Miedo al Metro

Antonio Méndez | 6 de febrero de 2013 a las 19:42

El Metro de Málaga ha comenzado su periodo de pruebas en el tramo más conflictivo del trazado ejecutado hasta ahora, el único proyectado en superficie y que discurre por la ampliación del campus de Teatinos  hasta el antiguo y con el cruce por la transitada  zona del hospital Clínico. La obligada convivencia entre peatones, coches y transporte público. Un área con muchos movimientos por la presencia de las facultades de la Universidad y la atención sanitaria que presta el centro al que acuden usuarios de casi toda la provincia, además de las barriadas adyacentes.

Los ensayos se prolongarán durante seis meses antes de la luz verde al final de año para que puede comenzar a funcionar esta línea que como la del Martín Carpena terminarán su singladura en esta primera fase en la estación de Renfe.

Los ensayos serán una perfecta piedra de toque para extraer conclusiones sobre el otro crucial debate que afecta al suburbano: la construcción por arriba o soterrada del tramo que debe atravesar la Alameda y el Parque hasta alcanzar la Malagueta.

Un alto dirigente de Izquierda Unida me comentaba hace unos días que estábamos en un error si veíamos en la discusión elementos políticos. Me confesaba que el problema de la Consejería de Fomento de la Junta, que dirige Elena Cortés, es que no habían sabido o podido trasladar a la ciudadanía el alcance del desafío y las razones por las que optan por la apuesta en superficie.

Fomento conoce que cuenta con la financiación de unos 200 millones de euros procedentes del Banco Europeo de Inversiones para ejecutar la obra subterránea, pero el gran temor de los responsables de IU en la Junta es al qué se encontraran cuando la Alameda esté abierta en canal. Se ponen en la peor de las pesadillas con el antecedente del aparcamiento de la Plaza de la Marina.

Saben que las obras estarán plagadas de dificultades por la compleja orografía de la zona que atraviesa, con numerosos veneros y un suelo sumamente inestable. Y deducen que será muy fácil que el presupuesto de la actuación se dispare obligado por los modificados que habrá que ejecutar conforme aparezcan las sorpresas. Con el condicionante de que en la actual situación económica no dispondrían de financiación si se produjera un abultado  desfase. Creen, en consecuencia, que la amenaza de unas obras paradas sine die en pleno corazón de Málaga es más que probable y por ello optan por la superficie.

De momento, sí se ha instalado un debate político. El PP, al que le vale cualquier clavo ardiendo para desviar la atención, exhibe las firmas de 400 colectivos y unas 35.000 personas para contraponer a la propuesta de la consejera. El presidente popular, Elías Bendodo, ha ido más allá con una aseveración demagógica al aseverar que el Gobierno andaluz pretende “romper” la imagen de la capital. Igual así nos enteramos de cuál es la imagen de la ciudad. El PSOE está atrapado en el contigo ni sin ti de no respaldar a IU pero tampoco colocar en riesgo la coalición con los socialistas en la Junta. En definitiva, el equipo de María Gámez vive una vez más en la indefinición, a la espera de órdenes superiores. Mejor que para candidatos a las alcaldías se presenten los secretarios provinciales o incluso regionales de los partidos y saldríamos ganando.

Carezco de idea en materia de ingeniería. Se supone que los avances son constantes, aunque aún no está lejano el grave problema en la construcción del túnel del AVE en Valle Abdjalajís. “Preparen procedimiento” se escucha en los altavoces del tren, que reduce de forma sustancial su velocidad para atravesarlo. Pero entiendo que el miedo no puede ser el argumento que condicione una infraestructura de la talla del Metro de Málaga. Está claro que antes de acometer la actuación, los informes técnicos deben ofrecer garantías suficientes de que los imponderables que surjan no conducirán la obra al abismo. Así que la decisión finalmente deberá ser política, en este caso el Ayuntamiento de Málaga es al que le corresponde la última palabra sobre cómo quiere que ese transporte atraviese el centro de la capital. En este punto no hay discusión que valga.

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