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La Ley de MOUrphy

Santiago Cordero | 23 de febrero de 2013 a las 12:48

Primero fue La Ley de Murphy. Una forma cómica, un tanto pesimista y, por supuesto nada científica, utilizada para explicar toda clase de infortunios, que como los diez mandamientos , también se pueden resumir en uno:

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«Si algo puede salir mal, saldrá mal.»

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Seguro que conocéis muchas otras formas de enunciar la famosa ley, pero al final lo dicho, ¡la cara partía! La cosa salió mal.

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El tal Mouriño, como le nombraba Supergarcía cuando el portugués era más barcelonista que Gamper, qué lo fue a boca llena, pues el tal Mouriño, Mou si lo prefieren en plan colega, ha perfeccionado la Ley de Murphy, para convertirla en algo superior, mejor, acorde con el espíritu ganador del tal.

De un tiempo a esta parte, MOUrphy va de fracaso en fracaso, lo bueno, le sale regular, lo regular, mal y lo mal, muy mal.

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Desde hace meses, todos los indicios daban a entender, que the special one, se sentía traicionado por su club. Todos, afición, presidente, jugadores y prensa, sobre todo esta ultima, la prensa, incluida la cavernícola que tanto amor eterno le había jurado, todos habían traicionado su amor. Ya saben que en las cosas del querer, amor y odio van de la mano. Lo celos son muy malos. El caso es que da la sensación que el tal one, no solo tiene decidido el divorcio, sino que quiere irse matando, haciendo todo el daño posible a la entidad futbolística más grande de la historia. ¡Qué le vamos a hacer! Los ataque de cuernos a veces llevan estos comportamientos.

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Decidió reventar el vestuario y cargarse el emblema futbolístico actual del madridismo, Casillas. La Ley de MOUrphy dice:

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“ Si quieres cargarte a Casillas, sale Adam, le meten tres, le expulsan, vuelve Casillas, se lesiona, ficho a Diego López y, en vez de Casillas te cargas a Adam (juguete roto)”

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Aumentó el nivel de puyas hacia Sergio Ramos, culpabiliza españoles, culpabiliza argentinos y brasileños, ¿porqué? Qué diría el propio tal ¿porqué? Reventar el vestuario, forzar el divorcio. La Ley de MOUrphy dice:

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“ Si quieres reventar el vestuario, que los jugadores claves te critiquen en público, aparece el estilo Del Bosque, el de los campeones del mundo y de Europa, el señorío del Madrid de Bernabéu y el vestuario asume la responsabilidad profesional que el madridismo exige”

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Lo dicho al pobre de Mouriño le sale últimamente todo mal. Hace unos días, cuando ya solo le aguantaban los forofos, que haberlos haylos, incluido en la prensa, ¡perdón! sobre todo en prensa existe algún que otro radical Mouriñista que ve por los ojos de su ídolo. Pues eso, cuando solo le aguantaban unos pocos, cuando cada resultado del Barça era una puñalada en el corazón de los madridista, cuando ese dolor buscaba consuelo en condenar a Mouriño, cuando su ansiada despedida estaba al caer, aparecen Puyol, Xabi, Iniesta, Messi y compañía y la cagan en San Siro. El Madridismo recupera de golpe la ilusión y vuelven a soñar despiertos con la décima e incluso con la Copa del Rey. La Ley de MOUrphy dice:

“ Cuando ya tenía preparada las maletas para ir a la Venta del Nabo (propiedad intelectual del Yuyu, Luis Lara, Bienve y cía), pierde el Barça y todo el mundo quiere que me quede para triunfar en el Madrid”

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Así las cosas, parece que MOUrphy incluso podría verse obligado a celebrar una nueva Champion. La vida es así de injusta.

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«Si algo puede salir mal, saldrá mal.»

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¡Puta democracia!

Santiago Cordero | 22 de febrero de 2013 a las 11:39

No cabe duda de que la Operación Puerto es una bendición para nuestro deporte, tanto o más cómo el caso “Gurtel” o el de los “Eres de la Junta” para nuestra joven democracia.

 

Recuerdo como si fuera ayer, escuchar a media noche a José María García, el amo de la prensa deportiva de este país, entrevistar a  Manolo Sainz o Sabino Padilla ( entonces médico del Athletic Cub de Bilbao). Íbamos camino de nuestra meta, Barcelona 92, desbocados hacía el éxito deportivo. Recuerdo esas entrevistas porque “Supergarcía” nos presentaba a estos personajes como revolucionarios, innovadores y la vanguardia de nuestro deporte.

 

En España somos muy dados al masoquismo público y al tremendismo. Frente al chovinismo francés, la flema británica o el orgullo americano, nosotros preferimos infringirnos dolor y por supuesto, todo lo pasamos por el tamiz de lo definitivo. ¡Cierto! Estoy con ustedes, las generalidades son injustas, pero no hay otra forma para defender un posicionamiento.

 

Rafael Nadal está harto de pregonar a los cuatro vientos que, por unos pocos no se debe manchar la imagen de todos lo deportistas, ni de todo un país.  Cierto una vez más, pero no es menos cierto que los Eufeminianos, Barcenas, Urdangarínes de nuestra querida “España” son los que durante décadas han triunfando en este país, enarbolando la bandera del esfuerzo, de la honradez, el sacrificio y por su puesto, la bandera de las libertades y la democracia.

 

Por una vez no nos rasguemos las vestiduras. ¡Qué no nos ofendan los guiñoles franceses! El dopaje ha sido practica habitual en nuestro deporte, pero también en el resto del mundo. ¡ Dios existe porque Armstrong es americano! No olvidemos a la Checa Jarmila Kratochvilova ¡Qué miedo de mujer o lo que fuera aquella máquina!La Checa kratochvilova

Ni olvidemos  todos los éxitos que provenían del otro lado del telón de acero. Eufemianos, Barcenas y Urdangarines los ha habido, los hay y los habrá aquí y en la Conchinchina. La clave estriba en como la sociedad convive con estas prácticas y estos personajes.  Si lo aceptamos como algo normal o por el contrario nos revelamos y ponemos todos los medios (éticos, legales, físicos) para combatir, de pleno, cualquier tipo de corrupción o engaño.

 

Hace unos días escuche a un anciano decirle a un amigo que en nuestro país no había democracia, que  vivíamos en una “puta democracia”, donde lo único que valía era engañar. Dentro del pesimismo de esas palabras pronunciadas por una persona en el ocaso de su existencia y nacido en una dictadura, existe, eso quiero ver, un atisbo de esperanza. Por primera vez en los más de 30 años de nuestra democracia, debido a esta brutal crisis económica, estamos visualizando y verbalizando cómo y quienes han violado nuestro sistema. En el fondo todos somos parte moral y culpable de la Operación Puerto, del Gurtel o de los Eres de la Junta. Al menos ahora, las cartas están bocarriba.  Es el tiempo de acabar con los tramposos, es el tiempo de regenerar nuestro deporte, nuestra sociedad. Aunque a lo mejor es más cómodo para todos escoger unos cuantos chivos expiatorios y si te he visto, no me acuerdo. ¡Puta democracia!