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El Legado del Escorpión

Agustín Velasco | 31 de marzo de 2010 a las 17:03

trafalgar

El capitán de infantería de marina Juan Ruiz de Medinaceli es un personaje en la mejor tradición heroica de aventuras de todos los tiempos: misiones en alta mar, piratas, intrigas palaciegas, duelos de capa y espada… El Legado del Escorpión (Ed. Vision Libros) de Juan José Ruíz Ruíz es por encima de todo una novela de aventuras, con trasfondo histórico, sí, pero de donde las trepidantes peripecias en que nos sumerge reclaman el protagonismo por encima de todas las demás consideraciones narrativas.

  • 9788498867855[1]Título: El Legado del Escorpión
  • Autor: Juan José Ruíz Ruíz
  • Editorial: Vision Libros
  • Páginas: 291
  • Precio: 20 €

Una España que arrastra una historia de esplendor pero que poco a poco queda solo en una grandeza ‘nominal’ pues se encuentra sometida la ominosa regencia de un Carlos IV pusilánime y una María Luisa de Borbón-Parma ninfómana y entregada al Primer Ministro, un Godoy mezquino y vendido a los intereses franceses.  En este panorama de intereses espurios un grupo de intrépidos hombres, y sobre todo íntegros, se embarca una aventura que los unirá en hermandad hasta el mismo día de sus muertes y más allá. Capitaneados por el heroico Brigadier Churruca se embarcarán un grupo de hermanos de armas con Juan Ruiz al frente para liberar a las tía y prima de este de su cautiverio en las Islas Azores; y tiempo después se reencontrarán para viajar a ultramar en busca de El Escorpión de los Vientos (que no es cuestión desvelar qué es en esta reseña) en una misión secreta que les depara más de una sorpresa, como el enfrentamiento con el despiadado corsario Ralph Abercromby. A partir de entonces el destino los separa y Juan Ruíz tendrá que llevar a cabo un último encargo que el General Gravina le hace en su lecho de muerte: acabar con la vida de Napoleón Bonaparte.

Como transcurre todo, ya es cuestión de que cada cual lo averigüe de primera mano, pero si puedo decir que todo queda abierto a una nueva entrega, recurso muy hábil. El tono predominante he de admitir que es muy Perezrevertiano, y el propio autor de forma implícita lo subraya cuando cierra su obra con la aparición de un mozuelo que se llama Arturito Pérez Reverte que quieres “ser periodista y escritor… ¡y cagarme en los muertos de los ingleses, los franceses y todo los hijos de puta que nos rodean…!”. Aunque sin duda hay influencias muy visibles de clásicos como Alexandre Dumas y sus mosqueteros, por ejemplo.

Juan José Ruíz Ruíz tiene la habilidad de convertir la narración náutica y sus tecnicismos, que podrían caer en el sopor en la pluma de otro, en un emocionante relato que te hace ver con exquisita claridad el ritmo de vida de un barco decimonónico. Y sabe también muy bien cómo jugar con el contexto histórico integrando episodios significativos como los increíbles sucesos de Dominica en donde se celebró el último juicio de la inquisición americana o la Batalla de Trafalgar de forma que los protagonistas sacados de su imaginación tengan papeles esenciales en el devenir de los acontecimientos.

Y como siempre digo, de todos los libros se aprende, y aquí no faltan precisamente anécdotas históricas bastante curiosas en las que profundizar, como la aparición justo al principio, en 1804, de un sumergible llamado Nautilus que pilotaba su inventor Robert Fulton, del que sabía que había desarrollado el primer barco a vapor que resultó un éxito comercial pero desconocía la existencia de ese primer sumergible anterior al de Isaac Peral.

Sobre el autor sabremos más en el próximo post de este blog para el que lo he entrevistado porque creo que es un hombre digno de admiración por la pasión que ha puesto en este relato y de haber sacado tiempo de donde no lo había para llevarlo a cabo.

Próximamente: El nombre del viento (Ed Plaza Janés) de Patrick Rothfuss

Empezado: Diario de un pardillo (Ed. Destino) de Jordi Serra i Fabra