La Junta recurre a la construcción

Antonio Méndez | 28 de enero de 2014 a las 19:37

Era el germen del mal que nos condujo al abismo de esta crisis. La explosión de su burbuja inmobiliaria nos ha hundido para décadas y ha supuesto la ruina económica y humana de cientos de miles de personas. Su dominio terminó por asentar como deseable la cultura del pelotazo y arrinconar el mérito, el esfuerzo o la formación como sustratos para el triunfo social.

Se la acusó de fuente principal de la gran corrupción que ha azotado el país y Andalucía en estos últimos años. De ayudar a esquilmar la credibilidad de los políticos, seducidos por el dinero fácil para sus proyectos faraónicos o presos de la irresistible tentación de llenar sus cartera. El triunfo de empresarios con pocos escrúpulos, ávidos de riqueza y dispuestos al soborno. Fue el monstruo que todo lo contamina gracias a su ferocidad incontrolable.

Así se veía hasta hoy la construcción en el Gobierno andaluz. El sector que era necesario desterrar de la nueva economía porque en caso contrario conduciría irremediablemente, a largo plazo, a sufrir otro calvario como el actual. Pero en el Ejecutivo autonómico han echado cuentas y les salen que hay unos 600.000 andaluces que será muy difícil que encuentren un puesto en el actual mercado laboral. En su día abandonaron su formación y sirvieron de mano de obra al auge del ladrillo. O ese sector se reactiva, o la comunidad autónoma siempre sufrirá un nivel de paro superior al resto de España. También con Susana Díaz.

Así que la presidenta andaluza anunció que habrá un cambio de las políticas. Ese enunciado no descubre el fondo de la cuestión, pero allana el camino. El PSOE andaluz inmediatamente se ha sumado con entusiasmo a esta propuesta de “construcción sostenible” sin que sea necesario “apostar por la especulación”. Un oxímoron. Para divinizar al otrora satánico motor hay que ponerle esos apellidos, que case con el lenguaje político para que no se descubran que en realidad se desanda el camino.
Ley de Suelo, planes de ordenación del territorio, plan litoral… La maraña legislativa legislativa que se alumbró para calmar la mala conciencia tras las hordas del gilismo en Marbella. Una llamada mesa de trabajo con los principales actores deberá allanar el camino. Gran elocuencia para afirmar que los socialistas protegerán parajes naturales e iconos amenazados por la depravación urbanística, pero manga ancha para que fluya el dinero, lleguen los inversores que ya tocan en la puerta (desde nuevos hoteles a casinos) y finalmente consiga reintegrar al mercado laboral a esos miles de parados sin futuro.

Precisamente la presidente daba el segundo paso en Marbella, en un foro promovido por  Rafael Escuredo. En ese marco  anunciaba un futuro decreto para agilizar los planes urbanísticos y la revisión de algunas normas, como la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, para “facilitar las iniciativas que ayuden al desarrollo del territorio”. Susana Díaz y los suyos han descubierto que necesitan reactivar la construcción con urgencia.

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