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Psicología ‘Delatorriana’, II

Antonio Méndez | 21 de septiembre de 2011 a las 13:56

Aclaro. Creo que este post no se debe a que se me han agotado los temas y, como los guionistas de Hollywood, tiro de segunda parte del aquel inicial Psicología Delatorriana que escribí el 8 de junio para asegurarme la lectura fácil de esta secuela. Al menos no en mi consciente, que igual es el subconsciente el que me domina.

Pensaba que en la personalidad del alcalde de Málaga no tenía cabida el juego de la ironía. Para llegar a esa conclusión me basaba en una experiencia empírica personal. En estos últimos años cada vez que le provocaba con alguna frase con doble sentido, siempre que intentaba criticarle algún aspecto de su gestión, él me replicaba:”Qué cachondo, qué cachondo”. Pero tras analizar algunas de sus declaraciones de estos últimos meses he llegado a la conclusión contraria. Creo que Francisco de la Torre ha perfeccionado su sentido de la ironía y ahora mismo ya no tiene rival. Reconozco que en estos momentos soy incapaz de descifrar si lo que dice algunas veces va en serio o sencillamente se está quedando con todos nosotros.

Como buen ingeniero ha creado paso a paso su obra. ¿Se acuerda usted cuando renunciaron la directora del Thyssen de Málaga y la persona de confianza de la baronesa y la noticia alcanzó tintes de escándalo nacional, dada la personalidad de uno de los dimisionarios? El alcalde replicó tras meditarlo dos días que el museo salía reforzado. Ahora, tras conocerse que Art Natura en Tabacalera, tras una inversión de más de 30 millones del Ayuntamiento para adaptar el edificio a las exigencias de una exposición de joyas, posiblemente ni albergará gemas ni piedras preciosas que se le parezcan, el regidor sentenciaba: “El edificio está terminado y con capacidad de ser útil a la ciudad”.

La pasada semana, tras conocerse que el Tribunal Supremo ratificaba una multa de 300.000 euros al Consistorio malagueño por ofrecer Wifi gratis sin estar dado de alta como operador y sin pagar un canon a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones por ofrecer el servicio, información también de alcance nacional, De la Torre resumía:”El que se hable de esto nos da una publicidad a la ciudad que tiene su valor”.

La última, por el momento. El PP ha apostado por el alcalde de Sevilla como presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).  Impulsa a un hombre de Javier Arenas, que también respalda el propio presidente provincial del partido en Málaga, Elías Bendodo y que no dará demasiados dolores de cabeza a Rajoy, cuando gobierne tras el 20-N,  con reclamaciones municipalistas fuera de lo pactado. Con su designación proyecta la candidatura de un político de futuro, fiel al partido, y premia al candidato que logró el feudo socialista que más anhelaban conquistar los populares: Sevilla. Una lástima. De la Torre hubiera sido una magnífico presidente de los municipios españoles y necesario ante las dificultades que se avecinan.

El PP, al menos dio la oportunidad al alcalde de Málaga de retirarse voluntariamente de la pugna antes de que proclamase a su candidato y se viera que salía derrotado en la contienda. Y De la Torre tampoco ha decepcionado al anunciar su renuncia. “Quizá sea bueno que para la presidencia de la FEMP se contara con alguien que nunca haya estado en la organización y que incluso sea nuevo en la gestión municipal”, aseguró describiendo las cualidades de Juan Ignacio Zoido antes de que se hiciera público su nombre para presidir el organismo. Alcalde sevillano, por cierto, con el que ha mantenido estos días un rifirrafe a cuenta de sus intenciones de lograr que la ciudad hispalense ingrese más dinero por ser capital de Andalucía, algo que cuenta con el beneplácito de Arenas y que escandaliza a De la Torre. Y no sólo a él.

Toda una innovadora teoría política la que sintetiza en su frase el principal inquilino de la Casona del Parque. En la situación más complicada, con una crisis galopante que asfixia a los municipios, con la financiación de los ayuntamientos, pendiente,  ponga usted a solucionarlo al más inexperto. “Qué cachondo”, que me hubiera dicho ese De la Torre que yo conocí y que ahora se ha transmutado en el campeón de la ironía.

  • Realidad y no

    No es el hambre sino más bien la abundancia lo que produce la avaricia. Y es ésta desmesura la que parece haberse apoderado del Partido Popular, un partido que, en Andalucía pero más en Málaga, mostraba su cara más austera, más social y más justa con un pueblo que le pedía ayuda. Se unían los populares al noble y emprendedor pueblo de Málaga en su encomiable batalla contra el centralismo sevillano que caracterizaba a los progresistas. Mas era política, que no amor. Ha perdido la mesura y no tiene espera este partido que se muestra a punto de fiera con aquellos que lo encumbraron. Y todo porque no aman, desean. Olvidan con premura irresponsable que Málaga les dio fama y fortuna y que Málaga los puede volver a los abismos. Necios. Hoy abren una campaña basada en la austeridad. Jeje, no me abandone la suerte y al mismo que me consagra colgaré de alguna amarra quizás en su propio navío, debe cantar el joven Bendodo cuando da la espalda a la región de Málaga después de haber hecho saltar en mil pedazos la austeridad que proclama tras las prebendas a su chauffeur y a su íntima guardia de corps. La abundancia produce avaricia y quizá Málaga ha errado al confiar abundantemente en ellos, los populares, y darles el voto a espuertas. Pero una nueva herida se halla tras la bofetada que una vez más ha dado Sevilla a los malagueños en la cara de nuestro edil, el honorable De la Torre, negándole el FEMP; será unida al hurto de la Cuenca Mediterránea malagueña y así reclamar estos dos nuevos agravios extremos cada día en los periódicos. Pensábamos que tras los hurtos de empresas, sedes y organismos, el animal sevillano calmaría su sed de sangre malagueña. Pero nada más incierto porque hablamos de Málaga, o sea de ninguna parte. PP y PSOE, verso y anverso de un mismo dinero acuñado en Sevilla. Javier Fernández