Tres deseos para mi jeque

Antonio Méndez | 9 de agosto de 2011 a las 9:50

Hace unos días almorcé con un grupo de tuiteros entre los que figurábamos tres periodistas descreídos que en estos últimos meses hemos publicado nuestras dudas de que Al Thani, accionista mayoritario del Málaga CF, sea la reencarnación de los tres Reyes Magos del Oriente. No he variado mi opinión, pero advertí a mis colegas que estaba en un tuit de sumarme entusiásticamente a esa gran mayoría de malagueños que en estas semanas de convulsión se pasean tranquilos por las calles con ínfulas de nuevo rico porque tenemos un jeque. Aunque en realidad creo que es un genio.

Se trata de puro egoísmo. ¿En qué líder político o social puedo confiar en estos momentos para que nos ayude a salir de este atolladero? Personalmente, en ninguno. Pero nuestro Sheikh local, al que debemos malagueñizar cuanto antes o que él nos facilite a todos la nacionalidad catarí si cree que así engañamos a la prima de riesgo, sí que ha debido descubrir que esta provincia guarda un tesoro de valor incalculable que desconocemos. Si no, ¿cómo se explica que haya invertido hasta ahora casi 100 millones de euros, gasodólar arriba o abajo, en la conquista de nuestros corazones blanquiazules, ahora bañados con ribetes de oro?

Todos los que han tratado con Al Thani, o en su defecto con el subjeque Abdullah Ghubn, insisten que sólo es un hombre de negocios que quiere ganar dinero y que, como muchos árabes, es un apasionado de Marbella. Así que supongo que el desembolso deportivo sólo representa la calderilla.

Sin más, me encomiendo a nuestro genio y una vez que le regale al alcalde un delfinario en la Academia de Arraijanal, y mientras coloca las grúas en la Bajadilla marbellí y su entorno y espera a que Aviación Civil autorice más plantas en las torres de Repsol, le pido que cumpla mis tres deseos: que construya el Metro al centro, el auditorio y que acabe el saneamiento integral de la Costa del Sol.