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2012. Los enigmas del apocalipsis Maya

Agustín Velasco | 23 de mayo de 2012 a las 15:26

El fin se acerca. En serio, el 21 de diciembre todos kaput según los Mayas. ¿O no? Sería un poco desilusionante que después de tantos libros, tantas películas, tantos profetas y tanta promoción del turismo maya a colación del fin del mundo el fin no vinera después de todo. Si has pensado en dejar el trabajo (si eres de los afortunados que tienen uno) y fundirte los ahorrillos de tu vida (si no lo tienes en deuda preferente o deuda subordinada de Bankia) creo que debería leerte 2012. Los enigmas del apocalipsis Maya (ed. Anaya Multimedia) de Javier Pérez Campos.

  • Título: 2012. Los enigmas del apocalipsis maya
  • Autor: Javier Pérez Campos
  • Editorial: Anaya Multimedia
  • Páginas: 224
  • Precio: 15,90 €

El autor se remanga y se mete de lleno en el sucio trabajo de destripar el misterio. Desde el principio queda claro su escepticismo (no le queda otra, el primer cobro de los derechos del libro lo tendrá en 2013 seguramente, así que más le vale creer en que nos queda al menos un año más de existencia universal). Fuera de bromas: Javier hace una completa labor de búsqueda y recopilación de situaciones parecidas a esta a lo largo de la historia, de movimientos apocalípticos con arraigo en su día, señales apocalípticas, y pone en el foco en todo el negocio que genera (a veces con tintes realmente cómicos) esto del fin del mundo.

Este es un libro repleto de curiosidades y datos de los que te hacen ser el centro el atención de cualquier reunión de amigos cuando las sueltas. Los dejarás con la boca abierta cuando hables del floreciente negocio de la fabricación de búnkeres y la existencia de uno justo debajo del Palacio de la Moncloa de 7500 metros cuadrados para el presidente, sus señorías los diputados, hasta un total de 200 personas. Especialmente interesante es el capítulo que le dedica al Apocalipsis Solar como posible fuente de un futuro y muy lejano fin del mundo. Ahí sí que logró inquietarme con su exposición de las supertormentas solares y el conocido como Evento Carrington.

El joven periodista no consigue desentrañar el principal misterio del asunto: “¿cómo hay quien se traga aún esto?” pero al menos sí que arroja un poco de luz sobre los condicionantes psicológicos que despiertan la fascinación sobre un hipotético fin del mudo. Un buen trabajo periodístico, sí señor.

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