coronarse emperador del Sacro Imperio Romano haciendo valer su parte de sangre alemana, y es que era hijo de Beatriz de Suabia. Hay que tener en cuenta que en aquella época eran muy distintos a nosotros, muy religiosos, y Don Alfonso creía fervientemente  que él era el rey elegido por las profecías, líder espiritual y temporal de la humanidad.

Parece que las ansias de poder no han cambiado mucho de entonces a ahora. El hombre siempre actúa igual. Aquí encontramos a un rey con gran ansia de poder respaldado por ideas religiosas. Él creía que era el Rex Mundi que auspiciaban las revisiones del Apocalipsis de personajes como Joaquin de Fiore y las profecías de la Sibila de Cumas, el que traería a la humanidad una nueva edad de oro. Y es qué Don Alfonso era un rey diferente: un humanista, un poeta, un alquimista… No es extraño que la admiración que despertaba hiciera que lo vieran como en nuevo Imperator Romano, más en un momento muy crucial en que los mongoles estaban a las puertas de Europa y Egipto y se necesitaba un hombre fuerte que parase su expansión.

Y sin embargo es un personaje bastante desconocido. Alfonso X es un personaje muy poco tratado, quizás un poco más por los autores andaluces por la relación de este rey con Andalucía, y en concreto con Sevilla a la que legó el lema NO&DO, “no madeja do”, por ser la única ciudad que permaneció fiel a él en sus más terribles momentos. Creo que la fascinación viene quizás porque se trata de un rey perdedor, cuyo fracaso colosal llevó a la guerra civil a Castilla. Y también por ser un rey humanista. En su Academia de Toledo se dieron cita sabios en ramas del conocimiento muy distintas y de todas las culturas. Fue un precursor de lo que hoy llamamos la ‘alianza de civilizaciones’. Pero murió olvidado en el Alcázar de Sevilla, abandonado por su propia esposa, la reina Violante. La patada de un caballo le destrozó la cara, le hundió el pómulo, lo que le daba un aspecto terrible, y su hijo lo desdeñaba por su imagen de leproso. En este libro trato de saldar una deuda porque ciertamente creo que Alfonso X merecía tener más prestigio.

Tengo la sensación que la Edad Media española no es un periodo demasiado explotado literariamente. En otros países, y en especial en Francia e Inglaterra, los autores ponen mucho énfasis en ese momento histórico y lo tratan con reverencia. Pero en España pasamos muy de puntillas, ¿es una sensación que tengo yo por desconocimiento o también la compartes? Es cierto y paradójico porque los dos reinos, el de Castilla y Aragón, fueron muy importantes en la Cristiandad. Estos reyes de sangre germana fueron expulsando poco a poco a los musulmanes hasta recuperar la península. Ya en mi primera novela, Al-Gazal, el viajero de los dos orientes, trato de poner en valor ese periodo histórico, y en concreto el Califato de Córdoba que fue un momento histórico sublime.

¿Dónde está el límite entre el rigor histórico y la ficción narrativa? ¿Cuál es la frontera que un buen escritor de novela histórica nunca debe cruzar? Eso es algo que hemos discutido mucho un grupo de autores que nos dedicamos a la novela histórica con rigor. Hubo un momento que fue para tirar la toalla, pero poco a poco se fue adquiriendo prestigio. Gisbert Haefs, autor de Troya y Aníbal, dijo que en España había una pléyade de autores que se podía igualar a los autores de Inglaterra, Francia… Y es que sí ha habido mucha novela histórica, pero muchos con escasa arquitectura histórica. Hasta que ha llegado Larsson y los fagocitado a todos, empezando por esa corriente de novelas mistérica de Dan Brown. Creo que hemos conseguido que el lector no se de cuenta dónde está ese límite por el que preguntas, pero saben que no los engañamos.

castillo apulia¿Existió realmente La Cúpula del Mundo? Sí, existió. En Apulia, Italia, puedes visitar el Castel del Monte. En seguida te das cuenta de lo atípica que es esa construcción de planta octagonal que no es para nada como los castillos que por entonces se construían, con una puerta mucho más contemporánea. El llamador de la portada del libro corresponde a aquel sitio. Allí se reunía la Cúpula del Mundo: Federico II, el prior de la orden de los Caballeros Teutónicos… ¡¡San Francisco de Asís!! Las reuniones tenían lugar todos los equinoccios de verano y abogaban por una alianza de civilizaciones. Eran gente pacífica, y si no se ha sabido más de ellos es quizás por ese carácter secreto de sus reuniones.

Me gusta el uso que haces del tiempo, del clima, para subrayar los acontecimientos de esta novela. Es un elemento muy importante para que el lector se meta en la historia. Me han llegado a decir que cuando la historia transcurre en Noruega, parte que suele gustar mucho, han llegado a sentir frío a través de las descripciones. Y cuando transcurre en castilla han sentido el calor…

¿Después de una obra de esta magnitud te ha quedado algo que contar sobre este tema? Lo he soltado todo. Una novela es una apuesta estético-literaria en los que invierto unos 16 meses. Una vez sale a la luz me olvido de ella, son como hijos que se emancipan. Además no releo mis obras nunca, soy incapaz, soy demasiado crítico con lo que escribo y mucho más desde la distancia.

  • Crasher

    Muy buena entrevista, y es cierto que Maeso es de los pocos escritores que siguen considerando la novela histórica como un género digno de respeto literario y no como un producto. Eso se nota en La Cúpula del Mundo. Y es curioso que mencione a otro autor en la misma sintonía como es el gran Gisbert Haefs.