Luces y sombras » Archivo » Políticos en formación continua

Políticos en formación continua

Antonio Méndez | 6 de marzo de 2012 a las 14:21

Hay un requisito que impone UPyD a sus militantes para presentarse a unas elecciones: que el aspirante haya desempeñado antes durante un tiempo una actividad profesional y si es posible con éxito. La exigencia no debería llamar la atención. Tampoco se trata de inundar los plenos municipales de números 1 de la promoción, aunque algunos vendrían bien. Pero desde luego lo menos que se le debe exigir a priori a un cargo público es que cuente con una sólida formación para ejercerlo.

No hay que salirse de Málaga ni de los dos principales partidos para comprobar que la regla de UPyD se incumple. La carrera profesional de algunos ha consistido en apostar en el momento oportuno por el dirigente que alcanzó el poder. Y ése es el mérito que pueden exhibir ahora ante la sociedad.

La Diputación cuenta con dos jóvenes vicepresidentes, aunque ya con una dilatada trayectoria política. Cuando accedieron al puesto, reflejaron en sus currículos que sólo disponían de estudios de Derecho. Ahora el organismo provincial les paga un máster con el que podrán mejorarlos. Esta denuncia socialista, como era lógico en plena campaña, ha disparado el ventilador. Complicado contar cuántos los políticos de uno y otro signo se han beneficiado con el dinero público de las instituciones a las que servían para mejorar su preparación. No se salva ni el apuntador.

Dice Oblaré que es lógico que se forme a sus directivos. Discrepo con rotundidad. No estamos ante simples consejeros cuyas empresas deciden invertir su dinero en ampliar el talento de sus gestores. Ni creo que el apartado de formación que recoge la reforma laboral persiga suplir las carencias de conocimiento de los políticos. Si el partido propone dirigentes que no dan la talla lo menos que puede hacer es contrarrestar ese déficit de su bolsillo. Pero me temo que ésa no es la razón que explica tanta fiebre por los máster.

Aunque si resulta que los políticos tienen esta necesidad de formación continuada podríamos establecer categorías y someterlos a evaluación continua para comprobar si progresan adecuadamente. Diferenciaríamos entre políticos a tiempo parcial, políticos becarios de sustitución de concejales en verano, políticos en periodo de prácticas y  finalmente políticos indefinidos.

Aunque como la agilidad del mercado impone que debemos facilitar las nuevas contrataciones  sin cargarle a cargarle a la empresa, en este caso a los ciudadanos, con pesadas indemnizaciones cuando sufran pérdidas de ilusión durante varios meses con sus cargos electos, podríamos votar anualmente para decidir si mantenemos a los afectados en sus puestos  o hacemos uso de un despido objetivo democrático. Sin que los defenestrados puedan acudir a la protección de sus partidos. Si fuera así, no me importaría que de mis impuestos les pagaran el primer máster de aprendizaje.