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De San Ciriaco a La Victoria

Antonio Méndez | 26 de julio de 2011 a las 11:40

Aleccionaba en mayo pasado una web de vacaciones en Málaga a los posibles visitantes para que acudieran a la capital el 18 de junio con ocasión de las fiestas patronales de San Ciriaco y Santa Paula. Estoy seguro de que los turistas que siguieron la recomendación del portal para viajeros no se arrepintieron de la estancia pero aún deben preguntarse por el lugar en donde la ciudad organiza sus festejos en tan señalado día.

Los Santos Mártires son hasta ahora patronos sin fiesta, aunque hay diversos colectivos católicos que desde hace meses insisten en que se recupere la historia de los dos jóvenes que en el siglo IV murieron lapidados junto al río Guadalmedina por su defensa del cristianismo. Y ahora cuentan con el respaldo del alcalde. El nuevo festivo a partir de de 2013 se intercambiaría por el 19 agosto, encajado en 1987 con la excusa de la integración de Málaga en la corona de Castilla aunque en realidad se perseguía que hubiera dos días de asueto oficial en Feria.

Sin embargo, cuando el concejal de Cultura, Damián Caneda,  ha reabierto en estos días el melón del traslado a septiembre de la Feria de agosto de la capital supongo que lo hacía pensando en la patrona, la Virgen de la Victoria. Fecha que también pasa sin pena ni gloria y más si la comparamos con el gentío que arrastran en sus barrios, y mucho más allá, las imágenes del Carmen en julio.

Insisto, el debate sobre la semana idónea de la celebración en la capital de su gran festejo del verano es recurrente desde hace casi tres décadas. Como los vanos intentos por recuperar las fiestas de invierno que con éxito se desarrollaron en el siglo XIX. Lo que denota hasta qué punto por estos lares la tradición o el arraigo es a conveniencia.

En agosto hace calor y no hay quien escape a un par de días de terral. También Septiembre abre la temporada de lluvias y a veces diluvia. Pero el éxito de la Feria está asegurado por la participación. Es el mes vacacional por excelencia y ése es un santo patrón incontestable.

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