Mundo ‘soft’

Antonio Méndez | 5 de octubre de 2012 a las 10:30

Tuve la oportunidad de escuchar hace unos días una interesante charla del catedrático de Economía Aplicada José María O’Kean en la que insistió con énfasis que Rajoy nunca debe solicitar el rescate a la Unión Europea en solitario sino conjuntamente con Italia, porque si no quedaríamos estigmatizados ante el resto del mundo. Y añadió que para saldar la deuda actual del país deberíamos permanecer todos tres años y medio sin comer.

Pero al margen de esta conclusiones, con ejemplos comparativos más o menos novedosos, “España es un viejo galeón y debe transformarse en catamarán”, sí me llamó la atención una advertencia que transformó en aserto teórico. Su realidad práctica se la había escuchado hace unos semanas a un importante responsable del sector turístico de la Costa y es cierto que se ha integrado con rapidez en el imaginario colectivo de esta sociedad: el soft de la austeridad.

En su diagnóstico, nuestro actual mundo se mueve por las sensaciones y por ahí deben canalizar las empresas sus productos con la intención de aportar ese diferencial que las haga competitivas frente a los demás. El problema es que se imponga el de la austeridad: que consumir sea sinónimo de mala imagen. Algo que ya sucede en Japón, con más de dos décadas con su PIB estancado.

España va camino de ese comportamiento, avisaba el profesor. “Han venido turistas pero gastaban menos, no porque su poder adquisitivo no se lo permitiera sino porque estaba mal visto”, resumía ese citado hostelero el comportamiento de muchos visitantes este pasado mes de agosto en la Costa del Sol. Cuántos en esta situación de angustia hemos aplazado la compra de algún electrodoméstico con problemas e incluso ampliado el cuentakilómetros del coche viejo, al margen de por precaución, por pura convicción e incluso por solidaridad ante lo que sucede en este país. Pero en una sociedad de servicios como la nuestra este comportamiento también significa sencillamente la puntilla económica.

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