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El borrón del escribano y el libro

Santiago Cordero | 4 de septiembre de 2012 a las 11:35

Cuestionar a Esteban Vigo como entrenador es absurdo e irrisorio. La calidad del malagueño está fuera de toda duda, al menos en Jerez y en el Xerez. Es evidente que se ganó el respeto, el reconocimiento y la confianza de todos nosotros cuando salvó al equipo del descenso y posteriormente cuando consiguió el ascenso a primera división. De hecho por esto último Esteban Vigo pertenece por méritos propios a ese escogido grupo de los más importantes personajes que han pasado por el Xerez. Pero frente a los hechos, es decir la permanencia primero y el ascenso después, debemos sumarle las formas. Vigo ha demostrado semana a semana, partido a partido, que maneja como nadie el vestuario, la motivación, siendo capaz de sacar el máximo rendimiento de sus jugadores. A pesar de su seriedad, o precisamente por eso, frente a tanto fantoche y payaso del universo futbolístico, cuenta con el respeto de los medios de comunicación y el cariño de la afición.

 Esteban cariacontecido el pasado sábado FOTO. Pascual

Pero como reza el dicho “el mejor escribano echa un borrón” y lo cierto es que todavía no encuentro una explicación lógica al cambio de Íñigo Vélez del pasado sábado. No tanto al cambio, que un principio parecía lo más lógico, sino a la posición que ocupó el delantero en el terreno de juego. Colocar a Vélez en medio campo me pareció un despropósito. El “pobre” lo intentó, pero es que cuando no se puede, no se puede. Íñigo es un delantero centro puro, de los llamados “a la antigua usanza” o “tronco” como  prefieran. Un jugador de área, gustará más o menos, marcará más o menos goles, pero  solo de área.  Colocar a Vélez en medio campo era destrozar al equipo y destrozar al jugador. De lo que no tengo la más mínima duda es que Esteban Vigo tendría sus razones y que además tendrán más fundamentos que las palabras de alguien como yo, que solo ve a Iñigo de partido en partido y desde la grada. Aún así creo que hay cosas muy evidentes y esta me lo parece.

 

En cualquier caso no deja de ser un “borrón” de un gran escribano. Porque al margen de esto, Esteban Vigo tiene por delante la redacción de un nuevo libro para el xerecismo. Frente a las dificultades económicas, con la plantilla que se ha podido confeccionar, estoy seguro que una vez más (al menos ese es mi deseo), disfrutaremos con las páginas de este libro. Esteban ya nos deleitó con sus escritos anteriores, aunque las circunstancias no son las mismas, seguro que en esta ocasión también sabe qué y cómo escribir esta nueva historia, a pesar de que pueda echar algún borrón.

¡Felices fiestas!

Santiago Cordero | 18 de diciembre de 2011 a las 11:57

Vicente Moreno ha conseguido su primera victoria como entrenador del Xerez CD. Un 3 a 0 que pudieron ser algunos más, sobre todo en la primera parte y también algo menos en los primeros veinte minutos de la segunda mitad. Lo que se buscaba era la vitoria, sumar los tres puntos y esto se ha conseguido. Era lo mejor que nos pudo suceder. La plantilla dio la cara por el Xerez y por el mister. Moreno se partió la garganta dando instrucciones, corrigiendo, mandando desde la zona técnica.

Lo mejor del equipo azulino fueron las ganas y el acierto que tuvieron en la primera mitad, se marcaron dos goles y como mínimo otros dos más pudieron haber subido al marcador. En el comienzo de la segunda parte todos los fantasmas que conviven está temporada con nosotros en Chapín aparecieron de nuevo. Igual vieron a Javi López y se confundieron. Afortunadamente los errores de Doblas, las perdidas de balón en mediocampo y alguna que otra cantada de la zaga no acabaron entre los tres palos de la portería xerecista. Con el 2 a 0 sufrimos una vez más. Pero el tronco de Íñigo Vélez anotó su segundo gol en el encuentro y cerró el partido. ¡Por fin los goles de Vélez han valido para una victoria!¡Por fin Íñigo salió ovacionado de Chapín! Esperemos que a partir de ahora, como antes pasó con Calle y después con Bermejo, Vélez se convierta en un referente del ataque azulino y en un jugador querido por la afición.

Para mi, los tres mejores jugadores del Xerez en este partido han sido Íñigo, por sus dos goles obviamente y su trabajo de anclaje de los centrales contrarios, Mendoza, quien como me decía el profe Miguel Rubio Caballero, hasta jugando mal es el mejor lateral del equipo, pero sobre todos, me quedo con Capi. El centrocampista sevillano, con una libertad absoluta ha sido el motor, el cerebro del Xerez y, lo más sorprendente, un derroche de sacrificio defensivo. Sinceramente creo que Capi ha representado el compromiso de la plantilla con Moreno y el escudo de la camiseta.

La visita de Javi López ha pasado casi desapercibida, salvo unos cánticos en tono jocoso del fondo recordando aquello de Javi López dimisión y poco más. El arbitraje horroroso, no es que hallan perjudicado al Xerez, simplemente que eran muy malos.

De todas formas no debemos lanzar las campanas al vuelo. Solo se ha ganado en casa al colista y sería absurdo olvidar el tramo angustioso que se ha visto, así como los errores individuales de piezas claves. Los jugadores se van de vacaciones, pero Viqueira y Moreno tiene trabajo por delante. Imagino que, con la ovación del público, el compromiso del vestuario, la victoria de ayer y las telarañas de la cuenta corriente del club, Vicente Moreno seguirá como entrenador. Hoy o mañana nos enteraremos. De momento la afición pudo desearse ayer ¡felices fiestas!

Reivindicación

Santiago Cordero | 23 de octubre de 2011 a las 10:59

Juan Merino encontró el equipo titular hace tres jornadas. El juego del Xerez está en fase de crecimiento y para afianzarse solo necesita dos o tres buenos resultados que acaben por instalar la confianza necesaria en el vestuario.

Pero con 11 jugadores no se puede conseguir jugar la liguilla de ascenso. Con 11 jugadores se puede aspirar a ganar brillantemente dos o tres partidos y poco más. El Xerez, como cualquier equipo de la categoría, necesitará una gran aportación de los llamados o considerados “suplentes”.

Estas semanas se han escuchado las primeras voces de reivindicación en el seno del vestuario. Primero fue Capdevila y hace unos días fue nuestro jerezano José Vega. Tanto las de uno como el otro han sido muy respetuosas con el entrenador, con los compañeros y, por tanto, con el xerecismo.

Reivindicar es síntoma de que no se acepta la situación que se está viviendo. En este sentido, reivindicar indica que el jugador no se conforma con entrenar, sino que anhela más, quiere jugar. Me parece genial el inconformismo de un jugador profesional, en general me parece genial el inconformismo.

La liga en segunda es muy larga con sus 22 equipos y sus jornadas llenas de empates. Esta liga da oportunidades a casi todo el mundo. El Xerez pierde esta semana dos piezas claves del equipo titular, Rueda y José Mari. Pero hoy, frente al Elche, volverán a jugar 11 jugadores. Dos “reservas” tendrán la posibilidad de llevar a cabo su reivindicación jugando al fútbol. Las palabras, si son respetuosas, están bien, pero donde de verdad debe uno demostrar, exigir la titularidad es el terreno de juego.

Probablemente desde inicio jueguen Cordero por Rueda e Iñigo Vélez por José Mari. ¡Ahí la tenéis! En el banquillo repite por segunda semana consecutiva Capdevila y vuelve José Vega. ¡Ya sabéis! tanto si os dan 30 minutos como si solo podéis jugar 5, es el tiempo de la reivindicación. Lo demás está muy bien, insisto que las palabras, si son respetuosas, valen, pero es en el campo donde hay que EXIGIR la titularidad.

Capdevila tiene calidad de sobra, lo vimos el pasado año, pero solo pueden jugar once. José Vega tuvo que irse de Jerez para ganarse el respeto en el fútbol profesional, pero solo pueden jugar once. Así podríamos seguir hablando del resto de la plantilla, pero solo pueden jugar once.

Los entrenadores son personas y, como todos, tienen  defectos y virtudes, gustos, caprichos, cometen errores. La única forma que existe de ganarse la titularidad es sobre el terreno de juego. Lo bueno que tiene una liga tan larga es que ofrece oportunidades para la reivindicación. Suerte.