Reina Lucía

Agustín Velasco | 21 de octubre de 2011 a las 20:50

Deliciosamente divertida. No hay otra manera de describir la primera entrega de la serie de novelas de Mapp y Lucía. Reina Lucía (ed. Impedimenta) de E. F. Benson es una ácida sátira sobre la peculiar burguesía rural británica. Una novela cargada de humor e ironía donde el autor construye una placida y asfixiante microsociedad con más peligro que una maratón de 24 horas de Sálvame en directo.

  • Título: Reina Lucía
  • Autor: E. F. Benson
  • Traductor: José C. Vales
  • Editorial: Impedimenta
  • Páginas: 352
  • Precio: 22,75 €

Lucía (Emmeline Lucas) en la reina no oficial y árbitro social de un pequeño pueblo inglés, Riseholme. Su existencia transcurre apacible entre sus fiestas de jardín, sus recitales de la sonata Claro de luna y sus cuadros dramáticos “improvisados”. Controla con mano férrea a su marido Pepino, con el que hace gala en la intimidad de un fluido y elegante italiano; se deja mimar por su ferviente admirador Georgie, una especie de perrillo faldero de existencia lánguida; y mantiene una guerra de baja intensidad con la bajita y gordita Daisy Quantock, una sedienta buscadora de nuevas experiencias espirituales que la llevará a probar con el cristianismo científico, el yoga o el esoterismo revolucionando la existencia de de Riseholme con cada nueva moda que adopta. Todo está en su sitio y cronometrado en la “ajetreada” vida de Lucía cuando Olga Bracely, una cantante de ópera, se instala en el pueblo desplazando sin pretenderlo el centro de rotación social hacia su persona. Lucía intentará todo lo imaginable para demostrar a sus congéneres quien sigue siendo la reina del estilo y el refinamiento.

Personalmente desconocía la existencia de este autor y de esta serie de novelas por consiguiente, pero he de confesar que ha pasado a formar parte de mi top de preferidos y no puedo dejar de preguntarme cuándo publicara Impedimenta la segunda novela (no quiero contemplar la posibilidad de que no tengan intención de hacerlo). En los 80s se realizó una serie de diez episodios de esta serie… le he echado un ojo en Internet y realmente la estética y los personajes se ajustan bastante a lo que mi mente ha fabricado leyendo el libro.http://www.youtube.com/watch?v=OU8ysRWwYmEUna vez más, y creo que lo repito cada vez que reseño un libro de esta editorial, no puedo menos que aplaudir entusiasta la labor de Impedimenta que nos rescata joyas poco conocidas de la literatura. Además cuentan con unos traductores de primera, como José C. Vales, que realiza con el texto de E. F. Benson una excelente labor de documentación que queda reflejada en las notas a pie de página donde desentraña referencias solo comprensibles en su momento. Vales también es el traductor de otra de las joyas que he reseñado con anterioridad, el Frankenstein, de Mary Shelley (Espasa Calpe, 2009).

Si te decides a dar una vuelta por la plaza de Riseholme ten por seguro que terminarás quedándote a vivir allí… El finísimo humor de Benson es adictivo y consigue parodiar todo un estilo de vida snob sin que la parodia parezca intencionada, ¡muy inteligente!

Próximamente: Dos horas de otoño (autoedición) de José Merchán Ruíz

Carta blanca

Agustín Velasco | 19 de octubre de 2011 a las 17:45

Si bien nuestro agente 007 favorito es una creación literaria de Ian Fleming, lo cierto es que James Bond es tan grande que se ha convertido en un personaje universal. Su última aventura la encontrareis en Carta blanca (ed. Umbriel) firmada por Jeffery Deaver. ¿De qué me suena este autor? ¡Ah, sí! Es el autor de El coleccionista de huesos (que fue adaptada al cine por Phillip Noyce y protagonizada por Denzel Washington y Angelina Jolie con resultados fantásticos). Deaver ganó obtuvo el premio Ian Fleming Steel Dagger de la Crime Writer’s Association en 2004 por su libro El jardín de las fieras. Casualidades de la vida tiempo después recibió el ecargo de escribir la siguiente entrega de James Bond.

Debo confesar que el libro, y el tratamiento del personaje me ha descolocado mucho… y eso es algo muy agradable, porque el autor te hace ir más allá del cliché creado por el cine y le da una dimensión psicológica y humana al personaje que evidentemente el cine no permite al tratarse del género de espionaje-ficción. Nos encontramos con un James Bond con un pasado tormentoso, veterano de Afganistán, con una relación con las mujeres mucho menos castigadora (y más ética) que la que estamos acostumbrados a ver… Este es un James Bond para descubrir sin prejuicios. La Guerra Fría que gestó a 007 ya es historia, ahora hay que darle un halo más actual y cercano.

  • Título: Carta Blanca
  • Autor: Jeffery Deaver
  • Traductor: Eduardo G. Murillo
  • Editorial: Umbriel
  • Páginas: 512
  • Precio: 20 €

Pero vamos al argumento: Se ha interceptado un mensaje cifrado que apunta a un evento terrible que puede causar miles de bajas y un socavamiento importante de los intereses británicos. 007 necesita su acostumbrada carta blanca para desvelar que misterio se encuentra tras ello y su seguimiento de las pista lo llevará de Londres a Abu Dhabi para terminar en Ciudad del Cabo. Su objetivo es desentrañar qué se traen entre manos el presidente de unas de las empresas de reciclaje más importantes del mundo, un extraño personaje con tendencias un poco asquerosas, Severan Hydt, y a su secuaz, un inquietante mercenario irlandés. No voy a revelar nada más, y aunque revelara más, la historia tiene los giros suficientes como despistarte continuamente.

Interesante es especialmente la enumeración exhaustiva de los distintos servicios de inteligencia británicos y su difícil convivencia. Interesante el uso explícito de gadgets de última generación (pensado para explotarlo cinematográficamente). Interesante la forma en que el autor deja abierta la historia para una posible continuación (bueno, posible no, SEGURA) en la que se escarbe en la infancia de Bond y la muerte de sus padres…

Próximamente: Reina Lucía (ed. Impedimenta) de E. F. Benson

Lo que sé de los hombrecillos

Agustín Velasco | 17 de octubre de 2011 a las 8:47

Una crisis de madurez. Esa es la base de Lo que sé de los hombrecillos (ed. Seix Barral) de Juan José Millás. El autor crea una inquietante fábula en la que un profesor universitario sumido en su plácida rutina empieza a ver cómo se le tambalea su tranquila existencia con la irrupción en escena de unos minúsculos hombrecillos que aparecen en los momentos y los lugares menos esperados. Un buen día los hombrecillos deciden crear un pequeño clon a la imagen y semejanza de él, carne de su carne, sangre de su sangre, y desde entonces el profesor estará irremediablemente ligado a ‘su’ hombrecillo de una forma psíquico-física que raya lo patológico.

La sed de nuevas experiencias del hombrecillo lo llevará a descender a un placentero infierno de vicios que creía superados y olvidados, y lo avocará a plantearse algún que otro comportamiento atroz. Por su parte el hombrecillo le retribuirá las experiencias dejándole penetrar en el mundo oculto de los suyos y participar en el gran orgasmo colectivo que experimentan con su reina.

  • Título: Lo que sé de los hombrecillos
  • Autor: Juan José Millás
  • Editorial: Seix Barral
  • Páginas: 192
  • Precio: 17,50 €

Millás vuelve a jugar con el desdoblamiento de los personajes, entre el yo consciente y el yo desiderativo o inconsciente, entre el ser domesticado y alter ego sin inhibiciones. En muy inteligente por parte de Millás el crear la excusa de los hombrecillos para justificar esas crisis tan masculinas en las que nos tratamos de reafirmar en nuestra individualidad cuando ya hemos sido absorbidos inexorablemente por la existencia en pareja.

El autor emplea una narrativa, un lenguaje, efectivo y funcional, sin recovecos opacos, que muestra una realidad diáfana y definida. Es en mi opinión la forma más inteligente de abordar una historia que habla de caos existencial. Lo más destacable son esas pequeñas gotas de humor que destila de cuando en cuando y que te hace esbozar una sonrisa cómplice.

Esta es una historia que te hará reflexionar: ¿Vives como quieres vivir?, ¿has hecho lo que has querido hacer o lo que la vida esperaba que hicieras?, ¿qué pasaría si un día decidieras que las reglas sociales solo te frustran?, ¿te sería posible cambiar de vida?… Posiblemente todos tenemos un hombrecillo que en algún momento nos ha hecho o nos hará cuestionarnos las que creemos las sólidas bases de nuestra existencia. Sería fantástico que cuando nos comportamos asocialmente, de una forma que no esperan aquellos con quienes convivimos, pudiéramos decir que no es culpa nuestra, sino de los hombrecillos (y que no nos mandaran al manicomio).

Próximamente: Carta blanca (ed. Umbriel) de Jeffery deaver

La puerta de Audrey

Agustín Velasco | 1 de septiembre de 2011 a las 18:16

Un poco de terror (bien dosificado) no viene mal de vez en cuando. En este caso le tocó el turno a La puerta de Audrey (ed. La Factoría de Ideas) de Sarah Langan. A priori esperaba un relato al más puro estilo de Stephen King (que no es santo de mi devoción, todo sea dicho de paso), pero me encontré algo muy distinto. Un paseo perturbador entre la locura y el infierno.

Audrey Lucas es una joven y prometedora arquitecta con un pasado terriblemente duro marcado por una madre perturbada mental. Parece que ha superado el pasado y que ha conseguido cierta estabilidad al lado del buenazo de su novio, director de documentales. Pero Audrey siente que algo no marcha bien, sus manías van en aumento, no tiene claro qué le pasa pero tiene la necesidad de buscarse a si misma en soledad. Abandona a su novio y se pone a buscar a contra reloj un apartamento en la Gran Manzana. ¡Ilusa! ¡Buscar un apartamento en Nueva York es casi una profesión de dedicación exclusiva! Pero sorprendentemente encuentra un maravilloso apartamento de mediados del siglo XIX construido en un extraño estilo arquitectónico llamado Naturalismo Caótico que lo hace único: El Breviary.

  • Título: La puerta de Audrey
  • Autora: Sarah Langan
  • Traducción: Carolina Pérez López
  • Editorial: La Factoría de Ideas
  • Páginas: 352
  • Precio: 20,24 €

Lo que en principio prometía ser el sueño de cualquier arquitecto se transforma rápidamente en una pesadilla. El apartamento empezará a desatar un extraño comportamiento en Audrey que la llevará a límites mentales insospechados. ¿Por qué surge esa obsesión con crear una puerta que empieza a tomar forma en momentos de sonambulismo? ¿Qué función tiene esa puerta? Audrey irá descubriendo inquietantes historias que envuelven al Breviary. Ira recomponiendo los recuerdos que ha intentado superar de su madre y su enfermedad. Todo ello en una espiral de locura y autodestrucción que amenazará con destruir la vida de Audrey.

Lo inteligente de esta novela es el tono que emplea la autora que se mantiene en una cuerda floja que divide la locura de lo sobrenatural, entre lo real y lo psicológico. El lector no tiene claro en qué terreno camina en ningún momento, y eso es realmente lo perturbador. Sarah Langaes es autora de novelas como The Keeper y The Missing y con La puerta de Audrey se hizo con el prestigioso Premio Stoker 2010. Los derechos de esta historia han sido adquiridos para su adaptación cinematográfica… quedamos a la espera.

Próximamente: Lo que sé de los hombrecillos (ed. Seix Barral) de Juan José Millás

La flor roja

Agustín Velasco | 29 de agosto de 2011 a las 20:53

Los libros de Nevsky Prospects, editorial especializada en literatura rusa, son verdaderos libros-joya. Al menos La flor roja de Vsévolod Garshín es una verdadera joya. La editorial se ha arriesgado a dar formato de libro a este relato corto ilustrándolo con el maravilloso trabajo de la artista Sara Morante. El resultado es un volumen de 80 páginas que no puede ser más conmovedor.

La flor roja fue escrita en 1883 y es un inquietante relato sobre la locura y la obsesión, con golpes de humor que brillan con fuerza dentro del patetismo que envuelve a toda la situación que narra. El argumento es sencillo: la historia de la obsesión de un interno de un hospital psiquiátrico ucranio que atribuye la fuente de todos los males a tres flores rojas que crecen en el patio de la institución. Pero si bien el argumento es sencillo la psicología inherente a la narrativa de Garshín es profunda, y el realismo con que se introduce en la psique del pobre loco es conmovedor. Quizás porque Garshín no tuvo que hacer un esfuerzo de ponerse en la piel del loco, ya que él mismo pasó por varios hospitales psiquiátricos en los últimos años de su corta vida.

  • Título: La flor roja
  • Autor: Vsévolod Garshín
  • Ilustraciones: Sara Morante
  • Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
  • Editorial: Nevsky Prospects
  • Páginas: 80
  • Precio: 13 €

La reseña biográfica que la editorial hace del autor es la siguiente:

Vsévolod Mijáilovich Garshín (1855-1888) nació en una familia de militares de la nobleza. Su educación se vio interrumpida por la guerra de 1876 contra los turcos, en la que luchó como voluntario. Recibió una herida en la pierna y comenzó a escribir durante su convalecencia. En 1880 comenzó a dar muestras de inestabilidad mental, que condujeron a que lo encerraran en una serie de hospitales mentales. En 1888 se suicidó en San Petersburgo. Su producción literaria al completo es bastante limitada, y consiste en unos veinte relatos cortos y varios artículos periodísticos. Sin embargo, como prosista se merece un lugar a la altura de sus contemporáneos más prolíficos: sus relatos sobre la guerra son comparables a los de Tolstói, y su ficción de corte psicológico está a la altura de la de Dostoievski. Además, Turguénev lo consideraba su sucesor.

Pero nada puede explicar mejor a Garshín que la mirada que Ilia Efimovich Repin captó en su retrato de 1884 (arriba).

No solo toca elogiar sin ambages las ilustraciones en blanco, negro y rojo con las que Sara Morante ha traducido en lenguaje gótico el complejo universo de la insania que se relata en el libro; sino que hay que aplaudir la traducción de Patricia Gonzalo de Jesús por haber hecho un trabajo tan accesible de un idioma tan complejo como el rujo que en muchas ocasiones queda artificial al traducirlo (este no es el caso).

Desde que tengo este libro lo he leído en tres ocasiones. No te cansas, y no pierde chispa de efecto al releerlo. Es más, estoy seguro que todo el que lo compre se verá impelido a volver a comprarlo para regalarlo, pues es verdaderamente, como dije al principio, una joya.

Próximamente: La puerta de Audrey (ed. La Factoría de Ideas) de Sarah Langa

L’auberge. Un hostal en los Pirineos

Agustín Velasco | 22 de agosto de 2011 a las 15:43

Cuando vi la reseña de L’auberge. Un hostal en los Pirineos de Julia Stagg en el catálogo de Roca Editorial supe que esta era una historia que me iba a gustar. No soy de los que me fio de las reseñas, ya llevo leídas muchas contrastándolas con los libros que resumen y tengo claro que las reseñas son poco de fiar. ¿Pero qué puede salir mal con un libro que dice en su portada: “Lo mejor que puedes hacer para ganarte el odio de los habitantes de un pueblo francés es ser inglés y querer abrir un restaurante… ¡La guerra está servida!”?

  • Título: L’auberge. Un hostal en los Pirineos
  • Autor: Julia Stagg
  • Traductor: Dolors Gallart
  • Editorial: Roca Editorial
  • Páginas: 272
  • Precio: 17 €

La historia se sitúa en Fogas, un pequeño pueblo de los Pirineos franceses que languidece como todos los pueblos de montaña, los jóvenes los abandonan buscando mejores oportunidades y los que quedan se encierran en si mismos. Pero el pueblo se convulsiona cuando corre la noticia de que el Auberge des Deux Vallées ha pasado a manos de una pareja de ingleses. ¡¿Pero qué sabrán los ingleses de cocina?! ¡Seguro que arruinan el negocio! Para colmo este hostal estaba destinado para el cuñado del alcalde, Serge Papon, y que las cosas no hayan salido como él esperaba desencadenará su maquiavélico plan para echar a esos entrometidos ingleses del pueblo y recuperar el hostal. Afortunadamente no todos en el pueblo son como el alcalde y algunos podrán su granito de arena para que la pareja de ingleses no vean sus sueños frustrados.

Esta es una novela coral, donde solo un protagonista destaca: el pueblo de Fogas. Divertida, entrañable y con un toque de realismo mágico. Muchos sentimientos y dramas personales implicados que no siempre se explicitan ni se resuelven en las páginas que dura la historia. Una especie de ‘Qué bello es vivir’ a lo anglo-francesa. Aquí se destapa lo mejor y lo peor de la cultura de nuestros vecinos del norte, en especial su acervado chauvinismo que intuyo padeció en sus cartes la autora del libro, Julia Stagg, que se describe en la solapa como: “Julia Stagg vive en los Pirineos franceses donde lleva un pequeño auberge y trata de convencer a los franceses de que los ingleses saben cocinar”. Y yo añadiría que también nos demuestra el gran sentido del humor que pueden desplegar los ingleses cuando quieren. Evidentemente, algo de autobiográfico debe tener esta historia.

Lo más interesante a nivel estilístico de de esta ópera prima es el continuo cambio de ‘acento’ de los personajes dependiendo de quién sea el foco de la acción. Me explico. Cuando el centro de la acción es un francés los diálogos entre él y sus congéneres no tienen peculiaridad lingüística, mientras que si entra en escena un inglés es evidente que el discurso de este se basa en lo gestual dado su deficiente dominio del francés. Si el foco es un inglés, entre ellos el lenguaje sigue siendo normal, pero si hablan con un francés este acusa un marcado acento. Este es un juego divertido que se intensifica cuando aparece en escena Annie, que no tiene dientes y más que hablar farfulla.

L’Auberge. Un hostal en los Pirineos es sencillamente una historia amable llena de ternura que te proporciona horas de plácida lectura. Cuando terminas de leerlo te entran ganas de coger el coche y buscar un pueblecito como Fogas para instalarte en plan Doctor Mateo.

Próximamente: La flor roja (ed. Nevsky Prospects) de Vsévolod Garshín

Juego de seducción

Agustín Velasco | 16 de agosto de 2011 a las 20:28

La ausencia ha sido más larga de lo que hubiera deseado. Parafraseando al gran decía Fray Luís de León: “Decíamos ayer…” (¿Hay frase más parafraseada voluntaria o involuntariamente?)

Pues como decíamos ayer, que es lo mismo que decir hace dos meses y medio atrás, hoy tocaba hablar de Juego de seducción (ed. Esencia) de Christine Wells. Esta obra pertenece al género que yo llamo Novelas Turgentes, porque siempre hay cuerpos turgentes por doquier. No me gusta llamarla novela romántica porque personalmente creo que va más allá del simple romanticismo. No recuerdo muy bien cómo surgió mi interés por el género meses atrás, pero creo que fue un reto autoimpuesto y del que no esperaba mucho. ¡Qué equivocado! Enseguida comprendí la alta popularidad de este género: te engancha desde el principio en una red de complicadas relaciones y sentimientos encontrados que te impele a pasar hoja tras hoja. Se basa en el mismo principio motriz de los culebrones, solo que un poco más sofisticado y no tan reiterativo.

  • Título: Juego de seducción
  • Autor: Christine Wells
  • Traductor: Laura Agnelli
  • Editorial: Esence
  • Páginas: 352
  • Precio: 18 €

En concreto Juego de seducción se engloba dentro del subgénero de la novela romántica histórica. Más concretamente de la legión de novelas ambientadas en Inglaterra en la época de la Regencia. Creedme, no podía imaginar cuantas escritoras se dedicaban a ilustrar los romances de esta época.

Como he dicho anteriormente, no esperaba gran cosa pero me he encontrado con una novela que no solo me ha gustado indeciblemente, sino que ha sido muy divertida de comentar con amigos/as a los que le pasaba ciertas páginas en las que se describían ciertos arrebatos humanos de una forma muy gráfica. Algunos se sonrojaban, otros se hartaban de reír y decían al final “yo necesito de esto”. En esos momentos me daba cuenta de qué manera tan decisiva la novela romántica ha contribuido históricamente a la frustración sexual de la mujer… cuando después se enfrentaban con la realidad.

Pero al grano, al argumento, que no puede ser más jugoso. Lady Sarah es una aristócrata venida a menos por culpa de haberse casado por amor con un rufián despreciable para todos menos a los ojos de su joven amada. El matrimonio la lleva a malvivir en la ruina, a estar alejada por orgullo de su familia y a sentir que en verdad su marido ha terminado por despreciarla. Brinsley, que es como se llama el bribón, no duda en aprovechar el amor por su mujer que percibe en los ojos del noble y vigoroso (¿cómo iba a ser sino?) marqués de Vane para proponerle una cita con su mujer a cambio de una módica suma de dinero. El noble Vane lo rechaza y le causa un terrible dolor que tan bella mujer esté en las manos de tal basura inhumana. Sin embargo Brinsley le cuenta a su mujer los hechos de una forma un tanto distorsionada y esta no duda en poner en peligro su respetabilidad yendo a visitar al marqués para tirarle a la cara su ofrecimiento y su dinero. Pero si acercas una cerilla a una mancha de petróleo pasa lo que pasa: un romance lleno de equívocos y rencores injustificados.

Hijos bastardos, relaciones prohibidas, ‘El Honor’, un asesinato, chantaje, sexo… ¿Cómo aburrirse con esta novela con más giros argumentales de lo que cabría esperar? Ummmm, me tengo que hacer con otra.

Próximamente: L’auberge. Un hostal en los Pirineos (ed. Roca) de Julia Stagg

Nacida para reinar

Agustín Velasco | 27 de mayo de 2011 a las 8:38

En un tiempo en el que no hay biografía sin polémica, donde las vidas se ponen negro sobre blanco no para ensalzarlas sino para embarrarlas, da gusto toparse con una biografía amable y elogiosa como es la que el periodista Fermín J. Urbiola ha escrito sobre una de las figuras más admiradas en España durante mucho tiempo, la de Fabiola De Mora y Aragón, reina consorte de los Belgas justo a su marido Balduino de Bélgica.

Nacida para reinar. Fabiola, una española en la corte de los belgas (Ed. Espasa) nos habla de un tiempo en que la realeza no era el sumidero de basura mediática en que se ha convertido hoy, cuando el pueblo aún confiaba en la institución y se entregaba a ella. ¡Qué horror!, dirán algunos, pero bueno, las cosas eran como eran y son como son hoy, y lo único cierto es que la generación de nuestras madres aún siente chispear sus ojos cuando hablan de esa jovencita que de buenas a primeras salió de España para cernirse una corona extranjera.

  • Título: Nacida para reinar. Fabiola, una española en la corte de los belgas
  • Autor: Fermín J. Urbiola
  • Editorial: Espasa
  • Páginas: 288
  • Precio: 19,90 €

El autor se adentra en la personalidad de esta mujer fuerte de espíritu y físico frágil en una ardua labor de hemeroteca y de la mano de los testimonios de amigos, familiares y coetáneos, como la entrevista con la Duquesa de Alba que cierra el libro. Se nos descubre una mujer sencilla y entregada al prójimo; una mujer enamorada y frustrada por no darle a su marido lo que más quería: un hijo; una mujer de profundas convicciones religiosas que la ayudan a sobrellevar las mayores vicisitudes de su vida.

Colateralmente esta biografía es un recorrido por la España de finales de los años veinte a nuestros días. Es la historia de un romance inesperado y a primera vista imposible, el que la llevaría a reinar. Pero sobre todo es un manual de cómo ser la perfecta regente.

Que la vida de Fabiola tiene sombras, ¡claro que sí, seguro! Ya se encarga el autor de dejarlos ver entre líneas. Pero esa no era la intención del libro y por ello no se regodea en ello. No faltan las anécdotas sustanciales, como la sobradamente conocida en la que Balduino abdica del trono durante horas para que pueda aprobarse la Ley del Aborto en su país. En el texto de Urbiola iremos más allá de lo que ya conocemos sobre el tema.

También es interesante este libro en cuanto a lo concerniente al hermano de Fabiola, el irremediable e irrepetible Jaime de Mora y Aragón. Aquí hallaremos la verdadera relación o no-relación que unió o desunió a Jaime con su hermana.

Este es un libro ideal para regalarlo a tu madre, ¡qué lástima no se me ocurriera publicar este post antes de que nos pasara por encima el Día de la Madre!

Próximamente: Juego de Seducción (ed. Esencia) de Christine Wells

Entrevista a Alfonso Mateo-Sagasta

Agustín Velasco | 25 de mayo de 2011 a las 13:16

Poder departir con Alfonso Mateo-Sagasta sobre su libro Caminarás con el sol (ed. Grijalbo) fue un auténtico placer. Fue de esas charlas en que sales con la sensación de saber mucho más que cuando llegaste. Mateo-Sagasta es licenciado en Geografía e Historia, especialidad de Historia Antigua y Medieval, por la Universidad Autónoma de Madrid. Quizás hayáis leído alguna de sus obras: El olor de las especias (Ediciones B, 2002), Ladrones de tinta (Ediciones B, 2004), El gabinete de las maravillas (Ediciones B, 2006), o Las caras del tigre (Seix Barral, 2009). Dos años le ha costado fraguar esta historia de lo trajo a Sevilla en promoción.

Te quiero felicitar porque este libro tiene un diseño muy bonito. Me temo que eso no es responsabilidad mía, pero sí, estoy muy orgulloso del trabajo que han hecho en Grijalbo. Debió ser que les gustó el libro cuando les llegó y se esmeraron en el diseño. Les doy las gracias.

Y yo te las doy a ti porque las novelas históricas por lo general me destrozan los músculos del brazo y es de agradecer que también se escriban cosas más ‘ligeras’. [Se ríe] Bueno, es que los lectores habituados a la novela histórica parece que buscan lecturas de 600 páginas. Mi libro no llega a las 300, pero no significa que sea una historia muy comprimida en el tiempo, al contrario, abarca un amplio periodo en la vida del protagonista.

Sí, pero tienen una narrativa muy ágil, todo ocurre ciertamente casi sin darte cuenta del trascurso del tiempo. Yo le he dado lo que me pedía la historia. No me pedía una trama típica con digresiones y muchos personajes. Escribir en primera persona hace todo más lineal, centrado en un solo personaje, aunque este se remonte a su vida anterior al naufragio en diversas ocasiones.

También me ha llamado la atención que trata de distanciarte de un posicionamiento moral respecto a la actuación de los españoles en América. No quería entrar en ello, y justo narrar en primera persona te salva de los juicios de valor. Aunque Gonzalo [el protagonista] no deja de reconocer a lo largo de la historia la crueldad con que los españoles trataban a los esclavos indígenas y por eso no se horroriza tanto de cómo lo tratan a él cuando lo hacen esclavo. Él es un español violento, es un soldado curtido en guerras,  y se toma toda esa violencia que vive con naturalidad.

Pero tú como autor hubieras podido posicionarte y no lo has hecho. Soy consciente de dicotomía implícita en la Conquista. Ni la leyenda negra de lo que hicieron los españoles allá es verdad ni tampoco es que fueran unos héroes. Date cuenta que eran uno hombres que llegaban a unas islas perdidas del mar tenebroso (porque América como tal no existía) y viajaban con una carga tremenda de imaginario… Y en cierta forma es lo que encuentran. Para ellos aquellos indígenas se acercan a los seres fantásticos que hacen cosas horribles sobre los que han leído.

Permíteme que establezca cierto paralelismo con ‘Naufragios’, la narración que hace Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Claro, claro, es que tienen una experiencia similar, salvo que Alvar Nuñez en cuanto puede vuelve a España aunque después defienda a los indígenas ya desde aquí. Gonzalo sufre por el contrario un proceso de aculturación que lo integra en la sociedad indígena.

¿Crees que Gonzalo se termina se integrar porque en Europa se da en aquél momento una destrucción de valores que hace atractivo para él descubrir una nueva sociedad donde el individuo contaba? No, no creo. En Europa no se produce una falta de valores. Tenían el Cristianismo y estaban en pleno Renacimiento.

Sin embargo él, como has dicho, es consciente del trato horrible que les dan a los esclavos indios los Españoles. El comportamiento de Las Indias en cierta medida muy coherente con el modelo Conquista que se siguió. Lo Españoles tienen esa sensación de que lo habían hecho en conciencia, que los indios eran seres sin alma y que por tanto no merecían un mejor trato que el ganado. Y tampoco podemos decir que la Corona tuviera un comportamiento cruel. La Corona no coloniza ni conquista América, va por detrás. Son empresas privadas las que pagan expediciones y se produce una necesidad de rentabilizar la inversión. La Corona se limita a recibir el Quinto Real e ir por detrás legitimando el territorio y estructurándolo. La iniciativa es de los aventureros, y la Conquista de América fue la mayor aventura… también económica.

¿Cómo surge esta novela? Pues nace en una tertulia nocturna de madrugada, en la Semana Negra de Jijón, en la que me encontraba departiendo con Juan Miguel Aguilera y Rafael Marín sobre grandes personajes que se merecía una novela. Ellos habían escrito un guion sobre Gonzalo Guerrero que no había salido adelante y me conminaron a contar la historia. Yo no recordaba quien era, me lo contaron ellos. Revisando la historia lo vi claro, supe que era un personaje increíble, un personaje soñado en el que se reunían todos los ingredientes novelísticos: ficción, aventuras… Es como si lo hubiera creado Salgari.

¿Quién es Gonzalo Guerrero? Pues es uno de tantos hombres que se lanzaron a probar fortuna a América para volver a su tierra. Como él hubo muchos que van y vienen repetidamente. Es un personaje muy difuso, de hecho en las crónicas aparece con cuatro nombres distintos, suponemos que es el mismo. De hecho no podemos estar seguro si ‘Guerrero’ es su apellido o la profesión que se le atribuye en los registros. Pero eso es problema de un historiador, no de un novelista.

¿Qué sabemos con certeza de él? Sabemos que naufragó y que fue capturado en Yucatán. Sabemos que la escena en que se sacrifican a sus compañeros ocurrió, aunque la parte de la antropofagia quizás forme parte de la demonización de los indios. En el mundo Maya no está claro que se dieran estos rituales, en unos sí, en otros no.

Es muy desconocido ese periodo, ¿verdad? Sí, date cuenta que la destrucción de los códices Mayas nos dejan solo fuentes sesgadas. Se sabe más del pueblo Maya clásico que del que se encuentran los españoles. En las crónicas es muy confuso. A efectos narrativos lo intento hacer comprensible.

¿Qué fuentes manejas? Todo está en Crónicas de Indias. Otra fuente maravillosa es Fernandez de Oviedo, donde está todo el proceso de Conquista. Yo utilizo lo que me viene bien para la historia, por ejemplo, la carta última del libro existe pero no es la que yo reproduzco.

En la novela histórica siempre me obsesiona conocer dónde ponen los autores el límite entre hechos históricos y ficción histórica. Por lo que veo no te sientes coartado a la hora de ser infiel a la Historia. No tengo ningún problema. No pretendo enseñar historia. Intento hacer una reconstrucción creíble del mundo Maya. Someto los hechos a las necesidades de la historia. Por ejemplo la invasión Mexica que introduzco es mentira, no hay ningún documento que la justifique, pero a efectos de la novela es importante. Velo más por la calidad literaria que por la veracidad histórica.

¿Qué te parece el momento de oro que está viviendo la novela histórica en nuestro país? Hay muy buenos literatos, suelen estar muy bien documentados. También hay muchos profesionales de la historia que escribe novela pero no llegan a conseguir hacerlo bien. Comprendo que cuando te topas con un personaje como Gonzalo piensas que es tan increíble que nos relajamos porque creemos que ya está hecha la novela, pero no es verdad. Construir una novela requiere ‘matices’, poner detalles de forma que la vida esté en el texto. En mi caso, un buen ejemplo, es que creo un personaje violento para que asimile la violencia y no se vuelva loco. Como dice un amigo mío “los pequeños detalles son los que hacen colar las grande mentiras”. Tenemos grandes novelistas históricos y grandes historiadores, pero el espacio de la gran divulgación histórica está en mantilla en este país. Se nos exige a los novelistas ser divulgadores, pero para mí la historia es una herramienta no un fin.

Caminarás con el sol

Agustín Velasco | 23 de mayo de 2011 a las 7:33

Tradicionalmente ha dicho que la Historia ha sido escrita por los vencedores. Esto, durante mucho tiempo, fue especialmente así en la narración de una de las mayores gestas de la Historia de la humanidad: el descubrimiento y conquista de América. Mucho después llegaría la contrarréplica de los historiadores locales que en un intento de hacer justicia a sus ultrajados ancestros reescribieron esa conquista y la revistieron de genocidio por parte de los españoles. En Caminarás con el sol (ed. Grijalbo) de Alfonso Mateo-Sagasta nos encontramos con una novela magistral en que se trata de narrar una historia complicada desde un punto de equilibrio donde cada pueblo recibe su justo trato.

  • Título: Caminarás con el sol
  • Autor: Alfonso Mateo-Sagasta
  • Editorial: Grijalbo
  • Páginas: 288
  • Precio: 18,90 €

El autor nos descubre un personaje histórico realmente intrigante: Gonzalo Guerrero, un soldado onubense que decide probar suerte más allá del inmenso océano cuyos amargos secretos acababa de desentrañar Cristóbal Colón. Gonzalo naufraga siendo parte de una expedición de Francisco Hernández de Córdoba y es uno de los pocos supervivientes que consiguen arribar a la costa de Yucatán sumergidos en un estado casi de delirio después de haber tenido que realizar los más atroces actos de supervivencia en alta mar. Evidentemente no serán rivales para los indígenas que los hacen preso y esclavizan más tarde.

Esto es un hecho histórico. Otro hecho histórico es que en las crónicas que llegan desde más allá del océano su nombre se repite como un verdadero incordio para los conquistadores castellanos ya que cuando por fin tiene la oportunidad de ser rescatado por Hernán Cortés no solo desestima el rescate sino que se convierte en un líder guerrero de los indígenas creando no pocos dolores de cabeza a la Corona. Cuando el anuncio de su muerte llega en 1536 todos terminan respirando con alivio.

Lo que pasó entre tanto es lo que Alfonso Mateo-Sagasta desentraña en su narración, que en ningún caso es un tratado histórico (no por falta de veracidad, al contrario es todo un manual para comprender a aquellas culturas precolombinas) sino una auténtica novela de aventuras. En las páginas de este libro se cuenta el profundo choque al que se ve sometido el protagonista, que llega a aquellas tierras cargado con un profundo zurrón de desconocimiento y un buen petate de leyendas fantásticas; cómo percibe en un primer momento aquella cultura como una atrocidad que se regodea en la crueldad y la deshumanización (aunque él mismo es consciente de que en esas cualidades los castellanos no están tan lejos de los indios): cómo va comprendiendo a aquel pueblo y empieza a entender los códigos de honor vigentes entre ellos; y cómo al fin no solo se integra en la comunidad como hombre libre, sino como un personaje receptor de todos los honores posibles para un guerrero.

Como decía al principio, el autor trata de mantenerse alejado de los juicios morales, lo que a veces provoca que la crudeza de la narración sea hiriente y descarnada, aunque lo compensa de sobra como la ruda ternura con que trata a los personajes. Por cierto, esta novela fue la ganadora del III Premio Caja Granada de Novela Histórica, ¡ahí es nada!

Hace mucho que no os recomiendo una banda sonora para los libros pero quiero contaros qué música me funcionó a la perfección a mí… no, no voy a hablar de la banda sonora de La Misión. En este caso, por la intensidad de todo lo que se narraba y su crudeza a ratos, se me ajustó perfectamente un disco de 2006 de Evanescence, The Open Door.

Próximamente: Nacida para reinar. Fabiola, una española en la corte de los belgas (ed. Espasa) de Fermín J. Urbiola.