El cebo

Agustín Velasco | 23 de junio de 2010 a las 20:32

mazmorra el cebo

El cebo (ed. Plaza & Janés) de José Carlos Somoza es como unas estampa truculenta que te causa asco pero de la que no puedes apartar la mirada fascinado. No se me malentienda, no quiero decir que el libro de Somoza me de asco. Simplemente que debería llevar impreso un aviso en plan dos o tres rombos para que no cogiera por sorpresa a los estómagos débiles. Pero para aquellos que nos deleitó American Psycho de Bret Easton Ellis (¿¿¿es posible que esté descatalogado este libro???) allá a principio de los noventa (y llegamos a plantearnos si nuestra cabeza funcionaba correctamente por ello)  El cebo es una novela altamente recomendable.

Partimos de que lo narrado representa un futuro próximo donde se han producido importantes avances científicos-psicológicos. En concreto se ha descubierto algo llamado el psinoma, una especie de ADN psicológico que hace que nuestro comportamiento y reacciones ante determinados estímulos puedan ser comprendidos a través de modelos conductuales matemáticos. Apoyándose en esta teoría se ha formado un cuerpo de apoyo policial integrado por sujetos que a través de la recreación de pautas de comportamiento o estéticas concretas son capaces de subyugar la voluntad de los criminales creando escenarios psicológicos para las distintas filias que rigen el comportamiento de los seres humanos. Ellos son los cebos. Gente captada en la infancia-adolescencia y adiestrada para convertirse en las armas más peligrosas del mundo. Una de los mejores cebos se llama Diana Blanco (¿con ese nombre cómo podía ser otra cosa?) y vive en un constante teatro.

  • Título: El ceboelcebo
  • Autor: José Carlos Somoza
  • Editorial: Plaza & Janés
  • Páginas: 496
  • Precio: 23,90 €

Un asesino en serie llamado el Espectador tiene en jaque a la policía. Posee algún truco que lo hace difícilmente clasificable en una filia convencional y logra evitar a los cebos dedicados a atraerlo. Diana está dispuesta a dejar ese mundo de peligros y falsedades por amor cuando su hermana, también cebo, desaparece y Diana se propone salvarla del Espectador cueste lo que cueste. Lo que no sabe Diana es que sin saberlo está entrando en un peligroso juego donde su pasado se revela en su más espeluznante crudeza, donde nada es lo que parece y donde no podrá confiar en nadie, ni en si misma.  

Somoza logra crear una ficción altamente creíble valiéndose de lo que todos conocemos sobre los fetichismos y elevándolo a categoría de doctrina psicológica probada. Y plantea una pregunta muy interesante: ¿existe realmente el libre albedrío o somos simplemente autómatas programados para comportarnos de determinadas maneras frente a determinados estímulos? En su universo de cebos, psicos y perfis no deja cabo suelto y todo tiene un antecedente y un desarrollo que se explica o se intuye en su novela. Además, ha sabido conectar toda la teoría psicológica sobre la que se sustenta la historia con el teatro de Shakespeare y su relación con el círculo gnóstico de Londres.

Puede pensarse en estos cebos en una especie de superseres con terribles poderes, y en parte así es, pero el precio que pagan es demasiado alto durante su aprendizaje, lleno de actos que rompen todas las reglas morales, y en el ejercicio de su profesión, pues no hay resolución limpia y en muchos casos hay que “cascar los huevos para hacer la tortilla”, es decir, ser víctima de un psicópata antres de poder detenerlo.

Todo en esta historia tiene una profundidad insospechada, desde la construcción de los personajes y sus motivaciones, a la trama en sí. Al principio piensa: “ya, claro, poli bueno va a la caza del psicópata de turno, lo pilla, libera a sus víctimas y a otra cosa mariposa”. Pero cuando llegas a ese punto de “a otra cosa mariposa” y te quedan 140 páginas por delante comprendes que has entrado en una trampa y que te queda mucho por descubrir. A El cebo se la podrá tildar de muchas cosas (hiriente, intrigante, trepidante, emocionante, excelente…) pero no de ‘previsible’. PERO IMPREVISIBLE HASTA LA ÚLTIMA PÁGINA cuando el autor nos vuelve a colar otro falso “a otra cosa mariposa”. Me quitó el sombrero frente a Somoza.

Próximamente: Diario de una chica del montón (ed. Destino) de Blanca Álvarez

  • Carlos

    Yo lo descubrí con “La llave del abismo” y me gustó. Luego me compré “Zig-Zag” y es otro novelón.
    Según tu comentario debe ser sorprendente, así que la apunto para pillarla.
    Saludos.

  • Agustín Velasco

    Me reitero. No apta para estómagos débiles. Pero en cuanto empiezas la novela no puedes parar, me la leí en dos días, no tengo otros recuerdos esos dos días que leyendo y leyendo hasta terminarla.

  • INÉS (VALENCIA)

    Soy una fan de Somoza. Empecé con ZigZag y ahora ya no me puedo desenganchar. En mi opinión es uno de nuestros mejores novelistas. Es increíble cómo prepara y desarrolla argumentos imposibles. Cada novela suya es diferente a la anterior y eso las hace todavía más interesantes, por no decir su invitación constante a otras lecturas que han servido de inspiración para sus novelas, en el caso de El Cebo tienes ganas de leerte la obra enterita de Shakespeare. Eso sólo lo consigue Somoza.