Incontrolable

Antonio Méndez | 3 de abril de 2012 a las 12:17

Miles de  jóvenes perfectamente sincronizados decidieron comenzar las vacaciones de Semana Santa con un macrobotellón en el recinto ferial de la capital. Esta vez se citaron desde diversos puntos de la provincia y la Policía, pese a que la actividad es ilegal, se limitó a dar testimonio de la evidencia: el fenómeno es absolutamente incontrolable. El desafío no es nuevo. Ya lo ejecutaron con similar éxito el año anterior. Las redes sociales sirven de altavoz y, a lo que se ve, de conducto seguro de comunicación sin interferencias.

Lo cierto es que resulta desalentador que el gran acto de rebeldía de esta juventud que se enfrenta a un futuro descorazonador sea urdir una estrategia para reunirse por sorpresa y beber hasta que el cuerpo aguante. Y me temo que la cita ni siquiera buscaba la protesta sino que sólo era la reivindicación de cómo se entiende a esa edad que debe ser el puro divertimento.

La fiesta se saldó con 38 jóvenes auxiliados por intoxicación etílica, casi 6.000 euros de gastos para limpiar el basurero que dejaron y apenas una treintena de sanciones por infringir la ordenanza que prohíbe beber en la vía pública fuera de las áreas autorizadas. La proporción a tenor de los más de 5.000 jóvenes que se congretaron allí es muy exigua.

Dicen los responsables de la Policía Local de Málaga que en lo que va de año han impuesto un millar de multas por consumo de alcohol. De seguir a este ritmo el año concluirá con casi 4.500. Pero ni aún así se logra evitar que las calles sean escenarios habituales para tomar copas. Las sanciones las pagan los padres y llegan acompañadas de cartas en las que se les notifica la actividad de sus hijos. La respuesta a las misivas suele ser el silencio o la queja por inmiscuirse en problemas que afectan al estricto ámbito familiar.

Se acaban de publicar los últimos datos del desempleo europeo. En España el paro juvenil, que afecta a los menores de 25 años que desean trabajar, alcanza al 50%. ¿Qué hacemos? ¿Nos marchamos todos de botellón?

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