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Entrevista a Blanca Busquets

Agustín Velasco | 3 de mayo de 2012 a las 17:46

No es fácil afrontar una entrevista a la autora de una historia multimatices como La nevada del cuco (ed. Grijalbo). Mi encuentro de Blanca Busquets estaba preñado de expectación, para mí indagar en el proceso creativo de esta autora era sumergirme en una especie de máster de escritura creativa y lo primero que le pregunté cómo fue el proceso de documentación para construir la arquitectura de esta novela y ella con una sonrisa me dijo “y aquí es donde empiezo desilusionándote porque no me ha llevado nada de tiempo”.

¿Entonces cómo se fragua este libro? El libro surge en el momento en que pones juntas diferentes ideas que te rondan la cabeza. Yo siempre digo que es una novela es como una caja de bombones de sabores variados. Cuando conviertes esas ideas en un libro es como ponerle a los bombones la caja y un bonito lazo. Es un proceso muy orgánico, llega un momento que me sale solo.

Pero lo cierto es que aquí hay dos mujeres y dos historias sobre las que se desarrolla todo. Sí, las ideas básicas son dos. Por un lado quería dar a conocer lo que pasaba en la Cataluña rural de principios del siglo XX, donde se daban esas disputas entre bandos dentro de los pueblos, disputas realmente ridículas como la del final de la novela en la que se echan en cara de quién es más pariente Roser, la hermana de Tònia. Por otro lado el tema del bulling de Lali. Esto es algo que me pasó a mí y necesitaba sacarlo fuera de una vez por todas. Al final creo que queda muy patente que en toda época, sea cual sea, se puede sufrir igual… y se puede superar.

¿Fue difícil escribir en paralelo? Lo cierto es que primero escribí la historia de Tònia, necesitaba empezar por el pasado para poder escribir la historia de Lali en el presente.

Son historias con mucha enjundia, ¿no pensaste en ningún momento hacer dos novelas distintas? Me lo planteé pero a mí no me sirve una sola historia lineal. Quiero comunicar algo más próximo. Lo que pasó y el ejemplo actual. Puedes pensar que la historia de Tònia queda muy lejos, pero hoy pasan cosas similares.

Me fascina cómo evoluciona el personaje de Tònia, cómo va pasando de ser poco más que un objeto para su marido a convertirse en el pilar de la familia. Tònia es una mujer culta, que escribe, lee y se fija dónde está en cada momento. A principios del siglo XX el ritmo de vida era muy distinto. A mi abuela, cuando se casó, la esperaba la suegra como lo relato en la novela. Antes las escogían fuertes y que pudieran trabajar, eso era prioritario.

Terrible el episodio de la ama de cría. No se había sacado nunca a la luz. Es algo que se ha vivido en mi familia directamente. Y cuando he subido de Barcelona para arriba muchos me han dicho “te has quedado corta”. El que las amas de cría estuvieran alejadas del pueblo tenía su razón de ser, ya que si los niños se quedaran en el mismo pueblo que la madre, esta les dedicaría tiempo y no atendería al trabajo. Había pocas amas de cría realmente buenas y conseguir una determinaba que los niños sobrevivieran. Visitando esa Cataluña rancia me he encontrado con multitud de testimonios de médicos del cambio de siglo que intentaban convencer a la mujer para que criaran a sus hijos, pero el entorno era adverso. Bucear en los archivos parroquiales pone los pelos de punta cuando constatas la cantidad de niños de menos de un año que aparecen fallecidos por “dolor de barriga”.

Hay una profunda carga de dolor en ambas historias. En el sistema económico catalán la figura del hereu ha sido muy importante, ha facilitado el sistema de acumulación patrimonial que propicia el proceso de industrialización que se vivió, pero que también ha destruido a muchas personas. Mi abuelo era l’hereu y de hecho mi madre no quiere hablar de él, yo conozco lo que se por lo oído en el pueblo y por lo que mis tías me han contado. Hay mucho dolor detrás. Cuando mi madre leyó el libro se echó a llorar.

¿Y cómo decides sacar tu propio dolor en la historia de bulling? Un día te despiertas cuando tienes 40 y dices “caray, no fue culpa mía”, empiezas a dar vueltas, lo hablas con gente, no te lo puedes guardar. Siempre digo que cuando se rompe un silencio se recoge un premio.

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